viernes, 26 de marzo de 2021

Hoy empieza todo

«Hoy empieza todo» es, como se sabe, una de las películas (1999) más conocidas y celebradas de Bertrand Tavernier (1941-2021), el lúcido director francés recientemente fallecido. De esas que impactan. Vaya este artículo en homenaje a este film valiente y a su creador. No puedo dejar de relacionarlo con otro muy anterior que me impresionó vivamente de joven, representativo de una época y un movimiento cultural, la nouvelle vague, nacida en Francia a finales de los 50: «Los cuatrocientos golpes» (François Truffaut, 1959). Lo digo porque, como éste, aquélla tiene las características de las películas de dicho estilo cinematográfico, aunque cuatro decenios después. Ya que representa la vida con sus realidades más verdaderas, a menudo muy crudas, como una de las formas más inteligentes de la libertad de expresión, que, sobre todo, pretende hacer pensar al espectador. El cine no es sólo fantasía, aventuras, dramas y evasión, sino reflejo, reflexión e interpretación de la vida, ya sea la del pasado, la del presente o la del futuro. 

En una entrevista publicada en El País Semanal del 11/12/2005, refiriéndose a la educación en Francia cuenta un indignado Tavernier que “mi mujer se presentó a un examen para ser maestra que era alucinante, porque le exigían un nivel teórico elevadísimo. Nada sobre la forma de enseñar a chavales de culturas diferentes que apenas conocen el francés, a gente que no dispone ni de una mesa libre en casa en la que hacer los deberes. Ésas son las cosas importantes. Eso es lo que hay que ir a ver y analizar. Conozco a profesores fantásticos que me dicen que lo primero que hacen para impartir clases en estos suburbios es tirar a la basura todo lo que han estudiado durante cuatro años”.

A muchos maestros también nos ha pasado lo mismo. En el preciso instante en que nos enfrentábamos a la realidad de la escuela, ese día empezaba todo, problemas y más problemas que se repetían día tras día, y tuvimos que encararlos sin estar seguros de nada, desprendiéndonos de tanta pedagogía inútil, a golpe de ensayo y error, con escasos recursos, imaginación y buena voluntad. “¿Y ahora qué?”, nos preguntábamos desconcertados, inermes, en medio de una clase, frente a las miradas expectantes, interrogadoras o desafiantes de los chavales, cada uno con su mochila particular de insospechadas realidades familiares y sociales. Pero nos mantenía un fin superior, el de ayudar y acompañar a esos muchachos concretos en su formación. O sea, el de intentar hacer lo mejor posible nuestro trabajo docente y ejercer sobre ellos una buena influencia. 
Hablando de los fines y los medios, los alumnos de la Escuela de Barbiana nos lo describieron bellamente, también desde la indignación, hace más de cincuenta años en su famosa Carta a una maestra (PPC, Madrid, 2017): «Se busca un fin. Tiene que ser honesto. Grande. Que no suponga en el chico otra cosa que el ser un hombre. Es decir, que sirva a los creyentes y a los ateos.(…)Sin embargo, pretendemos educar a los chicos con mayor ambición. ¡Llegar a ser soberanos! Y no médico o ingeniero!». Y más adelante, cuando aciertan con una comparación gloriosa, por gráfica y atinada, que se ha hecho famosa: « Pero si los perdemos (a los chicos que expulsa) la escuela ya no es escuela. Es un hospital que cura a los sanos y rechaza a los enfermos. Se convierte en un instrumento de diferenciación cada vez más irremediable». Para terminan con la conclusión inevitable y cierta: «La escuela no tiene más que un problema. Los chicos que pierde». 

