domingo, 29 de agosto de 2021

Nueva censura en ‘El Salto’. La izquierda en el laberinto epidemiológico


**Una versión breve del artículo censurado puede hallarse aquí: https://www.politicayletras.es/vacunas-una-nueva-controversia-negada/; la versión completa censurada ha sido compartida por el médico Juan Simó en su web:  http://saludineroap.blogspot.com/2021/08/covid-19-una-vacunacion-controvertida.html#more**

También puede verse en este blog con las notas científicas que remiten a diferentes fuentes: https://ahoramqnunca.blogspot.com/2021/08/covid19-una-vacunacion-controvertida.html#more

En 1945, George Orwell escribió las siguientes palabras:

Si los editores y los directores de los periódicos se afanan por eludir ciertos temas no es por miedo a ser denunciados: es porque le temen a la opinión pública. Ciertas ideas que no gocen de mucha popularidad pueden ser silenciadas y ciertos hechos incómodos ocultarse sin necesidad de ninguna prohibición oficial. Esta clase de censura velada actúa también sobre los libros y las publicaciones en general.

Su origen está claro: en un momento dado se crea una ortodoxia, una serie de ideas que son asumidas por las personas biempensantes y aceptadas sin discusión alguna. No es que se prohíba concretamente decir «esto» o «aquello»; simplemente «no está bien» decir ciertas cosas. Y cualquiera que ose desafiar aquella ortodoxia se verá silenciado con sorprendente eficacia. De ahí que casi nunca se haga caso a una opinión realmente independiente ni en los medios de masas ni en las publicaciones minoritarias más intelectuales.

En estos momentos, la ortodoxia dominante exige una admiración, sin asomo de crítica, hacia las medidas para combatir la pandemia. Cualquier crítica seria a las restricciones, cualquier revelación de hechos que el gobierno prefiera mantener ocultos, es muy poco probable que salga a la luz.

La cuestión que estamos debatiendo aquí es muy simple: ¿Merece ser escuchada toda clase de opinión, por impopular que sea? Plantead esta pregunta en estos términos y casi todo el mundo sentirá que su deber es responder: «Sí». Pero dadle una forma concreta y preguntad: ¿Qué os parece si criticamos las medidas y restricciones aplicadas en la pandemia? ¿Tenemos derecho a ser escuchados? Y la respuesta más común será: «No». En este caso, la pregunta representa un desafío a la opinión ortodoxa reinante y, en consecuencia, el principio de libertad de expresión deja de existir.

No. Evidentemente George Orwell no anticipó la pandemia de la covid-19 ni la «nueva normalidad» en que llevamos sumidos un año y medio. Su reflexión acerca de la libertad de expresión contra las «ortodoxias reinantes» tenía como eje el silencio acrítico y cómplice de los políticos e intelectuales occidentales hacia Stalin y la Unión Soviética en los últimos años de la guerra mundial, lo que provocó que su novela Rebelión en la granja estuviera cerca de no ver la luz tras ser rechazada por una editorial tras otra.

Si rescatamos aquí las palabras de Orwell, reescribiéndolas para este presente también distópico, es con el fin de denunciar el acto de censura padecido por los autores del libro Covid-19. La respuesta autoritaria y la estrategia del miedo. Por segunda vez, El Salto Diario ha eliminado un artículo, firmado por José R. Loayssa y Ariel Petruccelli, horas después de haber sido publicado online en la sección vasca del medio, Hordago.

El artículo versaba sobre las vacunas, y su título era «Covid-19: una vacunación controvertida». Fue publicado el 17 de agosto a las 11:00 de la mañana, siendo eliminado horas después. A los autores se les explicó solamente que el texto habría sido suprimido de la web no tanto por su contenido, sino debido al comunicado publicado en mayo en relación a un hecho similar, ligado a otro acto censor.

En el mes de abril, Loayssa, Petruccelli y Francés habían propuesto a El Salto la publicación de un artículo que sirviera de síntesis y resumen al libro, arriba referido, que estaba a punto de ser editado. El artículo, «Covid-19, año uno. Balance de una pesadilla autoritaria y de una gestión fracasada», fue publicado a principios de mayo en la sección de opinión de la web de El Salto, para ser eliminado horas después. Desde Ediciones El Salmón se redactó el 9 de mayo un comunicado («¿Libertad de prensa? Censura en El Salto Diario»), acordado con lxs autores del libro, y publicado en la web de la editorial.

