martes, 12 de enero de 2021

Medidas científicas, medidas ideológicas

cienciamundana / 8 noviembre, 2020

Los domingos participo en el programa La galería de EITB. Como solo me dio para 10 minutos (que podéis escuchar aquí) y tenía muchas notas, he escrito este texto-guión.

Una amiga me contaba que un sábado, a las 9 de la mañana, iba por el casco viejo bilbaíno de camino al trabajo, una peluquería, esteticista, a echar 10 horas de trabajo, y le gusta fumarse “un piti” antes de entrar. Mientras maldecía en silencio el madrugón de fin de semana, un coche patrulla se le cruza, baja la ventanilla, y el agente le dice que se suba la mascarilla, ella se niega, que está fumando, que está sola en la calle. 70 € de multa. Aún está esperando que esa misma policía se pase por su centro de trabajo, por el de millones de trabajadores, para garantizar que se cumplan los horarios, las distancias, la ventilación, los EPIs…

¿qué evidencia hay detrás de las medidas coercitivas que se están tomando?

Tenemos dos tipos de evidencia, la que nos da la física y la biología, que muestra que el virus, respiratorio, se transmite por las partículas que se producen al hablar, estornudar o toser. El virus, para ser infectivo, necesita de humedad, así que, la eficiencia, la capacidad de infección es, por este orden, por gotas, aerosoles y superficies (fomites). Para que la infección se produzca por gotas se tiene que estar a menos de dos metros. Los aerosoles por su tamaño, flotan y se mantienen más tiempo y distancia. Y las superficies parece que no están siendo relevantes para la transmisión del SARS-Cov2 más allá de ámbitos donde la carga viral es altísima como pueden ser habitaciones UCI.

Y después tenemos la evidencia de las ciencias sociales, donde podríamos incluir la epidemiología al uso. Estas nos hablan de quiénes tienen más probabilidades de contagiarse y morir. Éstas nos demuestran que estamos ante una pandemia de la desigualdad.

En la revista española de salud pública se ha publicado un estudio sobre los determinantes sociales en la incidencia de la COVID-19 en Barcelona. Algunas conclusiones que extrae son: “Los barrios del quintil de menor renta presentaban un 42% más de incidencia que aquellos del quintil con más renta.” Esta correlación es debida a la desigualdad en salud, más enfermedades crónicas (obesidad, diabetes, sedentarismo, tabaquismo, etc.) y menos recursos sanitarios en general.

Hay otro dato que no lo explica del todo bien la biología o la física de aerosoles: alrededor del 70% de las muertes se produjeron en las residencias geriátricas. Sí, allí se concentran (nunca mejor dicho), aquellas personas con más riesgo de fallecer, pero la distribución no es homogénea entre toda la población de esas edades, o sea, estar en una residencia, además de por la edad, es un factor de riesgo importante.

La comunicación de ambas evidencias y la cuestión del riesgo es también crucial. Como con la metáfora del árbol que hace ruido en un bosque sin gente, la evidencia científica no es tal sino se hace realidad en la sociedad y los agentes decisorios. Así, la comunicación basada en una guerra contra el virus, en que hay que doblegar la curva, y en la responsabilidad social, está escondiendo y tergiversando la evidencia, al menos parte de ella. Poniendo el énfasis en parar todos los contagios, se pierde de vista que no todos los contagiados tienen la misma probabilidad de contagiar, contagiarse, enfermar y de morir, y que por tanto, a lo mejor habría que hacer un esfuerzo mayor en reducir los contagios en aquellos sectores de la población más vulnerables, y que no solo hay que hacerlo disminuyendo el riesgo de contagio total, sino el riesgo de enfermar, y como este último tiene que ver con la inequidad, lo que habría que atacar es esta.

Así que la comunicación de la(s) evidencias está sirviendo para que una, la biologicista, sea la hegemónica, mientras que la proveniente de las ciencias sociales y que va más allá del virus, prácticamente desaparezca.

