martes, 2 de noviembre de 2021

El contexto




yo solo les quería contar


lo que están haciendo con hombres mujeres niños

encuadrados en un marco perfecto de exterminación

de la frontera comunitaria humanitaria o qué sé yo (1)


quería mandarles un texto sobre la miseria de un gobierno al que

no le interesa más que la seguridad de una nación comprimida en sus seis letras (2)

sin pensar en el resto del alfabeto


solo quería exponérselo desde un punto de vista de quien de alquien que ha vivido 

sus propios exilios y líos


en fin


decir lo mal que lo hacemos muchos y contar el valor de tantas y tantos

humanos

profundos

abruptos


señores, solo quería molestarles un poquito en un idioma que no me pertenece

pero que me duele bastante menos que el otro


gracias zuzana suzanna na na na

pero tu artículo no encaja 

en nuestra caja ja ja

tu texto en nuestro contexto

no, lo 

queremos algo más congruento contento


pero yo

solo quería aplicarles unos grumitos 

untarles este pan modesto

de un país tan lejano o no no no

salpicarles un poquito de miedo miseria y ejército 

en un idioma que no me pertenece 

y que sigo sin encajar

ajar en un contexto herido de voces perdidas de

esos que deambulan bailan por los bosques a ritmo de escuadras balas perros

disparos de unos kalashnikov apretados por manos blancas bielorrusas

ahora sí, sois nuestros soldados ala a bailar (3)


la danza de la suerte



perros

cadáveres

lágrimas




yo

solo




© Zuzanna Gawron



______

(1) ver nota nr 3


(2) en referencia al nombre polaco de Polonia: “Polska” y al ejecutivo del partido PiS, siglas de Prawo i Sprawiedliwość, Ley y Justicia


(3) el poema se refiere a la situación en la que se han encontrado cientos, si no miles de migrantes (se desconoce el número exacto) de procedencia afgana, siria, kurda, cubana, entre muchas otras, en la frontera polaco-bielorrusa. El régimen autoritario de Lukashenka, apoyado por Rusia,  ha puesto en marcha una táctica de guerra híbrida con la que intenta “atacar” Polonia (por sus muestras de solidaridad con el pueblo bielorruso) y, por ende, la UE. Por ello el gobierno bielorruso permite desde hace varios meses un flujo extraordinario de migrantes hacia Ucrania, para luego dejarlos en manos de traficantes/coyotes que los llevan cerca de la frontera con Polonia. Ahí los/las migrantes tratan de acercarse a los puntos de paso fronterizo. Los que lo logran piden de inmediato protección internacional pero por lo general se les niega presentar cualquier documento


La mayoría de los migrantes es, sin embargo, disuadida por los soldados bielorrusos que no les dejan retroceder para ir a otro sitio. La única opción es cruzar la frontera de manera ilegal. Los migrantes a menudo son aterrorizados por los soldados bielorrusos con disparos y perros. Los migrantes cruzan terrenos húmedos, apantanados y ríos que demarcan la frontera. Si lo consiguen, les esperan la policía y ejército polaco, que los devuelve de manera ilegal al lado bielorruso. En muchos casos también les golpean, quitan los teléfonos o se los destrozan, les roban las tarjetas SIM. Muchas veces los intentos de cruzar la frontera y las devueltas en caliente se suceden incluso varias veces al día, dejando a los migrantes sin comida ni agua. Sin techo, deshidratados, mojados, con hipotermia. 


El gobierno polaco liderado por el partido de ultraderecha PiS (ver nota 2) ha impuesto a principios de septiembre del 2021 la ley marcial en los terrenos fronterizos polacos. Vigilada día y noche por nueve mil soldados polacos, en esta zona se le tiene prohibido el paso a ONGs, ayuda humanitaria y periodistas. De momento se sabe de una decena de personas que no han conseguido pasar con vida a la Unión Europea – consecuencia de la política de ambos países.


