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martes, 23 de junio de 2026

Ernst Boris Chain


La Traumatóloga Geek

Todo el mundo adora al tipo guarro que no limpió su laboratorio. Pero nadie recuerda al genio.
El 19 de junio es el cumpleaños de Ernst Boris Chain. Nació en 1906. Y te garantizo que tu estás vivo hoy gracias a él.

En el colegio te venden que Alexander Fleming era un genio despistado que se dejó una placa de Petri sucia, salió moho y “¡Eureka!” Curó las infecciones de toda la humanidad. Mentira.

Fleming descubrió el hongo en 1928, sí. Pero no supo qué demonios hacer con él. El jugo de ese moho era inestable, perdía su efecto y no se podía producir en masa. Lo archivó en un cajón como una curiosidad.

Hicieron falta más de diez años. Segunda Guerra Mundial. Ernst Boris Chain. Un bioquímico judío que había huido de la Alemania nazi con lo puesto.
Él y Howard Florey rescataron el viejo apunte de Fleming y decidieron hacer el trabajo. Chain fue el cerebro técnico, logró aislar esa maldita sustancia para que pudiera inyectarse.
Como no tenían medios, fabricaron la primera penicilina cultivando en orinales, bañeras y botellas de leche.

Ellos transformaron un moho asqueroso en el mayor milagro de la historia. En 1945, el Nobel fue para los tres. Pero los libros, la gloria y los nombres de las calles se los quedó casi todos el tipo de la placa sucia.
La historia es así de perra, rara vez premia al que suda en la sombra para que las cosas funcionen.

Anotación de 
Franja de Mar
Fleming no lo archivó sin más en un cajón. Publicó sus resultados en 1929 y durante varios años intentó —sin éxito— que algún bioquímico se interesara en purificar la sustancia, porque él mismo no tenía esa formación. La dejó porque fracasó en conseguir ayuda, no porque le diera pereza.
Y si hablamos de a quién se ha tragado realmente la historia, ese no es Chain —que al fin y al cabo tiene su Nobel—, sino Norman Heatley, el bioquímico que diseñó el método de extracción y cultivo a gran escala (con orinales de cerámica incluidos) que hizo posible producir penicilina en cantidad. El Nobel solo admite tres nombres, así que se quedó fuera. Oxford le dio un doctorado honorario en medicina en 1990, el único en 800 años de la universidad, como compensación tardía. Ese sí es el guarro de la placa que nadie recuerda.

domingo, 30 de noviembre de 2025

La caída de una megarrevista científica expone el pelotazo de las editoriales en la ciencia

Manuel Ansede/El País/Ciencia 
https://elpais.com/ciencia/2025-11-28/la-caida-de-una-megarrevista-cientifica-expone-el-pelotazo-de-las-editoriales-en-la-ciencia.html

Una de las cabeceras que más estudios publican en el mundo, expulsada del sistema por irregularidades. Su editorial, Elsevier, supera los 1.300 millones de euros de beneficios al año

Con la humanidad atemorizada por la mortífera segunda ola del coronavirus, en otoño de 2020, una revista científica publicó un estudio con la solución: los amuletos de jade de la medicina tradicional china podrían prevenir la covid. La propuesta era delirante, pero el editor jefe del semanario, el químico español Damià Barceló, defendió sus filtros de calidad. Aquella revista, Science of the Total Environment —una de las 15 que más estudios publican en el mundo—, acaba de ser expulsada del grupo de cabeceras respetables por una de las principales empresas evaluadoras, tras descubrirse decenas de artículos irregulares. El escándalo expone el pelotazo de las editoriales científicas, que en los últimos años acumulan miles de millones de euros en beneficios procedentes de dinero público destinado a la ciencia.