Pero hay maestros que salvan. Al que más y al que menos le llamaron de colegial zoquete, torpe o inútil para los estudios (cancre se dice en Francia). A mí, más de una vez, como a Daniel Pennac, el cancre profesor y escritor que nos cuesta su historia denunciando los males de la escuela en el exitoso libro Mal de escuela (Mondadori, 2008), refiriéndose a la importancia y la responsabilidad de ser un buen (o mal) maestro. Y también como él tuve algunos maestros que me salvaron, que creyeron en mí, que es de lo que se trata. Pennac lo cuenta mejor: «Los profesores que me salvaron —y que hicieron de mí un profesor— no estaban formados para hacerlo. No se preocuparon de los orígenes de mi incapacidad escolar. No perdieron el tiempo buscando sus causas ni tampoco sermoneándome. Eran adultos enfrentados a adolescentes en peligro. Se dijeron que era urgente. Se zambulleron de nuevo, día tras día, más y más... Y acabaron sacándome de allí. Y a muchos otros conmigo. Literalmente, nos repescaron. Les debemos la vida». 

Siempre empieza todo. «Hagas lo que hagas, ámalo», le dice Alfredo, el operador de cámara del cine “Paradiso”, a Totó, ya adolescente, en su emotiva despedida, en la inolvidable película de Giuseppe Tornatore “Cinema Paradiso” (1988). De eso se trata, para afrontar la realidad educativa con pasión y convicción. Este precioso párrafo de Josefina Aldecoa lo describe perfectamente, de quien ama apasionadamente la enseñanza: “Cada día surgía un nuevo obstáculo y, a la vez, el reto de resolverlo. Los niños avanzaban, vibraban, aprendían. Y yo me sentía enardecida con los resultados de ese aprendizaje que era al mismo tiempo el mío... Yo me decía: “No puede existir dedicación más hermosa que ésta”. Compartir con los niños lo que yo ya sabía, despertar en ellos el deseo de averiguar por su cuenta la causa de los fenómenos, las razones de los hechos históricos. Ése era el milagro de una profesión que estaba empezando a vivir y que me mantenía contenta a pesar de la nieve y de la cocina oscura, a pesar de lo poco que aparentemente me daban y lo mucho que yo tenía que dar. O quizá por eso mismo. Una exaltación juvenil me trastornaba y un aura de heroína me rodeaba ante mis ojos. Tenía que pasar mucho tiempo hasta que yo me diera cuenta de que lo que me daban los niños valía mucho más que todo lo que ellos recibían de mí” (Aldecoa, Josefina R., Historia de una maestra, Anagrama, Madrid, 1990).

Pero el sistema educativo es como un monstruo dormido que es necesario despertar. En esto de la educación, todos somos entendidos, como en el fútbol, que cada aficionado sabe tanto o más que el entrenador. El filósofo y profesor José Antonio Marina lo explica muy bien, cuando se refiere al inmovilismo de la educación oficial que imposibilita su necesaria y profunda renovación, y la urgencia de consensuar entre las diferentes fuerzas políticas, con generosidad y amplitud de miras, un buen pacto educativo, estable, en vez de utilizarla como pierda arrojadiza y de estar cambiando las leyes educativas cada vez que entra un nuevo gobierno: “Todo el mundo que habla de educación finge certezas que no tiene. No hay recetas mágicas, ni pedagogías milagrosas. Por eso, lo más sabio que se ha dicho sobre educación está recogido en el proverbio de una tribu africana: “Para educar a un niño hace falta la tribu entera”. Necesitamos ponernos de acuerdo en los fines de la educación, y, a continuación, discutir y poner a prueba los procedimientos para conseguirlos. Nuestro sistema educativo es en la actualidad un diplodocus dormido, es decir, un organismo poderosísimo en un irritante estado de pasividad. No necesitamos leyes, no necesitamos más teorías pedagógicas, lo que necesitamos es recuperar la vitalidad y el ánimo”. (Marina, J. A., Despertad al diplodocus, Ariel, Barcelona, 2015).

