La restricción de derechos individuales durante la Pandemia y una estrategia de vacunación basada en la discriminación y la coerción, se ha justificado en el “Bien Común”. Uno de las características del totalitarismo es la negación, o al menos la limitación severa, de los derechos básicos de la personas. La justificación en muchos casos es proteger el “Bien Común”, los intereses de la sociedad en su conjunto, de la "gente de bien" o el de "los de aquí". Pero los intereses que se defienden no representan los intereses de la sociedad, ni ningún “bien común”, sino los intereses del Estado, de los que gestionan éste y de los que éstos representan, es decir los intereses del poder político y económico.
miércoles, 22 de diciembre de 2021
El TOTALITARISMO no es la defensa DEL BIEN COMÚN (si es que éste existe).
La restricción de derechos individuales durante la Pandemia y una estrategia de vacunación basada en la discriminación y la coerción, se ha justificado en el “Bien Común”. Uno de las características del totalitarismo es la negación, o al menos la limitación severa, de los derechos básicos de la personas. La justificación en muchos casos es proteger el “Bien Común”, los intereses de la sociedad en su conjunto, de la "gente de bien" o el de "los de aquí". Pero los intereses que se defienden no representan los intereses de la sociedad, ni ningún “bien común”, sino los intereses del Estado, de los que gestionan éste y de los que éstos representan, es decir los intereses del poder político y económico.
martes, 21 de diciembre de 2021
¡Qué raro! ¡Las vacunas funcionan!
Como las vacunas covid19 "funcionan", no hay quien entienda ese temor.
¿La protección de las vacunas covid19 no protege ante los novacunados?
¡Qué raro, siendo vacunas que "funcionan"!
3/9
Hay muchas vacunas que fuerzan la evolución de los gérmenes.
Por ejemplo, de tosferina y de neumococos.
Quizá las vacunas covid19 fuercen el escape del virus y la aparición de variantes como la delta, la omicron, etc.
Es raro, siendo vacunas que "funcionan".
4/9
Las vacunas covid19 "funcionan".
Por eso el certificado covid19 caduca a los seis meses de la última dosis.
Por eso hay que re-vacunar con otra tercera dosis, y en el futuro con una cuarta. Y quizá cada seis meses, o menos.
Son vacunas que "funcionan", pero poco (parece).
5/9
Cada vez más restricciones, más intensa implantación de certificado covid19, más avisos de peligro, más miedo, más mascarilla, ...
¡Y cada vez Europa más población vacunada y re-vacunada!
Es raro ¿no?
¿Es esta la eficacia de más del 90% de Pfizer hace poco más de un año?
Los vacunados covid19 se contagian y contagian, como si nada (eso, como si no estuvieran vacunados).
Es raro, ¿no? ¡Siendo vacunas que "funcionan"!
8/9
España tiene 89.000 muertos covid19, en gran parte evitables. Políticos con sus expertos y generales, orgullosos.
¡Ni responden de los viejos muertos de sed en los asilos!
En síntesis y en español vulgar: "las vacunas covid19 funcionan pero vamos jodidos con la pandemia covid19".
¡Y eso que el efecto "cosecha" ya se llevó en 2020 a los más frágiles y tratados con más medicamentos!
domingo, 19 de diciembre de 2021
CENSURADO en el periódico "EXPANSIÓN": Basta ya
| Imagen de la médica y viñetista Mónica Lalanda que no tiene relación directa con lo referido en el artículo. Fernando del Pino Calvo-Sotelo |
Esta locura debe acabar. El programa de vacunación masiva con vacunas y terapias genéticas en gran medida experimentales para combatir una enfermedad que cursa leve para la inmensa mayoría de la población se está convirtiendo en un escándalo de salud pública, y su extensión a niños y adolescentes sanos es simplemente inmoral. Contrariamente a lo que repite la histeria colectiva creada por el contubernio político-mediático-farmacéutico, la vacunación a estas edades no protege a los niños de nada, pues para ellos el covid es levísimo, ni protege a sus padres o abuelos, pues los contagios de niño a adulto son inhabituales[1] y, sobre todo, caramba, porque estas vacunas no impiden ni el contagio ni la transmisión[2], como estamos viendo. En cambio, exponen innecesariamente a los niños a potenciales efectos adversos a corto plazo que aun poco probables pueden ser serios, como la miocarditis (“con cuadro clínico atípico y de pronóstico incierto a medio plazo”, según el JCVI británico[3]), y a la incertidumbre de efectos secundarios desconocidos a largo plazo. ¿Cómo calificarían ustedes a una sociedad que pone en riesgo la salud de los niños para que algunos adultos duerman más tranquilos? Por tanto, recomiendo a los padres que, antes de tomar una decisión que será irrevocable, se lo piensen mucho y no se dejen arrastrar por razones equivocadas como la presión social, sino valorando exclusivamente los riesgos y beneficios para sus hijos, que no pueden defenderse ni opinar por sí mismos. Asimismo, si sus pediatras recomiendan vacunarse exíjanles la firma de la correspondiente receta para que asuman su responsabilidad.