Damià Barceló, nacido en Lleida hace 71 años, asumió la jefatura de la revista en 2012. En apenas dos años duplicó el número de estudios publicados. En una década lo multiplicó por 10, rozando los 10.000 trabajos anuales. A medida que aumentaba el número, bajaba la calidad, porque existía un incentivo perverso para aceptar trabajos mediocres: para publicar una investigación en la revista, un científico tiene que pagar 3.600 euros más impuestos. Emilio Delgado, catedrático de Documentación de la Universidad de Granada, lo resume así: “Es claramente una revista de puertas abiertas, atrapalotodo. Es lo que yo llamo una megarrevista, esto es, un meganegocio”. La cabecera pertenece al gigante editorial holandés Elsevier, que domina el mundo de la publicación de la ciencia, con un 17% de la cuota de mercado mundial. Sus 3.000 revistas publicaron 720.000 estudios el año pasado. El empresario sueco Erik Engstrom, presidente ejecutivo de RELX (la multinacional propietaria de Elsevier), ganó más de 15 millones de euros en 2024 entre su salario y otras remuneraciones.

Delgado y su colega Alberto Martín han analizado el extraño comportamiento de la megarrevista a petición de EL PAÍS. De todos los estudios publicados en Science of the Total Environment, el 40% son de autores chinos y el 8% están firmados por españoles, unos porcentajes que duplican lo habitual en su área temática. La tercera institución que más trabajos publica en esta revista, tras dos organizaciones de China, es el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el mayor organismo de ciencia de España, al que perteneció el propio Barceló hasta su jubilación el año pasado. “Con estos patrones podría pensarse en una posibilidad de fraude en la publicación, pero esto es una especulación”, opina Delgado.

El sistema científico funciona de un modo controvertido. El dinero y los ascensos de los investigadores dependen en buena medida del número de estudios que publiquen en revistas validadas por un par de empresas privadas. Una de estas compañías, la multinacional londinense Clarivate, expulsó el 18 de noviembre a Science of the Total Environment de su base de datos. “La revista ha sido eliminada porque ya no cumple nuestros criterios de calidad”, explica una portavoz, que rechaza ofrecer más detalles.

La calidad de las revistas científicas, en teoría, está garantizada porque otros expertos anónimos aceptan gratuitamente revisar los borradores para decidir si se publican o no. En Science of the Total Environment, este sistema estaba presuntamente corrompido. La propia editorial Elsevier ha retractado medio centenar de estudios publicados por el biólogo brasileño Guilherme Malafaia, tras constatar que sus trabajos recibían revisiones ficticias firmadas por científicos reales sin su consentimiento, como ocurrió con un artículo sobre el coronavirus en los peces y con otro sobre la toxicidad de un herbicida en las tortugas. Malafaia y Barceló son coautores en diversos estudios sobre la contaminación por microplásticos, pero esas investigaciones compartidas no han sido retractadas por el momento.

Las cuatro principales editoriales científicas —Elsevier, Springer Nature, Wiley y Taylor & Francis— ingresaron más de 6.000 millones de euros en 2024, con márgenes de beneficio inimaginables en casi cualquier otra industria, superiores al 30%, según un nuevo análisis encabezado por el antropólogo británico Dan Brockington, de la Universidad Autónoma de Barcelona. Este pelotazo colectivo se explica por ese sistema “publica o muere”, que premia incluso a los científicos inverosímilmente prolíficos que firman un estudio cada dos días, pero también por un cambio de modelo de negocio. Antes, los lectores pagaban suscripciones para leer revistas de calidad. Ahora, con la promoción del acceso abierto a la ciencia, son los propios autores los que tienen que pagar para que sus investigaciones se publiquen y los demás puedan leerlas gratis. Ese incentivo perverso —por el que tanto los científicos como las revistas ganan más cuanto más publiquen, sin importar la calidad— ha creado una burbuja de millones de estudios insustanciales.

Elsevier es la editorial que más estudios publica y la que más gana, con un 38% de margen de beneficio (1.333 millones de euros en 2024), según el análisis de Brockington y sus colegas. Los autores hacen un llamamiento a “desmantelar el sistema” que hace que miles de millones de euros de dinero público se dediquen a publicar estudios vacuos en beneficio exclusivo de empresas privadas. Según sus cálculos, Elsevier, Springer Nature, Wiley y Taylor & Francis han acumulado más de 12.000 millones de euros de ganancias en los últimos seis años. Entre los coautores del análisis figura el ingeniero español Pablo Gómez Barreiro, de los Reales Jardines Botánicos de Kew, en el sur de Inglaterra.

