domingo, 23 de agosto de 2020

El Hecho Diferencial Autonómico o algo menos…


Los usos propagandísticos de nuestros líderes autonómicos utilizan muy profusamente la expresión del Hecho Diferencial de esta o de otra autonomía. 

Vaya por delante que me parece sabía, justa, eficiente y respetuosa con la dignidad de la persona humana la enseñanza eclesial del principio de subsidiaridad, que afirma que lo que puede hacer, solucionar una persona o un grupo pequeño no lo debe realizar una instancia superior. Este principio equivale a la Autogestión. Significa, por ejemplo, que se está a favor de la autonomía de las familias a la hora de gestionar el tipo de educación para sus hijos y la de los colegios frente al Ministerio de Educación, o de los Municipios ante las Autonomías.

La insistente reiteración en el Hecho Diferencial no se corresponde realmente con la realidad como intentaremos mostrar a continuación, pero sí que encierra más bien un egoísmo corporativista oligárquico para perpetuar el histórico y denigrado caciquismo de siglos pasados.

La pandemia del Covid 19 nos ha descubierto que las residencias de mayores y discapacitados, que son competencia de las Autonomías, están en muchos casos en manos de Multinacionales, sin distinción de nacionalidades históricas o no, gobernadas por PP o PSOE (con Podemos), o PNV, o Catalanistas, como vemos a modo de ejemplo: 

-DomusVi (capital francés e inglés) que tiene 198 centros y 25.000 plazas presente en las 17 autonomías. 

-CLECE (de la constructora ACS de la que el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, posee el 12,52% de la propiedad), gestiona 145 Residencias, 92 Centros de Día y unas 17.000 plazas presente en todas las Comunidades Autónomas menos Galicia, Asturias y Navarra. 

-VITALIA HOME: 3 Sociedades Limitadas con sede en Jersey son sus accionistas principales con casi el 25% de su capital cada una. Posee 51 residencias y casi 8.000 plazas en 8 comunidades.

-Ballesol S.A. Los 3 dueños de la aseguradora Santa Lucía tienen sobre el 67%  del capital y son de los cien españoles más ricos. Poseen 46 Residencias en 12 autonomías y más de 7.300 camas.

-AMAVIR: 41 residencias (de la familia Mulliez, 5ª fortuna de Francia con un patrimonio de 32.000 millones €), presente en siete comunidades. Gestiona 6.223 plazas.

Otras multinacionales: Colisée (50), Orpea (49), Sanitas Mayores (47)...

Las empresas que gestionan la basura de las ciudades son de multinacionales de la construcción como ACS (Urbaser), FCC (de las hermanas Koploviz) etc. Un municipio gobernado por el BNG le otorgó la recogida de la basura a la multinacional FCC con sede en Madrid encareciendo el coste un 50%

O la Gestión del agua que la multinacional española FCC Aqualia S.A. lleva en unos 500 municipios (incluidas 9 capitales de provincia y ciudades importantes como Vigo, Alcalá de Henares, Jerez de la Frontera, Mérida, Alcoi, LLoret de Mar. Ponferrada, Medina del Campo…).

En cuanto a compras, vemos que prácticamente en todas las autonomías tienen Zara, El Corte Inglés… visten el mismo tipo de vaqueros…  compran los muebles “de la república independiente de tu casa” (Ikea, fundada en Suecia en 1943), que está asentada en más de 12 comunidades autónomas.

En alimentación todas las autonomías tienen un porcentaje importante en productos de Unilever, Nestlé, Gallina Blanca… o tiendas de Carrefour, Mercadona, Eroski, Alcampo…

Si miramos en lo que se bebe, pues prácticamente lo mismo en los diversos lugares y seguro que uno apuesta a ganador de que en ningún bar o tienda de bebidas faltará la consabida Coca-Cola o Pepsi.

Cuando analizamos los equipos de fútbol de la tribu (ciudad), se ve que casi ningún jugador es nativo. Pertenecen a 10 o 15 naciones, son vestidos por una multinacional de USA (Nike) o Alemania (Adidas, Puma) que fabrican la ropa en el Tercer Mundo (Asia…) y las letras que llevan en las camisetas se refieren a empresas asentadas en Japón, Emiratos Árabes…

La base cultural de películas, series, músicas resulta ser exactamente la misma, con idioma distinto algunas veces. Los modos de vida y diversión también son intercambiables.