La comunicación es tan importante que a su vez es fuente de evidencia nueva, aunque sesgada. Es el caso de las encuestas de lugares de contagio. En esta entrevista, Javier Segura decía que el Centro de coordinación de alertas y emergencias sanitarias (CAES) hace una encuesta de casos sin tener en cuenta variables sociales (ocupación laboral, clase social, etc) que daría mucha información de qué profesiones tienen más riesgo de enfermar. En otros países sí se hace. Nos hablan de % de ámbitos de contagio, pero en Madrid en el 75 % de los casos esta variable no se ha recogido. Aún así, medios y políticos han puesto el foco en el ocio, cuando el ámbito social es el 30%, el resto es el laboral y el educativo. Individual vs colectivo. “Esta pandemia es una pandemia de la desigualdad, un vector muy importante de contagio y uno de los factores es la precariedad laboral”

No quieren poner el énfasis en los riesgos. Estos se entrecruzan, son complejos, pero le quitan efectismo al marketing del solucionismo tecnológico. Los vendedores de mascarillas FPP2 ahora dicen que las quirúrgicas no valen, pero ninguno dice que cualquier prevención tecnológica lo que puede hacer es reducir el riesgo, y esta reducción es cada vez más difícil cuanto más cerca de cero está el riesgo. Hay cuatro factores que afectan al riesgo de infección que interaccionan: la situación del hospedador, los factores socioeconómicos, el patrón de contacto y lo ambiental.

El énfasis se pone en las medidas biofísicas: ventilación de lugares cerrados, mascarilla y aire libre; potenciales vacunas y fármacos, ¡hospitales! Ignorando la incertidumbre, culpabilizando a los individuos. Pero luego se ignoran esas mismas evidencias cuando tocan el corazón del sistema, el trabajo y la explotación. Ahí, mascarillas, distancia o ventilación no son relevantes, ahí no hace falta distanciamiento social.

Como todo el mundo está siendo bombardeado por el origen social de los contagios, cuando al dar positivo se le pregunta dónde cree que se ha contagiado, se tiende a responder “el bar” donde se tomó el café, en vez del metro o el trabajo, porque no forman parte del imaginario de posibles, o en menor medida. Por supuesto, esto último tiene que ver con la poca calidad de los datos epidemiológicos que tenemos. Un elemento fundamental de los recortes en Salud pública de la última década.

La hegemonía de la evidencia biologicista lleva a poner el énfasis en el individuo, en el mito de la responsabilidad personal, y no en las medidas estructurales para reducir el riesgo de enfermar y morir. Y esto, y el sesgo ideológico de técnicos y políticos, afecta a qué medidas se toman y cuáles no.

Un ejemplo es este reportaje de El País: “Un salón, un bar y una clase: así contagia el coronavirus en el aire. … estas son las probabilidades de infección en estos tres escenarios cotidianos dependiendo de la ventilación”. En este reportaje se centran en las evidencias biofísicas, sin embargo, ¿tienen en cuenta otras? A golpe de google encuentro dos que interesan: según la EPA, en el Estado español hay 19 millones de personas trabajando, y según la OIT, el 27% de las personas trabajadoras en el Estado español trabaja sin contrato, sin que se cumplan sus derechos. Por lo que es fácil deducir que buena parte de los trabajadores pasarán más de 40 horas semanales en su puesto de trabajo, e igualmente, es fácil deducir que en muchísimas ocasiones no se cumplen las normas de seguridad. Por tanto, no deja de sorprender que los escenarios cotidianos para esos autores sean todos menos donde pasamos más de un tercio de nuestra vida.

Cuesta mucho creer que el trabajo no sea “un escenario cotidiano” de transmisión cuando hasta el 7 de noviembre no era ni siquiera obligatoria la mascarilla. Si a esto sumamos el tiempo en el puesto de trabajo, los niveles de precariedad, la temporalidad, falta de prevención de riesgos laborales e inspecciones de trabajo, condiciones del transporte público, etc; nos hace pensar que el titular de esa infografía huele a propaganda.

