miércoles, 31 de diciembre de 2025

PASAR PÁGINA


No es bueno para una persona quedar fijada en un hecho acontecido en su pasado por duro y doloroso que haya podido ser, o aunque hubiera sido muy satisfactorio. Hay personas que siguen quejándose décadas después de las que pasaron en el colegio, con la familia o los amigos, que se bloquean o paralizan para afrontar las nuevas realidades. Lo mismo hay que decir de los pueblos. Tanto la persona como los pueblos deben saber pasar página de esos hechos en su proceso histórico e ir haciendo su camino de liberación.

Cierto que hay momentos muy importantes, incluso decisivos, para cada persona, que exigen pararse en el caminar para reflexionar, evaluar y ver que caminos escoger para seguir avanzando. A veces hay que tomar tiempo para hacer duelo por la pérdida sufrida, que debe tener un final para poder continuar, posiblemente con radical cambio de rumbo en la forma de afrontar la vida y sus prioridades.

Todo lo vivido debe configurar el bagaje de nuestras experiencias, fuesen del tipo que fuesen, de las que aprenderemos y nos tendrán que capacitar para ser mejores personas, más capaces para comprender y ayudar a nuestros semejantes, y echarles una mano solidaria.

En España hay que pasar página de la dictadura de Primo de Rivera, Segunda República, Guerra Civil, Franquismo, y también ya del GRAPO y ETA. Pero si no se pasa página del Franquismo, ¿cómo se puede exigir pasarla de ETA? La Ley de Amnistía de 15 de octubre de 1977 (ley 46/1977) era para pasar página de todos los posibles delitos de intencionalidad política cometidos con anterioridad, que también liberó presos de ETA. Fue una ley muy demandada por los partidos de izquierda con el lema de “libertad, amnistía y estatuto de autonomía”, y que lideró sobre todo el PCE.

La legislación reconoce la importancia de pasar página, pues los antecedentes penales caducan un tiempo después del cumplimiento de la pena. Es más, la mayoría de los delitos prescriben una vez pasados años de que fuesen cometidos si no hay un proceso judicial en curso. Por ejemplo, los fiscales caducan a los 5 años, los asesinatos a los 20... No prescriben los llamados de lesa humanidad, genocidio o terrorismo con muertes, aunque ciertamente es discutible y modificable la prescripción de cada delito.

Las personas y sociedades precisamos mirar adelante trabajando por una sociedad más justa. Pasar página puede hacerlo uno por sí mismo con la colaboración de familiares y amigos. Cuando esto no es suficiente habrá que buscar ayuda profesional, según la cuestión que sea, de un médico, psicólogo, psiquiatra, mediador o trabajador social, sacerdote... Para eso es importante buscar o tener un buen orientador para ir a la persona más adecuada con el fin de pasar página sobre ese tema concreto.

Pasar página no es negar el acontecido ni ignorarlo, tampoco evadirse de los problemas, sino aceptar que lo sucedido forma parte de la propia historia y que debe servir de enseñanza para afrontar con más experiencia y energía las realidades que haya que vivir en cada momento concreto.

Una persona con 40 años o incluso 70 no puede estar fijada y enredada en lo que le pasó en el colegio, familia o “pandilla”. No debe estar mirando siempre para atrás, corriendo el serio peligro de convertirse en estatua de sal como le aconteció a la mujer de Lot (Gen. 19, 26). Si no lo soluciona en colaboración con los suyos, tendrá que hacerlo con una ayuda profesional adecuada para construir el propio futuro en colaboración con los demás. Observemos la canción de Joan Baptista Humet:

“Habrá que componer de nuevo el pozo y el granero y aprender de nuevo a andar. Hacer del sol nuestro aliado, pintar el horno ajado y volver a respirar... Habrá que demoler barreras, crear nuevas maneras y alzar otra verdad… Y sí aún nos queda algo de tiempo, poner la cara al viento y AVENTURARNOS A SOÑAR.