Al final, lo que termina diferenciando a las autonomías es el nombre del “cacique” correspondiente, pero frecuentemente no tanto la manera de ejercer el poder. Con eses “jefes” se genera una oligarquía que vive a cuenta de los empobrecidos  aparentando ser sus benefactores.

¡¡Cuanto se necesita que ejerzamos nuestra libertad y responsabilidad en la consecución del Bien Común para todos!! ¡¡Ser protagonistas y gestionar lo que nos atañe con responsabilidad hacia todos!!

Ahora más que nunca: Democracia real

Antón Negro


miércoles, 19 de agosto de 2020

JÓVENES Y SOLIDARIDAD EN TIEMPOS DE PANDEMIA

Juegos de agua y deporte, reflexión y diálogos, música y naturaleza, servicio y trabajo, amistad, formación, solidaridad: ¡¡¡Campamentos!!!

En tiempos de COVID también es posible organizarse, compartir y convivir. Los campamentos de niños y jóvenes de SAL este verano 2020 lo han demostrado. Con seriedad y mascarillas, cuidando las medidas de seguridad y las distancias, y organizando todo concienzudamente para minimizar el riesgo de contagio.

Con mucho trabajo de organización y planificación para prever hasta los más pequeños detalles, con un esfuerzo de imaginación y entrega de los responsables, y con horas de alegría y colaboración de cada uno de los asistentes, han sido posibles los campamentos de este año.

A las risas, las canciones, y los momentos inolvidables, se suma la satisfacción de que se está haciendo algo grande: vencer las dificultades y mostrar que es posible ser máximamente responsable con la pandemia y máximamente responsable con los niños y jóvenes con los que se trabaja, que necesitan, como todos, más amigos, menos sofá y más servicio.

Porque durante mucho tiempo hemos visto cómo abrían terrazas y centros comerciales y seguían cerradas bibliotecas y colegios. Cómo se les ha privado de encuentro, formación, contacto con la naturaleza.

Gracias a cada uno de los niños, jóvenes y adultos, que han puesto un poco de su entusiasmo, ritmo, trabajo, entrega, ¡AMOR! Para que en 2020 también hubiese campamentos.

Ahora más que nunca: Solidaridad

Nuria Sánchez

domingo, 16 de agosto de 2020

Ponerse en el lugar del otro: Maximiliano Kolbe

Zuzanna Gawron
Traductora

Era un caluroso día de agosto del año 1941. Como cada mañana, los presos del campo de concentración nazi, KL Auschwitz, al sur de Polonia, estaban en fila en la plaza. Daba igual si caía la nieve, hacía un frío atroz de 20 grados bajo cero o si quemaba el sol. Los presos tenían que aguantar el tiempo que el comandante quisiera. Una, dos tres, seis o diez horas. Muchos no sobrevivían esas torturas. 

Uno de los presos era el fraile franciscano Maximiliano María Kolbe. Llevaba ya varios meses en ese terrible lugar. Doctor de teología y filosofía, fundador de una de las primeras emisoras de radio católicas y de uno los conventos más grandes en la historia – era una pequeña ciudad, hoy día se llama la ciudad de la Inmaculada o Niepokalanów – y de una imprenta en la que salía una revista católica, que tuvo un éxito sin par. Misionero en Asia, fundó un convento en Nagasaki y una revista en japonés, sin conocer ni siquiera el idioma. Tenía planificado construir un aeropuerto y llegó a diseñar una nave aeroespacial con gran precisión. Su objetivo vital era ayudar a todo el mundo a que se entregaran a la Virgen Inmaculada. 

En Auschwitz le tatuaron en el brazo el número 16.670.  

Maximiliano, estaba, junto a los demás, de pie. El día anterior había escapado un preso y los demás, iban a pagar por el fugado. El comandante Karl Fritzsch estaba furioso. Empezó a seleccionar a diez hombres que iban a ser condenados a pena de muerte en represalia por el fugado. Serían asesinados de manera cruel: de hambre. En un largo proceso, una lenta agonía. 