Si no fuera por la ayuda de los ciudadanos de los terrenos fronterizos, grupos de médicos voluntarios, ciudadanos y persona de a pie que dejan sus tareas y se dedican a ayudar como pueden a estas personas en la situación en la que se han visto envueltas, tal vez se hubieran producido muchas más tragedias. Son cientos y miles de ciudadanos polacos, sobre todo mujeres, las y los que han hecho manifestaciones, acciones no violentas, y que no dejan de trabajar día y noche para reparar el daño que se está causando a las víctimas de una política cruel y sanguinaria en la que, otra vez, los que la pagan y más la sufren son las personas más vulnerables. 


viernes, 29 de octubre de 2021

jueves, 7 de octubre de 2021

New York Times: Las hondas de COVID no se asocian a medidas restrictivas

José R. Loayssa

Durante 18 meses se ha justificado los confinamientos y las restricciones sociales en la necesidad de contener la expansión del virus. El New York Times ha sido uno de los muchos periódicos comprometidos con esa perspectiva, una perspectiva que desde hace meses hacía aguas. Ahora incluye artículos que ponen en cuestión la justificación de las medidas de los Gobiernos.

Las ondas suben y bajan generalmente durante 2 meses sin que exista una explicación completa del porqué, pero en esta evolución el papel de las medidas de control es muy secundario casi marginal. Tampoco se registra la influencia de eventos (como el Labor Day de los EE.UU) que suponen un aumento de la vida social.

Ahora, mientras siguen sin autocriticarse expresamente, reconocen que las restricciones no estaban justificadas. Ahora afirman que las vacunas son la clave de la superación de la Pandemia. Veremos cuanto tiempo pueden mantener esa aseveración aunque estan intentando vacunar a todo el mundo para que no exista un grupo control que sirva para medir la efectividad de la vacuna, ya lo hicieron en el propio ensayo inicial desmatelando rapidamente el grupo placebo.

martes, 5 de octubre de 2021

Iglesia ante la gestión Covid en España

El Covid sí entendió de Clases

Iglesia ante la gestión Covid en España


¿Qué dice la Iglesia ante el Covid? ¿Dónde estaba Dios? ¿Por qué ha sucedido? ¿Qué se puede esperar? ¿Cómo actuar ahora? ¿Dónde mirar? ¿Qué voces seguir?


La Iglesia no sabe todo de nada pero tampoco ignora todo de nada. Viene de lejos, la forman personas con todo tipo de experiencias y profesiones, atesora sabiduría y criterio. Tampoco tiene una visión monocolor, más bien poliédrica. Después de tantos meses ¿qué puede decir la Iglesia y especialmente la llamada Doctrina Social de la Iglesia (DSI)? Es imposible tratarlo todo pero no por ello caeremos en la tentación de no decir nada. Señalemos algunas sugerencias de reflexión. Los criterios básicos que seguimos no van a ser directamente aludidos en este artículo pero son su telón de fondo y pueden consultarse en el Compendio de la DSI de acceso gratuito en internet: Bien común, Destino universal de los bienes, subsidiaridad, participación y solidaridad.


La primera verdad son los hechos. La primera afirmación desde la Iglesia quizá sea que los hechos son los hechos, que es importante analizarlos, cuantificarlos, conocerlos bien, saber las causas. No podemos decir si tal cosa está bien o está mal si no la conocemos a fondo. La primera enseñanza de toda esta pandemia es que el análisis es muy importante. Veo con perplejidad como pudimos tomarnos a broma que se suspendía el Mobile World Congress y no darnos cuenta de que era señal inequívoca de que el coronavirus era cosa seria; si las multinacionales perdían ese momentazo era lógico deducir que estábamos ante un problema; que la vicepresidenta saliera a decir que no había problema sanitario no sé si debería habernos puesto más aún en la pista. Los chinos del barrio madrileño de Usera y los alumnos asiáticos de las universidades españolas llevaban mascarilla desde el mes de enero de 2020; y bromeábamos porque pensábamos que eso solo pasaba en países pobres pero no debería causar alarma en una sociedad anestesiada por el bienestar. Conclusión desde la DSI: Lo primero es conocer realmente los hechos. Si no se conocen no se pueden valorar.


jueves, 30 de septiembre de 2021

La CENSURA EN el Salto sobre COVID 19

José R. Loayssa

Una vez más. Una critica contundente y argumentada.
Un suscriptor socio de “El Salto” tomo la iniciativa de pedir explicaciones a este medio por la des-publicación de dos artículos que escribí con Ariel Petruccelli y Paz Frances.