«¡HAY QUE VIVIR!, AMIGO MÍO, antes que nada hay que vivir, y ya va a haciendo frío, hay que burlar ese futuro que empieza a hacerse muro en ti.”

Dicen que la historia es maestra de la vida. Así pues habrá que mirar adelante asumiendo el camino recorrido, que debe dar experiencia en la tarea de construir un futuro mejor para nosotros y la humanidad. Para los que aprecien a Jesús, escúchenle: “Deja que los muertos entierren a sus muertos”, y “nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios” (Lc 9, 60. 62).

Ahora más que nunca: Libertad

Antón Negro

“Habrá que hacernos a la idea
Que sube la marea
Y esto no da más de sí
Habrá que darnos por vencidos
Y echarnos al camino
Que no hay norte por aquí

Al sueño americano se le han ido las manos
Y ya no tiene nada que ofrecer
Solo esperar y ver si cede la gran bola de nieve
Que se levanta por doquier.


«¡HAY QUE VIVIR!, AMIGO MÍO
antes que nada hay que vivir,
y ya va haciendo frío,
hay que burlar ese futuro
que empieza a hacerse muro en ti.

Habrá que componer de nuevo
el pozo y el granero
y aprender de nuevo a andar.
Hacer del sol nuestro aliado
pintar el horno ajado
y volver a respirar.

Quitarle centinelas,
al parque y a la escuela,
columpios y sonrisas volarán.
Sentirse libre y suficiente
al cierzo y al relente,
mientras se va dorando el pan.

Hay quer vivir…

Habrá que demoler barreras,
crear nuevas maneras
y alzar otra verdad.
Desempolvar viejas creencias
que hablaban en esencia
sobre la simplicidad.
Darles a nuestros hijos,
el credo y el hechizo
del alba y el rescoldo
en el hogar.
Y si aún nos queda algo de tiempo,
poner la cara al viento
y AVENTURARNOS A SOÑAR».

Hay que vivir…

sábado, 27 de diciembre de 2025

Waris Dirie


En nombre de Ala? ¿En qué versículo lo pone? ¿Quién lo dice?
Nació en 1965, en pleno corazón del desierto somalí. Una de doce hijos en una familia nómada que recorría uno de los paisajes más duros y despiadados del planeta.
A los seis años, Waris Dirie ya cuidaba sesenta cabras y ovejas. Cada día salía sola al desierto para pastorearlas. El agua era escasa. La comida también. La vida giraba en torno a una sola idea: sobrevivir. Su nombre significa “Flor del Desierto”.
A los cinco años, una anciana viene por ella.
Una cuchilla rota, manchada de sangre. Sin anestesia. Sin esterilización. Le cubren los ojos, le ponen una raíz entre los dientes. Su madre la sujeta con fuerza, su tía inmoviliza sus piernas. Y comienza lo irreparable: la mutilación tipo III, la más extrema. Todo es retirado, luego cosido con espinas de acacia y un hilo blanco, dejando solo una abertura diminuta, del tamaño de un fósforo.
El dolor es inimaginable.
Una de sus hermanas morirá. Dos primas también. Waris sobrevive.
Su madre le explica que “es necesario”. Por Alá. Por tradición. En Somalia, casi todas las niñas pasan por lo mismo. Se estima que el 98% de las mujeres han sido mutiladas.
A los trece años, su padre anuncia su matrimonio:
— El esposo: un hombre de 60 años.
— La dote: cinco camellos.
Su madre, en silencio, le ayuda a escapar.
Waris huye en plena noche, sola, sin dinero, sin mapa, sin protección. Una niña de trece años cruzando uno de los lugares más peligrosos del mundo.
Llega a Mogadiscio. Su tío, recién nombrado embajador en el Reino Unido, acepta llevarla a Londres… como empleada doméstica. No sabe leer ni escribir. No habla inglés. Trabaja sin salario para su familia.
En 1985 termina la misión diplomática. La familia regresa. Waris se queda ilegalmente en el Reino Unido. Alquila un cuarto en el YMCA, encuentra trabajo limpiando en McDonald’s y por las noches asiste a clases de inglés.
Tiene dieciocho años, está sola en una ciudad desconocida y aprende el alfabeto como una niña.
En 1987, todo cambia.
Un fotógrafo entra al McDonald’s: Terence Donovan, una leyenda de la moda. Queda impactado por su rostro, por su presencia.
Le pregunta: “¿Quieres ser modelo?”
Ella responde: “Sí”.
Ese mismo año posa para el calendario Pirelli, junto a una joven poco conocida: Naomi Campbell. En una noche, su vida da un giro total.
Pasarelas en París, Milán, Londres, Nueva York.
Chanel, Levi’s, L’Oréal, Revlon.
Primera mujer negra en un anuncio de Oil of Olay.
Portadas de Vogue, Elle, Glamour.
Incluso aparece en una película de James Bond.
Está viviendo su sueño.
Pero la pesadilla sigue ahí.
Sus cicatrices. Su dolor. La infancia robada a los cinco años. El trauma silencioso que la acompaña durante años.
En 1997, en el punto más alto de su carrera, conoce a Laura Ziv, periodista de Marie Claire. Debían hablar de su “historia de cuento de hadas”. Pero Waris cambia de tema:
“Si me prometes publicar lo que voy a contarte… te diré la historia real”.
Y lo cuenta todo.
La mutilación.
Su vida.
Los millones de niñas como ella.
La violencia que el mundo ignoraba.
El artículo —La tragedia de la mutilación femenina— provoca un impacto mundial.
Barbara Walters la entrevista.
Los medios amplifican su voz.
Por primera vez, la mutilación genital femenina tiene un rostro, un nombre, una voz.