El comandante pasaba lentamente fila, mirando con asco a los ojos a los presos. Eligiendo a los diez que iban a pagar por el acto de fuga. Estaban tremendamente agotados, pues les habían puesto en fila desde las primeras horas de la madrugada. Cansados del trabajo esclavo y la falta de comida.  Algunos temblando de miedo. Esos, junto a los más débiles, eran los que caían. 

El comandante hablaba en alemán. Había un traductor a su lado que iba traduciendo lo que se decía. Primera fila: “¡Du!” que significa “tú” en alemán. “¡Du!” “¡du!,” “¡du!”, un sonido que retumbaba en las cabezas de los presos que de tanto miedo y presión, pasados muchos años, recuerdan aún el terror que les provocaba escucharlo. Como si un tambor golpeara fuertemente una caja hueca. Y de repente por décima vez: “¡Du!”, dicho a un hombre que no llegaba a los cuarenta. Francisco, pues ese era su nombre, dijo solamente afligido, para sí mismo: “¡Ay, de mi mujer, ay de mis hijos que serán huérfanos! No los volveré a ver.” El fraile Maximiliano se encontraba cerca y escuchó sus palabras. Se salió de su fila. Todos los presos y los responsables del orden de fila de cada bloque miraban sin aliento lo que estaba pasando, una escena inusual. Por lo general nunca nadie se salía de su fila, del orden establecido. Si conseguías pasar el paso de lista y volvías con vida al bloque, significaba que probablemente ibas a sobrevivir una noche más. Salirse de la del orden, hacer cualquier gesto inesperado era castigado con pena de muerte. Mientras tanto, fray Maximiliano pasó una fila, y otra, y otra hasta así llegar al comandante Fritzsch. Cuando se le aproximó a la distancia permitida, se puso firme y se quitó la gorra. Fritzsch dijo en alemán “¿Qué quiere este cerdo polaco?” Maximiliano le respondió en alemán que quería ofrecerse por aquel hombre. “Soy un sacerdote polaco. Ya soy viejo y quiero morir por él porque tiene mujer e hijos”. El comandante, aunque irritado, aceptó su propuesta.  

Maximiliano y Francisco eran dos desconocidos a los que la historia les hizo que sus destinos se cruzaran en un bloque del campo de exterminio.Años después, Francisco recordaba: no pude decirle nada. Nos  miramos el poco tiempo que fue posible y él se fue.

Todos los condenados fueron llevados al “bloque de muerte”, el número 11. Los desnudaron y metieron en las celdas para que murieran de frío y hambre. Los testigos dicen que durante los primeros días se escuchaban rezos y cantos de ahí. A los pocos días, se fueron silenciando.

Fray Maximiliano murió entre los últimos. Pasadas dos semanas aún seguía vivo. Le aplicaron una dosis mortal de fenol en vena. Dicen que su cuerpo tras la muerte relucía.

Francisco llegó a la edad de los 94 años.El padre Maximiliano Kolbe, a los 47 años después de su asesinato, fue declarado santo por el papa polaco, Juan Pablo II. 

Santo Maximiliano María Kolbe nos dejó sus palabras: “sólo el amor es creativo”, “el amor no descansa sino se expande como el fuego que lo devora todo.”

Un sobreviviente del campo de concentración y antiguo compañero de Maximilianolo recuerda así:“me puso la mano aquí, en el hombro y me dijo: la esperanza, sólo la esperanza.”

