sábado, 20 de febrero de 2021

Noticias del gran mundo (EEUU, 2020) de Paul Greengrass

El poder subversivo de las narraciones de historias.


Después de acabada la Guerra Civil estadounidense, el veterano capitán Jefferson viaja de ciudad en ciudad leyendo los periódicos de noticias, hablando de historias que tienen lugar en cualquier rincón del mundo. Un día, en Texas el capitán se encuentra a Johanna, una niña de diez años, casi salvaje, secuestrada seis años atrás por la tribu india Kiowa, y que durante ese tiempo fue educada como uno de ellos. Johanna, en contra de su voluntad, debe ir a vivir a casa de sus tíos carnales.

Parece como si el cine del oeste, el western, se resistiese a morir. Guardando las características típicas de ese cine grandes espacios, sociedades que se forman, aparición de la violencia para solucionar problemas, etc. las películas que se hacen hoy abordan muy inteligentemente muchos temas y asuntos de la actualidad. Noticias del gran mundo es una potente narración en forma de western con muchas cargas de profundidad de reflexión sobre el mundo de hoy.

Habría que destacar en primer lugar los grandes valores formales de la película. Además de destacar la actuación de los dos principales intérpretes, la reconstrucción de los distintos ámbitos en que se desarrolla el filme está muy conseguida, realzada por una fotografía a veces luminosa, otras de tonalidad más oscura, que da el relieve de cada escena. Añádase la música del gran James Newton Howard y nos encontramos con una película del oeste de las de antes.

Salpicadas entre las secuencias de duro realismo se nos muestran también muchos momentos líricos, cargados de poesía visual como por ejemplo el camino de los indios que ovas, es expulsados y derrotados de sus tierras, o la visión de los bisontes despellejados, muertos sólo para aprovechar su piel, o la aparición súbita de una tormenta de arena, imagen de la soledad en la que se mueven los dos protagonistas.

El director del filme, Paul Greengrass lanza su mirada sobre aquellas sociedades en construcción que eran los Estados Unidos en el siglo XIX, pero alude igualmente a las sociedades, también salvajes por su economía liberal, de este en nuestro tiempo donde la destrucción de la naturaleza, los movimientos migratorios (esos indios a los que se les quita todo en nombre del progreso), la matanza de animales, la degradación moral y civil de la sociedad aparecen abiertamente en el filme. Solo cabe la rebelión y el protagonista del filme lo hace a través de algo que parece inocente pero que es muy subversivo: la narración de historias, cuentos y leyendas fuera de la versión de la historia oficial, a través de noticias sacadas de los periódicos que pueden hacer que los hombres embrutecidos por el miedo, la violencia, y la mentira puedan alzar la cabeza para tratar de conseguir un nuevo estatus de derechos humanos y de vida civilizada.

Noticias del gran mundo es una película de camino, donde el trayecto que recorren sus personajes no es solamente físico sino también psicológico y espiritual. La relación entre ellos va a creando además del hábito de la compañía, el amor y éste a la vez se convierte en responsabilidad y autorredención.

Ahora más que nunca, responsabilidad

José Luis Barrera Calahorro, 15 de febrero de 2021

viernes, 19 de febrero de 2021

L@s "buen@s pacientes"

Hace poco, una madre en un foro me enviaba una imagen de Instagram, de una consulta de pediatría famosa por su uso de las redes sociales. Habían iniciado una campaña: "Cómo ser buen paciente". La imagen está aquí: https://www.instagram.com/p/CF_eA05odtA/

Dos frases de Gregorio Marañón:
"Obedecer es siempre empezar a curarse"
"Un médico modesto al que se sigue con fe es mucho más útil que un gran profesor al que se discute"

De aquí podemos deducir que l@s buen@s pacientes obedecen, si es que quieren empezar a curarse, y además siguen con fe a los médicos modestos, sin discuti.

Vaya por delante mi admiración a Don Gregorio, médico humanista donde los haya, y creador de las dos famosas frases. Sin embargo, no podemos olvidar que nos encontramos en el siglo XXI, dos siglos después de aquel que vio nacer a Don Gregorio... y que las cosas han cambiado "un poquito".