Una miríada de estudios y datos epidemiológicos recientes confirman que las vacunas y terapias genéticas no impiden ni el contagio ni la transmisión del covid y que su eficacia para reducir la gravedad se ha reducido mucho. De ahí la sorpresiva tercera dosis, inoculada en estado de pánico por Israel ante la evidencia del fiasco vacunal y promovida de tapadillo en España para intentar disimular dicho fiasco. Hace poco nos decían que dos dosis y un 70% de inmunidad de rebaño acabarían con la epidemia. Ahora son tres o cuatro dosis (¡en pocos meses!) y un 95%. Vaya tomadura de pelo.
El desmedido afán de lucro de las empresas farmacéuticas, la incalificable campaña de terror mediática y oscuros intereses políticos propiciaron desde un principio que el foco se pusiera en reducir el número de contagios y no el de muertes, algo absurdo en una enfermedad que cursa leve para la mayoría. Acto seguido se torpedeó sistemáticamente la aparición de tratamientos baratos y prometedores dirigidos sólo a los enfermos de riesgo y se hizo creer a la opinión pública que la única esperanza eran unas lucrativas vacunas poco testadas y dirigidas a toda la población. Una vez vacunada la población de riesgo era imprudente y estéril continuar vacunando indiscriminadamente, pero nos dijeron que las vacunas pararían la epidemia y nos devolverían a la normalidad. “Primero les encerramos, luego les asustamos y finalmente les vacunamos a todos”, fue la consigna. Pues bien, la falacia se ha topado con la realidad. Las altas tasas de vacunación no están frenando los contagios. En septiembre, un estudio realizado en 68 países observó que, al contrario de lo esperado, “las zonas con mayor porcentaje de población totalmente vacunada tenían más casos de COVID-19 por cada millón de habitantes[4]”. En este sentido, según otro estudio publicado en The Lancet Infectious Diseases, los vacunados que enferman de covid parecen ser ligeramente más contagiosos que los no vacunados, con una carga viral similar[5]. Para más inri, otro artículo científico ponía de manifiesto que “la aparición y frecuencia de nuevas variantes resistentes a las vacunas está fuertemente correlacionada con las tasas de vacunación[6]”, es decir, que a mayor porcentaje de vacunados, más variantes. Y según un estudio sueco publicado como pre-print en The Lancet, Pfizer y Astrazeneca (85% de las vacunas administradas en España) no tienen “ninguna eficacia” para prevenir la infección de covid pocos meses después de su inoculación, y su eficacia para reducir la gravedad y muerte ha caído hasta un “indetectable” 42% seis meses después de vacunarse[7]. No olviden que todos estos datos son anteriores a la llegada de la famosa variante Omicron, convertida en chivo expiatorio del fiasco vacunal. Quizá por ello, según el Ministerio de Sanidad actualmente en España el 71% de los hospitalizados y el 80% de los muertos por covid mayores de 60 años son personas perfectamente vacunadas[8]. La evidencia comienza a ser abrumadora. Así, un recientísimo artículo en The Lancetcon datos de varios países ha denunciado “la gran negligencia” de las autoridades sanitarias al negar tal evidencia[9] en una cínica huida hacia adelante. En Alemania “seis de cada diez casos sintomáticos de COVID-19 de mayores de 60 son personas totalmente vacunadas [ya son siete de cada diez], proporcionando una clara evidencia de la creciente relevancia de los vacunados como posible fuente de transmisión”. En el Reino Unido, nueve de cada diez nuevos casos de COVID-19 entre mayores de 60 años “se produjeron entre los totalmente vacunados”, y una semana antes “la tasa de casos de COVID-19 por 100.000 había sido mayor entre el subgrupo de vacunados que en el de no vacunados” de 30 años o más. Y en Israel un brote hospitalario cuya fuente había sido un paciente vacunado tuvo como resultado que “catorce pacientes totalmente vacunados enfermaron gravemente o murieron, mientras que los dos pacientes no vacunados desarrollaron una enfermedad leve”. The Lancet concluye: “Es una gran negligencia ignorar a la población vacunada como una fuente de transmisión posible y relevante”. Estos datos desmontan por completo el paripé del pasaporte covid, la persecución de los no vacunados y los programas de vacunación infantil.
