domingo, 14 de febrero de 2021
TALLERES CLANDESTINOS: Trabajadoras (18) y trabajadores (10) mueren en el textil marroquí.
viernes, 12 de febrero de 2021
AITITE
Llevaba 2 meses en la residencia. Dicen que llegó “espabilado y contento” del hospital. Increíble. Siempre ha sido fuerte. Y ha cuidado de todo el mundo. Hasta los 90 años solo ha tomado una pastilla para la tensión. ¿Podría recuperarse? Dispuestos a colaborar en el cuidado y seguir a su lado como estuvimos en el hospital, nos despedimos hasta el día siguiente.
No podéis entrar. Le hemos aislado. Es el protocolo.
No entendíamos nada. ¿Cómo que no podíamos estar con él ahora que necesitaba ayuda, compañía para “ir bebiendo”, "tener el O2 puesto todo el rato”, en definitiva para“ no ir para atrás”? En el hospital nos habían dicho que era muy importante el cumplimiento del tratamiento.
Lo intentamos. De nada sirvieron 3 PCR negativas,situación clínica que requería de acompañamiento porque el aislamiento podía poner en peligro el cumplimiento del tratamiento y la evolución clínica. Ninguna información oficial durante 4 días. Extraoficialmente nos llegaba: “está nervioso, le encontramos con el O2 quitado cada vez que entramos, llama al timbre constantemente...”. No dábamos crédito a lo que sucedía. Hablamos con los responsables de la residencia y pedimos información médica diaria y actualizada y entrar con un EPI para estar con él, para cuidarlo como habíamos hecho en el hospital, porque teníamos miedo. Porque estaba asustado. Porque el tratamiento era importante y no estar solo en un momento así, más.
Imposible. “El protocolo es así: 10 días de aislamiento aunque venga con una PCR negativa del hospital porque lo ha podido coger en la ambulancia”. No tenía una PCR negativa. Tenía 3. Y 90 años. Y su sordera. Y miedo. Mucho miedo Su amigo Josetxu falleció en verano en otro pueblo, en otra residencia, una tarde después de que su familia fuera invitada a irse porque” el protocolo no permite que estéis más”. De nada sirvieron:” le vemos mal,queremos estar con él, no está como el resto de los días”. Imposible. Era el protocolo. Falleció solo, el 18 de julio a las 20:30, dos horas más tarde de que su familia se despidiera.
Somos médicas. Trabajamos con protocolos todos los días. Los interpretamos. Los aplicamos y flexibilizamos según la situación. Individualizamos constantemente. E intentamos que no pasen por encima de las personas y las familias. No solo lo hacemos por los demás. Lo hacemos por nosotras. Para no perdernos. Para no justificar lo injustificable. Trabajamos para que no pasen por encima de todos nosotros, de nosotras mismas. Cuando un protocolo no incluye a las familias, cuando un protocolo no individualiza, cuando un protocolo no revisa la humanidad perdida en nombre de la seguridad, se vuelve paradójicamente inseguro, inseguro médicamente, inseguro humanamente.
Hay un informe devastador de Médicos sin Fronteras sobre los efectos de la pandemia en las residencias donde se recogen datos escalofriantes: “Muchos ancianos murieron en soledad, deshidratados, en agonía y sin cuidados paliativos” (https://www.infolibre.es/noticias/politica/2020/08/18/poco_tarde_mal_informe_medicos_sin_fronteras_denuncia_abandono_los_mayores_las_residencias_plena_pandemia_110087_1012.html).
Hay un trabajo descomunal que hacer para corregir estas inercias. En la confección de los protocolos la base es la no deshumanización. Y no escribimos la humanización, porque ésa es la norma. Eso es lo que nos hace humanos. Hay que corregir todo lo que deshumanice. Hay en las residencias maravillosas trabajadoras dándolo todo, sobrecargadas de trabajo con unas condiciones laborales inaceptables. Hay que cambiar esto. Es posible. A estas alturas de la pandemia no hay restricciones de material. La familia debe poder entrar y acompañar a su ser querido con esta edad. Las familias deben poder acompañar para que nadie muera en soledad. Los seres humanos, tengamos unos meses o 90 años necesitamos ser sostenidos, cuidados y amados. Y ningún protocolo puede dificultar que la familia esté acompañando. Ninguno.
