domingo, 31 de julio de 2016

Así fue como el valiente bibliotecario de Tombuctú salvó casi 400 mil manuscritos

El 25 de enero de 2013, quince yihadistas entraron en la biblioteca del Instituto Ahmed Baba, en Tombuctú (República de Malí), tomaron más de 4.000 manuscritos -muchos de ellos de los siglos XIV y XV-, los sacaron al patio, los rociaron con gasolina y les prendieron fuego. En pocos minutos el trabajo de algunos de los más grandes eruditos y científicos de la ciudad, tratados sobre matemáticas, física, química, música, poesía o astronomía, conservados durante siglos a pesar de los ladrones, de las invasiones, las inundaciones o los insectos, fue consumido por las llamas. La noticia de esta tragedia conmocionó a Abdel Kader Haidara, académico y fundador de la biblioteca Amma Haidara, así que temiendo que volviera a repetirse decidió salvaguardar el resto del legado almacenado en Tombuctú.



Gracias a la la labor de Haidara, Tombuctú contaba con cerca de 45 bibliotecas, desde pequeños archivos privados hasta colecciones de más 10.000 volúmenes, un total de casi 400.000 manuscritos, algunos de ellos piezas de la literatura medieval únicas en el mundo, que ahora estaban en peligro a causa de Al Qaeda. Aunque públicamente los yihadistas confirmaron que no iba a dañar los manuscritos, Haidara no confiaba en esas promesas, ya que muchos de esos documentos, de carácter científico o artístico, desafiaban la visión islamista pura que los extremistas defendían con la yihad.

Así las cosas, Haidara puso en marcha un plan para proteger ese tesoro: era necesario sacar los manuscritos de los grandes edificios y dispersarlos por toda la ciudad, por las casas de cualquier persona. Y había que hacerlo en secreto. Nadie, aparte de los bibliotecarios y colaboradores más directos podía saber lo que iba a ocurrir, ni siquiera sus familias.



Haidara empezó reclutando a su sobrino, Mohammed Touré, que había trabajado con él desde los 12 años. Ambos constituyeron un equipo de la más absoluta confianza formado por bibliotecarios, archiveros, secretarias, guías turísticos y algún que otro familiar. Los voluntarios por todas las tiendas de Tombuctú comprando con la mayor discreción posibles baúles de metal. Cuando se agotaron, tras conseguir entre 50 y 80 baúles, compraron también todos los baúles de madera. Una vez vacía Tombuctú de baúles, fueron a comprar más a la localidad de Mopti. Así, en secreto, acumularon unos 2.500 baúles y, también en secreto, los trasladaron a las grandes bibliotecas de la ciudad para comenzar la evacuación.

Una tarde a finales de abril, tras el ocaso para no llamar la atención de la policía, Haidara, Touré y varios voluntarios más se reunieron frente la biblioteca Amma Haidara para empezar a mover los manuscritos. Como los rebeldes habían cortado la electricidad en Tombuctú los bibliotecarios se vieron obligados a orientarse en la oscuridad de la sala usando linternas, una medida de precaución además para no llamar la atención. Guiados por el vigilante nocturno, entre susurros, llegaron a la sala principal y comenzaron a vaciar cada estantería a tiendas, paralizándose de miedo cada vez que escuchaban un ruido sospechoso. Para aprovechar bien los baúles era necesario un mínimo de planificación, ya que el volumen de los manuscritos puede ser muy variable, desde miniaturas hasta enciclopedias de gran tamaño. Debido a las condiciones en que se estaba llevando a cabo el traslado, no fue posible contar con los requisitos mínimos para proteger los documentos.
Cuando terminaron de llenar los baúles sellaron los cofres con candados, cerraron la puerta de la biblioteca y corrieron hacia sus casas por los callejones oscuros de Tombuctú, manteniendo un ojo avizor para no encontrarse con ninguna patrulla. A la noche siguiente regresaron a la biblioteca, envolvieron las estanterías en mantas, las cargaron en carros y se las llevaron también.
Haidara estaba convencido de que los manuscritos no estarían a salvo en Tombuctú, así que tomó la determinación de trasladarlos a Bamako, a casi mil kilómetros de distancia al sur de Mali. Un transporte de semejante envergadura, sin embargo, no iba a ser fácil ni barato. Sería necesario contratar a cientos de mensajeros, a conductores de camiones, a taxis y a todo tipo de vehículos de cuatro ruedas, la mayoría familia de los propios bibliotecarios para garantizar su lealtad; sería necesario dinero para sobornos, para gasolina, para posibles reparaciones de los vehículos. Haidara partía con un presupuesto inicial de 12.000 dólares, de una subvención que tenía para estudiar inglés en la Universidad de Oxford entre 2012 y 2013. Entonces el bibliotecario recurrió a la comunidad internacional y logró recaudar aproximadamente un millón de dólares para su causa, con aportaciones del Centro Juma Al Maid de Dubai, la Fundación del Príncipe Claus de Holanda, la Lotería Nacional Holandesa o incluso una campaña de crowdfunding por Internet.