Una portavoz de Elsevier defiende su actuación. “Mantenemos los más altos estándares de rigor y ética en nuestras publicaciones para proteger la calidad y la integridad de la investigación”, afirma. La editorial realizó una primera indagación que culminó en decenas de retractaciones en Science of the Total Environment, oficialmente por la trampa de la falsa revisión de los artículos. “Ahora estamos llevando a cabo una investigación más amplia, centrada en los conflictos de interés, además de revisar los artículos señalados por otros posibles indicios de mala conducta”, añade la portavoz. La editorial pretende “rehabilitar completamente” la revista.

Damià Barceló es un científico hiperprolífico, de esos que llegan a publicar un nuevo estudio cada cinco días o incluso menos. Ha firmado unos 1.800 trabajos en su vida, más de 200 de ellos en Science of the Total Environment, su propia revista. Su nombre aparece en numerosas ocasiones como editor de sus propios estudios, como uno sobre fármacos en aguas residuales de México y otro sobre la contaminación química en los ríos Ebro y Guadalquivir.

La portavoz de Elsevier detalla que Barceló “renunció a su cargo” de editor jefe en marzo de 2025. “Este cambio formó parte de una iniciativa más amplia para fortalecer la gobernanza de la revista y abordar las inquietudes planteadas”, sostiene la portavoz. Para Elsevier, los “problemas sistémicos” que provocaron la expulsión de Science of the Total Environment “no pueden atribuirse a una sola persona”. Este periódico ha solicitado la valoración del propio Barceló, tanto a través de su WhatsApp personal como en el correo de su actual puesto de profesor honorífico de la Universidad de Almería, sin recibir respuesta.




El químico Damià Barceló recibió de manos del rey saudí, Salmán bin Abdulaziz, un premio dotado con 120.000 euros, en 2013

La hiperproducción de Barceló le ayudó a entrar en la Lista de Científicos Muy Citados, un listado realizado por la multinacional Clarivate que incluye a unos 7.000 investigadores de todo el mundo. Cuantos más científicos muy citados tenga una universidad, más arriba aparecerá en el influyente ranking de Shanghái, que designa a las teóricamente mejores instituciones académicas del mundo. Una investigación de EL PAÍS reveló en 2023 que Arabia Saudí ofrecía sobornos de hasta 70.000 euros al año para que los muy citados mintieran en la base de datos de Clarivate y declarasen falsamente que trabajaban en una universidad árabe, con el fin de auparlas con trampas en el ranking.

Damià Barceló figuraba desde 2016 como profesor de la universidad saudí Rey Saúd en primer lugar, pese a que su dedicación principal era ser director del Instituto Catalán de Investigación del Agua, en Girona. Barceló aseguró entonces a este periódico que no había cobrado 70.000 euros anuales. En 2013, el químico español recibió de manos del rey saudí, Salmán bin Abdulaziz, un premio dotado con 120.000 euros por sus investigaciones sobre los contaminantes en el agua.

Las universidades españolas, como las de otros países, se han convertido en “macrogranjas de gallinas ponedoras de estudios”, en palabras de Emilio Delgado y Alberto Martín, los expertos en bibliometría de la Universidad de Granada. Profesores con el currículum totalmente hinchado han llegado a catedráticos o incluso a rectores. Impulsada por diferentes manifiestos internacionales, la entidad española que decide si un profesor universitario puede ascender o si merece aumentos salariales, la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA), ha cambiado sus criterios para dejar de evaluar a los científicos al peso. El presidente del Comité Español de Ética de la Investigación, el médico Jordi Camí, ha hecho un llamamiento a ir más lejos. “Hay que limpiar este lodazal”, proclamó en una conferencia en Barcelona el 6 de noviembre. A su juicio, “hay que seguir introduciendo medidas para desincentivar, casi penalizar, el publicar por publicar”.

jueves, 23 de noviembre de 2023

Luis Carlos Silva - ¿SE USAN CIENTIFICAMENTE LAS ESTADÍSTICAS?