El ejemplo probablemente más flagrante es el de las residencias. Como decía, suponen hasta el 70 % de los muertos en algunas comunidades. En País Vasco, un 40 %, y eso porque a pesar de tener una norma nueva, en las residencias vascas se sigue utilizando el Decreto 41/1998, de 10 de marzo, sobre los servicios sociales residenciales para la tercera edad. Una norma de hace 22 años. Así, cuando el gobierno vasco confina los municipios, pero no pone los recursos para que se cumpla la nueva ley, y así reducir el riesgo de personas vulnerables, está claramente priorizando en base a prejuicios ideológicos, porque para reducir el riesgo de esas personas tendría que ir contra su espíritu privatizador (liberal).

Medidas tecnológicas y medidas sociales.

Algunos sectores ecologistas plantean que existe una forma de negacionismo de la crisis ambiental por parte de aquellos defensores del Green New Deal al ignorar (más o menos conscientemente) la imposibilidad del planeta Tierra de suplir de recursos materiales y energéticos para sus sueños de “crecimiento sostenible”.

De la misma forma, aquellos que han ignorado ciertas evidencias con respecto a la pandemia son negacionistas. Primero se ignoró que esto iba a pasar, que el aumento de las zoonosis por la destrucción de ecosistemas nos iba a llevar a sufrir una gran pandemia. Después, pasó y aceptamos con responsabilidad un estado de alarma y un largo confinamiento, sabiendo que muchas de las medidas eran no solo injustas sino contraproducentes al causar yatrogenia (como la de no dejar salir a los niños). Y las consecuencias que iban a tener sobre la salud. Exceso de mortalidad de 60.000. Más tarde nos dijeron que en la nueva normalidad se revertirían los años de recortes en salud pública y atención primaria. Y no se ha hecho, se han cruzado los dedos todo el verano. Llega la segunda ola en las mismas condiciones: sin atender ni siquiera tibiamente los principales elementos que aumentan el riesgo de contagio que son la densidad poblacional, sin rastreadores suficientes, sin la atención primaria reforzada, sin recursos ni medidas para las cuarentenas. Y se toman medidas ideológicas, sensacionalistas, no basadas en la evidencia.

Según Javier Segura, el toque de queda es un elemento de distracción, medidas aparentemente muy contundentes pero que no lo son en realidad. Dejan fuera las que realmente hay que tomar: refuerzo de atención primaria y salud laboral; y apoyo social y laboral.

Como dice Juan Diego Areta Higuera, “Deberíamos estar aplicando eficazmente medidas que sabemos que han funcionado: rastreo desde Salud Pública, refuerzo de Atención Primaria (que incluye la domiciliaria) y del sistema educativo, fomento de actividades al aire libre... Si eso no puede hacerse porque nuestro Estado no tiene capacidad para hacerlo, tal vez sería mejor hacerlo público y se hará lo que se pueda.”

Decía también: “Sin informar a la población adecuadamente, sin reconocer los errores cometidos, las incertidumbres en el conocimiento existente sobre COVID19 ni las limitaciones que tiene nuestro Estado, no podemos responsabilizar a la población, pues sólo le estamos dejando dos alternativas probablemente erróneas: o someterse ciegamente a medidas tomadas por razones no explicadas o rebelarse contra ellas”.

Los medios con el biologicismo hegemónico están creando una bomba de tiempo.

Si científicos y medios nos hubieran dicho a diario durante meses que da “igual” (entre muchas comillas) cuántos positivos haya siempre que nuestras poblaciones vulnerables estuvieran totalmente protegidas, entonces se entendería aún menos el que se confinara a los niños y niñas y se cerraran los parques. “Nos prohíben tomarnos un café a media mañana pero no pasar 10 horas quitando cejas a varios centímetros de distancia”.