Y mucha culpa de ello tiene la pedagogía actual, que se ha reducido a mera didáctica y a un conjunto de ideas y conceptos que forman un corpus teórico, grandilocuente y estéril, formado por una jerga terminológica ridícula, alejada de la realidad cotidiana y del sentido que significa la urgencia del “hoy comienza todo” que estamos comentando, olvidando los valores democráticos de convivencia, justicia, igualdad y libertad que la sustentan y su propia esencia, la del amor y la solidaridad, como señala sabiamente Emilio Lledó «La pedagogía actual, imitando ciertas corrientes americanas, está cargada de conceptos vacíos. Por el contrario, es algo de puro sentido común: la pedagogía del amor; que el profesor, el maestro, sea capaz de contagiar el amor por el saber que enseña. Es algo muy sencillo, pero hay todo un tinglado del que viven los llamados pedagogos». (Lledó, E., Fidelidad a Grecia, Taurus, 2020). 

Todo un enfoque diametralmente distinto que conecta perfectamente con el axioma pedagógico de Lorenzo Milani: «no se puede educar sin amar», el concepto educativo de Paulo Freire: «nadie educa a nadie, sino en comunión, mediatizados por el mundo» o con las propuestas pedagógicas de José Luis Corzo cuando nos habla de los desafíos, las relaciones y los símbolos: «La tarea de la educación está servida -como en los desafíos- si comprendemos la importancia de la relación como zona sensible de nuestra maduración personal -la educación-, que se puede estimular en la escuela como en otras estancias de cada vida humana». ( Corzo, J.L., Con la escuela hemos topado, PPC, 2020, p.60).

Ahora más que nunca: Más y mejor escuela para todos

Alfonso Díez Prieto

martes, 23 de marzo de 2021

Las MASCARILLAS en todo momento, otra MENTIRA del GOBIERNO y sus EXPERTOS.





Estudio que debería servir para no solo rechazar el uso universal de la mascarilla sino para ENCARCELAR a los que la han impuesto en vez de a los que no cumplen con esa norma absurda. La conclusión del estudio es que el aire exhalado por una persona, que no lleva mascarilla cuando habla, tiende a moverse hacia abajo por la gravedad. 
Pero cuando se usa mascarilla, la nube de vapor tiende a adherirse al cuerpo de la persona y el aire fluye hacia arriba porque hay una temperatura más elevada dentro de la mascarilla. ES DECIR ES UN ARTILUGIO PARA AEROSOLIZAR EL VIRUS. La alternativa es utilizar escafandra o NADA, salvo en espacios cerrados de riesgo.

Ha aparecido una nueva revisión sobre el uso de mascarillas en la comunidad. A pesar de ser un estudio realizado por el Centro Europeo de Control de la Enfermedad (Using face masks in the community: first update - Effectiveness in reducing transmission of COVID-19), es poco entusiasta con las mascarillas, reconoce escasez de envidencia y defiende que en todo caso se utilicen cerca de un enfermo, en espacios cerrados y en aglomeraciones. Sus recomendaciones son:

En áreas con transmisión comunitaria de COVID-19, se recomienda usar una mascarilla médica o no médica en espacios públicos confinados y se puede considerar en aglomeraciones al aire libre.

Para las personas vulnerables al COVID-19 severo, como las personas mayores o las personas con afecciones médicas subyacentes, se recomienda el uso de mascarillas médicas como medio de protección personal en los entornos mencionados anteriormente.

En los hogares, se recomienda el uso de mascarillas médicas para personas con síntomas de COVID-19 o COVID-19 confirmado y para las personas que comparten su hogar.

Cual es la respuesta de los ineptos y sádicos “expertos” del Gobierno, pues seguir actuando de “voz de su amo”.

Ahora más que nunca:  VERDAD
José R. Loayssa
+info:

viernes, 19 de marzo de 2021

DISTOPÍA Y TRABAJO DOMÉSTICO Y DE CUIDADOS

En los últimos años se han puesto de moda las DISTOPÍAS, libros, series y películas que hablan de mundos terribles y crueles: “Los Juegos del Hambre”, “Divergente”, “Black Mirror” o “El cuento de la Criada”, son algunos ejemplos de esto. Historias de ficción, que demasiadas veces recuerdan a nuestra realidad cotidiana.