Alguien me decía que, al ser pediatras los que habían puesto la imagen, igual se referían a sus pacientes... ya se sabe, las criaturas tienen que obedecer... ¿o no?

Pues yo como madre, prefiero que mi hijo ENTIENDA por qué le dejo hacer unas cosas y otras no, y que DECIDA conmigo qué consecuencias puede tener el hacer algo que no se permite en casa (en mi casa las normas son para todas las personas, pequeñas y mayores).

Así las cosas con las personas pequeñas, así también las entiendo como médica con las personas mayores. Yo no quiero que ninguna persona me OBEDEZCA, y desde luego me horrorizaría que nadie me SIGUIERA CON FE. Yo aspiro a que mis pacientes y usuarias confíen en mí para que les explique sus procesos de salud y enfermedad. Me honra que me elijan para acompañarles en esos procesos con mi ciencia, y allí donde la ciencia falla, con mi persona y mi empatía. Me alegra poder explicar en palabras sencillas lo que yo creo que les pasa y cómo creo que podrían mejorar, y en general, cuando lo comprenden bien, esas personas se convierten en sus propios agentes de salud (que, desde mi punto de vista, es lo que tiene que ser).

Me temo que hay mucha medicina patriarcal y, como yo digo, mucho "despotismo ilustrado médico". En el despotismo ilustrado la premisa era "Todo por el pueblo, pero sin el pueblo", un pueblo al que se consideraba demasiado ignorante para saber qué le convenía. La frase originaria es «Tout pour le peuple, rien par le peuple» (en español, «Todo para el pueblo, nada (hecho) por el pueblo», suele citarse en español como «Todo por el pueblo, pero sin el pueblo».

Su uso se extiende desde finales del siglo XVIII como lema del despotismo ilustrado, caracterizado por el paternalismo, en oposición a la opinión extendida desde los enciclopedistas que veía necesario el protagonismo y la intervención del pueblo en los asuntos políticos, incluso asignándole el papel de sujeto de la soberanía (principio de soberanía popular de Rousseau).

Supuestamente, en una democracia, es el pueblo el que, soberano, elige a sus representantes para que hagan aquello que les han prometido hacer (estaría bien que así fuera, y aquí vendría una discusión sobre si vivimos en una democracia real o no, sin embargo, voy a usar el recurso de Ende: Ésa es una larga historia que deberá ser contada en otra ocasión).

En lo que yo llamo "despotismo ilustrado médico", podríamos decir que todo se hace "por el/la paciente", pero, por favor, SIN injerencia de ningún tipo por parte de esa persona, ya sea infante o adulta, que para eso ya está el profesional sanitario (médic@, enfermera, matrona, farmacéutic@...), que es "quien sabe".

Es esta idea del "despotismo ilustrado médico" la que da lugar a situaciones tan ridículas (si no fuera por el daño que provocan en usuarios y usuarias) como que una mujer que está pariendo en su casa es llevada al hospital por la policía, porque un profesional sanitario ha decidido que dicha mujer no está capacitada para decidir por sí misma dónde puede o no parir.

Es ésta idea del "despotismo ilustrado médico" la que ha provocado una "expropiación de la salud", como dicen Juan Gérvas y Mercédes Fernández. En su libro así titulado, ellos desvelan la dinámica de poder que nos convierte, a los ciudadanos, en dependientes de una medicina desaforada, arrogante e inhumana.

Una medicina que ha sacralizado el cientifismo positivista fundamentado en los ensayos clínicos financiados por las industrias y empresas del sector sanitario y que da lugar a una práctica basada en un uso compulsivo de la tecnología.

El ejercicio de una práctica clínica armoniosa, humana, que considere la singularidad del paciente ha sido arrollada por el empleo de protocolos de prevención, diagnóstico y tratamientos, en una espiral de intervencionismo sin límite que daña y no deja espacio para la salud ni para la posibilidad del autocuidado.

En cierto sentido, los médicos a menudo nos hemos convertido en ejecutores de la expropiación de la salud de los ciudadanos al someterse al poder financiero (y también político) que determina “científicamente” que hay que vacunarse de la gripe, tomar antidepresivos si se está triste o hacerse citologías anuales.

