jueves, 8 de febrero de 2024

DUBLINESES/LOS MUERTOS. (LAS PELICULAS QUE AMO)

John Huston dirigió esta película en 1987 basada en un relato del escritor James Joyce. Se considera como una de las mejores películas de la historia del cine, pero no es una película “colosal” de gran presupuesto, sino “humilde”, trasparente a primera vista, sencilla. Fue la ultima película dirigida por el gran prolífico maestro y autor de “Chinatown” , “El halcón maltés”, “El tesoro de Sierra Madre”... Algunas secuencias de la película que aquí se comentan las dirigió ya muy enfermo, con máscara de oxígeno y sentado en su silla de ruedas.

Las señoritas Morkan, dos hermanas solteronas y ya mayores organizan, en Dublin y en 1902, una fiesta anual, con motivo de la Epifanía. Allí acude lo más selecto de la sociedad dublinesa, entre ellos Gabriel Connroy, sobrino de las anfitrionas y su bella esposa Gerta. La velada discurre muy bien así como la cena posterior. Cuando ya se están despidiendo, Gabriel que quiere mucho a su esposa observa como ésta queda extasiada y conmocionada escuchando una bella canción de amor irlandesa. Después ya en casa, ella le confiesa un intimo secreto… en ese momento la película se transforma en una reflexión sobre el amor, la nostalgia, la vida y la muerte, que seria también lo que seguramente John Huston sentía y pensaba en los últimos meses de su vida.

“Dublineses/Los muertos” es pues una película testamentaría y por ende llena de melancólica sabiduría. Pero es una obra de arte magistral y de una belleza incomparable. Necesita la paciente complicidad del espectador por cuanto no es un film al uso, comercial, espectacular, sino que sigue un relato casi intimista, minimalista, con contados decorados e interpretado por un magnífico grupo de actores poco conocidos y que actúan con un verismo admirable: son auténticos seres humanos que transparentan humanidad por los cuatro costados.

Y, para sorpresa agradable, su final, esa secuencia donde el tiempo parece detenerse y el corazón se abre a la contemplación: la canción popular irlandesa y que evoca un amor juvenil, la serena y estoica reflexión sobre los seres que han vivido con nosotros y que ya no están.

Casi como un epílogo, “Dublineses/Los muertos” finaliza con una larga reflexión dicha en voz en “off” por Gabriel, donde se expresa la nostalgia de los seres queridos desaparecidos, la inmensa grandeza del ser humano llamado a desparecer, el sentimiento de la caducidad de la vida, la necesidad de disfrutar de ésta aprovechar el tiempo que se nos da, mientras la cara nos muestra la muerte de una de las ancianas que organizaron la fiesta y unas vistas del cementerio cubierto por la sabana blanca de la nieve mientras cae ésta blandamente. Así escuchando el monólogo de Gabriel, una dulce tristeza invade el corazón del espectador:

“Pues. uno a uno, todos nos convertiremos en sombras. Es mejor pasar a ese otro mundo impúdicamente, en la plena euforia de una pasión, que irse apagando y marchitarse tristemente con la edad (…) Cae la nieve. Cae sobre ese solitario cementerio en el que Michael Furey yace enterrado. Cae lánguidamente en todo el Universo y lánguidamente cae, como en el descenso de su último final, sobre todos los vivos y los muertos.”

José Luis Barrera Calahorro

martes, 6 de febrero de 2024

El trabajo, fuente y consumo de energía. Que no falte la alegría a pesar de algunos malos ratos

Mercedes Pérez-Fernández, especialista en Medicina Interna, médico general jubilada, Equipo CESCA, Madrid, España.
Juan Gérvas, Doctor en Medicina, médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España
equipocesca.org mpf1945@gmail.com jjgervas@gmail.com


Teoría

El trabajo es capacidad transformadora que depende de nuestras fuerzas físicas y mentales. En general hablamos de trabajo al referirnos al trabajo remunerado, pero gran parte del trabajo no es remunerado, es “gratis et amore”. Por ejemplo, el trabajo con los propios hijos y ancianos, lo que llamamos “cuidados”.

Dicen que el trabajo es un castigo, que fuimos expulsados del Paraíso y condenados a ganarnos el pan con el sudor de la frente. Consta en el Antiguo Testamento de judíos y cristianos, en Génesis 3,19: “Ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la tierra, de donde fuiste sacado. ¡Porque eres polvo y al polvo volverás!”.