Fijémonos en nuestro país, y miremos por una parte la realidad de la migración y por otra la de los trabajos de cuidado. Veremos:

- Una sociedad española envejecida, con más mascotas que niños.

- Con muchos ancianos y ancianas a los que su familia no puede cuidar, por la realidad sociolaboral que se impone, o directamente no quiere cuidar por lo que eso supone.

- Una realidad de gente joven y fuerte en países empobrecidos, a los que se les niega un futuro para vivir en su tierra.

- Miles de desplazamientos de personas jóvenes a nuestra tierra. Migraciones “forzosas”, pues no se puede hablar de voluntariedad cuando falta lo básico para vivir. Personas que dejan atrás familia, corazón, paisajes, olores y sabores.

- Una ley de extranjería que condena a la invisibilidad y la explotación a los recién llegados pobres. Se extiende el miedo, y con él el silencio, y se acepta cualquier cosa porque se necesita sobrevivir, y se dejan de exigir derechos básicos, y llega la vulnerabilidad.

Y se acaba aceptando como solución social al cuidado de nuestros mayores que mujeres jóvenes trabajen en condiciones de explotación (dinamitando los derechos laborales de estas mujeres en lo referente a salario, seguridad social, vacaciones, horas de trabajo y descanso diario y semanal...).

Y como resultado final, vemos como nuestra sociedad se va convirtiendo en uno de esos mundos distópicos, donde para el bienestar de unos pocos se condena a muchos, a través tanto de leyes injustas como del silencio, la inconsciencia o la ignorancia de la realidad de la mayoría.

¿Empezamos a hacer algo para cambiarlo?

Una sociedad en que padecemos (más o menos) estas situaciones tenemos que seguir dialogando y comprometiéndonos para responder a los problemas existentes.

Las que se han hecho conscientes de esta situación, pueden hacerlo público, denunciarlo, colaborar con las personas que lo sufren y trabajar para cambiar una realidad de injusticia institucionalizada.

Las personas que se están beneficiando de esa explotación, tienen que romper con la dinámica de deshumanización en la que están directamente implicados.

Y así podremos conseguir que nuestra sociedad se parezca cada día un poco menos a esas terribles distopías.

Ahora más que nunca: Verdad

Nuria Sánchez Díaz de la Isla

jueves, 18 de marzo de 2021

MELILLA: 170 NIÑOS RESIDENTES SIN ESCUELA

José Palazón/facebook
El colectivo de unos 170 niños y niñas residentes en Melilla llevan ya tres años de lucha para ser escolarizados. El gobierno progre actual se niega a reconocer que viven en la ciudad y por lo tanto no los escolariza. Muchos han entregado el padrón en la ciudad para demostrar que son residentes en Melilla pero aún así el gobierno progresista de Melilla sigue sin escolarizarlos.

Es el primer gobierno conocido que no reconoce sus propios actos, que no reconoce a una persona empadronada como residente en la ciudad. Tenemos una coalición de CDS-PSOE-CPM. Educación lo lleva directamente PSOE..
Los niños y niñas llevan tres años de lucha para ser escolarizados y los políticos progres nacionales y locales responsables de su no escolarización riéndose de ellos y disfrutando de una impunidad absoluta, mostrando un desprecio total por leyes, instituciones, organizaciones, personas, niños y niñas que reclaman ir al colegio.

Son un grupito de progres de los que VOX tiene mucho que aprender.

miércoles, 17 de marzo de 2021

LEY DE CUIDADOS INVERSOS Y LEY DE BENEFICIOS INVERSOS

La ley de cuidados inversos sigue vigente 
(ORIGINAL AQUÍ)
www.actasanitaria.com

Cuando se cumplen 50 años desde que Julian Tudor Hart (1927-2018) lanzara la conocida como “Ley de Cuidados Inversos”, dos conocidos especialistas españoles, Amando Martín Zurro y Andreu Segura, no sólo recuerdan el pronunciamiento, sino la vigencia de su contenido.