El carácter voluntario-obligatorio de estas vacunas en Europa ha vulnerado principios médicos y éticos. No así en Japón, donde el Ministerio de Sanidad deja claro que la vacuna COVID-19 “no es obligatoria ni forzosa, sino que sólo se realizará con el consentimiento de la persona a vacunar tras la información facilitada”. Y añade: “Le rogamos que se vacune por decisión propia, comprendiendo tanto la eficacia como el riesgo de efectos secundarios; no se administrará ninguna vacuna sin dicho consentimiento, y por favor, no obligue a nadie en su lugar de trabajo o a los que le rodean a vacunarse, y no discrimine a los que no se han vacunado[10]”. Y aquí, ¿dónde están los consentimientos informados? ¿Qué médico ha firmado nada? ¿Dónde queda el respeto a los no vacunados en este ambiente de histeria y fascismo sanitario? En España algunos sátrapas regionales, repanchingados en sus palacetes feudales, imponen a sus siervos la presentación de un salvoconducto para entrar en un hospital o tomarse una cerveza, y da igual que semejante atropello se base en una superstición, pues el vacunado transmite el virus exactamente igual (o más) que el no vacunado. ¿Y qué decir de la Sala del Tribunal Supremo (con la numantina excepción de un voto particular) que se ha prestado a esto autorizando el pasaporte covid con contradicciones que causan rubor?
Repito: esta locura debe acabar. Ha llegado el momento de exigir a los responsables políticos que digan la verdad a la población sobre las limitaciones de eficacia y seguridad de estas vacunas y que detengan la campaña infantil. Para los niños sanos esta vacuna tiene muchos más riesgos que beneficios y, como dice el inmunólogo norteamericano Robert Malone, coinventor de la tecnología de las vacunas ARN mensajero, “la razón que le están dando para vacunar a su hijo es mentira: sus hijos no presentan peligro alguno para sus padres o abuelos[11]”. Yo aún diría más. No es deber de los niños proteger a los adultos, pero sí es deber de los padres proteger a sus hijos.
Fernando del Pino Calvo-Sotelo
www.fpcs.es
[1] The Case Against Covid Tests for the Young and Healthy – WSJ
[2] Caza de brujas vacunal – Fernando del Pino Calvo-Sotelo (fpcs.es)
[3] JCVI statement on COVID-19 vaccination of children aged 12 to 15 years: 3 September 2021 – GOV.UK (www.gov.uk)
[4] Increases in COVID-19 are unrelated to levels of vaccination across 68 countries and 2947 counties in the United States | SpringerLink
[5] Community transmission and viral load kinetics of the SARS-CoV-2 delta (B.1.617.2) variant in vaccinated and unvaccinated individuals in the UK: a prospective, longitudinal, cohort study – The Lancet Infectious Diseases
[6] Mechanisms of SARS-CoV-2 Evolution Revealing Vaccine-Resistant Mutations in Europe and America | The Journal of Physical Chemistry Letters (acs.org)
[7] Effectiveness of Covid-19 Vaccination Against Risk of Symptomatic Infection, Hospitalization, and Death Up to 9 Months: A Swedish Total-Population Cohort Study by Peter Nordström, Marcel Ballin, Anna Nordström :: SSRN
[8] Actualizacion_524_COVID-19.pdf (mscbs.gob.es)
[9] The epidemiological relevance of the COVID-19-vaccinated population is increasing – The Lancet Regional Health – Europe
[10] COVID-19 Vaccines | Ministry of Health, Labour and Welfare, Japan|厚生労働省 (mhlw.go.jp)
[11] Between the Forceps and the Stone (substack.com)
jueves, 16 de diciembre de 2021
Margarita Mediavilla: "Manifiesto por una salida razonable del Covid19"
miércoles, 15 de diciembre de 2021
INVENTOR DE RNAm no vacuna a sus hijos. Youtube retira su declaración. Se ve en otras plataformas
domingo, 12 de diciembre de 2021
¿Dónde está Dios cuando se muere "el amor de mi vida"?