martes, 23 de diciembre de 2025

AVATAR


Una tarde libre y sin planes.

Así que ...acabé en una sala de cine viendo criaturas azules luchando contra los malvados humanos.

Humanos que arrasan, destruyen y aniquilan allá por donde pasan.

Durante los 197minutos que dura la película, miré tantas veces el reloj que descubrí que tiene funciones nuevas.

Una cuenta atrás muy útil para hacer planchas.

Le pones los segundos o los minutos… y empieza a descontar.

Al llegar a cero hace “pipipipi”.

Desde la butaca de atrás carraspean.

El "pipipipi" de mi reloj no les deja oír como los humanos asesinan a las ballenas amigas de los seres azules.

Vuelvo a mirar la pantalla para tragarme el adoctrinamiento con super efectos especiales.

Y qué más da, pensarás.

Es solo una película.

Pero no exactamente.

Porque junto a los efectos especiales nos cuelan un mensaje peligroso, uno que queda enterrado en nuestro imaginario colectivo y sirve de abono para futuros argumentos contra la esperanza.

Y quedarse sin esperanza es peor que quedarse sin gasolina en el coche.

¿Para qué levantarse cada mañana si somos peores que la gripe para el resto de seres vivos?

Si es solo cuestión de tiempo que destruyamos el planeta y todo haga “pipipipi”, como mi reloj y ya sea demasiado tarde.

En la película se justifica la violencia como única respuesta ante la invasión y la supuesta maldad humana.

Montarse en dragones.

Disparar flechas.

Matar.

Justo lo contrario de la historia que contaré está semana a los suscriptores de mi boletín de buenas noticias.

Una historia real, donde un ejército invade un país y, en lugar de responder como proponen los seres azules, ocurre algo inesperado: la bondad, la dignidad y la humanidad aparecen donde nadie las esperaba.

Porque, aunque Avatar insista en lo contrario,

no somos así.

La realidad está llena de ejemplos que desmontan ese relato.

Y en www.alexherran.com

te hablo de ellos.