Pero la odisea no había terminado aquí ni mucho menos. A lo largo del camino Haidara y los suyos tuvieron que hacer frente a todo tipo de controles, patrullas, milicias y grupos armados. En una ocasión un helicóptero francés casi abate uno de los barcos pensando que estaban haciendo contrabando de armas. La sorpresa fue mayúscula cuando las cajas fueron abiertas y dentro solo había papel. Una parte del transporte también fue interceptada por milicias de bandidos y fue necesario entregar un suculento rescate para liberarlos. En total, 30 viajes hasta que la mayor parte de los documentos estuvieron a salvo en Bamako, desde donde Haidara coordinó el transporte de cientos de vehículos por tierra y agua usando varios teléfonos.

Lo más sorprendente de toda esta compleja y rudimentaria operación de logística es que ni un solo cajón, ni siquiera un solo manuscrito, se perdió por el camino. Las únicas bajas fueron los 4.200 manuscritos que fueron reducidos a ceniza en la biblioteca del Instituto Ahmed Baba. Con su perseverancia y su valentía, el bibliotecario Abdel Kader Haidara había conseguido salvar casi 400.000 manuscritos.



viernes, 29 de julio de 2016

Más de la mitad de los abuelos en España confiesa ayudar a sus hijos debido a la crisis

Con motivo de su tradicional celebración del 26 de julio, Día de los abuelos, Mensajeros de la Paz, la fundación presidida por el Padre Ángel, ha dado a conocer, a través de una encuesta realizada por Sigma Dos, la opinión de las personas mayores españolas sobre temas de actualidad que conciernen directamente a la tercera edad.
Así, según los resultados obtenidos, más de la mitad de los abuelos españoles (55,9%) confiesa ayudar a sus hijos debido a la crisis, ya sea económicamente o en el cuidado de los nietos. Sin embargo, sólo el 31,1% de los ciudadanos que no son adultos mayores, reconoce que debido a la crisis necesita o ha necesitado ayuda económica de sus padres, o que ellos le ayudan en el cuidado de sus hijos.




miércoles, 27 de julio de 2016

POBREZA, HAMBRE Y PARO EN ESPAÑA XXI.Muere un sintecho en plena calle en Gijón

Un hombre de mediana edad ha fallecido, alrededor de las cinco de la tarde, en un banco situado a la altura del número 58 de Marqués de San Esteban. Un testigo avisó a la Policía Nacional de que una persona indigente se encontraba mal. Según una testigo, trató de levantarse en varias ocasiones, pero no lo logró. Hasta el lugar se desplazó una patrulla policial y personal de Funeraria Gijonesa. Un conocido del fallecido aseguró que ambos frecuentaban las instalaciones de la Cocina Económica y que el hombre tenía problemas de corazón.

Pertenencias del Fallecido.

lunes, 25 de julio de 2016

Herbalife pagará 180 millones y reestructurará su negocio para zanjar cargos por engañar al público