Viñeta del cómic "La alegría del amor". Textos literales del papa Francisco, guión del sacerdote Eugenio A. Rodríguez e ilustraciones del matrimonio Cervantes-Bernal. Acceso gratuito en: www.encuentroysolidaridad.net/comic-la-alegria-del-amor-amoris-laetitia/ |
En estos días he visto fallecer a un hombre joven. He visto a su esposa de amor y de plegaria cada tarde. Cada tarde hemos rezado juntos mientras ella acariciaba incesantemente el amor que se le iba entre las manos. Sabía que iba, más todavía, a las buenas manos del Padre pero la esposa seguía necesitando esposo y los hijos seguían necesitando padres. Y los padres siguen necesitando hijos y los amigos siguen necesitado amigos. Y la sociedad nos sigue necesitando a todos y todos seguimos necesitando a Dios y Dios nos sigue necesitando a todos porque todos somos una familia y encima también Dios es familia, familia abierta que nos incorpora a todos y a cada uno con nuestras cadaunadas.
Sigo sufriendo algo cuando veo el sufrimiento porque cada sufrimiento es único y casi infinito y cuando pierdes la capacidad de sufrir pierdes la de amar y pierdes la de alegrarte y hasta la de respirar si me apuran. Ese sufrimiento no siempre es la antesala de la alegría sino de nuevos sufrimientos pero a veces también una luz brilla EN MEDIO de la noche y el sufrimiento -siéndolo- es también otra cosa, alegría y hasta placer. Porque dar calor en algunas cosas será perder calor, pero en muchas otras dar calor es recibir calor y cuando te dan las gracias por dar calor lo que te sale es decir “es un placer”. En esos momentos es preferible estar ahí, callar ahí; beber la copa de la presencia es mejor que tomarse un copa del olvido.
Siempre aparece la pregunta por Dios. Algunos todavía creen que Dios anda eligiendo el momento en que éste o aquel fallece y rezan por la salud o contra la enfermedad. Soy de la legión de los que no creen eso. Ya le pasaba a mi madre que confiaba en la ciencia y rezaba, sí, pero no para que Dios le curara sino para tomar las mejores decisiones y que la sanidad fuera mejor para todos y que cuando nos falte la salud no nos falte la amistad, el apoyo, la solidaridad. Mi madre me llevada desde niño a las reuniones de la Frater (una asociación de "minusválidos" se decía entonces) más que nada por compasión a su madre a quien no quería dejar al cargo de semejante tormento. En aquellas convivencias me impresionaba aquel ambiente de cáscara tan dura (sillas de ruedas, personas con movimientos extraños y evidentes deformidades) y tan alegre AL TIEMPO. Se carcajeaban continuamente con cada ocurrencia, chiste o broma. Bromeaban de sus defectos también. Se ponían serios para hablar de barreras físicas y mentales “que son peores" decían. Y se ponían hasta violentos contra el paternalismo o contra una religión que les llamaba "preferidos" del Señor. "Yo soy igual que los demás, hago el bien o el mal y no soy preferido del Señor porque sí". Se rebelaban ante la idea de que Dios hubiera deseado esa enfermedad que a veces había sido irremediable y muchas veces era consecuencia de errores evitables o de lo que sea.... pero no cosa de Dios. Se rebelaban ante una sociedad que hacia de la enfermedad o la discapacidad algo todavía peor de lo que ya era.
