jueves, 8 de enero de 2026

Los locos son buenas personas. Los canallas, no.


Juan Gérvas (Doctor en Medicina, médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España, exprofesor de salud pública, Universidad Johns Hopkins, Baltimore, Estados Unidos) y Mercedes Pérez-Fernández (especialista en Medicina Interna y médica rural jubilada) Equipo CESCA, Madrid, España.

jjgervas@gmail.com  mpf1945@gmail.com  www.equipocesca.org  @JuanGrvas @juangrvas.bsky.social

 

“Trump está loco”, es explicación tranquilizadora, simple ¡y falsa!

Es frecuente tildar a personajes y dirigentes políticos de “psicópatas”, “locos” o “enfermos mentales”, sin más. Se escucha y lee para calificar, por ejemplo, a Donald Trump, Christine Lagarde, Ursula von der Leyen, Benjamin

Netanyahu, Emmanuel Macron, Javier Milei, etc.

Son discursos pobres que al examinar el desorden del mundo se centran en una única explicación personal: "Está loco". Y si se refiere a colectivos, más de lo mismo, más impulsos irrazonables, más “fuerzas oscuras”, más desvarío y trastorno mental como explicación, por ejemplo, de la violencia de los “hinchas” de equipos deportivos, de los fascistas, de las “fuerzas del orden”, de los pilotos y soldados israelíes, etc.

Estas interpretaciones, además de falsas, son ofensivas para quienes de verdad sufren por enfermedad mental pues tales dirigentes políticos y tales grupos violentos no sufren en “el ejercicio de su locura”, al contrario, disfrutan con su maldad, se regocijan con el daño que provocan, se ensañan con fanatismo, indecencia y provocación.

“Trump está loco”, es explicación tranquilizadora, simple ¡y falsa!

 

Se trata de una situación promovida por el neoliberalismo

Si alguien logra el poder, y recurre a obscenidades políticas, palabras indecentes y decisiones imperialistas y fanáticas, si cumple una agenda colonialista y racista, no se trata de una alteración mental sino de una situación promovida por la estructura capitalista desbocada, el neoliberalismo, como analizan en su libro “Pulsión”, Frédéric Lordon y Sandra Lucbert: “El fascismo no empieza con locos, empieza con estructuras. Las estructuras sociohistóricas determinan qué impulsos instintivos se permiten, distribuyen permisos y, al hacerlo, favorecen la trayectoria de ciertas estructuras psíquicas, aquellas más aptas para ejercer estos permisos, con mayor vigor cuanto más reciben el pleno respaldo de un orden de dominación. Por lo tanto, podemos llegar a decir que las estructuras sociales seleccionan las estructuras psíquicas que les resultan apropiadas[1].

No son los líderes los que se desmandan, sino son las estructuras las que hacen posible estos excesos y, sobre todo, los legitiman. El capitalismo ha logrado una desregulación que le permite todo, absolutamente todo, y promueve líderes deshumanizados que se satisfagan con el poder sin control, para tenerlos a su servicio.

El capitalismo desregulado ha aumentado el poder económico a través del dominio de los medios de comunicación, de las Redes y del “aparato de los partidos” y, por consecuencia, de la democracia. Además, ha manipulado para prometer la gratificación sin contención de los impulsos, personales y colectivos.

 

No son aberraciones inesperadas, son perfectamente esperables

Los líderes como Trump y Netanyahu no son una aberración sino la expresión esperable de un régimen donde la mediación se desmorona, donde el Estado se funde con los deseos del líder y donde la obscenidad se convierte en una respuesta política legítima. Así, la “locura” de acusar de terrorismo a quien escribe o grita “¡Viva Palestina libre!, o el control tipo Gran Hermano de las Redes para mantener una narrativa oficial de “asuntos espinosos” como el asedio estadounidense a Venezuela o el apartheid y el genocidio en Palestina.

En realidad no es "locura", sino un mecanismo perverso conectado a instituciones que promueven y autorizan desmanes hacia “arriba” (líderes) y hacia “abajo” (colectivos violentos).