Y si no, se revisa. Como ha pedido directamente y con el visto bueno de los internos, el médico Roberto Colino a la dirección del centro donde él trabaja, a las autoridades competentes, incluso al juez http://www.nogracias.org/2020/10/07/hasta-cuando-durara-la-reclusion-de-los-ancianos-en-las-residencias-de-ancianos-por-siapcovid-y-roberto-colino/. En este caso para que pudieran salir, salir a pasear, salir habiendo pasado la COVID19. https://covid19siap.wordpress.com/ya-no-aguanto-mas-en-esta-residencia-que-parece-una-carcel/. Es desgarrador escuchar directamente a los afectados.
Los protocolos se revisan. La relaciones de poder se horizontalizan. Las familias y las personas residentes participan activamente en su diseño. Y los Gobiernos además de tener “grupos de expertos” que marcan restricciones y recomendaciones en nombre de la seguridad, van formando grupos de personas que comienzan a trabajar para el ahora, pero sobre todo para el medio-largo plazo e invierten dinero y energía en confeccionar algo parecido a una vacuna social. Porque si no, estamos perdidos.
La gente de nuestra sociedad que no tiene voz: los niños, las ancianas, a los presos ni los vemos, las más empobrecidas debe participar en nombre de la justicia, de la buena praxis y de la seguridad.
Necesitamos revisar el modelo de vejez que tenemos. Necesitamos revisar los resultados que apuntaba el informe de Médicos sin Fronteras. Necesitamos revisar las vulneraciones de derechos: el derecho a estar acompañado, a morir acompañado, a no ser atado ni sedado si hay otras alternativas. Necesitamos repensar muchas cosas como sociedad. Una de ellas es la vejez. Y la matriz, el Cuidado en mayúsculas. Y es urgente hacerlo ya.
Si no, será difícil construir una sociedad moderna, en la que nos sintamos orgullosas de vivir. En la que se pueda vivir. No hacerlo nos destruye como seres humanos, a todos.
Decía El Roto en una de sus últimas viñetas: “ Morimos de soledad para evitar la muerte”. Que no sea así.
jueves, 11 de febrero de 2021
ENCERRADAS
Antes de la pandemia pocas personas sabían lo que era el “síndrome de la cabaña”, ese que se ha hecho tan popular en conversaciones y medios de comunicación y que han sufrido muchos niños y adultos tras el confinamiento.
Este síndrome no es nuevo, ya se sufría por distintos profesionales, en submarinos, bases petroleras y... ¡trabajo doméstico!
Lo de los submarinos, y las bases petroleras parece obvio, pero lo del trabajo doméstico, para la inmensa mayoría de la gente resultará extraño. Déjenme que les cuente:
En nuestra ciudad, hay cientos de mujeres que trabajan donde viven y viven donde trabajan, son las internas. Mujeres migrantes, que cuidan personas mayores, y lo hacen las 24 horas del día.
Algunas, las “afortunadas” tienen un par de horas libres al día y los fines de semana; otras, que corrieron peor suerte, pueden pasar hasta 5 días trabajando sin un mísero tiempo de descanso.
Algunas, las “afortunadas”, cuidan personas que pueden salir a la calle, lo que sirve para respirar aire fresco, pasear, tener una conversación con un vecino o algún compatriota… Otras, que corrieron peor suerte, cuidan personas que no salen de casa, y a ellas tampoco se les permite hacerlo.
Y así, en nuestra ciudad, existen mujeres, que viven su juventud “ENCERRADAS” día tras día, al cuidado de nuestros queridas tías, madres y abuelas.
Mujeres valientes y luchadoras que se sienten enloquecer, se angustian, se desesperan, sufren de taquicardias, insomnio… Y a pesar de que se consumen física, psicológica y emocionalmente, cada vez tienen más miedo de abandonar el lugar donde trabajan.
Su confinamiento hoy continúa, y no precisamente por culpa de la pandemia.
Son personas concretas las que imponen a las trabajadoras internas unas condiciones injustas e inhumanas.
Es un ambiente concreto el que defiende la idea de que los migrantes son personas de segunda, a nuestro servicio.
Es una legislación concreta la que condena a las personas en situación irregular a vivir y trabajar clandestinamente, sin derechos ni libertades, expuestas a todo tipo de explotación.
Necesitamos cambiar leyes, ambientes y corazones. Necesitamos una ciudad libre de mujeres “encerradas”.
Ahora más que nunca: Solidaridad
domingo, 7 de febrero de 2021
DIOS EN LA MÚSICA DE TIEMPOS SECULARIZADOS
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| El agnóstico trapero Cecilio G. lleva una Cruz tatuada por los Crucificados. Todo un signo de los tiempos. ¿Tiempos secularizados? |
-de crítica de estos temas
Vamos a hacer una breve alusión a 40 temas que hemos recopilado y puesto un enlace. Insistimos en que nos gustaría mejorar este trabajo con la colaboración y crítica de quien lo desee.