Sin embargo, el trabajo no es siempre un castigo y en muchísimas ocasiones es una forma de participación social, de cooperación al bienestar común. Por ejemplo, el trabajo de un basurero en la ciudad, el de un maestro en la escuela, el del conductor de un tren, el de un médico a la cabecera de la cama del paciente, etc.

En las sociedades capitalistas y en el trabajo por cuenta ajena, el trabajador produce bienes en exceso, lo que llamamos plusvalía (que revierte en forma de ganancia al capitalista, como explotación). En el trabajo por cuenta propia, en el de cooperativas y en el de sociedades socialistas cabe que tal plusvalía se evite o revierta directamente en el común.

Práctica

¿Qué hacer en el día a día cuando hay que trabajar por cuenta ajena en una sociedad capitalista como forma de obtener ingresos que permitan una vida digna?

En lo concreto, ¿podemos superar la concepción del trabajo como castigo sin caer en la complacencia de la violencia simbólica?

Es violencia simbólica la alegría de los corderos que van al matadero. Más académicamente, es violencia simbólica una relación social en que el «dominador» ejerce un modo de control de los «dominados», los cuales no perciben dichas prácticas en su contra, por lo cual son cómplices de la dominación a la que están sometidos.

Sí, creemos que se puede superar la concepción del trabajo como castigo sin caer en la complacencia de la violencia simbólica. Lo logramos cuando somos capaces de analizar las condiciones de trabajo y de exigir los cambios que decrezcan la plusvalía y al tiempo incrementen la satisfacción con el trabajo bien hecho.

En nuestro caso, en el trabajo como médicos de cabecera en el sistema sanitario público, hemos sido siempre conscientes de los problemas estructurales pero ello no ha disminuido nunca nuestros compromisos profesionales. Hemos promovido (y seguimos promoviendo) la mejora del sistema sanitario público de cobertura universal sin que los problemas no resueltos haya dado pie al trabajo mal hecho. Nos ha parecido abominable lo de “me engañarán en el sueldo, pero no en el trabajo”, la apuesta por la labor mal hecha como “compensación” ante la plusvalía.

Hemos vivido el trabajo por cuenta ajena como fuente y consumo de energía sin que nos haya faltado la alegría diaria. No fue una alegría tonta, sino la alegría de poder expresar en vivo y en directo, en cada paciente, la solidaridad entre humanos que representa el sistema sanitario público de cobertura universal.

Por supuesto, en el día a día hubo malos ratos, pacientes y situaciones difíciles, especialmente vivimos con desagrado los problemas sociales “sin solución” (sin solución porque no se quiere, como la falta de viviendas dignas).

Salíamos cansados y estábamos deseando volver a casa, pero en conjunto, cada día de trabajo en la consulta y en los domicilios fue fuente de energía, acúmulo de alegría y contento, de inspiración para estudiar, de fuerza para querer cambiar el mundo, de elementos de ética para exigir otra sociedad y de satisfacción con el trabajo bien hecho (o de haber intentado hacerlo bien, que no es poco).

Calculamos que cada uno de nosotros tuvo en su vida clínica, de estudiante a jubilación, unos 250.000 encuentros con pacientes. Algunos, naturalmente, generaron desagrado y a veces rabia, pero la gran mayoría los vivimos como fuente de alegría y energía, para la vida en general y para el trabajo clínico en particular.

martes, 30 de enero de 2024

DOCTOR ZHIVAGO, DE DAVID LEAN


Estas navidades pasadas tuve la ocasión de ver y disfrutar “El doctor Zhivago” una película magistral que brilla especialmente en medio de tanta mediocridad a la que nos quieren acostumbrar las plataformas de cine en los nuevos formatos que ofrece hoy la televisión digital. Por eso, voy a iniciar unos comentarios sobre películas que yo he visto recientemente y que me gustaría que formaran parte de una serie que se titularía “LAS PELÍCULAS QUE YO AMO”

Y la primera es “Doctor Zhivago” Una gran producción europea dirigida por David Lean, de 1965, que tuve ocasión de ver en la tarde del pasado día de Navidad. De entrada, hay que decir que esta película exige ser vista en la pantalla gigante de una sala de cine, y como no es posible ahora, nos conformamos por el momento con admirarla en el formato doméstico de nuestro televisor de gran pantalla.
En su tiempo yo leí la gran novela de Boris Pasternak -que no se pudo editar en Rusia-, en la que se basa la película. Lo hice con gran fruición, al igual que al ver su magistral adaptación al cine. Algunos críticos de cine observaron que traicionaba el espíritu de la novela, pero yo, cada vez que la contemplo, le encuentro detalles y matices nuevos y los diferentes movimientos de masas (manifestaciones, el deambular de los fugitivos, las tropas perdidas en la nieve) no poseen el duro y frio tratamiento digital.