Pretendemos aceptar que la enfermedad justifica todo, la progresiva medicalización de la vida cotidiana, incluyendo en este caso la presencia abrumadora de canallas entre los líderes (por arriba) y las organizaciones violentas (por abajo). No son enfermos, no. Son canallas seleccionados, promovidos y legitimados en sus acciones.

Los políticos suelen ser canallas, no psicópatas ni enfermos mentales. Los políticos suelen representar a la hez de la sociedad, a lo peor del género humano, ya que son capaces de aguantar lo indecible durante años con tal de colmar su ambición de poder.

La estructura de los partidos políticos (“el aparato”) controla el flujo de candidatos y sólo promueve a quienes son corrompibles, insensibles, manipulables, obscenos y taimados.

 

Las estructuras económicas y políticas seleccionan y promocionan a los líderes canallas

No es que todos los políticos sean canallas, es que los canallas tienen más posibilidades en política pues el capitalismo los necesita y los partidos los promueven.

Es decir, las buenas personas tienen pocas posibilidades de promoción para llegar al poder. Alguna lo consigue, pero es infrecuente lograrlo.

No todos los políticos son iguales, por supuesto. Algunos, ya lo hemos dicho, no son canallas.

En todo caso, es muy injusto calificar de psicópata, loco o enfermo mental a los canallas que nos dirigen. No tienen ningún sufrimiento mental. Son, simplemente, malas personas (del estilo de aquel que se metió en política “para forrarse”).

Ponen su obscena ambición por encima de cualquier ética y valor, y su ambición la sostienen cumpliendo los mandatos de quienes poseen la riqueza.

 

No son psicópatas, no son locos, no son enfermos mentales

Son malas personas.
Son sinvergüenzas.
Son miserables.

Son criminales.
Son canallas.

No son psicópatas, no son locos, no son enfermos mentales.
Son personas seleccionadas por las estructuras económicas y políticas para facilitar el enriquecimiento creciente de las élites con desprecio a todo derecho, solidaridad y ternura.

Vivimos “tiempos recios”, en palabras de Teresa de Ávila para referirse al peligro de la Inquisición en la España de 1559 (en su autobiografía “Vida de la Madre Teresa de Jesús”, capítulo 33), al ambiente de recelo que rodeaba su libertad para hablar de Dios y su experiencia mística: «Iban a mí con mucho miedo a decirme que andaban los tiempos recios y que podría ser me levantasen algo y fuesen a los inquisidores».

En la actualidad también los tiempos son recios pues todo lo justifica la “lucha contra las drogas” y la “lucha contra el terrorismo”, incluyendo las obscenidades políticas y las decisiones imperialistas que pretenden justificarse por la locura de los líderes. Lo mismo cuenta para los desmanes de, por ejemplo, los militares israelíes, las fuerzas de “orden público”, los “hinchas” y otros grupos similares.

No es locura, no, es la estructura del capitalismo sin control.

Por favor, no tildes a canallas (malas personas) de psícópatas, ni de locos, ni de enfermos mentales. Los enfermos mentales sufren. Los enfermos mentales son buenas personas.

 


[1] Frédéric Lordon & Sandra Lucbert. Psychés débridées pour capitalisme déchaîné. https://www.monde-diplomatique.fr/2026/01/LORDON/69186 Unbridled psyches for unbridled capitalism. https://communispress.com/unbridled-psyches-for-unbridled-capitalism/

miércoles, 31 de diciembre de 2025

PASAR PÁGINA


No es bueno para una persona quedar fijada en un hecho acontecido en su pasado por duro y doloroso que haya podido ser, o aunque hubiera sido muy satisfactorio. Hay personas que siguen quejándose décadas después de las que pasaron en el colegio, con la familia o los amigos, que se bloquean o paralizan para afrontar las nuevas realidades. Lo mismo hay que decir de los pueblos. Tanto la persona como los pueblos deben saber pasar página de esos hechos en su proceso histórico e ir haciendo su camino de liberación.