Es cierto que las movilizaciones negacionistas están controladas por la extrema derecha, pero el caldo de cultivo de este descontento, desconfianza, caos informativo, etc. no es de su cosecha, sino de medios y biologicistas.

Referencias:

Más sobre residencias:

María Luisa Torijano Casalengua, Javier Sánchez Holgado, Cecilia Calvo Pita y María Pilar Astier Peña https://sano-y-salvo.blogspot.com/2020/05/la-terrible-pandemia-sobre-nuestros.html

Javier Segura

https://www.elsaltodiario.com/coronavirus/javier-segura-epidemiologo-no-tenemos-evidencia-toque-queda-sea-medida-adecuada-disminuir-contagios

Joan Benach

https://ctxt.es/es/20201001/Politica/33862/#.X56MTELay4M.twitter

Manuel Franco

https://www.eldiario.es/sociedad/manuel-franco-barrios-cinco-veces-contagios-deberian-cinco-veces-servicios-primaria-salud-publica-rastreadores_128_6247423.html#click=https://t.co/hiCWN0YQRT

Javier Padilla y Pedro Gullón

viernes, 8 de enero de 2021

Una ETT "humanitaria" busca trabajadores para ser explotados

Elena V. durante la conversación mantenida con La Mar de Onuba el pasado miércoles en Huelva

Jornaleras de Huelva en Lucha/facebook

"Alina Elena V. decidió probar suerte en el mundo agrícola y respondió a una oferta publicada en Milanuncios. Viajó desde Zaragoza hasta Huelva. A los seis días fue despedida y asegura que nada de lo que acordó por teléfono se ha cumplido.
Asegura que la empresa pagaba por debajo de lo establecido en el convenio,y que incumple de forma grave las medidas de seguridad ante la pandemia de COVID. «Me dijeron que nos harían pruebas, pero yo he trabajado seis días sin que me las hayan hecho y sin disponer de mascarillas»"

* Recién está empezando la campaña y ya estamos así...Luego dirán que les falta mano de obra y que la gente no quiere trabajar en el campo.

* Señora Yolanda Díaz Pérez está claro que es necesario aumentar y ampliar las inspecciones de trabajo durante toda la campaña del fruto rojo, ya que estos abusos se dan de manera sistemática en gran parte del sector. ¿ Podría aclararnos como será la situación al respecto este año?

* Señor Luis Planas ¿desde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España volveréis a defender las buenas prácticas de los agricultores esta campaña legislando en favor de estos, favoreciendo la mano de obra al sector y volviendo a mirar hacia otro lado ante este tipo de situaciones?

* Lo de Arima Siap,la empresa sevillana que ofrece servicios integrales a personas con problemas de salud mental y facilita acceso a empleos en el sector agrícola a «mujeres españolas en riesgo de exclusión social», y a «personas migrantes sin empleo en general» es digno de ser estudiado e investigado. Ya lo que nos faltaba, una "ETT con carácter humanitario", que asegura no recibir contraprestaciones por nutrir la plantilla de Emusa Fruit SL con mano de obra migrante y mujeres vulnerables.

* Por cierto, cabría recordar que Emusa Fruit SL , es una de las empresas que denunciamos a Inspección de Trabajo la pasada campaña y de la que aún no hemos obtenido respuesta.

*  Destacamos también otro detalle : "Le entregó una ficha dotada con un chip con el que la empresa contabiliza las cajas recogidas. Le advirtió de que tendría que pagar 30 euros si la perdía." 

Este es el famoso chip, que en algunas fincas tienes que pagar por él al empezar a trabajar o si lo pierdes, y que utilizan para al día siguiente obtener la lista de productividad con la que te amenazan y te obligan a trabajar como si fueses a destajo. Una ilegalidad en toda regla. 

+ Al igual que trabajar dependiendo de la producción, 3 o 4 horas al día y que te paguen a 5 euros la hora ¡¡ NO ES LEGAL!!