Herbalife, empresa dedicada a la venta directa de suplementos nutricionales, ha llegado a un acuerdo con la Comisión Federal del Comercio de EEUU (FTC) para zanjar mediante el pago de 200 millones de dólares (180 millones de euros) y la reestructuración de sus operaciones comerciales una investigación por engañar a los consumidores.
Las acciones de Herbalife reaccionaban en Wall Street con subidas superiores al 20% al anuncio del acuerdo, puesto que implica que el regulador comercial de EEUU no considera la actividad de la compañía un timo piramidal.
La FTC señala en un comunicado que la estructura de compensación de Herbalife «era desleal» porque la recompensa de los distribuidores se basa sobre el reclutamiento de otras personas para que se inscriban y compren productos, en lugar de hacerlo sobre la demanda real de compra minorista de los productos.
«Este acuerdo le exige a Herbalife una reestructuración fundamental de su negocio de modo que los participantes sean recompensados por lo que vendan y no por la cantidad de gente que recluten», declaró la presidenta de la FTC, Edith Ramírez.
El acuerdo alcanzado también prohíbe a Herbalife «tergiversar el potencial de ganancias de un distribuidor o sus probables ingresos» y prohíbe específicamente a la empresa declarar que los miembros pueden «dejar sus empleos o trabajos» o disfrutar de un estilo de vida lujoso.
Por su parte, la compañía considera que el acuerdo alcanzado con las autoridades comerciales de EEUU supone el reconocimiento de que su modelo de negocio es «sólido».
Asimismo, aunque cree que «muchas de las alegaciones de la FTC son incorrectas», Herbalife considera que este acuerdo es positivo porque los costes financieros y la distracción de un litigio prolongado habrían sido significativos. «La compañía simplemente quiere seguir adelante», indicó



jueves, 21 de julio de 2016

EEUU desperdicia la mitad de la comida que produce

Sólo la mitad del total de la comida que se produce en Estados Unidos acaba siendo consumida: la otra mitad se descarta o termina en la basura. Es la conclusión de una investigación que ha hecho pública el diario británico The Guardian, y que señala como culpable directo del problema al “culto a la perfección”.
Según explica el reportaje, las frutas y verduras, principalmente, han de lucir perfectas en el supermercado, lo que provoca que millones de toneladas se descarten desde las primeras fases del proceso de recolección. Productos frescos que, al no cumplir los citados estándares, se abandonan en el campo hasta la putrefacción, van directamente a parar al vertedero o, en el mejor de los casos, sirven de alimento para el ganado. Si pasan esa criba, otra parte importante se pierde en el proceso de almacenaje, embalaje y distribución, así como en los restaurantes y los hogares.
La investigación se ha basado en datos oficiales del Gobierno de EEUU, así como en las entrevistas realizadas a granjeros, transportistas, investigadores, activistas y funcionarios de todo el país. Todo ello, para llegar a la conclusión de que las normas cosméticas que han de cumplir los alimentos son “irreales”, lo que provoca que se desechen inmensas cantidades de alimentos de alto valor nutritivo.
“O es absolutamente perfecto, o el alimento queda automáticamente descartado”, explica a The Guardian Jay Johnson, que se dedica al cultivo de frutas y hortalizas en Carolina del Norte y Florida. Otro productor de California, Wayde Kirschenman, que siembra principalmente patatas, reconoce que es habitual desechar hasta un 25% de la producción.
Desde organizaciones como Imperfect Produce, que se dedica a repartir alimentos que no cumplen con el citado estándar de producción en la zona de San Francisco, apuntan a que al menos una quinta parte de las frutas y verduras frescas terminan en el vertedero. Y aunque no existen datos oficiales al respecto, otras fuentes apuntan a que la cifra podría ser mucho más elevada, informa The Guardian.