miércoles, 15 de julio de 2020

Estado Aconfesional-Laico y Nacionalismo


Cuando se habla de Estado Aconfesional, generalmente se piensa que eso sólo tiene que ver con la cuestión religiosa. En un Estado Laico por definición tiene que haber libertad religiosa tanto para creer y practicar la religión como para cambiarla o no tener ninguna. Pero no debemos olvidar que la amplia realidad de las creencias abarca otros campos como la cultura, la política, y las diversas ideologías. Por lo tanto, lo mismo cabe decir de la libertad de pensamiento y de ideología. Un gobierno democrático auténtico no debe tener pretensiones de imponer su ideología a los ciudadanos, cosa que si hacen las dictaduras.
Diversos gobiernos españoles en la historia pretendieron imponer su mentalidad e ideología, con escaso éxito. El franquismo se encontró que al final las universidades estaban en manos de los marxistas. Los 14 años de Felipe González y sus varias leyes educativas dieron como resultado que un porcentaje significativo de los jóvenes votaran a Aznar… No olvidemos que Dios nos ha hecho para la libertad, incluso contra Él, por eso decía S. Agustín: “Dios que te creó sin ti no te salvará sin ti
Ahora se quiere de imponer la ideología de género a través de ciertas leyes y sus sanciones. Ante ello dos ideas:
1) Eso es un atropello desde el poder, pues atenta contra la libertad de pensamiento y de ideología. El Gobierno no está para moldear ideológicamente a los ciudadanos sino para servir a la sociedad respetando sus derechos.
2) Tampoco tendrán éxito duradero en esa pretensión, pues como decía D. Quijote “la libertad es el don más preciado que concedieron los cielos a los hombres”.
Pero vayamos al tema: ¿Qué cabe decir del nacionalismo en un Estado Aconfesional y Laico? Entiendo que nunca se deben confundir Nación y Pueblo, tampoco el Pueblo con la Oligarquía que vive de él.
Los nacionalistas en general se atribuyan la representación de todos los que viven en un territorio, ya que conocen la misión histórica de esa nación y, por tanto, tienen derecho a implantarla para todos. Es más, suelen pensar que los traidores a la Patria (a su misión), a la Nación, tal como ellos la entienden, no tienen derecho a decidir sobre ella. Ejemplo de esta argumentación la vimos en el llamado “procés” de Cataluña y de manera más trágica con ETA. Por eso cuando hablan de decisión democrática de vascos, catalanes… debe entenderse de los que no son traidores a la Patria, o que no son víctimas de lo que llaman “auto-odio”. Cierto que el auto-odio hay que curarlo, ya que es una forma de autoagresividad y se necesitaría tratamiento psicológico o psiquiátrico según el caso. Además, para contextualizar un poco las afirmaciones precedentes, ya en la legislación española se pena hasta con la cárcel los “delitos de odio”.
Reflexiones semejantes habría que hacer sobre los nacionalismos en los Estados-Nación de diversos países (España, Alemania…), que llevan a la xenofobia, al racismo, etc. En éste y el anterior caso poco se respeta el artículo 13 de la Declaración de los Derechos Humanos (ONU 10-XII-1948) que dice: “1) Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir residencia en el territorio de un Estado. 2) Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país”.
En un Estado Democrático Aconfesional todo ciudadano debe poder vivir con los mismo derechos “sintiéndose” nacionalista o apátrida, o internacionalista, o extranjero, o ser de los que “toman parte en todo como ciudadanos y todo lo soportan como extranjeros; toda tierra extraña es para ellos patria y toda patria tierra extraña” (Epístola a Diogneto), como también siendo de la ideología que sea, siempre que esa no lleve a atentar contra los derechos de otras personas.
Un Estado Laico y Democrático debe fomentar la libertad religiosa evidentemente, y también la de ideología, pensamiento y asociación como afirma la Declaración de los Derechos Humanos en los artículos:
-18, “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión
-19: “Todo individuo tiene derecho a la liber­tad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.
-20: “1) Toda persona tiene derecho a la liber­tad de reunión y de asociación pacíficas. 2) Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación”.
Las personas pueden ser nacionalistas, pero un Estado Aconfesional no puede serlo. El Estado tiene que reconocer el protagonismo de las personas y sus asociaciones en la vida pública, así como el protagonismo de las entidades administrativas más próximas al sujeto: parroquias o barrios, ayuntamientos, comarcas, provincias… con el objetivo de socializar y distribuir el poder, como corresponde a una democracia.
Antón Negro

lunes, 6 de julio de 2020

Estado Aconfesional/Laico y Religión



En los medios de comunicación nos encontramos, a veces, con algunos políticos que anuncian que no asistirán a una celebración religiosa porque España es un Estado Aconfesional. También hay “opinadores” profesionales que sostienen la misma postura. Pero estas actitudes no tienen fundamento en un Estado Democrático.