Dicho comunicado jamás ha recibido una respuesta, ni pública ni privada, por parte de El Salto Diario.

Ante nuestro estupor debido tanto a la censura como a la razón esgrimida para borrar este segundo artículo, el 18 de agosto dirigimos una carta ―de la que reproducimos aquí algunas partes― a todo el equipo de El Salto, en la que les instábamos a:

1) Ofrecer una explicación pública, a sus socixs y lectorxs, de los hechos acaecidos tanto ahora como en mayo.

2) Brindar en el medio un espacio donde las individualidades de El Salto disconformes con el doble acto de censura pudieran manifestar su punto de vista.

En su respuesta, la «redacción» de El Salto aducía que la decisión respecto a los contenidos del medio y las propuestas de artículos que se aprueban corresponde únicamente a El Salto; y que «no es de recibo que unas personas que emitieron un comunicado llamando al boicot al medio vuelvan a publicar en él».

Nuestra estupefacción es si cabe todavía mayor. Quienes responden en nombre de El Salto asumen:

a) que quien critique algo hecho por El Salto no puede ni debe querer publicar nunca más en ese medio.

b) Que un acto de censura tan evidente como retirar un artículo ya diseñado y publicado no debe ser denunciado.

c) Que los autores del artículo y/o Ed. El Salmón han llamado a boicotear a El Salto, cosa manifiestamente falsa.

Somos conscientes de que en el seno de El Salto existe una profunda división ante estos hechos. Nos consta el malestar de Hordago, al haber visto secuestrada su autonomía para publicar artículos en su sección. También es fácil percibir que muchxs lectorxs y suscriptorxs han acogido con mucho interés los artículos publicados durante la pandemia por Loayssa y Petruccelli, en especial el texto aparecido en octubre de 2020 («Covid-19, autoritarismo e izquierda confinada»), y no cabe duda de que muchas de las lectoras habituales de El Salto habrían agradecido leer un artículo distinto sobre la controversia en torno a las vacunas y los llamados «pases sanitarios».


Desde que fuera publicado a mediados de mayo, el libro Covid-19. La respuesta autoritaria y la estrategia del miedo ha sido objeto de varias censuras. Dos presentaciones fueron canceladas. En Zaragoza, la librería Antígona había pedido a la universidad el uso del paraninfo para celebrar el acto, y unos días antes la universidad dio marcha atrás. Al no contar con suficiente aforo, Antígona no podía albergarlo, y sólo la generosidad y arrojo[1] de la librería La Pantera Rossa hizo posible la presentación.

Tres semanas antes, la «Feria Literal de libros e ideas radicales» suspendió ―con menos de 24 horas de antelación― la presentación del libro acordada dos meses antes. Ofrecimos nuestra versión de los hechos en un comunicado publicado en la web de la editorial; de lo acaecido destacamos que:

1) Literal suspendió el acto sin que nadie de la organización hubiera leído el libro.

2) Literal quiso impedir la celebración de un coloquio informal en el recinto ferial entre uno de los autores del libro y dos decenas de personas (encuentro finalmente realizado extramuros).

3) Literal nunca explicó públicamente todo lo acontecido durante ese fin de semana.

4) Sin embargo, uno de los organizadores, Simón Vázquez, se despachó contra la editorial y los autores en varios tuits plagados de mentiras y calumnias.

5) Tras publicarse nuestro comunicado, Simón Vázquez eliminó dichos tuits (ignoramos si por voluntad propia), pero Literal continúa, a día de hoy, sin dar explicaciones públicas sobre la censura de la presentación del libro.

El Salto no ha sido el único medio donde se ha impuesto la voluntad de silenciar las voces críticas hacia la gestión de la pandemia. En Rebelión, un longevo medio digital de izquierdas, el responsable de la sección de «Conocimiento libre», el biólogo Alfredo Caro Maldonado, se ha negado a que se publique el artículo censurado en primavera por El Salto, por contener «informaciones falsas y desinformación», «inhumanidad», «conspiranoia». Ignoramos si es una postura compartida por todo el equipo que conforma Rebelión.