Yo, como médica, lo único que puedo hacer es resistirme a ser esa ejecutora, devolver a las personas que me consultan ese protagonismo que nunca debieron perder, darles herramientas para el verdadero autocuidado, más allá de fármacos o pruebas invasivas, muchas veces innecesarias. Yo como médica, no quiero que tú, mi paciente, me obedezcas. Quiero que busquemos juntos la manera de vivir tu proceso vital de la manera más saludable posible, teniendo en cuenta tus circunstancias, tus creencias y tu sentido de la espiritualidad...

Y qué queréis que os diga, poder vivir eso en el día a día con personas que confían en mí tanto su salud como la de sus hijos e hijas... me parece la profesión más bonita del mundo. 

Teresa Escudero Ozores.
Médica Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Doula. 
Ahora más que nunca: Autogestión


martes, 16 de febrero de 2021

¡Nos convencieron con la propaganda del hijo querido!

¿Qué entenderán por "Humanizar"?
Hubo una época en la que se hablaba mucho de los hijos deseados, de los hijos queridos y esto sonaba muy bien. Parecía imposible que hubiera personas que no estuviesen de acuerdo con esa postura.

El título no está improvisado, sino que pretende ser coherente con lo que se escribe a continuación. Esa propaganda del hijo querido me supuso una crisis cuando vi la definición del hijo querido, tanto por el medio en el que aparecía coma por la definición en sí misma.

El medio en el que aparecía escrita era la “Revista Española de Investigaciones Sociológicas” (nº 39, año 1987, pág. 202) que en aquel tiempo dirigía una tal Rosa Conde, que también dirigía el “Centro de Investigaciones Sociológicas”. El nombramiento para la dirección de esas dos instituciones era y sigue siendo cosa del Gobierno del momento, lo que quiere decir que era básicamente parte integrante del Gobierno y, por tanto, del partido del Gobierno. Más tarde fue ascendida a Ministra de la Presidencia y Portavoz del Gobierno, cuando estaba en los juzgados el tema de los GAL.

La definición dada del hijo querido es la siguiente: “SI EL COSTE DE PREVENIR EL NACIMIENTO DE UN NIÑO ES MAYOR QUE EL DEL NIÑO, ESTE PUEDE SER DEFINIDO COMO DESEADO”. La releí varias veces para entenderla bien, de forma que me quedó grabada en la memoria y tuve claro que es una definición para enmarcar y repensar por las consecuencias que se pueden derivar de ella.

Para entender bien esta definición conviene tener en cuenta las dos tendencias que están siempre presentes en el corazón de los humanos: la tendencia al amor y la tendencia al egoísmo. La definición está en el ámbito de la tendencia al egoísmo, por eso a un humanista serio le remueve la conciencia esta definición por estar hecha en clave de egoísmo y conveniencia.

En consecuencia, entre la aspiración ética a un ideal de vida al que estamos llamadas las personas o la praxis de un materialismo existencial, esa definición se mueve en un ámbito materialista cerrado, en el de los costes, es decir, el capital, el dinero y el beneficio. El camino hacia los grandes ideales humanos de vida se reduce a las conveniencias materialistas, o a una praxis de vida sólo dentro de los límites del materialismo economicista.

Si se leyese más el Evangelio se vería que aquí sería iluminadora la parábola del trigo y la cizaña: el bien y el mal, el amor-solidaridad y el egoísmo están mezclados en la vida humana y con ellos tenemos que convivir... pero cuidando especialmente del trigo para fortalecerlo y no arrancarlo (Mt. 13, 24-30). También resultaría esclarecedor este otro pasaje: “Porque quien quiera poner salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará. Pues ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si el mismo se pierde o se arruina?” (Lc. 9, 24-25).

Hablar del hijo deseado, como se hacía en la definición, deja en el inconsciente que los hijos son en general indeseados, un problema, una privación de libertad. Así me lo manifestaba un padre de familia joven, al que le decían sus amigos que se vivía mucho mejor sin tener hijos... Le aclaré: “Te están diciendo que, si no se animan a sacrificarse por un hijo suyo, es mucho más probable que no se sacrifiquen por un vecino o colega, y lógicamente tampoco por ti”.