S. A. Tocarev en su libro de “Historia de las Religiones” editado en la URSS, que en España publicó la editorial comunista Akal (1979), escribe en una nota del autor al comienzo de la obra:

“Educar al hombre sobre la base de las concepciones materialistas científicas es una de las más importantes tareas ideológicas que debemos realizar durante el período de edificación del comunismo. El programa del PCUS señala la necesidad de ‘realizar sistemáticamente una amplia propaganda científica ateísta, explicar pacientemente la endeblez de las creencias religiosas’. Resulta imposible llevar a cabo la propaganda ateísta científica si no se conocen a fondo y seriamente las religiones pasadas y actuales de los diferentes pueblos”.

En un partido de tenis por televisión hay un detalle que casi nunca falla para conocer la procedencia de los/las tenistas, y es que los que son naturales de los países excomunistas llevan generalmente colgada del cuello una cruz. Esto sería la constatación de que la educación estatal atea y (pseudo)científica fue un completo fracaso. ¿Tienen en cuenta esta realidad objetiva los que aquí pretenden hacer lo mismo?

Si un ayuntamiento Español crea una Oficina Municipal para apostatar de la Religión Católica está yendo contra lo que es un Estado Laico o Aconfesional. Además convierte una institución del Estado (el Ayuntamiento) en confesante en temática religiosa, y en militante anticatólica, o contra otro grupo religioso si se diese el caso. No respeta una libertad fundamental de los ciudadanos.

Un Estado Aconfesional o Laico debe respetar las creencias religiosas de sus ciudadanos. No sólo respetarlas sino también facilitar que las puedan practicar tanto personal como institucionalmente, pues forman parte de los Derechos Humanos proclamados por la ONU (10-XII-1948) como vemos en el artículo 18. “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. Este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la prác­tica, el culto y la observancia”.

¿Tendrá alguien dudas acerca de que un Estado Aconfesional y Laico debe promover el ejercicio de todos los Derechos Humanos? Supongo que no, por tanto, un Estado Democrático y Laico tiene la obligación de favorecer la práctica religiosa de los creyentes, al igual que tutelar los derechos de los agnósticos y ateos. De lo contrario estaría posicionándose contra las Convenciones Internacionales de Derechos Humanos y limitando las libertades humanas más fundamentales

Una de las definiciones más clara y breve de la libertad religiosa la encontré en Benedicto XVI en su Mensaje de la Paz para el 1 de enero de 2011: “La libertad religiosa significa también, en este sentido, una conquista de progreso político y jurídico. Es un bien esencial: toda persona ha de poder ejercer libremente el derecho a profesar y manifestar, individualmente o comunitariamente, la propia religión o fe, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, las publicaciones, el culto o la observancia de los ritos. No debería haber obstáculos si quisiera adherirse eventualmente a otra religión, o no profesar ninguna” (nº 5)

Supongo que nadie pondrá en cuestión que una autoridad política tiene libertad para ser de una religión y practicarla, o no ser de ninguna ¡Faltaría más! Pero en relación al tema inicial la conclusión no puede ser otra que: La asistencia de una autoridad a una celebración religiosa, en caso de no ser él creyente de esa religión o de ninguna, expresa el respeto y el apoyo a unos ciudadanos en el ejercicio legítimo de sus derechos, que todo Estado Democrático (Aconfesional y Laico) debe respetar y promover. Es más, en algunas circunstancias para una autoridad es incluso una obligación moral ineludible su asistencia, que difícilmente podría delegar en otra persona.

Ahora más que nunca: Democracia Real


Antón Negro

jueves, 25 de junio de 2020

La lección de Mandela




Un mundo lleno de pantallas nos habla de nuestra capacidad de acceder a la información y a la vez nos alerta de las muchas posibilidades de ser víctimas de la manipulación. Lamentablemente el acceso masivo a una infinidad de datos no garantiza necesariamente un mayor conocimiento de la realidad. Hay que hacer un esfuerzo importante para distinguir la propaganda, los bots, las fake news, las informaciones tendenciosas o las burdas manipulaciones interesadas. Es necesario un empeño consciente y crítico por buscar la verdad para no ser víctima de campañas orquestadas por los poderes fácticos cuyo fin último es mantenerse en el poder.