La página 405 del ejemplar de The Lancet del sábado 27 de febrero de 1971 comenzaba así: “La disponibilidad de una buena atención médica tiende a variar inversamente con la necesidad de la población que ha de ser atendida. Esta ley opera de forma más intensa allí donde la asistencia médica está más expuesta a las fuerzas del mercado y menos, cuando se reduce esta exposición. La distribución de la atención médica de acuerdo con el mercado es primitiva e históricamente obsoleta. Cualquier retorno a esta contexto no haría más que acentuar la distribución inadecuada de los recursos médicos”.

Era el resumen que encabezaba el artículo de Julian Tudor Hart, médico general (general practitioner) del Glyncorrwg Health Center, a Port Talbot, Glamorgan (Gales), titulado la Ley Inversa de Atención (The inverse care law) según la cual quien más necesita los servicios sanitarios es el que los utiliza menos.

Una ley bien identificada por los profesionales

Una ley que los profesionales de la atención primaria y comunitaria de nuestro país identifican muy bien, al menos los más veteranos, aunque la mayoría del personal no dude en confirmar su vigencia actual. Esta ley es válida igualmente para el sistema sanitario público aunque Julian Tudor, como buen activista de izquierdas que siempre fue, acentuara la influencia del mercado en la intensificación de este comportamiento. ya que, como es obvio, las personas y colectivos más desfavorecidos tienen menos capacidad para comprar y contratar servicios que han de pagar, pero también porque la pobreza se asocia a una probabilidad mayor de padecer determinadas enfermedades y problemas de salud. A la influencia de estos dos determinantes habría que añadir el de una menor percepción de la necesidad de estos servicios, lo que se puede traducir en que no se utilicen con la frecuencia adecuada y en los momentos oportunos.

A los 50 años de la promulgación de su ley, el mensaje de Tudor Hart conserva buena parte de su vigencia, por lo que sigue siendo necesario profundizar en el análisis de la efectividad de la asistencia médica para satisfacer las necesidades sanitarias de la población y no solamente en lo que se refiere al ámbito de la gestión de los servicios, a su orientación y a los incentivos para los profesionales y trabajadores del sector.

La actual asistencia sanitaria, incluida la atención primaria que, por cierto, Tudor apreciaba tanto, padece un fuerte desequilibrio en favor de la dimensión biológica del paradigma bio-psico-socialque años más tarde revindicaría Engel y que otros insignes generalistas como Kark (Sudáfrica) formularon en el marco de la atención primaria orientada a la comunidad (APOC).

Determinantes ajenos a la sanidad

Es posible que la lucha contra ley de cuidados inversos y el resurgir del planteamiento holístico de Engel y de la perspectiva comunitaria de la asistencia requieran un mayor y más activo protagonismo del conjunto de la ciudadanía para que tengan éxito. Tudor Hart sabía bien que muchos de los determinantes de salud son ajenos a la sanidad y que, por ello, sin modificaciones significativas en sectores como el educativo, del medio ambiente, cultura, urbanismo, trabajo, etc. las actuaciones sanitarias aisladas pueden ser tan inefectivas como echar agua en un cubo agujereado.

Un planteamiento realista con alguna gota de pesimismo llevaría a pensar que la ley de cuidados inversos de Tudor Hart se acentuará en el futuro si no se corrigen los desequilibrios de unos sistemas sanitarios que siguen minusvalorando en la balanza de sus prioridades estratégicas y de inversiones la disponibilidad de recursos dedicados a la prestación de cuidados personales y comunitarios con referencia especial a los de carácter social. Seguimos estando a las órdenes de decisores políticos y gestores deslumbrados por los avances tecnológicos y que olvidan la importancia que tienen, por encima de los hábitos personales, las condiciones del entorno individual, familiar y social de la ciudadanía en la determinación del nivel de bienestar y calidad de vida.