Al comienzo de los noventa me dijo un amigo que una asistente social, que trabajaba en un Centro de Planificación Familiar, le había informado que el mayor número de esterilizaciones que habían realizado en los últimos años era a parejas (matrimonios) sin hijos y descendía en este orden con uno, dos y tres hijos, pero con cuatro o más no habían realizado ninguna esterilización. Es entendible que sea así, aunque no sea muy razonable.

En el libro de Alejandro Macarrón, “Suicidio Demográfico en Occidente y Medio Mundo”, dice que entre el 25 y 30 % de las personas nacidas a partir de 1970 no tendrán hijos y añade que entre el 40 y el 50 % no tendrán nietos, es decir, no serán abuelos. Esto lleva consigo que al final de su vida sus relaciones afectivo-familiares serán muy pobres, muy escasas.

Esta propaganda antinatalista pone el foco contra la Iglesia Católica buscando hacer que se acoja acríticamente. El objetivo es provocar para que embistan contra la Iglesia y así asuman esa propaganda. Por eso cuando ponen en la diana a la Iglesia Católica como una institución perversa, oscurantista, malvada... es importante tomar distancia, analizar y buscar honestamente la verdad para protagonizar la propia vida, o, si uno se atreve, hacer lo que hacía el gran escritor inglés Chesterton: defender a la Iglesia Católica para que se avive la conversación y documentarse para hacerlo con argumentos serios. 

Ahora más que nunca: Solidaridad

Antón Negro

lunes, 15 de febrero de 2021

Antonio Romo: "Cómo he arriesgado mucho, he recibido mucho"

Jorge Holguera
Domingo, 8 de noviembre de 2020/Salamancaaldía.es

Antonio Romo es un referente, una persona ejemplar, humilde, valiente e incansable. Preocupado por las personas con necesidades y por los enfermos. Ha sido reconocido con galardones como la Medalla de Oro de la Ciudad de Salamanca 2001, el Premio de Castilla y León de los Valores Humanos 2015 y la Medalla de Oro de la Provincia de Salamanca 2016. Nació en Aldealengua hace 79 años, fue ordenado sacerdote en el año 1964. En la actualidad, continúa ejerciendo acciones solidarias de forma más silenciosa y su obra sigue dando frutos. Ahora vive con su hermana Carmina Romo en el pueblo que le vio nacer. Esta localidad de buenos hortelanos posada a la vera del río Tormes tiene una céntrica plaza con el nombre de este sacerdote en agradecimiento a un hijo del que el pueblo presume orgulloso.

¿Cómo se encuentra?
Hecho polvo (ríe), me ha tocado mucho. Vivo de milagro. Ya fui operado del sistema vascular cinco veces, de cataratas, del estómago y de una hernia.

¿Siguen teniendo las ovejas?
Lo que tenemos no es nada nuestro, todo lo hemos recibido. No podíamos atenderlo y dijimos, vamos a darle a la Junta lo que nos dio por justicia y por honradez. Nos acercamos a Valladolid y expusimos el tema, que no podíamos seguir. Les pedíamos que a ser posible lo dedicaran a chicos marginados, con problemas. Nos atendieron estupendamente y nos dijeron que eso a ellos les desbordaba y que buscáramos quién podría hacerse cargo. Barajamos varias posibilidades y vimos que lo de Santiago Uno coincidía para preparar a los chavales, legalizarlos, enseñarlos algún trabajo.

¿Ha cambiado mucho el proyecto desde que lo lleva Santiago Uno?

Lo que han cambiado han sido las personas, siguen con la misma casa, las huertas, los quesos y las ovejas. Un grupo viene a las huertas. Hay un ambiente majo de familia. Todos los días a media mañana nos sentamos un rato, tomamos un café y charlamos. La que dirige un poco es mi hermana Carmina. A parte de enseñarlos a trabajar, les descubre un poco la vocación de la entrega y el sacrificio. Está con ellos. Si sale algún trabajillo, ellos lo hacen. Lo que se gana, hay una bolsa común y a final de mes se reparte.

¿Usted, qué hace ahora?
Yo ahora hago muy poco, a pesar mío, pero lo he pasado muy bien porque ha habido ilusión. Como no puedo trabajar voy al hospital y estoy allí ayudando a los capellanes. Es otra faceta. Allí lo he pasado muy bien, como una familia. Es prácticamente lo que hago, voy algún día a decir misa a Ciudad Jardín. Si hay que echar una mano aquí, la echo. Estamos en comunión con los de Santiago Uno. En el fondo es una cosa muy sencilla.

