Houssien El Ouariachi/facebook
Las imágenes de miles de jóvenes marroquíes llegando a nado a Ceuta estos días son tremendas. He aquí algunas consideraciones que creo que son necesarias a tener en cuenta:
1. Expresa la desesperación de esta generación y su nula fé en tener un futuro en su país.
2. El hecho de que se agrupen miles para lanzarse al mar a la vez es imposible sin la dejadez, si no por voluntad, de las fuerzas del régimen.
3. Para cada menor que alcanza territorio español es una victoria, una promesa de un futuro mejor, lo cual es totalmente comprensible, al mismo tiempo que es un fracaso para un país que no deja de sangrar perdiendo buena parte de sus jóvenes. No olvidar que Marruecos sufre una verdadera crisis demográfica.
4. La docilidad con que los gobiernos de España y las instituciones de la UE tratan a Marruecos es complicidad; si no se ponen firmes con el régimen es porque es su fiel lacayo, puesto que sirve más a sus agendas e intereses que a su pueblo.
5. En lugar de agarrar al toro por el cuerno en este asunto migratorio, algunas fuerzas europeas prefieren soltar a sus jaurías de racistas y xenófobos para desviar la atención del origen del problema y su solución real que no es otra que una cooperación real y una coherencia con los acuerdos firmados que siempre llevan anexos que exigen el respeto a los derechos humanos (cosa que se obvia con las dictaduras serviles).
6. Una de las raras cosas que no entiendo ni entiende nadie es aquella actitud orgullosamente servil que muchos marroquíes muestran respecto a su régimen, que es el principal responsable de sus desgracias, incluso cuando han arriesgado su vida y establecido en España y Europa.
7. El pueblo marroquí merece un cambio de régimen, un cambio que nunca llega sin esfuerzo y sacrificio. Es hora de armar una verdadera revolución por la libertad, la dignidad y la justicia social.
En conclusión, quiero manifestar mi solidaridad con todas las personas que se ven obligadas a abandonar sus tierras y países en busca de un futuro mejor, es su derecho. Y mi condena a los regímenes corruptos y despóticos que destruyen los sueños de sus ciudadanos en una vida digna y libre, así como al orden neocolonial que los sostienen. Y cómo no, también mi condena, más severa si cabe, a los lamebotas que, sin ton ni son, sin ni siquiera mediar un interés por ilícito que sea, defienden a los déspotas responsables y culpabilizan a los más humildes, a las víctimas.
{Y no os inclinéis hacia los opresores pues os alcanzaría el Fuego y, como no tenéis aparte de Dios quien os proteja, no seríais auxiliados.}, HUD, 113.
1. Expresa la desesperación de esta generación y su nula fé en tener un futuro en su país.
2. El hecho de que se agrupen miles para lanzarse al mar a la vez es imposible sin la dejadez, si no por voluntad, de las fuerzas del régimen.
3. Para cada menor que alcanza territorio español es una victoria, una promesa de un futuro mejor, lo cual es totalmente comprensible, al mismo tiempo que es un fracaso para un país que no deja de sangrar perdiendo buena parte de sus jóvenes. No olvidar que Marruecos sufre una verdadera crisis demográfica.
4. La docilidad con que los gobiernos de España y las instituciones de la UE tratan a Marruecos es complicidad; si no se ponen firmes con el régimen es porque es su fiel lacayo, puesto que sirve más a sus agendas e intereses que a su pueblo.
5. En lugar de agarrar al toro por el cuerno en este asunto migratorio, algunas fuerzas europeas prefieren soltar a sus jaurías de racistas y xenófobos para desviar la atención del origen del problema y su solución real que no es otra que una cooperación real y una coherencia con los acuerdos firmados que siempre llevan anexos que exigen el respeto a los derechos humanos (cosa que se obvia con las dictaduras serviles).
6. Una de las raras cosas que no entiendo ni entiende nadie es aquella actitud orgullosamente servil que muchos marroquíes muestran respecto a su régimen, que es el principal responsable de sus desgracias, incluso cuando han arriesgado su vida y establecido en España y Europa.
7. El pueblo marroquí merece un cambio de régimen, un cambio que nunca llega sin esfuerzo y sacrificio. Es hora de armar una verdadera revolución por la libertad, la dignidad y la justicia social.
En conclusión, quiero manifestar mi solidaridad con todas las personas que se ven obligadas a abandonar sus tierras y países en busca de un futuro mejor, es su derecho. Y mi condena a los regímenes corruptos y despóticos que destruyen los sueños de sus ciudadanos en una vida digna y libre, así como al orden neocolonial que los sostienen. Y cómo no, también mi condena, más severa si cabe, a los lamebotas que, sin ton ni son, sin ni siquiera mediar un interés por ilícito que sea, defienden a los déspotas responsables y culpabilizan a los más humildes, a las víctimas.
{Y no os inclinéis hacia los opresores pues os alcanzaría el Fuego y, como no tenéis aparte de Dios quien os proteja, no seríais auxiliados.}, HUD, 113.

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