Andreu Segura Benedicto y Amando Martín Zurro

Andreu Segura, epidemiólogo jubilado. Vocal del Comité de Bioética y del Consejo Asesor de Salut Pública de Cataluña. Médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública. Amando Martín Zurro, doctor en Medicina y Cirugía. Especialista en Medicina de Familia y Comunitaria y Medicina Interna.


LA LEY DE BENEFICIOS INVERSOS (ORIGINAL AQUÍ)
www.gerentedemediado.blogspot.com

Scientists in (industry) laboratories never make a move without somebody from marketing being there while they’re planning their research.”
H. Brody . Publicado en BMJ el 28 de enero de 2011.

Cuando Julian Tudor Hart publicó su archifamosa ley de cuidados inversos en Lancet en 1971 (The availability of good medical care tends to vary inversely with the need for it in the population served), añadió una interesante coletilla: “ello funciona más intensamente en aquellos lugares expuestos a las fuerzas del Mercado”

Howard Brody trabaja en el Departamento de Medicina de familia de la Universidad de Texas. Donald Light lo hace en la Universidad de New Jersey. Ambos publican este mes en el American Journal of Public Health un interesante artículo (The Inverse Benefit Law: How Drug Marketing Undermines Patient Safety and Public Health) en el que , siguiendo la estela de Don Julian, proponen una nueva ley (inspirada en la suya) sobre el papel del mercado. La denominan “ ley farmacéutica de beneficios inversos” , según la cual, la ratio beneficio-daño es inversamente proporcional a la agresividad con que se realiza la campaña de marketing del producto.

Para ellos, la opinión pública dominante sobre el asunto se basa a menudo en falacias. Una es, por ejemplo, creer que la relación daño beneficio depende solamente de las características del producto. Otra es pensar las nuevas drogas son mas eficaces y seguras que las previas. Pero la más habitual es confiar en que un fármaco aprobado por la FDA ( lo que sería perfectamente extrapolables a las agencias europeas) excluye las posibilidades de que sea inefectivo o tengo efectos adversos.

La ley de beneficios inversos considera que las poblaciones en riesgo alto y bajo reciben diferentes grados de beneficios y daños por la administración de una droga.
La mayor oportunidad de beneficio de un fármaco está representada estadísticamente por el NNT ( Number needed to treat), y está concentrada entre los pacientes con síntomas más severos; de forma que si los fármacos se emplearan exclusivamente para aquellos pacientes severos en los que realmente son efectivos, diminuiría previsiblemente el porcentaje de efectos adversos.
Claro eso tiene un pequeño inconveniente, y es que se limitan las ventas del producto. Y ya se sabe que la avaricia acaba por romper el saco ( de la salud ajena, claro). Lo que convierte a un buen fármaco en uno peligroso resulta simplemente de ampliar su uso más allá de aquellas condiciones para las que existen pruebas de que es útil.

Brody y Light repasan los mecanismos más habitualmente empleados por la industria para ampliar sus beneficios y que clasifican en seis interesantes categorías:
Primero: disminuir los umbrales para el diagnóstico. Por ejemplo, reduciendo las cifras que etiquetan a alguien como hipertenso o diabético.
Segundo, apoyarse en medidas de resultados intermedios ( control de la hiperglucemia, disminución de las cifras de colesterol), en vez de utilizar medidas de resultados finales ( disminución de infartos de miocardio por ejemplo)
Tercero. Exagerar las aparentes ventajas en seguridad que aparentemente tienen los nuevos fármacos en comparación con los antiguos (como ocurre respecto a las supuestas ventajas de los nuevos antipsicóticos)
Cuarto. Exagerar la efectividad del nuevo fármaco ( Inhibidores de la ciclo-oxigenasa 2 frente a Antinflamatorios no esteroideos clásicos ocultando los riesgos)
Qunto, crear nuevas enfermedades, desde la fobia social a la prediabetes pasando extravagancias de hoy que serán la enfermedad de mañana ( como el llamado Post Orgasmic Illness Syndrome al que se refería recientemente Fernando Comas).
Y sexto. Fomentar usos no autorizados de fármacos.