ROSALÍA. La joven se atreve con un poema del místico español por antonomasia, San Juan de la Cruz, que está conquistando a los millennials por voz de Rosalía. “Aunque es de noche” es, en realidad, el poema “Qué bien sé yo la fonte” que el místico escribió durante su encarcelamiento en Toledo en 1578. San Juan padeció 9 meses de cautiverio en los que incluso se le privó de celebrar misa. Aún sin contar con papel, compuso las 31 primeras estrofas del Cántico espiritual, varios romances y este poema que cantaba durante su reclusión para consolarse. El mismo san Juan comparó esta cárcel con el tiempo del embarazo.
Echo en falta en las reflexiones pastorales algo sobre si la música que utilizamos en nuestros templos, si las "canciones de misa" no echan para atrás a las personas de hoy. No creo que podamos meter entre los elementos esenciales y no modificables los estilos musicales.
Dejamos para otra ocasión la calidad, el sentido o razones de esta presencia religiosa en la música en tiempos presuntamente secularizados. Nos parece -en primer lugar- imprescindible afirmar esta presencia como respuesta a los que creen que "antes había más valores", o que "la sociedad está cada vez más secularizada"... Será objeto (y es) de otros estudios la "cualidad" de esas creencias. Hoy solo queremos afirmar que en estos tiempos secularizados, desde los sesenta para acá del siglo pasado, cuando algunos dieron por certificada la muerte de Dios, en la música, Dios esta presente.
sábado, 6 de febrero de 2021
Humanidad de un director crítico. Centenario de Luis García Berlanga
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| "Plácido", una obra maestra |
Fue la entrañable “Bienvenido Mister Marshall“ en 1952, cuando el nombre de Berlanga se hizo popular en toda España. En los inicios de su obra cinematográfica se resaltaban con alegría y ternura los problemas de España de la posguerra y el subdesarrollo, aunque el sarcasmo posterior aún no había aparecido.
La primera fase de su obra está influida fuertemente por el movimiento italiano del neorrealismo (algunas de sus películas recuerdan enormemente las primeras de De Sica o de Federico Fellini). En una segunda fase, el análisis de los años más oscuros de la dictadura de Franco y del Nacional Catolicismo son objeto de su atención, dirigiendo tal vez las mejores películas de su filmografía: “Plácido “ (1961), “El verdugo” (1963) o “¡Vivan los novios!” (1969). La tercera fase, quizá más esperpéntico, más ácida, más amarga, corresponden a los filmes que hizo en el tiempo de la Transición: “la escopeta nacional” (1978), la trilogía de “Patrimonio nacional” (1978), y por último, la ácida y desgarradora “París-Tombuctú”.
He aquí la maestría de un artista como fue Luis García Berlanga: su sentido del humor tan vitriólico, su espíritu humanista, su descarado erotismo, su comicidad a veces zafia, su preocupación política y social convierten sus obras cinematográficas en un motivo de risa (alguien ha dicho que Berlanga se reía por no llorar), una mirada muy humana sobre el español, una honda preocupación por el estado de su país España. Podríamos afirmar que es el amor y el dolor que sentía por España lo que vemos representado en la pantalla: corrupción, hipocresía, mentira, tráfico de influencias, enchufes y halagos, es lo que ocurría (¿ocurre todavía?) en las distintas Españas que él conoció. Salvo al principio, donde aún aparecía el optimismo, la amargura de la desesperanza, fue haciéndose cada vez más fuerte en sus películas, tal vez también por la influencia de su gran guionista Rafael Azcona, que colaboró con él durante muchos filmes.
Naturalmente a Luis García Berlanga le preocupaba también -y mucho- la religión, y en concreto, la religión en España. En sus películas hay muchos apuntes de corte anticlerical bastante razonables: los curas de “misa y olla”, la hipocresía religiosa. Afrontó directamente, y bajo la mirada atentamente vigilante de la censura oficial, la manipulación religiosa de la gente sencilla (un tema también muy querido por Federico Fellini) en la película “Los jueves, milagro“ que fue masacrada por los censores y cuyo resultado final no nos es dado ni imaginar. Ahí pone en solfa la cuestión de las apariciones de la Virgen que en la época en que se hizo en España estaban casi de moda. Los intereses económicos, la hipocresía, la manipulación de la gente sencilla que nos muestran ciertamente mezclados con su sentido del humor.