Cabe también señalar que otros medios sí han acogido un debate abierto sobre la pandemia, como Gara/Naiz, Kaos en la Red o Hincapié. Pero es indudable que la ortodoxia covid denunciada por Petruccelli, Loayssa y Francés ha favorecido la creación de una «república del silencio» generalizada en los medios, y entre la izquierda en particular. No es que se prohíba concretamente decir «esto» o «aquello»; simplemente «no está bien» decir ciertas cosas. Y cualquiera que ose desafiar aquella ortodoxia se verá silenciado con sorprendente eficacia.

Una de las tesis de Covid-19. La respuesta autoritaria y la estrategia del miedo es que la izquierda está atrapada en un laberinto epidemiológico: queriendo presentarse como la defensora de la salud y el bienestar público frente al egoísmo y la racionalidad de cálculo del neoliberalismo, ha sucumbido a una política sanitaria anti-covid19 sustentada en unas medidas y restricciones que, en su gran mayoría, poseen escasa o nula justificación científica ―algo largamente explicado en el libro―, contagiándose y extendiendo un pánico irracional y morboso alimentado por los medios. Y esta obsesión provoca que toda crítica, todo disenso, sea despachado como negacionista, antivacunas, terraplanista, cuando en verdad un gran número de médicos y científicos de prestigio cuestionan desde hace mucho la narrativa oficial de la pandemia y abogan por unos planteamientos distintos.

La amenaza que se cierne sobre nuestro presente y nuestro futuro, donde se delinea una sociedad con un férreo control tecnosanitario, bajo un régimen discriminatorio inaceptable, exige una respuesta contundente por parte de todos aquellos que aún sientan aprecio por las libertades y las igualdades que una longeva tradición emancipatoria siempre buscó defender.

Ediciones El Salmón

26 de agosto de 2021

[1] Antes de la celebración del acto, La Pantera Rossa publicó una nota admirable: «En la uniformización del pensamiento o en la militarización de las crisis es imposible progresar como humanidad. La discusión pública sobre la Covid-19, en particular, sobre cómo afrontar sus dramáticas consecuencias, ha venido siendo silenciada en medio del pánico social; de este modo se impide encontrar en la pluralidad y riqueza de miradas y alternativas existentes la inteligencia colectiva necesaria para conseguir las mejores soluciones al conflicto que sufrimos. Deseamos en La Pantera Rossa que sirva la presentación de este libro para poner en valor la libertad de opinión, el debate social y la diversidad de respuestas honestas que hay por el bien común, más allá del acuerdo o desacuerdo que podamos tener con cada una de ellas».

jueves, 26 de agosto de 2021

Me acuerdo de



Me acuerdo del
parque de arena de mi ciudad
al sur de madrid
(al cielo)
del cercanías que nos quedaba algo lejos,
de los polos de a 20 pesetas, labios de fresa,
del chino de mi calle,
y del dame un vaso de agua en el bar

de las sesiones de beverly hills 90210 con Maricarmen y Charo
de mi calle sin salida
pero con un agujero por el que pasar
y atajar.

me acuerdo

del vacío que suponía estar lejos de mis abuelos
a miles y miles de lágrimas

de hablar con mi hermana ya no sé
en qué idioma
pero
desde luego que
no era el mío
o era el mío
o no o

me acuerdo
de no saber quien soy yo

de recoger con dos palitos lombrices del suelo
para no aplastarlas con mis propios zapatos
– es que después de la lluvia se salían las
muy tontas a la acera –
justo cuando íbamos a entrar al patio de la escuela

del olor del metro de madrid a principios de los noventa
(es el recuerdo de mi infancia de mi vida, ¿sabes?)
de mi madre que curraba hasta las tantas en las casas
de unas señoras con más dinero que nosotros
para que tuvieran
una vida digna.

y recuerdo que una vez
mi madre me contó
el cuento de la caperucita
roja – cuando íbamos en una línea agotadoramente gris –
al que le cambiamos el final,
cambiamos el final.