+ SI FIRMAMOS UN CONTRATO DE 39 HORAS SEMANALES , TENEMOS QUE TRABAJAR Y COBRAR 39 HORAS SEMANALES, QUE ES LO ESTABLECIDO EN EL CONVENIO COLECTIVO DE TRABAJADORES DEL CAMPO.

+ EL SALARIO DE PEÓN AGRÍCOLA, TRAS UNA SENTENCIA DEL TRIBUNAL SUPREMO, NO PUEDE SER INFERIOR A 44,99 EUROS. A LOS EVENTUALES HABRÍA QUE SUMARLE LAS PAGAS EXTRAS Y LAS VACACIONES LO QUE SE CALCULA ALREDEDOR DE 48 EUROS.

+ LA JORNADA LABORAL ES DE 6 HORAS Y MEDIA MÁS LA MEDIA HORA DE DESCANSO

+ +INFOLAS HORAS EXTRAS DEBEN SER PAGADAS AL 75% MÁS DE LA HORA NORMAL.
QUE NO NOS ENGAÑEN NI SIGAN ROBÁNDONOS. CONOCE TUS DERECHOS Y DENUNCIA LOS ABUSOS Y LA EXPLOTACIÓN. 

TODA LA ADMIRACIÓN Y TODO EL APOYO PARA LA COMPAÑERA ELENA, POR SU VALENTÍA Y POR NO DEJAR QUE PISOTEEN SUS DERECHOS Y DENUNCIARLO

+INFO:
conviene leer y ver el documento de la revista "La mar de Onuba" (aquí)

miércoles, 6 de enero de 2021

Ser madre no es lo mismo que ser padre: la biología es políticamente incorrecta

En estos días en que se aprueba la igualación obligatoria de permiso laboral de padres y madres conviene leer el blog de ibone olza, con textos como este de marzo de 2018

Ibone Olza
La biología de la maternidad lleva camino de ser lo más políticamente incorrecto en estos tiempos. Decir, reconocer, que las mujeres gestamos, parimos, amamantamos, y que los bebés quieren estar con sus madres y en sus brazos significa exponerse a ser tachada de rancia o retrógrada o a recibir otros insultos y descalificaciones varias

Por eso a veces, como feminista apasionada de la neurobiología, me siento como el niño del cuento que señala que el emperador va desnudo. Es obvio que no es lo mismo ser madre que ser padre, es obvio que nuestra realidad biológica es profundamente diferente, pero ya casi nadie se atreve a decirlo. Queda mal. Y sin embargo hay que decirlo, y hay que empezar a reconocer las necesidades de los bebés, esos grandes olvidados. Y no, para un recién nacido o para un bebé de cinco meses no es lo mismo su madre que su padre. Les necesitará a ambos toda su vida, pero de formas y maneras muy diferentes, a distintos ritmos. Pero esto se quiere negar, ocultar, silenciar. Decir que el bebé necesita a su madre y quiere estar con ella es como digo lo más políticamente incorrecto que se puede decir ahora. Rompedor. Amenazante para este sistema que ha montado tremendo negocio precisamente a base de separar a los bebés de sus madres. Y sin embargo es así, los seres humanos, al principio de la vida necesitamos a la madre mucho más que al padre. Luego las cosas cambian: el rol paterno también tiene una neurobiología propia, y probablemente los padres sean necesarios e importantes para salir al mundo, tal vez sean imprescindibles, para explorar, para aprender, para que los pequeños empiecen a despegarse de la madre cuando empiezan a caminar y a hablar y salen ávidos de curiosidad al mundo cercano.

Por todo ello me declaro en contra de la propuesta de la PPiiNA, plataforma que aboga por unos permisos de maternidad y paternidad igualitarios, intransferibles y obligatorios. Les agradezco la intención: comparto profundamente su anhelo de una sociedad donde las mujeres no nos veamos discriminadas en el mercado laboral por la posibilidad de ser madres, menos aun por serlo. Pero no creo que su propuesta sea la manera de lograrlo. Más bien creo que , como dice Patricia Merino en este texto La maternidad como cuidado, «al patriarcado no se le podía haber ocurrido un modo mejor y más simple de abundar en la devaluación de la maternidad frente a la paternidad.»