AHORA MÁS QUE NUNCA: HUMANIDAD
miércoles, 27 de enero de 2021
Una cruz sobre la puerta del templo
Un amigo me comentó que un grupo político de su ayuntamiento organiza rutas para visitar “Cruceiros” (las Cruces de Piedra de Galicia) de la zona y me hacía a continuación esta observación: “¿Que le contarán a la gente sobre los Cruceiros?” Yo le contesté que eso tenía poca importancia porque una cruz tiene un claro significado y cuantas más mentiras cuenten y más manipulaciones hagan, pues, más desprestigio tendrán en el futuro.
Se pueden contar muchas historias, medias verdades e incluso falsedades, pero las personas estamos llamadas a conocer la verdad y si descubrimos que alguien nos manipula o nos engaña, nos parecerá mal, ¿y tú como responderías?
En la revista Cairón nº 4 (Boletín do Instituto de Estudos Ulloáns) se hace una presentación de la cruz que está en el tímpano sobre la puerta románica de acceso en la Iglesia de S. Martín de Amarante del Ayuntamiento de Antas de Ulla. En el escrito se pueden leer los párrafos siguientes: “En el tímpano podemos observar un elemento escultórico universal, quizás el más atrayente para los cristianos, por su significado simbólico universal como es la cruz griega, con sus cuatro aspas iguales... La cruz de cuatro brazos iguales, la griega, tiene un carácter universal, que la encontramos en todas las culturas del universo, mucho antes de que el cristianismo la adoptase como referencia para personalizar en ella la muerte de Cristo” ...”En todo eso, la cruz no deja de ser un símbolo totalizador en sus ramificaciones y variantes en diversas áreas culturales, místicas y religiosas. Mas aquí estamos hablando de la cruz mística que los primeros cristianos adoptaron como símbolo en sus primeros inicios”. Cuando habla de la presencia de cruces en las culturas menciona las mesopotámicas, egipcias, griegas, celtas, aztecas y africanas.
Lo que sorprende es que no se haga referencia a la civilización que dejó más huellas en nuestra historia, la romana, y no se pregunta si la cruz forma parte de la práctica de los romanos y, si es así, para que la usaban. Sí, es cierto que los romanos empleaban la cruz y lo hacían como instrumento de suplicio y pena de muerte para ciertos delitos. Pero conviene no olvidar que esta pena era para los que no tenían la condición de ciudadanos romanos.
La cruz no es un símbolo que adoptaron los primeros cristianos, sino que es una realidad ineludible en su origen. Esta cruz está en un templo porque en él se reúne la asamblea (ekklesia) de los seguidores de un tal Jesús de Nazaret, que era un israelita de la tribu de Judá. Lo que nos manifiesta es que la pena de muerte se la aplicó el poder romano a través de uno de sus gobernadores y no el poder judío. Si la pena de muerte se la aplicase el poder judío sería apedreado (lapidación).
Ante este hecho surgen muchas preguntas como algunas de las que se formulan a continuación: ¿Qué hizo ese Jesús? ¿Qué dijo ante sus oyentes? ¿Por quién se tenía? ¿Tuvo un grupo de seguidores, cómo eran y cómo actuaron? ¿Quién lo acusó, de qué y por qué? ¿Cómo se desarrolló el proceso? ¿Quién, cuándo, y por qué firmó su pena de muerte? ¿Cómo actuaron en el proceso sus amigos? ¿Qué hicieron a continuación y unos días más tarde? ¿Qué sucedió en el intermedio? ¿Cómo es que aparecieron y siguen existiendo hoy seguidores suyos no pertenecientes al pueblo judío, terminando como terminó? ¿Qué huellas de Él se ven en la historia? ¿Cómo su presencia transformó la historia y a incontables personas? ¿Qué es eso de “a. C.” y “d. C.”? ¿Qué dicen y que hacen sus seguidores? ¿Es posible tener hoy un diálogo-encuentro con ese Jesús? ¿Cómo es posible que en la España actual haya alrededor de 13.000 españoles que por causa de Él se vayan a la selva, a barriadas pobres de grandes ciudades, a países en guerra... para dar testimonio de Él y servir a las personas que los poderes de este mundo descartan por improductivas, débiles, enfermas...?
Está bien que nos ayuden a ver las influencias históricas y culturales a la hora de descubrir cómo se elaboran las representaciones históricas de la cruz, ya que, por ejemplo, podemos percibir una experiencia espiritual con matices diversos en la cruz y Cristo de Velázquez y en el de Dalí. Pero claro, siempre y cuando no nos oculten lo fundamental de por qué está la cruz presente entre los cristianos, quién murió en ella, y que luego resucitó según nos muestran las huellas de ese hecho que en la historia se ven desde entonces.
