La construcción de la nueva sociedad tiene que ser protagonizada por TODAS las personas sin excepción, como se puso de manifiesto en las palabras del Papa y en la pluralidad de testimonios y preguntas hechas en los diversos actos por niños, adolescentes, jóvenes, adultos, políticos, religiosos, trabajadores, voluntarios, inmigrantes, víctimas del tráfico y trata de personas, transeúntes, autoridades universitarias, artistas, presos... con un lugar destacado para los que más sufren. Destaca su continua llamada a la unidad desde la diversidad (pluralidad). Para muestra veamos algunos ejemplos:
Atendió a los más pequeños. Sorprende que un Papa, la persona mejor informada del mundo, escuche y conteste serenamente las preguntas que se le ocurrieron a Renzo de 6 años. Maravilla escuchar las explicaciones sobre la cruz que corona la Sagrada Familia hechas por Valeria, adolescente ciega de 13 años, al Papa y autoridades y que pudimos oír millones de personas ¡Cuántos se alegraron con este signo milagroso! Todas las personas son importantes y aportan a la sociedad.
Hubo un espacio para los presos y las cárceles en el viaje, pues no podemos olvidar esta realidad humana. Después de lo acontecido en la cárcel de “Brians 1” no podemos seguir con las mismas actitudes y discursos. Los presos (Montse, Josefina) tienen cuestiones que decirnos como al Papa. Para todos queda ésta muy luminosa frase del Papa: “Dios te ama como eres, pero te sueña mejor”.
La creciente pandemia de depresión y “salud mental” descrita con serena valentía por Carmina en Barcelona no debe ocultarse. Hay que afrontarla en el Sistema Nacional de Salud. Es muy interesante la respuesta del Papa. La violencia contra las mujeres apareció con toda su cruda maldad ante nosotros en el relato de Desirée y la responsabilidad que todos tenemos para solucionar esta lacra. No menos importante fue la llamada a afrontar los abusos a menores, especialmente en los ámbitos eclesiales.
Las visitas a centros de acogida de los sin techo, inmigrantes y otros necesitados fueron muy importantes, así como el llamamiento a no quedarse en el asistencialismo. Que se escuchen a personas concretas atendidas ahí (Niurka, Khadi...) nos recuerda la obligación de aceptar que ellos tienen que ser protagonistas, y no beneficiarios de lo que otros deciden para ellos, pues somos corresponsables. Escuchar las crueldades sufridas por la mujer nigeriana víctima de violación, trata y prostitución tiene que despertar la conciencia de todos al igual que el grito de León: “¡Deténganse! ¡Conviértanse!”.
En otro orden de cosas está su discurso en las Cortes Generales. Aún hoy algunos confunden laicidad y aconfesionalidad con la prohibición de la religión. Si las Cortes son el lugar de la representación del pueblo, ¿por qué no puede hablar quien representa a tantos creyentes? Si lo que se pretende es hacer leyes justas, ¿por qué no escuchar a quien tenga algo significativo que decir? Además el Papa tiene relaciones diplomáticas con más gobiernos que cualquier otro estado, entre las mejores universidades del mundo están las católicas, las Pontificias Academias de las Ciencias con decenas de premios Nóbel, de las Ciencias Sociales, para la Vida... por lo que su aportación puede ser muy valiosa.
En el Parlamento citó la contribución clave para los derechos humanos y el derecho internacional de Francisco de Vitoria y la Escuela de Salamanca, desconocido en España pero conocido en el extranjero como se puede ver en el libro “The Politics Book”. Resaltó el respecto a la dignidad de toda persona humana, los límites que tiene el poder ante los derechos de las personas y asociaciones, el derecho a migrar y a poder vivir en el propio país... Concluyo con sus palabras sobre un tema de máxima actualidad:
“La tecnología en sí misma no es neutral porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza; por eso, ante las transformaciones de nuestro tiempo, nuestro discernimiento debe centrarse en qué lugar ocupa la persona humana en nuestras decisiones, y como se plantean hoy, de manera nueva, la dignidad del trabajo, la solidaridad, la política social y el bien común”.
Ahora más que nunca: Solidaridad
Antón Negro
Antón Negro

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