Las estrategias de manipulación aspiran a modificar nuestra conciencia y orientarla en una determinada dirección. Para ello se utilizan determinadas técnicas que inciden sobre nuestros instintos, deseos y sentimientos. Si hablamos de una campaña política, pocas estrategias son tan efectivas como la construcción de un enemigo y la consecuente activación del odio, en diferentes grados de expresión. Es un clásico que resiste muy bien el paso del tiempo. Afirma Carolin Emcke que “El odio solo se combate rechazando la invitación al contagio”. En su libro “Contra el odio” sentencia “que quién pretenda hacer frente al odio con más odio, ya se ha dejado manipular”. Es fácil encontrar hechos que sostengan estas afirmaciones.

Recordamos estos días la final del mundial de rugby celebrado en Johanesburgo el 24 de junio de 1995. Nelson Mandela llevaba poco más de un año como presidente de Sudáfrica y se había propuesto la inmensa tarea de reconciliar a un país roto por el racismo, el clasismo y la pobreza. Contra todo pronóstico inició una arriesgada campaña que buscaba el apoyo masivo de la población negra a la selección nacional de rugby, los springboks, formada por jugadores blancos. Hasta ese día la selección era odiada por los negros en la misma proporción que significa el mayor orgullo de los blancos. El empeño de Mandela parecía suicida. Sin embargo veintisiete largos años en la cárcel le permitieron entender la sentencia de Abraham Linconl que reza que “la mejor manera de eliminar a un enemigo es convertirlo en amigo”. Mientras cumplía condena estudió afrikáans por correspondencia y se concentró en el estudio de la cultura y la literatura de los bóeres. ¿Qué lleva a un ser humano, condenado injustamente, a desear conocer a fondo a quién le castiga? La comprensión de que la violencia, la mentira y el odio sólo generan más violencia, más mentira y más odio. Era necesario explorar otra vía si realmente quería avanzar en su objetivo políticos de una Sudáfrica reconciliada. Esa tarde, en la que los springboks ganaron una agónica a la favorita, Nueva Zelanda, negros y blancos celebraron la victoria como algo de todos. Ese día se rompió la espiral de violencia. Seguían existiendo muchos agravios y muchos problemas por resolver pero ya todos sabían que frenar el odio abría nuevas posibilidades.

Entonces como ahora, en muchas partes del mundo y en nuestro país es necesario acabar con el racismo, la pobreza, la exclusión y la desigualdad y hay que acabar con todas las construcciones ideológicas que las sostienen, pero si queremos ser realmente eficaces, si nos mueve realmente la búsqueda del bien común, descubriremos que existen otros caminos más lúcidos que el que nos propone gran parte del entramado de redes de comunicación a las que estamos permanentemente conectados. Buscar alternativas al odio sin duda nos hace menos manipulables y más creativos. También nos acerca a la lucidez de la noviolencia que se concentra en el odio a las injusticias, no a las personas. Esa distinción, hizo de Mandela, un hombre libre, a pesar de estar encerrado en una prisión. No distinguir eso nos puede introducir en una prisión a pesar de caminar libres por las calles.

Ahora más que nunca noviolencia.

Moisés Mato


domingo, 14 de junio de 2020

Las enésimas migajas del llamado Ingreso Mínimo Vital



Todo el Parlamento ha dado su ok. Todos han mirado a César y han concedido unos minutos de vida para los que están en la arena. Día histórico dicen. El clima de crispación en las gradas ha dado paso a unos minutos de paz romana, de irenismo, y se han puesto de acuerdo para las migajas llamadas “Ingreso Mínimo vital”. “Ingreso” lo que se dice ingreso sí que es; pero “mínimo” lo es en cuanto a pequeño no en cuanto a que sea suficiente. “Vital” no es porque en esta sociedad no da para vivir. Que hagan la prueba los que lo han aprobado. Lo mismo gastan (o hacen gastar) solo en desplazarse más que lo que aprueban para que otros vivan. Es pura cosmética adobada de blablabla. En realidad:

1/ No resolverá ni siquiera los problemas más acuciantes. Si es tan hermosa como dice la ley en su exposición de motivos ¿por qué no cierran los comedores sociales, el Banco de alimentos etc etc?