CINCO FORMAS DE FALTA DE ÉTICA ESTADÍSTICA 


1/ ERRORES Y MANIPULACIÓN DE RECURSOS ESTADÍSTICOS


2/ HACER PASAR LA ASOCIACIÓN COMO INDICIO DE CAUSALIDAD


3/ PERMITIR QUE LA ESTADÍSTICA SEA REHEN DEL MERCADO



4/ HOMOLOGAR SIGNIFICACIÓN ESTADÍSTICA CON RELEVANCIA CUALITATIVA


5/ COMPUTAR RIESGOS RELATIVOS EN LUGAR DE RIESGOS ABSOLUTOS EN EL MARCO DE LA PREVENCIÓN

sábado, 31 de octubre de 2020

Sobre la vanidad de la ciencia

El pasado 4 de octubre fue publicada la Great Barrington Declaration, que promueve la estrategia llamada de Protección Enfocadacomo abordaje frente a la pandemia COVID-19; ésta prioriza la puesta en marcha de medidas para proteger a los más vulnerables mientras recomienda reanudar la normalidad para el resto de la sociedad.  La justificación de la misma se basa tanto en el progresivo incremento de la inmunidad en la población, como los graves efectos que pueden producir los confinamientos masivos y repetidos. La declaración está liderada por tres epidemiólogos reputados, Martin Kulldorff (profesor de medicina en la Universidad Harvard), Sunetra Gupta (profesora de epidemiología de la Universidad de Oxford), y Jay Bhattacharya, profesor de epidemiología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford. Como reacción frente a ella, otro grupo de expertos también muy reputados (Nisreen A Alwan, Rochelle Ann Burgess,Trisha Greenhalgh, Marc Lipsitch,  o Martin McKee) publicaron en Lancetuna llamada a firmar otra declaración, el John Snow Memorandum ( de inequívocos aromas a Juego de Tronos), en que se deslegitimaba con vehemencia la anterior declaración ( a la que consideran una “peligrosa falacia sin evidencia que la soporte”), afirmando con rotundidad que “ controlar la difusión en la comunidad de la COVID 19 es la mejor forma de proteger personas y economía hasta disponer de vacunas o tratamientos efectivos en los próximos meses”. “No podemos permitirnos distracciones”concluyen.

Curiosa la forma de dilucidar la efectividad o eficiencia de intervenciones ( que tanto preocupaban a Cochrane), no a partir de las pruebas existentes, sino mediante el respaldo a comunicados y manifiestos. Hasta tal punto llega el desatino que GD Smith, Blastland y Munafo publicaron hace unos días un editorial en BMJ señalando que con respecto a la pandemia que las certezas proliferan por doquier, con expertos que se multiplican exponencialmente para desacreditar continuamente al que difiere de su punto de vista.

A la manera de los tertulianos de las emisoras de radio y televisión capaces de opinar de cualquier tema todos los días de la semana, los expertos en epidemiología, pandemias y vacunas se han convertido en las nuevas estrellas de la televisión desplazando en el interés de los espectadores a los habitantes de Sálvame Deluxe; consultados cada día por múltiples medios, asombra esa capacidad de estar al día de  todo lo que las revistas científicas producen, de toda la información epidemiológica que se genera al segundo, casi tan rápido como las oscilaciones de la bolsa de Wall Street.

Hoy en día no hay profesión más admirada socialmente que la del científico. Pronto aparecerán series de Netflix con Faucis o Fernando Simones como protagonistas. Basta con escuchar el nivel de embeleso con el que son entrevistados por periodistas mucho más incisivos con otro tipo de protagonistas de la actualidad para comprobar hasta qué punto el científico (o la científica) se ha convertido en el sacerdote o la sacerdotisa del siglo XXI. Su imagen de gente abnegada, altruista, solo pendiente del virus que crece en su laboratorio o el funcionamiento de la mitocondria de sus ratas es enternecedor. Nunca aparec, sin embargo, su cara oculta, la gestión autoritaria del personal a cargo, la humillación de becarios y colaboradores más jóvenes, , el ansia por la publicación a toda costa en revistas del primer cuartil para aumentar su factor de impacto, para conseguir de cualquier forma nuevos fondos con que financiar sus proyectos que a menudo acaban devolviendo porque su glotonería no les permite abarcar tanto. Alguien con tanto prestigio como Trisha Greenhalgh no tiene rubor en protestar porque el BMJ no permita incluir más de 4 autores privando a sus “junior” de poder hacer curriculum. Richard Horton el director de The Lancet se escandalizaba ante un correo recibido de un “médico de trinchera” que denunciaba cómo algunos académicos se aprovechan de la información que éstos generan sin compartir con ellos la autoría.