Desde la PPiiNA tachan de desequilibrio el que el permiso de maternidad actualmente dure 16 semanas y el de paternidad. Pero no, no es un desequilibrio, es una diferencia. Las madres gestamos, parimos y podemos amamantar, los hombres no. Nuestro cuerpo se transforma con cada embarazo y así sigue durante meses o años. Los bebés necesitan contacto, cuerpo a cuerpo con la madre, mucha teta. A ser posible seis meses de lactancia exclusiva, y algunos años más combinada con otros alimentos. Las madres necesitamos, soñamos con, una sociedad que nos reconozca, que honre nuestra impagable función social. Es urgente. El principio materno universal es el de evitar el sufrimiento, no sólo el de nuestras criaturas, el de todos y todas.

Los hombres que desean compartir los cuidados de sus hijos ya lo están haciendo, de mil maneras, conozco muchos de ellos. Además obtienen un máximo reconocimiento social por ello, se les alaba y califica de padrazos. Con la propuesta de la PPiiNA, de llevarse a cabo, surgirían toda una serie de problemas añadidos. Si la madre no está con el padre, especialmente. Como ya está pasando con el delirante asunto (y dañino) de las custodias compartidas impuestas, ¡hay hombres que reclaman la custodia compartida desde el nacimiento! Pobres bebés.

Yo creo que si hablaramos de propuestas lo prioritario debería ser alargar la baja maternal a seis meses, mínimo. Asi al menos podríamos mantener la lactancia exclusiva el tiempo que recomienda la OMS, UNICEF y la Asociación Española de Pediatría. Y reconocer, apoyar, flexibilizar de mil maneras para poder ir a trabajar con nuestros bebés si queremos, cuando queramos. Ser creativos con las propuestas y soluciones. En cuanto a permiso parental, podría ser igualitario, tal vez, pero salvo las dos primeras semanas tras el nacimiento, el resto creo que tendría que ser a partir de los seis primeros meses, antes de los seis años. Que se lo pudieran coger cada vez que el bebé o niño pequeño lo necesita, cuando está malo, cuando empieza la escuela, cuando llega su hermano-a, etc…Es decir, en función de las necesidades y pasados los seis primeros meses, no antes. Sobre todo, creo que el permiso y la retribución tendrían que ser para quien cuida al bebé, incluso si es la abuela o la tía.

Seguro que me lloverán las críticas, pero, lo seguiré afirmando: ser madre y padre no es lo mismo, y todos los bebés quieren estar con sus madres o muy cerca de ellas.

+INFO:
Documento original y más de 80 comentarios de los lectores (pinchando aquí)

miércoles, 30 de diciembre de 2020

MORTALIDAD EN EUROPA DURANTE LA PRIMERA Y SEGUNDA “OLA”. ¿Que nos dice?


Esta gráfica muestra mortalidad por millón de habitantes en los países europeos en la primera y segunda “ola”. Se  han recogido todos los decesos que se han registrado como causa fundamental la COVID 19, aunque ese diagnóstico sea en muchos casos discutible. 


En la gráfica se aprecia que los países que tuvieron la mortalidad más alta en primavera han tenido en esta ocasión mortalidades más bajas, algunos como Suecia mucho más bajas. Esto ha sucedido a pesar de que todos los indicios indican que el numero de casos no ha sido menor sino probablemente más alto. Ademas a pesar de que han estado vigentes medidas insensatas y dañinas, su grado ha sido mucho menor que las aplicadas en la primera ola.  


Las razones de la menor mortalidad pueden ser varías. En primer lugar la población con mayor riesgo de sufrir cuadros graves ya los experimentó y en muchos casos falleció a consecuencia de ellos.


 En segundo lugar el manejo clínico ha mejorado. Fundamentalmente se han eliminado tratamientos desaconsejados y se han incorporado los fármacos para prevenir trombosis e hipercoagulabilidad y dexametasona/prednisona. 