2/ Será un suplemento de ingresos que permitirá que a algunos se les siga pagando mal porque el empleador sabe que existe ese complemento. Los empleadores usarán ese argumento al contratar los trabajos precarios esos que ahora llamamos justamente esenciales.

3/ 3.000 millones de euros no pueden acabar con la vulnerabilidad. Esa cantidad es el presupuesto aproximado de la sanidad de una comunidad autónoma mediana como la vasca. Los dividendos particulares que Amancio Ortega recibió por sus acciones en Inditex  fueron más de 1.600 millones el año pasado.

4/ Aunque alardee de “estructural” no toca el mecanismo de creación y distribución de riqueza.

“El asistencialismo es violencia”. Suena fuerte. Lo dice un eclesiástico hoy muy conocido y tiene toda la razón. En la primera Semana nacional de la HOAC (1946) se vivió una escena poca común. Dialogaban cordialmente Julián Gómez del Castillo, un joven militante cristiano socialista y Federico Rodríguez, quizá el primer catedrático de política social de España, un cristiano conservador del ámbito de Herrera Oria. El catedrático mostraba su extrañeza porque a su padre le habían matado los mismos a quienes había dado limosna; su padre (y él mismo) formaban parte de los creyentes con preocupación social y ayudaban a los pobres. No eran crueles pero dejaban intacto el sistema de señoritos y esclavos (volviendo a películas: como cuando en “Los santos inocentes” el señorito da unas monedas a los cuasiesclavos en fila). El catedrático no entendía que los ayudados mataran al padre (como en “Los santos inocentes” Azarías mata al señorito, por cierto). El militante no logró explicarle un hecho que él entendía perfectamente por su vida. Sí que es cierto que cultivaron la amistad cristiana durante toda su vida y algo lograron aunque Federico seguramente no llegó a comprender el hecho de su padre. Julián lo entendía no por películas sino por su vivencia. En su vida había visto que el asistencialismo es violento. Es violento cuando las señoras de las organizaciones de “caridad” levantaban la tapa del puchero para ver si había carne en vez de solo hueso y tocino. Hay violencia en esa forma de mirar desde arriba, de vigilar en que se gasta lo que se da. En imposición de todo tipo de relaciones. 

Para quien no haya vivido escenas similares puede servirle de algo verlo en “Las cenizas de Ángela”, especialmente en aquel “tribunal” en que se deciden los vales que se entregan. Quien ha padecido el asistencialismo experimenta un variado abanico de sentimientos en que ocupan gran lugar la rabia y la impotencia. Es esa violencia intrínseca al asistencialismo la que hace reaccionar violentamente al asistido. La presencia en la Iglesia de estos militantes hizo que un día en la Gaudium et spes se dijera: “Quien se halla en situación de necesidad extrema tiene derecho a tomar de la riqueza ajena lo necesario para sí”; a “pedir limosna” no anima. Salario justo es la propuesta. Y cuando hay tal no hacen falta limosnas.

El asistencialismo es violencia. También lo decían los anarquistas españoles que recibían las limosnas de los republicanos que en el exilio se daban la gran vida. Lo llamaban las “píldoras del doctor Negrín” y decían que “resultaban especialmente amargas”. Toda la historia del trabajo es un grito de dignidad, una defensa de la justicia, del trabajo. No defiende la historia obrera un reparto caprichoso de bienes sino a través del salario justo. Esto lo dice la inmensa mayoría del pueblo: “No quiero una ayuda, quiero trabajo” se oye con frecuencia. Se ha dicho a veces con amargura y miedo pero siempre con un alto sentido de la dignidad.

El asistencialismo es violencia. No es una relación de fraternidad, horizontal, pacífica, cordial o de amor. También lo han percibido los comunistas honestos. No los corruptos que ayer u hoy usen el nombre de los pobres para ascender y darse la gran vida. Basta leer la impresionante autobiografía de Valentín González “El campesino”: “Yo escogí la esclavitud”)

Volviendo a otra película, que no he visto, cuentan que en “Monsieur Vincent” san Vicente de Paul dice a las hermanas: “Sólo por tu amor, te perdonarán los pobres el pan que les des”. Ya sé que parece normal que los donantes pidan agradecimiento y me permito pedir al lector que dude de sus ideas si no coinciden con las que alguien se ha atrevido a poner en boca de san Vicente y recomiendan vicencianos de hoy.