EEUU desperdicia la mitad de la comida que produce

La situación en España

Al igual que en EEUU, en España no existen estudios fiables de cuánta comida se desperdicia. Pero sí informes que, de forma parcial, pueden servir para hacerse una idea de la magnitud del problema. Según un informe del Ministerio de Agricultura de 2013 basado en la encuesta del Barómetro de Confianza, el comercio mayorista de alimentos retira el 7,1% de los productos que llegan a sus lineales. La industria transformadora descarta un 7,7% y los agricultores y ganaderos, un 8,1%. Según Eurostat, España es el séptimo país más derrochador de la UE, con 7,7 millones de toneladas. Pero el organismo europeo señala que el principal agente en ese problema está en los hogares, responsables del 42% del desperdicio, con una media de 76 kilos por hogar al año.
“Según los datos que que manejamos, en España se desperdicia un tercio de toda la comida que se produce. Es menos que en EEUU, pero sigue siendo una barbaridad”, sostien Francesc Mateu, director de Oxfam Intermon en Cataluña. Entre toda esa comida que se desecha, Mateu destaca especialmente la fruta, de la que producimos “mucha más” de la que necesitamos. Incluso de la que el país exporta al exterior.
En opinión de Mateu, el desperdicio en los hogares al que se refiere Eurostat representa “la parte más pequeña de toda la cadena”. Aun así, considera que siempre es posible “reducir el desperdicio en el hogar: comprando mejor y examinando las fechas de caducidad”. Unas fechas que, denuncia, “muchas veces son más comerciales que reales”.
Para Oxfam, el gran problema es precisamente esa mayor importancia de los criterios comerciales sobre las necesidades de la población. “El sistema de producción alimentaria está completamente roto en todo el mundo”, reflexiona, con un 80% de la producción en manos de apenas una decena de empresas”. Por ello, para el director de Oxfam Cataluña “es fundamental introducir en todo el sistema de producción de alimentos criterios que no sean meramente comerciales”.

martes, 19 de julio de 2016

La diferencia entre querer y amar explicada por El Principito

Querer y amar son ambos sentimientos maravillosos pero, sin duda, distintos. Todos (o casi todos), tenemos un propósito firme e intangible en nuestra vida: amar a alguien con todas nuestras fuerzas.
Pensamos en esto y lo deseamos fervientemente por el simple hecho de que pensamos que la consecución de estos objetivos nos encamina a la felicidad. No nos equivocamos al pensar que el apego saludable es indispensable para recorrer nuestro mundo.
Sin embargo, por diversas razones, acabamos confundiendo el querer con el amar y viceversa. Como consecuencia de esta confusión llenamos nuestra mochila emocional de falsos “te quiero” y de “te amo” vacíos.
Principito con rosa

La sabiduría emocional que encierran los diálogos en el Principito

Saint-Exupèry nos brinda un magnífico pasaje en El Principito que podemos traer a colación aquí con el objetivo de aportar luz sobre esta poderosa realidad emocional que nos afecta a casi todos en un momento u otro de nuestra vida.
—Te amo —le dijo el Principito.
—Yo también te quiero —respondió la rosa.
—Pero no es lo mismo —respondió él, y luego continuó— Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía. Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes.

Querer es esperar, es apegarse a las cosas y a las personas desde nuestras necesidades. Entonces, cuando no tenemos reciprocidad hay sufrimiento. Cuando el “bien” querido no nos corresponde, nos sentimos frustrados y decepcionados.


PrincipitoSi quiero a alguien, tengo expectativas, espero algo. Si la otra persona no me da lo que espero, sufro. El problema es que hay una mayor probabilidad de que la otra persona tenga otras motivaciones, pues todos somos muy diferentes. Cada ser humano es un universo.

Amar es desear lo mejor para el otro, aun cuando tenga motivaciones muy distintas. Amar es permitir que seas feliz, aun cuando tu camino sea diferente al mío. Es un sentimiento desinteresado que nace en un donarse, es darse por completo desde el corazón. Por esto, el amor nunca será causa de sufrimiento.

Cuando una persona dice que ha sufrido por amor, en realidad ha sufrido por querer, no por amar. Se sufre por apegos. Si realmente se ama, no puede sufrir, pues nada ha esperado del otro. Cuando amamos nos entregamos sin pedir nada a cambio, por el simple y puro placer de dar. Pero es cierto también que esta entrega, este darse, desinteresado, solo se da en el conocimiento.
Solo podemos amar lo que conocemos, porque amar implica tirarse al vacío, confiar la vida y el alma. Y el alma no se indemniza. Y conocerse es justamente saber de ti, de tus alegrías, de tu paz, pero también de tus enojos, de tus luchas, de tu error. Porque el amor trasciende el enojo, la lucha, el error y no es solo para momentos de alegría.
Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en silenciosa compañía. Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos.

baobabs y el principito
Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como pareja, padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un lugar para mí. Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar.
—Ahora lo entiendo —contestó ella después de una larga pausa.
—Es mejor vivirlo —le aconsejó el Principito.



Alice Hamilton (27 feb 1869-22 sep 1970)

La Casa del Saber/facebook “Los hombres solo beben demasiado.” “No se lavan las manos.” “Son enfermizos por naturaleza.” Era 1910. La indust...