Cierto que hay momentos muy importantes, incluso decisivos, para cada persona, que exigen pararse en el caminar para reflexionar, evaluar y ver que caminos escoger para seguir avanzando. A veces hay que tomar tiempo para hacer duelo por la pérdida sufrida, que debe tener un final para poder continuar, posiblemente con radical cambio de rumbo en la forma de afrontar la vida y sus prioridades.

Todo lo vivido debe configurar el bagaje de nuestras experiencias, fuesen del tipo que fuesen, de las que aprenderemos y nos tendrán que capacitar para ser mejores personas, más capaces para comprender y ayudar a nuestros semejantes, y echarles una mano solidaria.

En España hay que pasar página de la dictadura de Primo de Rivera, Segunda República, Guerra Civil, Franquismo, y también ya del GRAPO y ETA. Pero si no se pasa página del Franquismo, ¿cómo se puede exigir pasarla de ETA? La Ley de Amnistía de 15 de octubre de 1977 (ley 46/1977) era para pasar página de todos los posibles delitos de intencionalidad política cometidos con anterioridad, que también liberó presos de ETA. Fue una ley muy demandada por los partidos de izquierda con el lema de “libertad, amnistía y estatuto de autonomía”, y que lideró sobre todo el PCE.

La legislación reconoce la importancia de pasar página, pues los antecedentes penales caducan un tiempo después del cumplimiento de la pena. Es más, la mayoría de los delitos prescriben una vez pasados años de que fuesen cometidos si no hay un proceso judicial en curso. Por ejemplo, los fiscales caducan a los 5 años, los asesinatos a los 20... No prescriben los llamados de lesa humanidad, genocidio o terrorismo con muertes, aunque ciertamente es discutible y modificable la prescripción de cada delito.

Las personas y sociedades precisamos mirar adelante trabajando por una sociedad más justa. Pasar página puede hacerlo uno por sí mismo con la colaboración de familiares y amigos. Cuando esto no es suficiente habrá que buscar ayuda profesional, según la cuestión que sea, de un médico, psicólogo, psiquiatra, mediador o trabajador social, sacerdote... Para eso es importante buscar o tener un buen orientador para ir a la persona más adecuada con el fin de pasar página sobre ese tema concreto.

Pasar página no es negar el acontecido ni ignorarlo, tampoco evadirse de los problemas, sino aceptar que lo sucedido forma parte de la propia historia y que debe servir de enseñanza para afrontar con más experiencia y energía las realidades que haya que vivir en cada momento concreto.

Una persona con 40 años o incluso 70 no puede estar fijada y enredada en lo que le pasó en el colegio, familia o “pandilla”. No debe estar mirando siempre para atrás, corriendo el serio peligro de convertirse en estatua de sal como le aconteció a la mujer de Lot (Gen. 19, 26). Si no lo soluciona en colaboración con los suyos, tendrá que hacerlo con una ayuda profesional adecuada para construir el propio futuro en colaboración con los demás. Observemos la canción de Joan Baptista Humet:

“Habrá que componer de nuevo el pozo y el granero y aprender de nuevo a andar. Hacer del sol nuestro aliado, pintar el horno ajado y volver a respirar... Habrá que demoler barreras, crear nuevas maneras y alzar otra verdad… Y sí aún nos queda algo de tiempo, poner la cara al viento y AVENTURARNOS A SOÑAR.

«¡HAY QUE VIVIR!, AMIGO MÍO, antes que nada hay que vivir, y ya va a haciendo frío, hay que burlar ese futuro que empieza a hacerse muro en ti.”

Dicen que la historia es maestra de la vida. Así pues habrá que mirar adelante asumiendo el camino recorrido, que debe dar experiencia en la tarea de construir un futuro mejor para nosotros y la humanidad. Para los que aprecien a Jesús, escúchenle: “Deja que los muertos entierren a sus muertos”, y “nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios” (Lc 9, 60. 62).