Usted qué ha trabajado tanto con personas inmigrantes ¿cómo ve las fronteras?
Me da la impresión de que esto no puede continuar así. Durará cinco, diez, veinte años,.. pero a la velocidad que va todo esto... Hay gente que viene en pateras, esto no se puede tolerar, es un crimen. En la época del sida, teníamos alguna persona y lo de menos era cogerlo. Hay alguien que lo necesita, ahí estamos. Entonces se creaba un ambiente de anuncio, de ilusión, de alegría, de trabajo. Esa época fue muy bonita.

¿Y el coronavirus?
Por eso te digo que aquí tiene que salir algo que cambie nuestro individualismo, no solamente a nivel de cosas pequeñas que no podemos hacer más, pero a nivel mundial esto no se puede consentir. Fíjate a mí me parece que, por ser humanos, ya no hablo de cristianos, tenemos que vivir el riesgo de la intemperie, muchos momentos de no tener nada. Después como la gente es tan buena siempre te ayuda. Nos hemos lanzado a todo. Como decía Jesús: “todo es posible al que cree”. Entonces si crees, puedes lanzarte a lo que sea.

¿Vivimos una crisis de comunidad?
Sí. Para nuestra generación, que nos ha tocado vivir una vida en principio muy dura, muy dura, que después ha venido el boom de la abundancia y ahora viene todo esto, son cambios que para no perder el espíritu tiene uno que arriesgar. En ese aspecto cuando me ordené de cura les dije a mis padres, “lo que me pertenezca a mí que vaya para mis hermanos, que son los que han trabajado para que yo y Carmina pudiéramos hacer una carrera”. He tenido una vida muy arriesgada y como he arriesgado mucho he recibido mucho. He estado en San Morales, allí hacíamos milagros. Después me metí de misionero, trabajé en el metro. En el norte estuve de albañil. Estudié en Calatrava y fui a Puente Ladrillo. Fue una verdadera bendición.

¿Echa de menos Puente Ladrillo?
Sí, lo echo de menos, sobre todo por los sueños cumplidos que las personas tenemos. Te pongo un ejemplo: en una reunión, Carmen Calzada, la directora de Cáritas, expuso su preocupación porque en Melilla había cincuenta inmigrantes que querían pasar a la península, pero hacía falta quien les quisiera acoger. Nos lo explicó tan bien que se me ablandó el corazón y le dije: “mira ya sabes cómo andamos, pero uno más no estorba”. Ayudamos a un chico nigeriano, católico, con seis hijos y mujer en África. El barrio se comprometió a preparar todo lo que necesitaran porque se requería preparar su llegada con cosas como una casa. En principio pensábamos que el avión salía en una fecha más lejana, pero de repente nos avisaron de que partía esa misma noche. Para que pudieran venir los ocho había que conseguir dinero para pagar el vuelo ese mismo día. Todo el barrio se volcó, no sé de dónde salió, pero se consiguió. Después celebramos un bautizo con todos los muchachos y la mujer. Los vecinos fueron los padrinos. Preparamos comida y todos de fiesta. Todo eso trascendió. En Puente Ladrillo era el ambiente, la ilusión… Hoy también es posible hacer.

domingo, 14 de febrero de 2021

TALLERES CLANDESTINOS: Trabajadoras (18) y trabajadores (10) mueren en el textil marroquí.

 
 Ahora más que nunca: Solidaridad 
 Las mismas empresas que hacen donaciones están detras de estas muertes. ¿Es exagerado llamarlo asesinato? 
Lo explica una militante por los Derechos Humanos.
Eugenio A. Rodríguez

viernes, 12 de febrero de 2021

AITITE

Isabel Canales (pediatra), Iratxe Gonzalez, Marta Sanz/médicas de familia 

Non dauz etxekuek? ¿Dónde están los de casa? ¿por qué no vienen a verme?