Y mira:

me acuerdo de
tantas y tantas
cosas pero
¿acaso te importa?

para ti seguiré siendo
una extranjera rara
hablando, eso
sí, maravillosamente bien
tu lengua tan natal.

Mira, podrías pasar perfectamente por...
(te lo piensas un poco, mides la mentira de tu cumplido
y la verdad de mi acento, que no llega, ay, casi, ca
si pero no – el diablo está en los detalles, dicen –
pero ¡al diablo! que se sepa lo generosos que somos,
me otorgas con el bisturí de tus palabras
la nacionalidad de tu imperio estancado)

Y, mira, ya no sé
qué me cansa más:

la presión del
tener que dar
todo el tiempo explicaciones a desconocidos,
callarme la boca
o aceptar
tu falta de discernimiento.


© Zuzanna Gawron

UNA AUTORIZADA VOZ CONTRA LA VACUNACION UNIVERSAL Y OBLIGATORIA

El Dr. Marty Makary, profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins y Jefe de Redacción de MedPage Today rechaza el redoble creciente por la vacunación masiva y las órdenes para vacunarse contra el COVID. En un actitud muy significativa, porque se trata de alguien que ha formado parte de la linea oficial frente a la Pandemia y que ha respaldado las vacunas, pero ante los últimos abusos ha reaccionado.

En una entrevista con el U.S News & World Report , el Dr. Marty Makary dijo que la implacable atención del CDC en la inmunidad inducida por vacunación y su “demonización” de quienes deciden no vacunarse convierten a la agencia en la “CDC más lenta, reaccionaria y política de la historia de EEUU”. Afirmó que las vacunas obligatorias para “todo Estadounidense andante y viviente” no están respaldadas por la ciencia. Makary también mostró preocupación por la vacunación de adolescentes.
Makary cree que la gente “que elige no vacunarse están tomando una mala decisión en cuanto a su salud, bajo su propio riesgo”. Pero no cree que los no vacunados representen una amenaza de salud pública para los que ya son inmunes al virus y dijo que el vacunar a todos – incluyendo eventualmente a todos los recién nacidos – para controlar la pandemia, está basado en la falsa suposición de que el riesgo de morir por COVID está igualmente distribuido entre toda la población -- pero no es así, dijo. “Siempre hemos sabido que para el virus es muy difícil dañar a alguien joven y saludable”, dijo Makary. “Y así sigue siendo”.

Makary también dijo que no hay respaldo científico para exigir la vacuna a gente que tiene inmunidad natural, es decir inmunidad por infección previa de COVID. No hay ninguna información de resultados clínicos para respaldar la argumentación dogmática de que los individuos naturalmente inmunes “deben vacunarse”.

Makary explicó: “A lo largo de cada mes de esta pandemia, he tenido debates públicos con otros investigadores sobre la efectividad y durabilidad de la inmunidad natural. Me han dicho que la inmunidad natural podría caer en picada, dejando a la gente susceptible a la infección. Pero aquí estamos, un año y medio después con la experiencia clínica de observar pacientes que fueron infectados y la inmunidad natural es efectiva y fuerte. Y eso es porque con la inmunidad natural el cuerpo desarrolla anticuerpos para la superficie entera del virus, no sólo para una proteína espiga construida de una vacuna”.

Tampoco este médico de la John Hopkins piensa que hay argumentos sólidos para vacunar a los niños, dice Makary: "El riesgo de muerte por COVID-19 está concentrado en niños con comorbilidades, como la obesidad.”

Artículo al que se hace referencia:

jueves, 19 de agosto de 2021

PEDRO SANCHEZ: UN GOBIERNO “INTERVENIDO”

FEDERICO AGUILERA KLINK

“Sólo espero malas consecuencias de las Cámaras de Comerciantes…En un país donde vociferar siempre intimida y las facciones con frecuencia oprimen al Gobierno…aquellos que tienen el mayor interés en defraudar y en imponerse al público son los que con frecuencia dictan la regulación del comercio”, (Adam Smith, 1785)