La cosa es evidente, pero sigue dando la lata una vieja visión que mete la acción de Dios por donde les viene en gana. Un dios para la lotería, las oposiciones, para encontrar aparcamiento o para que se le rompa algo a mi suegra… La realidad es otra. Dios es amor y como cualquier padre sufre con los hijos que sufren. No decreta el sufrimiento, no juega a dar salud o enfermedad, o a poner fecha a la muerte de las personas. ¿Por qué? No lo sabemos. Lo que sí sabemos o intuimos sobre Dios nos viene de ver el comportamiento del amor de los padres hacia los hijos. ¿Cuántas veces no pueden evitar que el hijo se de un castañazo físico o moral? Algo semejante le debe pasar al buen Dios. Él decidió una forma de presencia en el mundo que no era inmediata sino mediada por la acción de los demás. ¿Por qué? No lo sabemos. Quizá -como le pasa a tantos padres- porque aspira a una relación fraterna con nosotros sus hijos.
Dios, como dice un santo medieval, "aunque sea impasible no es incompasible". Al menos eso. No sabemos del todo si sufre pero estamos seguros de que compadece. Aunque no padezca, compadece, podríamos decir. Él está decimos en la mejor tradición cristiana en el que sufre. El que no se ahorró la cruz esta en el que muere, en el que sufre por la muerte. Se explique como se explique (ríos de tinta se han vertido) algo hay en el “Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?” que de mil maneras repiten los hombres y mujeres de todos los tiempos. No quiero cansarles pero si les adjunto el audio con Arnaldo Pangrazzi que ha compartido estas experiencias vibrantes (https://antigonahoy.blogspot.com/2017/10/arnaldo-pangrazzi-sentido-del.html?m=1) y las reflexiones del gran teólogo dominico Martín Gelabert sobre “¿Cómo actúa Dios en el mundo?” (https://antigonahoy.blogspot.com/2019/09/como-actua-dios-en-el-mundo.html) Por eso creemos tener razón cuando no pedimos que Dios pare un volcán sino que pedimos por los vulcanólogos, bomberos, fuerzas de seguridad, vecinos, etc Creemos hacer algo justo cuando no pedimos a Dios la salud para mí sino amistad, solidaridad, amor, justicia.
Cuando rezaba con Vanesa y con Domingo en no sabemos que estado, ella confesaba con lágrimas que creía firmemente en que seguiría unida al esposo porque los lazos del amor no se rompen. Que sus hijos también le tendrían presente. Que -de otra manera- seguían siendo familia y que algún día habría un reencuentro. La misma muerte que ahora de alguna manera separa, algún día -¡que paradoja!- volverá a re-unir lo que siempre estuvo unido. Haríamos bien los creyentes de medio pelo y los no creyentes si meditáramos estas experiencias. Esta belleza de la unión de los esposos es la mejor imagen de la unión de cada persona con ese Amigo que es Jesús. Nace, renace, se recrea, muere, renace.... La muerte da espanto pero EN MEDIO de la muerte también aparece la luz, también brilla la belleza.
Ahora más que nunca: Solidaridad
Eugenio A. Rodríguez Martín
viernes, 10 de diciembre de 2021
Pasaportes
| Vineta de Dra. Mónica Lalanda |
Son urgentes sociedades donde el debate de calidad y respetuoso sea la norma, donde la discriminación de las personas no sea el suelo sobre el que se construye, incluso si así lo aconsejara la ciencia, que no es el caso
Las medidas tomadas en esta pandemia requieren un intercambio de puntos de vista no solo científico, también ético, político... y por supuesto filosófico. Nosotras hoy, queremos compartir nuestra reflexión respecto a un aspecto actual: El llamado pasaporte covid19.