Reproduzco algunos fragmentos de su intercambio con la redacción de ese medio, unos fragmentos que creo ponen de relieve la deshonestidad y insolvencia de la mayoría de la redacción (no hubo ningún consenso sobre esas decisiones sino una imposición frente al sector partidario de la pluralidad y el debate abierto). Los argumentos del suscriptor son muy elocuentes claros y razonados.

Las razones que esgrime la redacción para la censura de nuestros artículos que explican tras detallar los muchos artículos críticos que han publicado (la mayoría críticos “ma non troppo “ es decir dentro del relato oficial) son:

“En cuanto a los artículos que refieres, la decisión de El Salto ha sido consensuada entre toda la redacción. Con el primer artículo, que era un resumen de un libro que se encuentran promocionando los autores del texto, discrepábamos en algunos datos que cuestionaban la virulencia del covid-19 y en el sentir general que venía a minimizar la pandemia, lo que no nos parece de recibo, teniendo en cuenta el drama que se ha vivido en muchas de las familias de nuestras lectoras y lectores y las dificultades que siguen teniendo aquellas y aquellos que sufren covid persistente. Tras su retirada consensuada, los escritores comenzaron una campaña de desprestigio hacia El Salto, muy enfocada a la venta de su libro, por lo que decidimos no volver a publicar nada más de ellos. Estos son los motivos que esperamos que comprendas"

La replica del suscriptor no tiene desperdicio y habla por si misma.
"Ante ella respondí con la siguiente carta a la misma redacción, consiguiendo tan solo su clamoroso silencio. Tras él les transmití mi decisión de darme de baja de suscriptor tras muchos años de socio. Malos tiempos para los pensamientos críticos hasta en los medios que se auto califican así:
“Antes que nada agradecer vuestra respuesta a mi consulta.
Aun así, me quedo un tanto perplejo ante las razones por las que habéis decidido la despublicación de esos dos últimos artículos del autor citado, me parece, como decís vosotros, “que no son de recibo”, viniendo de un medio, como el Salto, que se declara crítico.

Paso a comentaros algunos de los porqués de mi asombro intentando no alargarme demasiado.
Comenzando por la ¿razón? que esgrimís del “sentir general”, he de decir que no encuentro que ése sea ningún tipo de razonamiento crítico, y me alarma. Sí con el “sentir general” os queréis referir al de la gente de la calle, por ese mismo motivo se podría cerrar ya este diario, ¿no? ¿Es un ‘sentir general’ la necesidad de un medio de comunicación como El Salto? ¿Es que en El Salto se hace periodismo para seguir el sentir general o para indagar, analizar y poner en cuestión ese “supuesto” sentir general? Y más cuando, como supongo que no se os escapa, ese ‘sentir general’ referido a la cuestión del virus, está directamente influido -si no impuesto- por el discurso oficial a través de la mayor parte de medios de ‘comunicación’ de manera antes nunca vista, eliminando toda crítica razonada y dando pábulo a las teorías más descabelladas con el fin de desacreditar las discrepancias serias.

Si, por otro lado, os estáis refiriendo al sentir general de los socios de El Salto, me parece que con que reviséis por encima los comentarios a los artículos que aparecieron en su momento, podréis comprobar que, para una mayoría bastante amplia, tales artículos son bien calificados e incluso reclamados como necesarios en medio de un asentimiento casi “militar” con el discurso oficial por parte de la mayoría de los demás medios.