En su imprescindible Can Medicine be cured?, Seamus O’Mahoney describe el comportamiento de los grandes centros de investigación de lo que él llama Mala Ciencia ( Bad Science) como de cuasifeudales, donde la mezcla de incentivos perversos, comercialización y obsesión por la carrera científica lleva a pervertir el fin de la ciencia:”la promoción científica en ciencia  depende en gran medida de las métricas de la publicación, que se sustenta en el número absoluto de artículos publicados  , y con que frecuencia éstos trabajos son citados por terceros”. O’Mahoney cita los trabajos del historiador Daniel Kevles a propósito de las investigaciones lideradas por Al Gore sobre el fraude científico donde señalaba que “ para Gore y otro muchos el fraude en las ciencias biomédicas era similar a los antecedentes de pederastia en la iglesia”.

Buena parte de ese desmedido esfuerzo de los científicos que ha generado una descomunal producción durante la pandemia tiene más que ver con la vanidad y ambición personal que con un intento real de mejorar la situación de las personas.

GD Smith y colegas señalan que la certeza es el anverso del conocimiento: “ a la hora de decidir a quien escuchar en la era del COVID-19 , deberíamos respetarr a quienes respetan la incertidumbre,y escuchar a quienes reconocen las existencia de evidencias contrapuestas o que incluso cuestionan sus convicciones más sólidas.Cuanto más seguro esté alguien sobre el cOVID-19 menos deberías confiar en él”.

La ciencia está llena de grandezas, pero también de mucha miseria, como cualquier tipo de actividaad humana 

https://gerentedemediado.blogspot.com/2020/10/sobre-la-vanidad-de-la-ciencia.html?m=1

jueves, 29 de septiembre de 2016

Tocar el violín, mejor que las pastillas para los trastornos psicológicos de los niños

Es la investigación más importante que se ha realizado sobre los efectos de tocar un instrumento en el desarrollo cerebral”, así definen los psiquiatras del Colegio Médico de la Universidad de Vermont el trabajo que acaban de hacer público en el Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry.

Dirigidos por James Hudziak, los expertos han analizado las resonancias magnéticas de 232 sujetos de entre 6 y 18 años para buscar, sobre todo, alteraciones significativas en la corteza cerebral: los engrosamientos y adelgazamientos de esa zona están relacionados con problemas como la ansiedad, la depresión, las dificultades para concentrarse, la agresividad y la pérdida de control de los impulsos.

En primer lugar, encontraron algo previsible: que la práctica musical afectaba a las neuronas de la región motora, ya que exige control y coordinación de los movimientos. Pero más importante fueron los cambios detectados en la parte de la corteza cerebral vinculada a “la memoria de trabajo, el control de la atención, la organización y planificación, la inhibición de los impulsos y el procesamiento de las emociones”, como detallan los autores del estudio. Hudziak lo resume en una idea: un violín puede ayudar más que un frasco de pastillas a un niño con trastornos psicológicos.


martes, 2 de agosto de 2016

LA OMS Y UNICEF, ACUSADAS DE AMPARAR VACUNAS PARA CONTROLAR EL CRECIMIENTO DE LA POBLACIÓN


La Campaña de vacunación contra el tétano efectuada en marzo de 2014 en Kenia que  auspiciaron la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNIFEC pudo ser en realidad un programa para controlar el crecimiento de la población; y es que contenía de forma injustificada la hormona Beta-HCG (gonadotrifina coriónica humana) que, como se sabe, provoca abortos y esterilidad. Al menos así lo han denunciado públicamente en el país la Asociación de Médicos Católicos y la Conferencia de Obispos Católicos. Y no es la primera vez que se hace pues ya se desarrollaron campañas similares en México y Nicaragua en 1993 y en Filipinas en 1994.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Lo sabe hasta la NASA, el calentamiento es una guasa