Todo este laborioso y entretenido proceso sería imposible de realizar sin la “desinteresada” colaboración de tantos especialistas y pseudo especialistas ( lo que los ingleses llamaron General Practitioner with special interest y en España tiene un versión mucho más chusca con los aparentes “expertos” en todo tipo de enfermedades “respetables” que existen entre los médicos de familia).

Brody y Light proponen lógicamente actuar sobre esos seis puntos. Entre sus propuestas se encuentra el de limitar la aplicación de guías de práctica clínica a aquellas elaboradas por autores libres de intereses comerciales. O fomentar una cultura basada en nuevos códigos de valores en la relación con la industria como propone la National Physician Alliance.
A ver quien le pone el cascabel al gato.

lunes, 15 de marzo de 2021

SE BUSCA PISO DE NO MÁS DE 600 EUROS

Para alquilar a una familia con niños pequeños, mileurista, en los que padre y madre saltan de la explotación al paro y del paro a la explotación.

Se busca y no se encuentra. Pues los pisos, sin grandes lujos, ya rondan los 800 euros, y las habitaciones, con gastos incluídos los 350.
Se busca entre personas de buena voluntad, progres, sindicalistas, filántropos. No se encuentra. Se busca entre cristianos y personas de iglesia. Sigue sin encontrarse.

Estamos a favor de la familia, pero no somos conscientes de las rupturas que se producen por el estrés de no poder pagar una vivienda o tener que vivir en una sóla habitación de unos pocos metros cuadrados.

Estamos por la vida y la natalidad, ignorando las condiciones que llevan a muchas parejas a renunciar a ser padres de nuevo.

Estamos contra el aborto, sin plantearnos las causas laborales y económicas que conducen a él en muchos casos.

Y así, sin quererlo, o sin querer reconocerlo, se promueve lo que no se aprueba.

Los precios del alquiler en nuestra ciudad siguen subiendo. Los marca el mercado, no la conciencia de la gente de buena voluntad o de tantas personas cristianas.

Sueño, rezo y espero para que en la iglesia y en la sociedad se hable de esto, con tal fuerza, que se transformen corazones y voluntades.

Y sea posible encontrar, de nuevo, un piso digno, por no más de 600 euros.

Ahora más que nunca: Solidaridad

Nuria Sánchez Díaz de la Isla

sábado, 13 de marzo de 2021

IX aniversario de Domitila Barrios, la feminista pobre que cuestionó los feminismos de élite en la ONU

Eugenio A. Rodríguez

Hoy hace nueve años que falleció Domitila Barrios. Merece la alegría leer, al menos, esta publicación de muywaso.com. También la de "colectivo no violencia" cuyo enlace adjuntamos. Especialmente el vídeo con las propias palabras de Domitila.

www.muywaso.com   (aquí)

En 1975 Domitila Barrios irrumpió en la testera de la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer de la ONU con una fuerza irrebatible y una transversal, hasta entonces, invisibilizada por los feminismos hegemónicos: los conflictos de clase.

Domitila Barrios

En la Tribuna aprendí mucho también. Y en primer lugar, aprendí a valorizar más la sabiduría de mi pueblo. Allí, cada cual que se presentaba al micrófono decía: “Yo soy licenciada, represento a tal organización”… Y blá-bláblá, echaba su intervención. “Yo soy maestra”, “Yo soy abogada”, “yo soy periodista”, decía otra. Y blá-blá-blá, empezaba a dar su opinión.