Era su segundo día después del alta. Había estado 1 semana ingresado, "al principio más allá que acá con una máquina que le ayudaba a respirar y luego mejoró un poquito. Hicieron una excepción con nosotros: nos dejaron estar las 24 horas a su lado porque es un caso especial,el primer día se agitó y pensaba que le habían robado el reloj en el hospital,le tuvimos que atar nos dijeron, y poner un poco de haloperidol, ahora está más tranquilo. A veces pasa con 90 años, se desorientan y más si está sordo aunque en casa esté y haya estado hasta ese momento normal y con la cabeza en su sitio. El cuidado de la familia es crucial, necesita tener el O2 puesto porque si no puede empeorar..." Todo eso nos dijeron. Y así estuvimos día y noche, 7 días en el hospital, pensando que se iba. La víspera del alta pensamos que se moría, apenas respondía...Aquella mañana, una enfermera maravillosa consideró que no era necesario el haloperidol pautado y por la tarde con su mano entre nuestras manos, la mano que había estado atada con un hematoma importante que seguramente se había hecho al no entender qué pasaba,empezó a conectar más. Esa mano cogió la nuestra y la puso sobre las suyas y se durmió. Merendó galletas con leche, un yogur de coco...e iba bebiendo con una pajita que le acercábamos. Le habían puesto seguril y pedía agua,lo que nunca. Estuvimos viendo fotos,sonrió,reconocía a los de casa,què cara me puso cuando le pregunte quién era ése: Neu, nor izango da,bada? (¿Quién va a ser? ¡Yo!) Empezaba a ser él otra vez. Diagnóstico al alta: Descompensación cardìaca. Acidosis respiratoria resuelta. Insuficiencia respiratoria global con tratamiento de seguril,una pastilla para la tensión y O2 al menos 16 horas/ día, máximo 1,5 litros. Seguimiento por su médica de familia. Si nos pasábamos de O2, podía volver atrás, acumular carbónico y empeorar otra vez. 3 PCRs negativas.

Llevaba 2 meses en la residencia. Dicen que llegó “espabilado y contento” del hospital. Increíble. Siempre ha sido fuerte. Y ha cuidado de todo el mundo. Hasta los 90 años solo ha tomado una pastilla para la tensión. ¿Podría recuperarse? Dispuestos a colaborar en el cuidado y seguir a su lado como estuvimos en el hospital, nos despedimos hasta el día siguiente.

No podéis entrar. Le hemos aislado. Es el protocolo.

No entendíamos nada. ¿Cómo que no podíamos estar con él ahora que necesitaba ayuda, compañía para “ir bebiendo”, "tener el O2 puesto todo el rato”, en definitiva para“ no ir para atrás”? En el hospital nos habían dicho que era muy importante el cumplimiento del tratamiento.

Lo intentamos. De nada sirvieron 3 PCR negativas,situación clínica que requería de acompañamiento porque el aislamiento podía poner en peligro el cumplimiento del tratamiento y la evolución clínica. Ninguna información oficial durante 4 días. Extraoficialmente nos llegaba: “está nervioso, le encontramos con el O2 quitado cada vez que entramos, llama al timbre constantemente...”. No dábamos crédito a lo que sucedía. Hablamos con los responsables de la residencia y pedimos información médica diaria y actualizada y entrar con un EPI para estar con él, para cuidarlo como habíamos hecho en el hospital, porque teníamos miedo. Porque estaba asustado. Porque el tratamiento era importante y no estar solo en un momento así, más.

Imposible. “El protocolo es así: 10 días de aislamiento aunque venga con una PCR negativa del hospital porque lo ha podido coger en la ambulancia”. No tenía una PCR negativa. Tenía 3. Y 90 años. Y su sordera. Y miedo. Mucho miedo Su amigo Josetxu falleció en verano en otro pueblo, en otra residencia, una tarde después de que su familia fuera invitada a irse porque” el protocolo no permite que estéis más”. De nada sirvieron:” le vemos mal,queremos estar con él, no está como el resto de los días”. Imposible. Era el protocolo. Falleció solo, el 18 de julio a las 20:30, dos horas más tarde de que su familia se despidiera.