Ahora más que nunca: verdad
Antón Negro
martes, 26 de enero de 2021
Prometeo
«Prometeo fue atado a una roca y su hígado era devorado por un águila» (Dión de Prusa).
Hasta ahí todo bien, el titán estaba sujeto por cadenas a una roca para así ser escarmiento de todo aquel que se rebelaba contra los dioses.
El águila que le devoraba el hígado debería ser nuestra conciencia.
Según tengo entendido hay un precioso cuento, relatado por Carlos Díaz, en el cual el águila, para duplicar su vida, se retira a su morada para cambiar el plumaje y arrancarse las garras con el pico. De este modo le vuelven a crecer y se hacen fuertes para poder seguir consiguiendo alimento para subsistir.
¿Quiénes son nuestros dioses? Todos tenemos nuestros diosecillos, camuflados muchas veces camaleónicamente entre engañosas buenas intenciones, por algo somos humanos.
Distinguir a nuestros dioses no es tarea tan fácil. Algunos, los más avezados, podrán replicar que, si a los cincuenta no sabes quiénes son tus dioses, mal vamos. Y no. No voy tan mal. Esos avezados deberían saber que, al igual que Prometeo es un mito, es un mito también el estar de vuelta de todo y, cuando una persona se encuentra tan ufanamente situada, es el momento del ‘águila’.
Yo confieso que cada vez que mi conciencia me trae a la mente un episodio escondido, de esos que barremos debajo de la alfombra, me siento miserable, un dios escondido que se rebela. Si soy capaz de profundizar un poco en mis actos, descubro dioses que no sabía que habitasen en mí. Me escandalizo de mí mismo, mi poquedad me avergüenza: verme tan endiosado y buscar ofuscadamente justificarme.
Recurro a Gregorio Luri para proseguir: «La búsqueda de comodidades viene acompañada de un desmedido afán de vanagloria y orgullo, el hígado se nos aumenta cuando somos alabados y se nos encoge cuando nos censuran». «Cuando Heracles rompió las cadenas de Prometeo y mató el águila, en realidad estaba liberando al titán de su vanidad y de su ambición desordenada».
Me descubro una y otra vez observando mi ombligo, fuente de alimento cuando fue preciso. Mas cada ser humano tiene su propio ombligo, y si únicamente miramos lo propio de uno, estaremos predispuestos a golpearnos unos a otros de continuo, pues no levantamos la cabeza. El ombligo es una señal inequívoca de que hemos necesitado de otra persona para ser alimentados y estar en este mundo; mas, una vez que se ha cortado, ya no tiene utilidad, es una cicatriz que nos recuerda un tiempo pasado. Ahora nos autoalimentamos, somos independientes en ese aspecto, y a la vez dependientes.
Dependemos en primer término del aire para seguir viviendo, mas no podemos considerarnos autosuficientes. Nunca lo seremos. El alimento que recibimos procede del trabajo de otros. De alguna manera siempre estaremos encadenados a esta roca, mundo, sutilmente engañándonos, pensando que somos autosuficientes e independientes, o, por el contrario, agarrándonos a ella para sentir que realmente estamos inmersos y sujetos a un elemento sólido y auténtico.
Nos dice Manuel Villegas Besora en El error de Prometeo: «… (fue) olvidar o no tener en cuenta que el ser humano no se regula de forma espontánea o natural, sino que precisa de un orden social interiorizado a través de la conciencia moral». Se nos ha regalado la vida fisiológica, mas «la dimensión moral no es una dotación originaria del ser humano, sino que debe ser añadida a su naturaleza primigenia».
Quisiera hacer notar nuestra dependencia a todos los niveles: fisiológicos, anímicos, espirituales, que se transforman en eslabones de la cadena que forma la humanidad. El ser humano postrado en una cama está ayudando a que otro ser humano salga de sí mismo para llegar a él, olvidando su ombligo y fijándose en el del postrado.
Podemos considerar dos tipos de cadenas. Las cadenas que nos hacen mejores personas y las que nos inutilizan como tales. Los dioses, de los que he comentado algo, no dejan de ser malas cadenas.
Israel Durán
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Juan Gérvas , médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España. Exprofesor de salud pública, universidad Jonhs Hopkins, Estados U...
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ACTUALIZACIÓN 23 DE MARZO DE 2026 Israel, con apoyo de Estados Unidos (y de la "comunidad occidental"), lleva a cabo una guerra de...
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Juan Gérvas (Doctor en Medicina, médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España, exprofesor de salud pública, Universidad Johns...




