martes, 17 de agosto de 2021

BOTELLONES

En los últimos meses casi todos los telediarios dedican varios minutos a echar filípicas contra los jóvenes, o ya maduros, y sus botellones en los que aparecen varias imágenes en las que se ven sin mascarilla  y sin guardar las distancias de seguridad... y una y otra vez muestran imágenes con reiterativos comentarios. Cada día se siguen repitiendo los mismos mensajes sin aportar nada nuevo.

Pero, a pesar de tantos pesados sermones televisivos y radiofónicos, los botellones siguen y seguirán sin duda en un futuro próximo. No deja de ser acertado el viejo dicho: “Predícame fraile que por un oído me entra y por otra me sale”. Es verdad que el hecho revela falta de madurez, injusticia, insolidaridad e irresponsabilidad como muchos otros de los que hacemos; también posiblemente que no se les presentó un ideal de justicia por el que trabajar. A veces dicen que “tenemos derecho a divertirnos”, pero no tengo visto recogido en ninguna legislación ese derecho, mas si la obligación de socorrer al necesitado. Tampoco vale lo de “soy libre y hago lo que me apetece”, porque eso significa la ley de la selva, la amoralidad, y que otro lo utilice contra ti. Voy a hacer algunas consideraciones que puedan ayudar a entender un poco más esta problemática:

1) Las personas somos seres sociales, espirituales  y corporales. Esto quiere decir que no somos individuos (indivisos) ni gregarios (manadas), pero tampoco somos viento ni siquiera ángeles. La sociabilidad humana y humanizadora exige al mismo tiempo el   cultivo de la interioridad, de la espiritualidad y, por tanto, momentos de silencio consigo mismo y con Dios para tener algo personal que comunicar cuando se vaya al encuentro del otro. La sociabilidad demanda la solidaridad con los hermanos y en especial con los que más nos necesitan. La corporalidad nos lleva al contacto físico, a la presencialidad, a juntarnos para elaborar, compartir y realizar los propios proyectos de vida. Siempre conviene tener de fondo que el itinerario vital humano no es ni ser niño, ni adolescente, ni joven, ni adulto, ni anciano. De ahí cualquiera puede comprender que no es sano psíquica y socialmente aislar a algún grupo humano del resto de los grupos.

2) En los medios de comunicación casi siempre se le llama FIESTA pero ,¿es eso lo apropiado? Recordemos que en el mundo de la economía y de la fiscalidad no es lo mismo acceder a la propiedad por herencia, donación, permuta, compraventa, retracto... pues cada palabra ayuda a clarificar la realidad, por tanto también aquí necesitamos distinguir fiesta de diversión, borrachera, huida de los problemas de la vida... En los estudios sociales y antropológicos se dice que la fiesta tiene tres partes: a) La afirmación y celebración de que la vida tiene sentido, lo que se vive con alguna forma de espiritualidad. b) La comida compartida en unión como anticipo de la hermandad por la que se trabaja y lucha. c) La alegría que se expresa en lo lúdico, en el juego, en la danza... porque ya se está saboreando ese bien futuro que anhelamos y trabajamos. En los botellones faltan algunos de estos elementos de la fiesta.

3) Para la gente de Iglesia esta realidad nos descubre un grave reto,que el Evangelio expresa con estas palabras: “Andaban como ovejas sin pastor y se puso a enseñarles con calma” (Mc. 6,34). Falta la necesaria implicación, discernimiento y solidaridad con los jóvenes y su problemática.

4) Tengo escuchado a padres/madres presumir de que son amigos de sus hijos/hijas. Pues bien, entonces serán sus hijos unos huérfanos con todo lo que eso significa. Clásicamente se decíaque a los padres/madres se encuentran  en casa y alos amigos en la calle. Necesitamos padres/madres, hermanos, primos, tíos, abuelos, amigos... y cada cual tiene su lugar específico en la vida y ciertamente también cada persona tiene su manera  concreta de desarrollarla. También algunos enseñantes se tienen por “colegas” de los alumnos, olvidando que se necesitan educadores y maestros. Es cierto que la estructura del sistema educativo hace que sea muy difícil educar, a lo que se añade la propia comodidad. Todo les empuja a sean sólo profesores con buenas habilidades pedagógicas... Pitágoras consideraba que “Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida”.

5) Con frecuencia dejamos la responsabilidad de educar exclusivamente a los gobiernos, pero ¿desde cuándo los gobiernos y poderosos van querer una juventud libre, responsable y solidaria con los empobrecidos? El sabio Forges lo resumió muy bien en una antigua viñeta que decía: “Entérate: para los poderes, 500.000 jóvenes bailando y bebiendo los fines de semana, no son un problema. Lo ‘peligroso’sería que esos jóvenes emplearan esas energías en exigir un puesto de trabajo”. No creo que precise explicaciones. Esto no quita que sea cierto que los principales culpables de que la juventud esté así son los gobernantes, y que les exijamos, por tanto, sus responsabilidades.

5) Finalizo con unas preguntas: ¿Sería posible atreverse a luchar por un futuro de justicia, libertad y hermandad para toda la humanidad? ¿Queremos ser solidarios con los más empobrecidos de la humanidad para conseguir que toda la humanidad sea una familia? ¿Tenemos derecho y obligación a exigirnos mutuamente (sin distinción de edad, sexo, religión, país y raza) la responsabilidad de comprometernos para la solución de las injusticias sociales y de los problemas de los empobrecidos? ¿Estamos dispuestos a responsabilizarnos de la vida y de los hermanos?

Ahora más que nunca: Verdad

Antón Negro

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