Las aventuras y desventuras del médico y poeta Yuri Zhivago (interpretado por el egipcio Omar Sharif de un modo algo deficiente) en medio de la revolución bolchevique, sus amores arrastrados por el vendaval de la guerra y la feroz dictadura comunista, se nos narran ambientados en el entorno bellísimo de una naturaleza hermosa y cruel a la vez: las vastas llanuras nevadas de la estepa, los inmensos bosques de pinos y abedules, los campos florecidos de amarillos narcisos sirven de telón de fondo de las diferentes situaciones en las que vive este pobre poeta lírico, reprimido por la represiva censura del Partido.

Además de muchos otros temas, en “Doctor Zhivago” se nos representan los difíciles dilemas éticos en los que se mueve la conciencia de su protagonista. ¿cómo seguir viviendo entre la vida conyugal con Tonya (Geraldine Chaplin) y su familia y el amor maravilloso que enciende en su corazón la sencilla costurera Lara y que se convierte en fuente de su inspiración poética? ¿Cómo renunciar a la intimidad y belleza de su poesía y escribir según las pautas del ramplón realismo estético comunista? Esa situación dialéctica entre las dos mujeres de su vida equivale a la tradición (su matrimonio con Tonya, una mujer bastante sosa con una unión conyugal que parece de conveniencia y aceptada con poca convicción) y su pasión por Lara una mujer del pueblo, valiente, que ha sido engañada y envilecida por su cínico amante Komarovsky.

Secuencias inolvidables: el entierro de la madre de Yuri, cuando niño y la balalaika (¡al fondo se ve el Moncayo nevado!); la manifestación y posterior represión por el ejercito zarista; cuando el Doctor Zhivago se pierde en el bosque y se encuentra con Strelnikov ;el encuentro de los dos amantes en la casa de campo…

David Lean, el maestro director ingles se sirve de los recursos, para indicar la coyuntura moral en la que viven los protagonistas, de la luz. -¡los claroscuros de la revolución!- a él, el médico, siempre en primeros planos ensombrecidos con una luces y sombras casi expresionistas y a ella, Lara, con una luz que encendida que arrebola su bellísimo rostro, destacando donde sus maravillosos ojos azules y y su cabello de fino oro.

José Luis Barrera Calahorra

jueves, 18 de enero de 2024

Meritxell Sánchez Amat: Mejorar un Centro de Atención Primaria

UN OLVIDO, ¿CASUAL?

Llama la atención el olvido de la experiencia educativa de promoción de chicos pobres y excluidos realizada en Galicia. Espero que alguien sepa que me refiero a la “Ciudad de los Muchachos” situada en Ourense. Cabe preguntarse, ¿por qué hay ese olvido en los ámbitos educativos y culturales, en los sociales y políticos? Pero entre los exiliados antifranquistas sí conocían y seguían esta experiencia democratizadora, como me comentó Heleno Saña, intelectual exiliado en Alemania; él la seguía desde su militancia anarquista moral y solidaria.

La “Ciudad de los Muchachos” la fundó el 15 de septiembre de 1956 el padre Silva (25.I.1933-3.IX.2011) en el bajo de la casa de su madre para después irse la Seixalbo a las afueras de Ourense con el nombre de nación Bemposta (bien-puesta). No se trataba de meter a los rapaces en una sociedad injusta sino construir una realidad autogestionaria, antítesis de aquella época y del autoritarismo de esta, en la cual el líder del partido elegido en primarias dispone de la organización al suyo antojo: cambia de posición el líder y todos lo siguen ciegamente.

Bemposta era una nación independiente democrática dentro de la España dictatorial franquista. Había separación de poderes y leyes propias elaboradas en su parlamento; los cargos eran elegidos; había banco con moneda propia y cambio para los visitantes... Las monedas eran “coronas”, porque todo servicio a la comunidad debía estar coronado por la satisfacción del deber cumplido. Tenía hospital, centros educativos, supermercado, bar, talleres, gasolinera, aduana, capilla y una de las primeras escuelas de medios audiovisuales de España que llegó a tener su propio canal televisivo.

Los protagonistas eran los chicos, futuros ciudadanos de un mundo nuevo, donde todos participaban y tomaban decisiones, más que en la democracia actual. Este movimiento educativo y social en el que los chicos se autogobernaban dio la vuelta al mundo. Su filosofía se resume en “los fuertes abajo, el débil arriba y el niño en la cumbre”. Por eso la capilla se llamaba la Iglesia del Niño Rey.