El pasaporte de vacunación covid19 no tiene base científica que lo sustente. Los más de 300 profesionales sanitarios y de otros ámbitos que conforman el Seminario de Innovación en Atención Primaria, extraordinario con motivo de la covid19, (SIAP Covid19) elaboraban en agosto 2021 un documento que dejaba claro su posicionamiento en contra de dicho pasaporte donde se afirmaba, entre otros aspectos: «Estas vacunas lamentablemente, no evitan suficientemente la transmisión del virus... Es decir, las personas vacunadas son capaces de transmitir, de contagiar el virus, en muchos casos en la misma medida que las no vacunadas, motivo por el cual los CDC de EEUU han cambiado recientemente su política, instando a los vacunados a tomar exactamente las mismas medidas de seguridad que los no vacunados». (https://labur.eus/HpO5s)
No es nuestra intención dividir a la población entre vacunados y no vacunados, suficientes divisiones hay ya, pero dado el tratamiento de algunas noticias, incluso el pronunciamiento por parte de algunas autoridades en este sentido, nos parece necesario puntualizar algunos aspectos. Hay estudios que hablan de una menor duración del virus en las mucosas de los vacunados versus no-vacunados y también hay quienes apuntan a un posible mayor riesgo de transmisión por parte de los vacunados al presentar muchas veces síntomas imperceptibles tras el contagio. (https://labur.eus/gZej9)
De cualquier manera, no tiene ninguna base científica segregar a vacunados versus no vacunados como medida para disminuir la transmisión. Se deja entrever con esa medida algo que no es cierto: que los vacunados no transmiten la enfermedad. Los vacunados también suponen un riesgo real de cara a la transmisión del virus. Un artículo publicado en la prestigiosa revista “The Lancet” advertía este 19 de noviembre sobre el riesgo de ignorar el posible papel relevante de la población vacunada en la transmisión del virus, es más, calificaba el hecho de ignorar ese riesgo como negligente. (https://labur.eus/0ZpCr).
La única diferencia clara, hasta ahora al menos, en términos de disminución de riesgo de infección y transmisión sería entre las personas que han pasado la enfermedad y las que no la han pasado, estén o no vacunadas. No quiere decir esto que necesariamente sea mejor pasar la enfermedad que vacunarse, especialmente en los más vulnerables, pero es un hecho que la inmunidad natural, tras haber pasado la infección, parece ser más duradera y más robusta que la adquirida tras la administración de la vacuna (vacuna que parece protege durante unos meses de desarrollar una evolución grave), con las implicaciones también para la transmisión que todo ello conlleva. (https://labur.eus/X5uDd, https://labur.eus/MEz0M, https://labur.eus/XqJbL).
Pero ni siquiera esa diferencia, sin embargo, justificaría un pasaporte como el covid19. Porque éticamente no se sostiene, al menos en nuestra opinión. Una cosa es diferenciación y otra muy diferente segregación. Sin base científica, porque la ciencia no lo avala; incluso con ella, la segregación y la discriminación de las personas en una sociedad puede abrir grietas peligrosas que todos pensábamos que estaban cerradas. (https://labur.eus/n53g9)
¿Qué derechos fundamentales estamos vulnerando con estos pasaportes? ¿Estamos con nuestro silencio avalando las decisiones tomadas? ¿Qué consecuencias puede traer todo esto?
No vamos a defender ninguna segregación y menos ningún señalamiento. Es nuestra intención seguir cuidando sin juzgar a nuestros pacientes, familia, amigos y colegas. Son urgentes sociedades donde el debate de calidad y respetuoso sea la norma, donde la discriminación de las personas no sea el suelo sobre el que se construye, incluso si así lo aconsejara la ciencia, que no es el caso. Queremos formar parte de sociedades donde la incertidumbre no sea vista como una debilidad, sino como un elemento que forma parte de nuestra vida como ha sido siempre, donde las voces de todas, los diferentes puntos de vista, arrojan una luz que es insustituible a la hora de tomar las decisiones que afectan nuestras vidas. No deberíamos sustituir la participación por tecnocracia ni por expertocracia y menos limitarla con coerción. Es algo que creíamos estaba superado pero no parece que sea así. Aunque somos médicas y tenemos quizás, pero no necesariamente, más conocimiento sobre algunos aspectos de esta pandemia, carecemos de otros puntos de vista igualmente cruciales. Es por eso que escribimos este texto principalmente como ciudadanas. No hace falta tener un título para saber que segregar, jerarquizar, criminalizar personas y comportamientos fue el germen de momentos históricos más que negros, donde, sin embargo, nadie pensaba que «aquello iba a acabar así». No queremos volver atrás. No queremos causar más dolor. Estamos seguras que podemos aprender, mejorar y rectificar, si fuera necesario, el rumbo que están tomando los últimos acontecimientos (https://labur.eus/7NxLS).
Isabel Canales Arrasate y Virginia Canales Arrasate
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Juan Gérvas , médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España. Exprofesor de salud pública, universidad Jonhs Hopkins, Estados U...
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Juan Gérvas (Doctor en Medicina, médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España, exprofesor de salud pública, Universidad Johns...