No es bueno para una persona quedar fijada en un hecho acontecido en su pasado por duro y doloroso que haya podido ser, o aunque hubiera sido muy satisfactorio. Hay personas que siguen quejándose décadas después de las que pasaron en el colegio, con la familia o los amigos, que se bloquean o paralizan para afrontar las nuevas realidades. Lo mismo hay que decir de los pueblos. Tanto la persona como los pueblos deben saber pasar página de esos hechos en su proceso histórico e ir haciendo su camino de liberación.
Cierto que hay momentos muy importantes, incluso decisivos, para cada persona, que exigen pararse en el caminar para reflexionar, evaluar y ver que caminos escoger para seguir avanzando. A veces hay que tomar tiempo para hacer duelo por la pérdida sufrida, que debe tener un final para poder continuar, posiblemente con radical cambio de rumbo en la forma de afrontar la vida y sus prioridades.
Todo lo vivido debe configurar el bagaje de nuestras experiencias, fuesen del tipo que fuesen, de las que aprenderemos y nos tendrán que capacitar para ser mejores personas, más capaces para comprender y ayudar a nuestros semejantes, y echarles una mano solidaria.
En España hay que pasar página de la dictadura de Primo de Rivera, Segunda República, Guerra Civil, Franquismo, y también ya del GRAPO y ETA. Pero si no se pasa página del Franquismo, ¿cómo se puede exigir pasarla de ETA? La Ley de Amnistía de 15 de octubre de 1977 (ley 46/1977) era para pasar página de todos los posibles delitos de intencionalidad política cometidos con anterioridad, que también liberó presos de ETA. Fue una ley muy demandada por los partidos de izquierda con el lema de “libertad, amnistía y estatuto de autonomía”, y que lideró sobre todo el PCE.
La legislación reconoce la importancia de pasar página, pues los antecedentes penales caducan un tiempo después del cumplimiento de la pena. Es más, la mayoría de los delitos prescriben una vez pasados años de que fuesen cometidos si no hay un proceso judicial en curso. Por ejemplo, los fiscales caducan a los 5 años, los asesinatos a los 20... No prescriben los llamados de lesa humanidad, genocidio o terrorismo con muertes, aunque ciertamente es discutible y modificable la prescripción de cada delito.
Las personas y sociedades precisamos mirar adelante trabajando por una sociedad más justa. Pasar página puede hacerlo uno por sí mismo con la colaboración de familiares y amigos. Cuando esto no es suficiente habrá que buscar ayuda profesional, según la cuestión que sea, de un médico, psicólogo, psiquiatra, mediador o trabajador social, sacerdote... Para eso es importante buscar o tener un buen orientador para ir a la persona más adecuada con el fin de pasar página sobre ese tema concreto.
Pasar página no es negar el acontecido ni ignorarlo, tampoco evadirse de los problemas, sino aceptar que lo sucedido forma parte de la propia historia y que debe servir de enseñanza para afrontar con más experiencia y energía las realidades que haya que vivir en cada momento concreto.
Una persona con 40 años o incluso 70 no puede estar fijada y enredada en lo que le pasó en el colegio, familia o “pandilla”. No debe estar mirando siempre para atrás, corriendo el serio peligro de convertirse en estatua de sal como le aconteció a la mujer de Lot (Gen. 19, 26). Si no lo soluciona en colaboración con los suyos, tendrá que hacerlo con una ayuda profesional adecuada para construir el propio futuro en colaboración con los demás. Observemos la canción de Joan Baptista Humet:
“Habrá que componer de nuevo el pozo y el granero y aprender de nuevo a andar. Hacer del sol nuestro aliado, pintar el horno ajado y volver a respirar... Habrá que demoler barreras, crear nuevas maneras y alzar otra verdad… Y sí aún nos queda algo de tiempo, poner la cara al viento y AVENTURARNOS A SOÑAR.
«¡HAY QUE VIVIR!, AMIGO MÍO, antes que nada hay que vivir, y ya va a haciendo frío, hay que burlar ese futuro que empieza a hacerse muro en ti.”
Dicen que la historia es maestra de la vida. Así pues habrá que mirar adelante asumiendo el camino recorrido, que debe dar experiencia en la tarea de construir un futuro mejor para nosotros y la humanidad. Para los que aprecien a Jesús, escúchenle: “Deja que los muertos entierren a sus muertos”, y “nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios” (Lc 9, 60. 62).
Ahora más que nunca: Libertad
Antón Negro
“Habrá que hacernos a la idea
Que sube la marea
Y esto no da más de sí
Habrá que darnos por vencidos
Y echarnos al camino
Que no hay norte por aquí
Al sueño americano se le han ido las manos
Y ya no tiene nada que ofrecer
Solo esperar y ver si cede la gran bola de nieve
Que se levanta por doquier.
«¡HAY QUE VIVIR!, AMIGO MÍO
antes que nada hay que vivir,
y ya va haciendo frío,
hay que burlar ese futuro
que empieza a hacerse muro en ti.
Habrá que componer de nuevo
el pozo y el granero
y aprender de nuevo a andar.
Hacer del sol nuestro aliado
pintar el horno ajado
y volver a respirar.
Quitarle centinelas,
al parque y a la escuela,
columpios y sonrisas volarán.
Sentirse libre y suficiente
al cierzo y al relente,
mientras se va dorando el pan.
Hay quer vivir…
Habrá que demoler barreras,
crear nuevas maneras
y alzar otra verdad.
Desempolvar viejas creencias
que hablaban en esencia
sobre la simplicidad.
Darles a nuestros hijos,
el credo y el hechizo
del alba y el rescoldo
en el hogar.
Y si aún nos queda algo de tiempo,
poner la cara al viento
y AVENTURARNOS A SOÑAR».
Hay que vivir…
“Habrá que hacernos a la idea
Que sube la marea
Y esto no da más de sí
Habrá que darnos por vencidos
Y echarnos al camino
Que no hay norte por aquí
Al sueño americano se le han ido las manos
Y ya no tiene nada que ofrecer
Solo esperar y ver si cede la gran bola de nieve
Que se levanta por doquier.
«¡HAY QUE VIVIR!, AMIGO MÍO
antes que nada hay que vivir,
y ya va haciendo frío,
hay que burlar ese futuro
que empieza a hacerse muro en ti.
Habrá que componer de nuevo
el pozo y el granero
y aprender de nuevo a andar.
Hacer del sol nuestro aliado
pintar el horno ajado
y volver a respirar.
Quitarle centinelas,
al parque y a la escuela,
columpios y sonrisas volarán.
Sentirse libre y suficiente
al cierzo y al relente,
mientras se va dorando el pan.
Hay quer vivir…
Habrá que demoler barreras,
crear nuevas maneras
y alzar otra verdad.
Desempolvar viejas creencias
que hablaban en esencia
sobre la simplicidad.
Darles a nuestros hijos,
el credo y el hechizo
del alba y el rescoldo
en el hogar.
Y si aún nos queda algo de tiempo,
poner la cara al viento
y AVENTURARNOS A SOÑAR».
Hay que vivir…

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