Convivían más de un millar de habitantes de distintas edades, razas y religiones (había mezquita) y pasaron por la “nación” más de 40.000 chicos. La formación se basaba en los principios de aprender con la mente, con las manos y con los demás. Todos debían aprender un oficio. No había más de 5 horas de estudio, ni deberes, ni exámenes... ya que todo el trabajo se realizaba en la clase. Junto a los estudios normales están los ideados por ellos: Escuela de Circo, Teatro y Escena, Música, Televisión, Imagen y Sonido, Informática y Manualidades. No se cobraba nada a las familias. Se autoabastecían con la huerta y la granja, la gasolinera, talleres, venta de periódicos, trapos y chatarra, y más tarde con las actuaciones circenses. Al principio contaron con el apoyo económico de la familia Silva.

En 1964 fundaron la segunda “Escuela Internacional de Circo” del mundo tras la de Moscú y en el año 66 el “Circo de los Muchachos”. En el 66 tuve la suerte, junto a los compañeros de curso, de asistir en Lugo a la charla en la que el Padre Silva nos explicó la Ciudad de los Muchachos y pudimos ver una de las primeras actuaciones del Circo, antes de su gira por la Península Ibérica. El circo tuvo tanta fama que actuó en 80 países (también de Asia y Australia) y presenciaron su espectáculo más de 200 millones de personas en lugares como el Grand Palais des Champs-Elysées (París 1970) y el Madison Square Guarden (New York 1973). Fueron pioneros en realizar espectáculos sin animales. En las giras se unían a ellos chicos de todo el mundo. Se crearon circos similares y ciudades-Bemposta en varios países.

Entre los reconocimientos que el P. Silva recibió destaco: la Medalla de la Paz de la ONU, el Premio Schweizer de Suiza, la Medalla de los Amigos del Circo de Francia, la Espada Samurai de Japón, la Medalla de Oro al mérito en Bellas Artes del Ministerio de Cultura de España en 1994... También fue propuesto con sus "Muchachos" en tres ocasiones para el Premio Nobel de la Paz por países como Israel, Japón, R. Dominicana e India. Vivió en la Ciudad hasta su muerte que relataron medios internacionales como The Telegraph.

Pedagógicamente era un ejemplo de cómo chicos pobres, abandonados o de familias desestructuradas podían promocionarse y desarrollar sus capacidades. Benito Estrella en el libro “La educación de la mirada lectora” escribe: “Todas las leyes, decretos, órdenes, instrucciones, currículos, asesoramientos..., que hoy gravitan sobre las aulas como una carga, están formulados por gente que está fuera de la realidad, que impune e irresponsablemente emiten órdenes e instrucciones sin ver sus consecuencias para la formación de los niños y los jóvenes; que solo buscan objetivos espurios e inmediatos de control y propaganda política” (p. 100). Pregunto se en este contexto habrá utopía, creatividad, libertad y fuerza para hacer algo parecido a la nación Bemposta.

¿Cómo se puede explicar el olvido de esta experiencia liberadora desde abajo y en los márgenes del sistema social, educativo y político? Bemposta es un hecho de autogestión, corresponsabilidad, igualdad, preocupación por la cultura (hicieron la primera restauración de S. Pedro de Rocas) y solidaridad. Es deseable recuperar lo mejor de las enseñanzas de esta experiencia.

Ahora más que nunca: Autogestión


Antón Negro

sábado, 13 de enero de 2024

¿Qué decir a quien piensa ser médico, es estudiante, residente o clínico? Entrevista a Juan Gérvas por Carles Blay


Puedes leer el texto -claro y breve- en este enlace.

Entrevista de temática más amplia en este enlace

REGALOS ENTRE PRIVILEGIADOS



Gente que reflexiona ¡y que lo hace muy bien!

Consumir no es placentero. Puede parecerlo durante unas horas, unos días pero no va más allá. Valoramos tener algo que es único pero cuando nos hacemos con cosas "únicas" hasta la saciedad, entonces pierden su valor y nos entregan de nuevo a la desidia, al aburrimiento, a la insatisfacción.

Ahora más que nunca: Responsabilidad

Mer Santiago


Iván Illich, en el centenario de su nacimiento. Demostró que la mayor amenaza para la salud mundial es la medicina, que el patógeno clave es la obsesión por la salud perfecta y que la escuela es una agencia de publicidad de la sociedad enferma.

Juan Gérvas (Doctor en Medicina, médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España, exprofesor de salud pública, Universidad Johns...