Ahora más que nunca: Libertad

Antón Negro

“Habrá que hacernos a la idea
Que sube la marea
Y esto no da más de sí
Habrá que darnos por vencidos
Y echarnos al camino
Que no hay norte por aquí

Al sueño americano se le han ido las manos
Y ya no tiene nada que ofrecer
Solo esperar y ver si cede la gran bola de nieve
Que se levanta por doquier.


«¡HAY QUE VIVIR!, AMIGO MÍO
antes que nada hay que vivir,
y ya va haciendo frío,
hay que burlar ese futuro
que empieza a hacerse muro en ti.

Habrá que componer de nuevo
el pozo y el granero
y aprender de nuevo a andar.
Hacer del sol nuestro aliado
pintar el horno ajado
y volver a respirar.

Quitarle centinelas,
al parque y a la escuela,
columpios y sonrisas volarán.
Sentirse libre y suficiente
al cierzo y al relente,
mientras se va dorando el pan.

Hay quer vivir…

Habrá que demoler barreras,
crear nuevas maneras
y alzar otra verdad.
Desempolvar viejas creencias
que hablaban en esencia
sobre la simplicidad.
Darles a nuestros hijos,
el credo y el hechizo
del alba y el rescoldo
en el hogar.
Y si aún nos queda algo de tiempo,
poner la cara al viento
y AVENTURARNOS A SOÑAR».

Hay que vivir…

martes, 23 de diciembre de 2025

AVATAR


Una tarde libre y sin planes.

Así que ...acabé en una sala de cine viendo criaturas azules luchando contra los malvados humanos.

Humanos que arrasan, destruyen y aniquilan allá por donde pasan.

Durante los 197minutos que dura la película, miré tantas veces el reloj que descubrí que tiene funciones nuevas.

Una cuenta atrás muy útil para hacer planchas.

Le pones los segundos o los minutos… y empieza a descontar.

Al llegar a cero hace “pipipipi”.

Desde la butaca de atrás carraspean.

El "pipipipi" de mi reloj no les deja oír como los humanos asesinan a las ballenas amigas de los seres azules.

Vuelvo a mirar la pantalla para tragarme el adoctrinamiento con super efectos especiales.

Y qué más da, pensarás.

Es solo una película.

Pero no exactamente.

Porque junto a los efectos especiales nos cuelan un mensaje peligroso, uno que queda enterrado en nuestro imaginario colectivo y sirve de abono para futuros argumentos contra la esperanza.

Y quedarse sin esperanza es peor que quedarse sin gasolina en el coche.

¿Para qué levantarse cada mañana si somos peores que la gripe para el resto de seres vivos?

Si es solo cuestión de tiempo que destruyamos el planeta y todo haga “pipipipi”, como mi reloj y ya sea demasiado tarde.

En la película se justifica la violencia como única respuesta ante la invasión y la supuesta maldad humana.

Montarse en dragones.

Disparar flechas.

Matar.

Justo lo contrario de la historia que contaré está semana a los suscriptores de mi boletín de buenas noticias.

Una historia real, donde un ejército invade un país y, en lugar de responder como proponen los seres azules, ocurre algo inesperado: la bondad, la dignidad y la humanidad aparecen donde nadie las esperaba.

Porque, aunque Avatar insista en lo contrario,

no somos así.

La realidad está llena de ejemplos que desmontan ese relato.

Y en www.alexherran.com

te hablo de ellos.

**** 
Audio "La primavera de Praga" (aquí)

lunes, 22 de diciembre de 2025

ESCLAVISTAS SIGLO XXI (QUE NO SE ME ENFADEN LOS Y LAS DE LOS "LOS Y LAS". ESCLAVISTAS ELLAS Y ELLOS, TAMBIÉN ELLAS. SÓLO POR SER MUJER?

Mer Santiago

El video refleja las humillaciones a las que están sometidas algunas mujeres que trabajan en el manipulado en Almería. 