La segunda razón de desacuerdo por vuestra parte, la de “minimizar la pandemia”, me/os pregunto: ¿Es que no se puede cuestionar razonadamente la dimensión de la pandemia e incluso si se la debe denominar así o simplemente epidemia? ¿Con la Iglesia hemos topado? ¿Hay límites a la hora de analizar algo? En ninguna parte de los artículos mencionados he encontrado declaraciones extravagantes, conspiranoicas, ni opiniones de ese cariz sino que, desde una perspectiva claramente contestataria y de izquierdas, se cuestionan previsiones, datos y las políticas represivas empleadas a consecuencia de esos datos cuestionados.

En cuanto a vuestra discrepancia con “algunos datos que cuestionaban la virulencia del COVID-19 ”. Puede ocurrir que no se esté de acuerdo con ciertos datos pero no creo que sea la mejor manera de actuar por parte de El Salto la de despublicarlos sin más y sin contactar con el autor. ¿No sería mejor reflejar en el periódico que la redacción del diario no comparte plenamente esas cifras, o contrastarlas y publicar los datos que la redacción o algún especialista sí creen correctos? Me parece que somos los lectores los que debemos sacar las conclusiones o al menos que se nos informe públicamente del por qué de estas decisiones, especialmente cuando el tema tiene gran relevancia, como es el caso de este virus que está cambiando - y no para mejor- tantas cosas.

En referencia a vuestra frase: “el drama que se ha vivido en muchas familias…”, se me ocurren, puestos así, unos cuantos ejemplos,( ya fuera el dolor de las víctimas de la guerra del Vietnam, el de la banda terrorista tal, etc…), en que se hubiera tenido que guardar silencio, no investigar, cuestionar, ni analizar los conflictos “por (respeto) al drama vivido en muchas familias” con hijos o parientes fallecidos en ellos. Precisamente por el dolor de las víctimas, las causadas por el virus y las otras, las que padecemos las ‘bendiciones’ de la industria farmacéutica (¿hace falta recordar que, desde hace años, sus intereses nada tienen que ver con la salud de la gente común y corriente?) así como las medidas represivas tomadas ‘manu militari’ por los gobiernos, se hace más necesario que nunca - y especialmente en un diario crítico- dar voz a los que cuestionan con razonamientos esas actitudes -estemos o no totalmente de acuerdo con sus argumentos -. Me parece que silenciar estas voces es contribuir al adoctrinamiento de la gente y la mejor ayuda para que la extrema derecha crezca entre los ‘descontentos’ y se reclame como la única “incorrecta” políticamente y alternativa al sistema. Sorprende que acuséis a esa extrema derecha de azuzar el alarmismo cuando no hay más que ver la televisión o leer cualquier diario, para percatarse de dónde procede el grueso del alarmismo y que, El Salto mismo, al despublicar un artículo que pone en cuestión ese ‘alarmismo’, se esté sumando de alguna manera a él.

Por fin, y respecto a lo que señaláis como “campaña de desprestigio de los autores hacia El Salto”, me parecería adecuado que la compartieseis con los lectores. Yo tan solo encontré -y de ahí la consulta que os dirigí- la denuncia del autor del artículo por su despublicación sin ningún aviso o contacto con él, cosa que no negáis en vuestra carta. De ser eso cierto, no hay que equivocar denunciar con desprestigiar.

Haciendo públicas vuestras decisiones entenderemos también las razones que os han llevado a decidir no volver a publicar nada más de este autor, porque de no ser así no es difícil llegar a la conclusión de que, la de El Salto, es la típica censura con algo que molesta o coloca en situación difícil, ésa que tanto sufrimos en los otros medios y por lo que algunos somos socios de este diario -y anteriormente de Diagonal- desde hace tantos años, sin necesariamente compartir todo lo que se publica en él.
Salud.

Salvador López Arnal: Ecomunismo de Ariel Petruccelli

    EPÍLOGO En términos históricos, la sociedad capitalista es una absoluta rareza. Es la única de las sociedades humanas conocidas que pos...