Entonces yo me decía: “Aquí hay licenciadas, abogadas, maestras, periodistas que van a hablar. Y yo… ¿cómo me voy a meter?” Y me sentía un poco acomplejada, acobardada. E incluso no me animaba a hablar. Cuando por primera vez me presenté al micrófono frente a tantos títulos, como cenicienta me presenté y dije: “Bueno, yo soy la esposa de un trabajador minero de Bolivia”.

Con un temor, todavía, ¿no? Y me animé a plantear los problemas que estaban siendo discutidos en ahí. Porque esa era mi obligación. Y los he planteado para que todo el mundo nos escuche a través de la Tribuna

Esto me llevó a tener una discusión con la Betty Friedman, que es la gran líder feminista de Estados Unidos. Ella y su grupo habían propuesto algunos puntos de enmienda al “plan mundial de acción”. Pero eran planteamientos sobre todo feministas y nosotras no concordamos con ellos porque no abordaban algunos problemas que son fundamentales para nosotras, las latinoamericanas.

La Friedman nos invitó a seguirla. Pidió que nosotras dejáramos nuestra “actividad belicista”, que estábamos siendo “manejadas por los hombres”, que “solamente en política” pensábamos e incluso ignorábamos por completo los asuntos femeninos, “como hace la delegación boliviana, por ejemplo” —dijo ella.

Entonces yo pedí la palabra. Pero no me la dieron. Y bueno, yo me paré y dije:

Perdonen ustedes que esta Tribuna yo la convierta en un mercado. Pero fui mencionada y tengo que defenderme. Miren que he sido invitada a la Tribuna para hablar sobre los derechos de la mujer y en la invitación que me mandaron estaba también el documento aprobado por las Naciones Unidas y que es su carta magna, donde se reconoce a la mujer el derecho a participar, a organizarse. Y Bolivia firmó esta carta, pero en la realidad no la aplica sino la burguesía.

Y así, seguía yo exponiendo. Y una señora, que era la presidente de una delegación mexicana, se acercó a mí.

Ella quería aplicarme a su manera el lema de la Tribuna del Año Internacional de la Mujer que era “Igualdad, desarrollo y paz”. Y me decía:

Hablaremos de nosotras, señora… Nosotras somos mujeres. Mire, señora, olvídese usted del sufrimiento de su pueblo. Por un momento, olvídese de las masacres. Ya hemos hablado bastante de esto. Ya la hemos escuchado bastante. Hablaremos de nosotras… de usted y de mí… de la mujer, pues.

Entonces le dije:

Muy bien, hablaremos de las dos. Pero, si me permite, voy a empezar. Señora, hace una semana que yo la conozco a usted. Cada mañana usted llega con un traje diferente; y sin embargo, yo no. Cada día llega usted pintada y peinada como quien tiene tiempo de pasar en una peluquería bien elegante y puede gastar buena plata en eso; y, sin embargo, yo no. Yo veo que usted tiene cada tarde un chófer en un carro esperándola a la puerta de este local para recogerla a su casa; y, sin embargo, yo no. Y para presentarse aquí como se presenta, estoy segura de que usted vive en una vivienda bien elegante, en un barrio también elegante, ¿no? Y, sin embargo, nosotras las mujeres de los mineros, tenemos solamente una pequeña vivienda prestada y cuando se muere nuestro esposo o se enferma o lo retiran de la empresa, tenemos noventa días para abandonar la vivienda y estamos en la calle. Ahora, señora, dígame: ¿tiene usted algo semejante a mi situación? ¿Tengo yo algo semejante a su situación de usted? Entonces, ¿de qué igualdad vamos a hablar entre nosotras? ¿Si usted y yo no nos parecemos, si usted y yo somos tan diferentes? Nosotras no podemos, en este momento, ser iguales, aun como mujeres, ¿no le parece?’

Fragmento de «Si me permiten hablar»

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Margarita Mediavilla: NO NORMAL