Gritos y un mensaje sorprendente: para ir al baño hay que "sellar" (fichar) y, si no se hace, "a casa inmediatamente". Una mujer advierte a las trabajadoras de que cuando se vaya al servicio, dos o tres minutos en cuatro horas, se debe fichar. De no hacerlo, despido fulminante. 

El sector del manipulado en Almería fue portada ya en varias ocasiones. En el 2017 varios medios se hicieron eco de la muerte de un compañero que falleció en la línea de producción y permaneció de cuerpo presente mientras los demás seguían trabajando. 

¿Mujer tenías que ser? No, no me vale esta expresión. Esta explotadora, con "a" de femenino, seguro que se manifiesta el día 8 de marzo. Al fin y al cabo, Letizia Ortiz así lo hizo, yendo a la huelga con las mujeres, como si de compañeras se tratara...¡Qué grande!

jueves, 18 de diciembre de 2025

"El arte de hacer el mínimo daño en salud mental. Intervenciones farmacológicas, psicológicas y físicas"


"El arte de hacer el mínimo daño en salud mental. Intervenciones farmacológicas, psicológicas y físicas"
45 minutos ponencia, 45 minutos debate.
https://saludcienciacriticayetica.com/dw-is/doku.php?id=videos#Alberto_Ortiz-171225

Por Alberto Ortiz Lobo

Doctor en Medicina por la Universidad Autónoma de Madrid y psiquiatra en los Servicios de Salud Mental de la Comunidad de Madrid. Es profesor del Máster en Psicoterapia, perspectiva integradora de la Universidad de Alcalá de Henares desde 2001 y ha sido miembro de la Junta de la Asociación Madrileña de Salud Mental (AMSM) durante 12 años. Sus publicaciones se han centrado principalmente en el fenómeno de la psicopatologización de la vida y en la prevención cuaternaria en salud mental.

Contenido

La salud mental es un campo asistencial particularmente diverso, mal delimitado, complejo en su conceptualización, heterogéneo en sus prácticas y con efectos difícilmente medibles. La subjetividad impregna, enriqueciendo y complicando esta disciplina y también contribuye a esconder los perjuicios que puede producir. Todo ello pone de manifiesto la necesidad de esclarecer y dar cuenta de la iatrogenia (el daño de sus intervenciones) y sus condicionantes en la práctica de la salud mental, punto de partida para poder desarrollar una clínica basada en el arte de hacer el mínimo daño.
Adjunto, una captura de pantalla de "la gran pregunta", cuestión clave:

Psiquiatra que publicó un texto sobre esta cuestión, devenido en clásico:
https://amsm.es/2016/09/30/el-arte-de-hacer-el-minimo-dano-en-salud-mental/

Participó en el #siapLisboa sobre salud mental, en 2022 (narración en español, textos en portugués)
"Psicopatologización de la vida diaria / Psicopatologização da vida quotidiana" https://www.youtube.com/watch?v=BIceKaZx8O0

Fue entrevistado por "1 cada 8 horas"
https://www.youtube.com/watch?v=qZjf7wtYkfc

Ha publicado "Hacia una psiquiatría crítica", promoviendo prevención cuaternaria en salud mental, reeditado en 2023
https://amsm.es/2013/12/14/hemos-leido-hacia-una-psiquiatria-critica/

viernes, 12 de diciembre de 2025

Rosa Añel: Mamografias. Por un uso adecuado

¿De verdad prevenir es mejor que curar?

En la entrevista “Mamografías. Por un uso adecuado”, Rosa Añel, Médica de familia y editora del Blog Sano y salvo, desmonta, con calma y rigor, uno de los mantras más repetidos en salud: “Más vale prevenir que curar”. 

El corazón de la entrevista gira en torno a las mamografías, muy de actualidad tras el “escándalo de los cribados” y de la no comunicación de los resultados de las mamografías a miles de mujeres en Andalucía. 