Aludo a grupos diferentes, a cristianos, socialistas, anarquistas y comunistas para decir que en la vida de los pobres, sean de las ideas que sean, el asistencialismo es percibido como violencia porque es violencia. Es un hecho, no es demagogia. Ha añadido sufrimiento, rabia, dolor y muerte. 

Porque estamos por la paz estamos contra el IMV pero no estamos contra el IMV porque haya que meter en cintura a los pobres sino a los ricos. No, no creemos que por este ingreso se hagan vagos, ni que sea un efecto llamada, ni que distorsione el mercado. Estamos contra las enésimas migajas de esto que llamamos “reforlución” porque es una mezcla de reforma y revolución que se nos hace muy duro hasta escuchar. Porque somos de izquierda, porque somos pobres, porque queremos trabajar. No creemos en esa mezcla de reforma y revolución que deja caer migajas desde la grada  y el palacete. 

No estamos en contra de una limosna sino de la limosna por sistema; de la limosna como parte de un sistema. No es que queramos dejar tirado a nadie, es que la limosna es un parche que no sirve. Es dejarlos tirados igualmente como demuestra la experiencia. Basta decía Nyerere “que nos quiten el pie de encima”. Cese la explotación y no harán falta limosnas.

No estamos en contra de toda ayuda. Creemos en una ayuda puntual, como la que se hace entre familiares y amigos, donde el “ayudado” siempre intenta devolver lo recibido y normalmente lo logra. Contra la ayuda como parte de un sistema que deja intacto el sistema. Sobre todo en dos sentidos: cuando es un negocio y cuando humilla.

Estamos contra las ayudas que son negocio. Estamos contra unas ayudas que gastan en gerentes y coaching con buenos sueldos y hasta hacen asambleas en hoteles. O contra la ayuda del Programa mundial de alimentos cuyo máximo jefe gana más que el presidente del gobierno. Gana eso en nombre de la ayuda, de los presupuestos de la ayuda.

Estamos contra la ayuda que humilla. Esa ayuda que es válvula de seguridad que permite que “parezca que algo cambie para que nada cambie”.. No creemos en una ayuda que luego revisa los tickets, que da “vales” para productos esenciales pero rechaza un dulce como si en las casas de los ayudados nunca hubiera un cumpleaños. Estamos contra esas ayudas que dan alimentos pero nunca cultura como si unas gafas para un niño no fueran tan importantes como comer. Puede haber ayudas sí, pero con trato digno, sin colas, sin mirar con lupas y humillando.

Proponemos máximos honores a reponedores, chóferes, limpiadores, auxiliares. Dar el máximo honor al penúltimo escalón no nos permite estar a favor de una medida que en realidad (aunque de esto no informen) hace pagar al penúltimo escalón las migajas que desde arriba se mandan al último escalón. Porque somos pueblo y amamos la revolución no queremos migajas desde la grada  y el palacete. Dicen los teóricos de estas medidas asistenciales que se pagan con los impuestos a los ricos. No es verdad. Esto se paga quizá aparentemente de los impuestos a los ricos pero realmente lo pagan los pobres. Lo paga el penúltimo escalón (los “esenciales” decimos ahora) a quien antes han exprimido los de arriba. 

Proponemos medidas políticas como el salario justo, reparto del empleo, subir el salario mínimo, recortar diferencias salariales, debatir si debe haber un salario máximo, que los inspectores vigilen las exigencias de echar horas fuera de lo contratado, expropiación de viviendas sobrantes, controlar los precios de los alquileres o los beneficios de las eléctricas en cuyos consejos de administración hay tantos exministros.

Salario justo. No harían falta parches.

Ahora más que nunca: Política solidaria

Eugenio A. Rodríguez



















Iván Illich, en el centenario de su nacimiento. Demostró que la mayor amenaza para la salud mundial es la medicina, que el patógeno clave es la obsesión por la salud perfecta y que la escuela es una agencia de publicidad de la sociedad enferma.

Juan Gérvas (Doctor en Medicina, médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España, exprofesor de salud pública, Universidad Johns...