Somos médicas. Trabajamos con protocolos todos los días. Los interpretamos. Los aplicamos y flexibilizamos según la situación. Individualizamos constantemente. E intentamos que no pasen por encima de las personas y las familias. No solo lo hacemos por los demás. Lo hacemos por nosotras. Para no perdernos. Para no justificar lo injustificable. Trabajamos para que no pasen por encima de todos nosotros, de nosotras mismas. Cuando un protocolo no incluye a las familias, cuando un protocolo no individualiza, cuando un protocolo no revisa la humanidad perdida en nombre de la seguridad, se vuelve paradójicamente inseguro, inseguro médicamente, inseguro humanamente.

Hay un informe devastador de Médicos sin Fronteras sobre los efectos de la pandemia en las residencias donde se recogen datos escalofriantes: “Muchos ancianos murieron en soledad, deshidratados, en agonía y sin cuidados paliativos” (https://www.infolibre.es/noticias/politica/2020/08/18/poco_tarde_mal_informe_medicos_sin_fronteras_denuncia_abandono_los_mayores_las_residencias_plena_pandemia_110087_1012.html).

Hay un trabajo descomunal que hacer para corregir estas inercias. En la confección de los protocolos la base es la no deshumanización. Y no escribimos la humanización, porque ésa es la norma. Eso es lo que nos hace humanos. Hay que corregir todo lo que deshumanice. Hay en las residencias maravillosas trabajadoras dándolo todo, sobrecargadas de trabajo con unas condiciones laborales inaceptables. Hay que cambiar esto. Es posible. A estas alturas de la pandemia no hay restricciones de material. La familia debe poder entrar y acompañar a su ser querido con esta edad. Las familias deben poder acompañar para que nadie muera en soledad. Los seres humanos, tengamos unos meses o 90 años necesitamos ser sostenidos, cuidados y amados. Y ningún protocolo puede dificultar que la familia esté acompañando. Ninguno.

Y si no, se revisa. Como ha pedido directamente y con el visto bueno de los internos, el médico Roberto Colino a la dirección del centro donde él trabaja, a las autoridades competentes, incluso al juez http://www.nogracias.org/2020/10/07/hasta-cuando-durara-la-reclusion-de-los-ancianos-en-las-residencias-de-ancianos-por-siapcovid-y-roberto-colino/. En este caso para que pudieran salir, salir a pasear, salir habiendo pasado la COVID19. https://covid19siap.wordpress.com/ya-no-aguanto-mas-en-esta-residencia-que-parece-una-carcel/. Es desgarrador escuchar directamente a los afectados.

Los protocolos se revisan. La relaciones de poder se horizontalizan. Las familias y las personas residentes participan activamente en su diseño. Y los Gobiernos además de tener “grupos de expertos” que marcan restricciones y recomendaciones en nombre de la seguridad, van formando grupos de personas que comienzan a trabajar para el ahora, pero sobre todo para el medio-largo plazo e invierten dinero y energía en confeccionar algo parecido a una vacuna social. Porque si no, estamos perdidos.

La gente de nuestra sociedad que no tiene voz: los niños, las ancianas, a los presos ni los vemos, las más empobrecidas debe participar en nombre de la justicia, de la buena praxis y de la seguridad.

Necesitamos revisar el modelo de vejez que tenemos. Necesitamos revisar los resultados que apuntaba el informe de Médicos sin Fronteras. Necesitamos revisar las vulneraciones de derechos: el derecho a estar acompañado, a morir acompañado, a no ser atado ni sedado si hay otras alternativas. Necesitamos repensar muchas cosas como sociedad. Una de ellas es la vejez. Y la matriz, el Cuidado en mayúsculas. Y es urgente hacerlo ya.

Si no, será difícil construir una sociedad moderna, en la que nos sintamos orgullosas de vivir. En la que se pueda vivir. No hacerlo nos destruye como seres humanos, a todos.

Decía El Roto en una de sus últimas viñetas: “ Morimos de soledad para evitar la muerte”. Que no sea así.

Iván Illich, en el centenario de su nacimiento. Demostró que la mayor amenaza para la salud mundial es la medicina, que el patógeno clave es la obsesión por la salud perfecta y que la escuela es una agencia de publicidad de la sociedad enferma.

Juan Gérvas (Doctor en Medicina, médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España, exprofesor de salud pública, Universidad Johns...