Es importante diferenciar entre una prueba de cribado y una prueba diagnóstica. El diagnóstico se aplica a personas con síntomas y alta probabilidad de tener una enfermedad, es decir, en situaciones en las que la prudencia indica que es necesario descartar enfermedad. El cribado o screening se dirige a personas sin síntomas, muchas de las cuales nunca desarrollarán la enfermedad, y ahí reside su ambivalencia y la explicación de por qué, si no se aplica adecuadamente, puede causar más mal que bien.

Frente a la idea de que “cuantas más pruebas, mejor”, la entrevista invita a hacerse algunas preguntas incómodas pero necesarias: ¿qué beneficios reales aportan los programas de cribado? ¿qué daños pueden causar? ¿qué información reciben las mujeres antes de someterse a una mamografía? ¿por qué es tan importante el consejo de tu médica de familia? 

Las pruebas de detección precoz no son inocuas: pueden etiquetar de “enfermas” a personas sanas. Sin embargo, la creencia popular sobre sus bondades es tal que conduce al pensamiento mágico, llegando a creer que someterse a mamografías periódicas evitará tener cáncer de mama. El halo de protección de la prevención no deja ver sus posibles riesgos. Es el caso del sobrediagnóstico, donde el principal problema es la cascada de intervenciones posterior a un “hallazgo” mamográfico: comunicación de un resultado “no concluyente”, necesidad de nuevas pruebas de imagen, biopsias… que en muchos casos se podrían haber evitado y, sin embargo, pueden terminar incluso recibiendo tratamiento sin ser necesario. En el otro extremo tenemos el problema de que, con frecuencia, las personas de mayor riesgo son la que menos atención reciben.

¿Qué hacer, entonces, para evitar pasarnos de largo (sobre-prevención) o quedarnos cortos (infra-prevención)? La recomendación de Añel es tratar de disponer de la mejor información en cada caso. Para conseguirlo, lo mejor es seguir el consejo de tu médica o médico de familia, el profesional más cualificado para hacerte “el traje a medida”. No se puede comparar el caso de una mujer con antecedentes familiares de cáncer de mama con una mujer sin factores de riesgo. La actitud y las recomendaciones van a ser totalmente diferentes. 

Desde el arranque, Añel subraya que en el ámbito sanitario ninguna intervención está libre de riesgos, y que ningún daño es más prevenible, ni más lamentable, que el derivado de haber hecho algo que era innecesario. De ahí la importancia de evaluar muy bien, según las características de cada paciente, qué es lo más adecuado.

Una conversación imprescindible para cualquiera que quiera hablar de “hacerse o  no hacerse pruebas” y reivindicar algo tan sencillo y necesario como el derecho a una decisión informada.

jueves, 11 de diciembre de 2025

LA VIVIENDA COMO VIOLENCIA. (Texto y audio)

La vivienda es materia básica del hogar. La vivienda siendo solo un hecho material es algo grande. No es un mero instrumento. Es una encarnación de lo que somos y soñamos. Es una revelación.

La chabola es violencia ¿alguien lo duda? Enfermedad, hacinamiento y violencia tienen a veces como origen el vivir en una chabola. El estudiante estudia peor, a la familia le falta espacio, el crecimiento se desarrolla mal y sin embargo el ser humano es tan grande que a veces hay hogar, hay familia en la chabola porque hay amor, porque hay entrega. Pero no romanticemos el dolor. Como con el pan, como con el paisaje, como con el cuerpo, propongamos a la materia ser noble.


En palacio tampoco hay hogar. Palacio como cualquier exageración suele ser un desastre. La familia real dice ser familia pero a la vista están los líos. La pareja reinante en la actualidad en España parece bien avenida pero los eméritos y todo el resto vaya lío. Los sobrinos son ejemplo de cómo no ser. Los nietos del emérito son modelo de cómo no ser. El palacio raramente es materia buena para ser hogar. Si hay criados -injusticia permanente- no hay hogar.