Maldita hemeroteca: ¿qué pasó con aquellas predicciones de la NASA según las cuales el Polo Norte ya no existiría este verano?.
Si un profeta predice el fin del mundo para el verano del 2013, cuando el mundo sobrevive a la fecha lo normal es que algún periodista burlón le restriegue la predicción por la cara al profeta. No es crueldad gratuita, sino defender la racionalidad cósmica. Máxime cuando los profetas suelen mostrar malas pulgas si alguien duda de sus predicciones y, por consiguiente, de sus capacidades proféticas.
Pues bien, imbuidos de esa misma racionalidad tampoco se puede reprochar a periodistas y articulistas burlones que restrieguen por la cara a determinados profetas sus predicciones fallidas, máxime cuando estas venían arropadas por la apariencia de la verdad y la respetabilidad científica. Por esto mismo, supuestamente, dudar de ellas era aún más tabú y anatema que dudar de los profetas.
El caso es que, como relatábamos al principio, en 2007 se publicaba de forma generalizada en los medios la noticia de que un grupo de científicos de la NASA, el Instituto de Oceanología y la Academia de Ciencias de Polonia, predecían que el Polo Norte se derretiría completamente tan pronto como en el verano de 2013.
Obviamente ya podemos constatar que la predicción era falsa.
Por consiguiente, las bases y presupuestos en los que se basaba esa predicción también lo eran.
No sólo el Polo Norte no se derritió en 2013 sino que en 2014 hay bastante más hielo que en los años anteriores. Algo que por otro lado coincide con el no-verano que este año estamos paladeando.
Las profecías caen, pero las preguntas se reafirman. ¿Se trata de un calentamiento apocalíptico o de vendernos energías caras y cuotas de emisión de CO2? ¿Existe ya una auténtica industria del calentamiento? ¿Por qué si queremos una subvención para un estudio sobre sobre el apareamiento del pez martillo sólo la podemos obtener añadiendo la coletilla “en relación con el calentamiento global”? En realidad, en NC nunca hemos pretendido tanto negar el calentamiento global como reivindicar el derecho a cuestionarlo. Y en eso seguimos.
Lo que sucede es que, como decíamos, sin necesidad de irnos al Polo en Navarra seguimos buscando un año más un nombre que sustituya a “verano”, para designar ese período de tiempo comprendido entre junio y septiembre, habitualmente desapacible y mordoriano en los últimos años.
http://www.navarraconfidencial.com/2014/08/19/lo-sabe-hasta-la-nasa-el-calentamiento-es-una-guasa/

martes, 25 de junio de 2013

Conejillos de India

David Jiménez/El Mundo

Las multinacionales encuentran en India costes que reducen la inversión en un ensayo clínico a la mitad, regulaciones que rara vez se cumplen, 600.000 médicos mal pagados —y dispuestos a ganar un dinero extra— y un número interminable de potenciales pacientes que incluyen 40 millones de asmáticos, 34 millones de diabéticos y tres millones de enfermos de cáncer , la mayoría sin seguros médicos y dependientes del arcaico sistema público de salud.

Miles de campesinos, miembros de las castas más bajas, analfabetos, menores e incluso discapacitados , están siendo reclutados en hospitales de India y sometidos a pruebas clínicas encargadas por las mayores multinacionales farmacéuticas del mundo. El hospital Maharaja Yashwantrao, donde en los últimos siete años se han llevado a cabo ensayos en más de 3.000 pacientes, es uno entre las decenas de laboratorios donde los pacientes son utilizados como conejillos de indias.

jueves, 20 de junio de 2013

Ya han amenazado de muerte al español que inventó la bombilla que apenas gasta y dura toda la vida

“Todos los aparatos electrónicos están programados para morir”

Compra, tira, compra
Cuando me enseña el documento policial con el contenido del mensaje que recibió se me ponen los pelos de punta: no sólo amenaza su vida si sigue adelante con la comercialización de su bombilla, sino también la de sus hijos. Benito ha fabricado con un grupo de ingenieros una bombilla para durar toda la vida (garantía de 25 años), es decir, sin esa fecha de estropeado programada que comparten, por pura cuestión de lucro, todos los aparatos electrónicos. Por eso este empecinado quiere ir más allá y ha creado el movimiento Sin Obsolescencia Programada (SOP). Un tema sobre el que es muy recomendable el documental de Cosima Dannoritzer Comprar, tirar, comprar.

Alice Hamilton (27 feb 1869-22 sep 1970)

La Casa del Saber/facebook “Los hombres solo beben demasiado.” “No se lavan las manos.” “Son enfermizos por naturaleza.” Era 1910. La indust...