La estafa de las eléctricas lleva décadas dando enormes beneficios privados y no es porque el “mercado funcione” sino porque está “regulado o intervenido”, pero en beneficio de las propias eléctricas, es decir, gracias  a que un “gobierno” a su servicio aprobó unas reglas de funcionamiento que legitiman la estafa y a  que los demás “gobiernos” de turno no se han atrevido a cambiar esas reglas. Jesús Mota lo explicó perfectamente.  https://elpais.com/diario/2011/04/07/opinion/1302127212_850215.html 

Por si nos costaba creerlo, ya lo confirmó Soria cuando parece que le buscaban las vueltas por sus asuntos empresariales:” las eléctricas venían al Ministerio con los decretos redactados”, es decir, el Ministro, él, parece que solo firmaba, la regulación que dictaban (Adam Smith) las eléctricas igual que indica la imagen de la carreta. https://elperiodicodelaenergia.com/soria-las-electricas-venian-al-ministerio-con-los-reales-decretos-ya-redactados/

miércoles, 18 de agosto de 2021

POSICIONAMIENTO EN CONTRA DE LOS PASAPORTES Y VACUNAS OBLIGATORIAS (SIAP)

Ola Ventura Batrzan/Jose R. Loayssa y otros/facebook

Frente a la imposición y la manipulación informativa, TRANSPARENCIA y DEBATE sosegado y científico. Manifiesto del Siap-Covid -19 contra los pasaportes sanitarios y la vacuna “obligatoria”.

Uno de los oasis de la Pandemia ha sido el Grupo SIAP-COVID 19, impulsado por Juan Gervás y Mercedes Fernández entre otr@s. Mas de 300 profesionales hemos compartido información y reflexionado juntos. El grupo ha considerado que era el momento de manifestar su opinión frente a la falta de ética que implica una campaña de vacunación sobre bases científicas dudosas y discutibles que, ademas, se está llevando a cabo mediante una presión sofocante sobre la población, negando que la vacunación sea la expresión de una decisión libre e informada.

Como dice el manifiesto. “Se plantea ya, por políticos e industrias con intereses, una tercera dosis aún en contra del criterio tanto de la OMS como de las agencias reguladoras (aquí). Se plantea vacunar a pre-adolescentes, incluso a la infancia, que tienen una incidencia mínima de covid19 grave o persistente, con una vacuna que, probablemente, proporcione menor inmunidad duradera que la propia infección natural. Es decir, se plantea vacunar a una población, infantil y adolescente, en la que el balance beneficio-riesgo de la vacunación es, probablemente, inferior al de la infección natural. Se dice, además, que la vacunación es la única manera de llegar a la inmunidad de rebaño o colectiva, algo imposible de alcanzar con una vacuna que no evita suficientemente ni la reinfección sintomática ni, muchísimo menos, la transmisión o contagio del virus por parte de los vacunados . "

MANIFIESTO:

martes, 17 de agosto de 2021

BOTELLONES

En los últimos meses casi todos los telediarios dedican varios minutos a echar filípicas contra los jóvenes, o ya maduros, y sus botellones en los que aparecen varias imágenes en las que se ven sin mascarilla  y sin guardar las distancias de seguridad... y una y otra vez muestran imágenes con reiterativos comentarios. Cada día se siguen repitiendo los mismos mensajes sin aportar nada nuevo.

Pero, a pesar de tantos pesados sermones televisivos y radiofónicos, los botellones siguen y seguirán sin duda en un futuro próximo. No deja de ser acertado el viejo dicho: “Predícame fraile que por un oído me entra y por otra me sale”. Es verdad que el hecho revela falta de madurez, injusticia, insolidaridad e irresponsabilidad como muchos otros de los que hacemos; también posiblemente que no se les presentó un ideal de justicia por el que trabajar. A veces dicen que “tenemos derecho a divertirnos”, pero no tengo visto recogido en ninguna legislación ese derecho, mas si la obligación de socorrer al necesitado. Tampoco vale lo de “soy libre y hago lo que me apetece”, porque eso significa la ley de la selva, la amoralidad, y que otro lo utilice contra ti. Voy a hacer algunas consideraciones que puedan ayudar a entender un poco más esta problemática:

1) Las personas somos seres sociales, espirituales  y corporales. Esto quiere decir que no somos individuos (indivisos) ni gregarios (manadas), pero tampoco somos viento ni siquiera ángeles. La sociabilidad humana y humanizadora exige al mismo tiempo el   cultivo de la interioridad, de la espiritualidad y, por tanto, momentos de silencio consigo mismo y con Dios para tener algo personal que comunicar cuando se vaya al encuentro del otro. La sociabilidad demanda la solidaridad con los hermanos y en especial con los que más nos necesitan. La corporalidad nos lleva al contacto físico, a la presencialidad, a juntarnos para elaborar, compartir y realizar los propios proyectos de vida. Siempre conviene tener de fondo que el itinerario vital humano no es ni ser niño, ni adolescente, ni joven, ni adulto, ni anciano. De ahí cualquiera puede comprender que no es sano psíquica y socialmente aislar a algún grupo humano del resto de los grupos.

2) En los medios de comunicación casi siempre se le llama FIESTA pero ,¿es eso lo apropiado? Recordemos que en el mundo de la economía y de la fiscalidad no es lo mismo acceder a la propiedad por herencia, donación, permuta, compraventa, retracto... pues cada palabra ayuda a clarificar la realidad, por tanto también aquí necesitamos distinguir fiesta de diversión, borrachera, huida de los problemas de la vida... En los estudios sociales y antropológicos se dice que la fiesta tiene tres partes: a) La afirmación y celebración de que la vida tiene sentido, lo que se vive con alguna forma de espiritualidad. b) La comida compartida en unión como anticipo de la hermandad por la que se trabaja y lucha. c) La alegría que se expresa en lo lúdico, en el juego, en la danza... porque ya se está saboreando ese bien futuro que anhelamos y trabajamos. En los botellones faltan algunos de estos elementos de la fiesta.

3) Para la gente de Iglesia esta realidad nos descubre un grave reto,que el Evangelio expresa con estas palabras: “Andaban como ovejas sin pastor y se puso a enseñarles con calma” (Mc. 6,34). Falta la necesaria implicación, discernimiento y solidaridad con los jóvenes y su problemática.

4) Tengo escuchado a padres/madres presumir de que son amigos de sus hijos/hijas. Pues bien, entonces serán sus hijos unos huérfanos con todo lo que eso significa. Clásicamente se decíaque a los padres/madres se encuentran  en casa y alos amigos en la calle. Necesitamos padres/madres, hermanos, primos, tíos, abuelos, amigos... y cada cual tiene su lugar específico en la vida y ciertamente también cada persona tiene su manera  concreta de desarrollarla. También algunos enseñantes se tienen por “colegas” de los alumnos, olvidando que se necesitan educadores y maestros. Es cierto que la estructura del sistema educativo hace que sea muy difícil educar, a lo que se añade la propia comodidad. Todo les empuja a sean sólo profesores con buenas habilidades pedagógicas... Pitágoras consideraba que “Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida”.

5) Con frecuencia dejamos la responsabilidad de educar exclusivamente a los gobiernos, pero ¿desde cuándo los gobiernos y poderosos van querer una juventud libre, responsable y solidaria con los empobrecidos? El sabio Forges lo resumió muy bien en una antigua viñeta que decía: “Entérate: para los poderes, 500.000 jóvenes bailando y bebiendo los fines de semana, no son un problema. Lo ‘peligroso’sería que esos jóvenes emplearan esas energías en exigir un puesto de trabajo”. No creo que precise explicaciones. Esto no quita que sea cierto que los principales culpables de que la juventud esté así son los gobernantes, y que les exijamos, por tanto, sus responsabilidades.

5) Finalizo con unas preguntas: ¿Sería posible atreverse a luchar por un futuro de justicia, libertad y hermandad para toda la humanidad? ¿Queremos ser solidarios con los más empobrecidos de la humanidad para conseguir que toda la humanidad sea una familia? ¿Tenemos derecho y obligación a exigirnos mutuamente (sin distinción de edad, sexo, religión, país y raza) la responsabilidad de comprometernos para la solución de las injusticias sociales y de los problemas de los empobrecidos? ¿Estamos dispuestos a responsabilizarnos de la vida y de los hermanos?

Ahora más que nunca: Verdad

Antón Negro

Margarita Mediavilla: NO NORMAL