Vivienda a la medida humana, ni grande ni chica, es buena materia para ser hogar, para ser familia. La historia de la humanidad podría relatarse en parte describiendo la forma en que los hogares manejan su vivienda. La historia de la humanidad desde el paleolítico hasta aquí seguramente sea de ir mejorando y haciendo más viable que cada familia tenga su vivienda para hacer un hogar. Queda tarea, no menos de media humanidad carece de vivienda. Muchos serán hogar en medio de las dificultades porque entre los pobres nace la belleza pero no es justo, no está bien. En el mundo “desarrollado” íbamos mejorando pero la cosa se estancó y parece que empeora al menos la cuestión de la vivienda. Esto es violencia.


¿Alguien duda de llamar violencia a que haya más viviendas vacías que familias sin vivienda? ¿Alguien duda de llamar violencia a que si tienes hijos sea más difícil que te alquilen una vivienda? ¿Alguien duda de llamar violencia a que el alquiler se lleve hoy más porcentaje del sueldo que ayer? ¿Alguien duda de llamar violencia a tener que vivir en una autocaravana porque en la localidad en que trabajas no haya vivienda en alquiler? ¿Alguien duda de llamar violencia a que alguien tenga gran cantidad de viviendas para alquilar y siga acumulando bienes?


Los grandes medios de comunicación ponen la lupas sobre la minoría violenta de okupas, que a su vez también son una minoría. Los medios agrandan ese problema y deforman la realidad. Los okupas (en general) son pocos (el 0,06% de las viviendas en España) pero además es que las casas ocupadas son en general promociones sin terminar que pertenecen al “banco malo” o “fondos buitre”. Pero en los medios aparece una pobre mujer que necesita la vivienda. En ese extraño caso podemos decir que ESE okupa concreto ejerce violencia. Ese, muchas veces no una familia. Les recomiendo ver “Precaristas”, un hermoso documental accesible en internet donde se presenta como una importante promoción abandonada está siendo utiliza de manera satisfactoria en Gran Canaria sin generar ningún problema a nadie. Estas personas no son violentas, más bien de manera noviolenta están resolviendo comunitariamente un problema.


Lo que sí creo sea violento es crear empresas y hacer negocio con esto. Por un lado esas empresas que se venden -incluso en el nombre- como tranquilizadoras de los propietarios. Un referente de la noviolencia como Tolstoi decía que “la tranquilidad es una bajeza moral”. Se cuenta que Franco dijo “Qué bruto eres” a un ministro que le dijo que “tranquilidad viene de tranca”. Y violentas son las empresas para desocupar. Otro negocio.


Desde hace poco años, en el siglo XXI, estamos en España ante la primera generación que vive peor que sus padres y una de las realidades que lo demuestran es que le es más difícil hacer un hogar. ¿Qué ha pasado? Algo muy simple. Así como siempre el capital hace negocio de las necesidades humanas en este tiempo el negocio de la vivienda se ha hecho más suculento. En la medida en que los trabajadores han logrado mejorar sus salarios el capital ha visto como forma de recuperar el capital “pagado” subiendo el precio de la vivienda.


Hay muchas formas de violencia. La guerra lo es, el machismo lo es, el acoso lo es, la explotación lo es. El precio actual de la vivienda habitualmente lo es. El alquiler habitualmente lo es. No es casualidad. Es el sistema. Es la injusticia hecha ley y hecha costumbre. Hay que acabar con la violencia de la vivienda. La chabola es violencia, el palacio es violencia. La dinámica del mercado tiene mucho de violencia, la dinámica del Estado tiene mucho de violencia. Hay que cambiar el mercado y el Estado. También esto es tarea de la noviolencia.

Ahora más que nunca: VERDADERO SOCIALISMO

Eugenio A. Rodríguez 

¿DÓNDE PODEMOS LLEVARLA PA QUE NO QUIERA MORIR?

Es penoso y duro de vivir queriéndote morir cada día porque no ves luz ni sentido a nada de lo que haces. Es penoso y duro acompañar a una p...