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Audio "La primavera de Praga" (aquí)

lunes, 22 de diciembre de 2025

ESCLAVISTAS SIGLO XXI (QUE NO SE ME ENFADEN LOS Y LAS DE LOS "LOS Y LAS". ESCLAVISTAS ELLAS Y ELLOS, TAMBIÉN ELLAS. SÓLO POR SER MUJER?

Mer Santiago

El video refleja las humillaciones a las que están sometidas algunas mujeres que trabajan en el manipulado en Almería. 

Gritos y un mensaje sorprendente: para ir al baño hay que "sellar" (fichar) y, si no se hace, "a casa inmediatamente". Una mujer advierte a las trabajadoras de que cuando se vaya al servicio, dos o tres minutos en cuatro horas, se debe fichar. De no hacerlo, despido fulminante. 

El sector del manipulado en Almería fue portada ya en varias ocasiones. En el 2017 varios medios se hicieron eco de la muerte de un compañero que falleció en la línea de producción y permaneció de cuerpo presente mientras los demás seguían trabajando. 

¿Mujer tenías que ser? No, no me vale esta expresión. Esta explotadora, con "a" de femenino, seguro que se manifiesta el día 8 de marzo. Al fin y al cabo, Letizia Ortiz así lo hizo, yendo a la huelga con las mujeres, como si de compañeras se tratara...¡Qué grande!

jueves, 18 de diciembre de 2025

"El arte de hacer el mínimo daño en salud mental. Intervenciones farmacológicas, psicológicas y físicas"


"El arte de hacer el mínimo daño en salud mental. Intervenciones farmacológicas, psicológicas y físicas"
45 minutos ponencia, 45 minutos debate.
https://saludcienciacriticayetica.com/dw-is/doku.php?id=videos#Alberto_Ortiz-171225

Por Alberto Ortiz Lobo

Doctor en Medicina por la Universidad Autónoma de Madrid y psiquiatra en los Servicios de Salud Mental de la Comunidad de Madrid. Es profesor del Máster en Psicoterapia, perspectiva integradora de la Universidad de Alcalá de Henares desde 2001 y ha sido miembro de la Junta de la Asociación Madrileña de Salud Mental (AMSM) durante 12 años. Sus publicaciones se han centrado principalmente en el fenómeno de la psicopatologización de la vida y en la prevención cuaternaria en salud mental.

Contenido

La salud mental es un campo asistencial particularmente diverso, mal delimitado, complejo en su conceptualización, heterogéneo en sus prácticas y con efectos difícilmente medibles. La subjetividad impregna, enriqueciendo y complicando esta disciplina y también contribuye a esconder los perjuicios que puede producir. Todo ello pone de manifiesto la necesidad de esclarecer y dar cuenta de la iatrogenia (el daño de sus intervenciones) y sus condicionantes en la práctica de la salud mental, punto de partida para poder desarrollar una clínica basada en el arte de hacer el mínimo daño.
Adjunto, una captura de pantalla de "la gran pregunta", cuestión clave:

Psiquiatra que publicó un texto sobre esta cuestión, devenido en clásico:
https://amsm.es/2016/09/30/el-arte-de-hacer-el-minimo-dano-en-salud-mental/

Participó en el #siapLisboa sobre salud mental, en 2022 (narración en español, textos en portugués)
"Psicopatologización de la vida diaria / Psicopatologização da vida quotidiana" https://www.youtube.com/watch?v=BIceKaZx8O0

Fue entrevistado por "1 cada 8 horas"
https://www.youtube.com/watch?v=qZjf7wtYkfc

Ha publicado "Hacia una psiquiatría crítica", promoviendo prevención cuaternaria en salud mental, reeditado en 2023
https://amsm.es/2013/12/14/hemos-leido-hacia-una-psiquiatria-critica/

Alice Hamilton (27 feb 1869-22 sep 1970)

La Casa del Saber/facebook “Los hombres solo beben demasiado.” “No se lavan las manos.” “Son enfermizos por naturaleza.” Era 1910. La indust...