En tercer lugar puede que la población de riesgo haya estado ligeramente más protegida (de todas maneras de forma insuficiente). 


Ademas, y esta gráfica no lo muestra, los contagios y sobre todo los muertos han tenido lugar de forma menos explosiva, no hubo el inicio exponencial de la primera ola. Es decir que si los muertos de la primera ola abarcan 2 meses los de la segunda han tenido lugar a lo largo de 7 meses. 


Esto sugiere que ya hay una parte más numerosa (su porcentaje es discutible)  de la población que esta inmunizada o no es susceptible al virus. Su porcentaje es discutible pero en todo caso no despreciable ya que condiciona la velocidad de difusión del virus.


Por otro lado vemos que los países que se vieron menos afectados en la primera ola, lo han sido, en general mucho más en la segunda. Eso significa que no se trató de que las medidas adoptadas ni su posible precocidad hayan tenido gran efecto. Es un mensaje para los que creen que los confinamientos y restricciones llegaron tarde. En segundo lugar hay razones fundadas para pensar que la virulencia de virus no es más baja (tampoco más alta). Hay una excepción en este cuadro y es Bierlorusia, no ha tenido mortalidad significativa ni en la primera ni en la segunda ola, a pesar de que es el país con menos restricciones en Europa. 


Tenemos que pensar que una tercera ola debería reforzar estos fenómenos  y ni los países que han sufrido el mayor impacto de la Pandemia en el primer o segundo periodo probablemente tendrán una tercera ola (si se produce) mucho más leve. ¿Es verdaderamente necesaria una vacunación universal con una vacuna sin todas las garantías? 

José R. Loayssa. Médico de familia. Urgencias. Pamplona


martes, 29 de diciembre de 2020

Silencio

¿Qué decir cuando una persona está físicamente sana y su parte anímica precisa de sustancias químicas que lo estimulen para poder hacer una vida ordenada?

¿Qué imagen nos formamos desde fuera de dicha persona?

¿Qué decir cuando esa persona se bloquea y es incapaz de hablar?

Empatía

Por desconocimiento, los seres humanos “sanos” , critican ciertos tipos de silencio de otros seres humanos.

Su actitud, sus respuestas entrecortadas, … si llegan a producirse, da pie a que los más avezados, por falta de conocimiento de lo que está sucediendo en el interior de dicha persona, emitan juicios, … y no del todo favorables, en algunas ocasiones; otras, en cambio, sí lo son, congraciándose o identificándose con dicho ser, sin decirlo, poniéndose en sus zapatos e intentando ayudarle. Todo ello debido a un sentimiento de magnanimidad, el cual solo se halla en personas de espíritu grande, despegadas de toda materialidad y protagonismo, cuyo único interés personal, radica en ayudar a quien tiene enfrente y que se realice como persona. Esas personas existen.

Este hecho tiene mucha importancia, pues aunque es un camino a recorrer solo, siempre será mejor hacer dicho camino si recibimos ayuda. Las crisis solo las puede superar el que las sufre, los demás, por mucho que digan o hagan , no pueden superarlas en piel ajena; por mucho que nos desespere ver cometer errores que sabemos no llevan a ningún lugar. Como siempre ha sucedido los cambios cuestan y, más aún a ciertas edades.

El que a una persona joven le diagnostiquen una patología mental, no suele ser plato de buen gusto. Si añadimos a la patología que nos diagnostican, que uno está en lo mejor de su vida, en los años de formación, transición de la adolescencia superada, a la edad juvenil, para pasar a la edad adulta, de los dieciocho a los treinta años, imagínense.

La sangre bulle, las ideas se disparan, toda la fuerza que la naturaleza le regala se convierte en una fuga ( una salida accidental desde el interior de una persona truncada psíquicamente ) . Como en toda fuga , se pierde fuerza y se malgastan las energías. El circuito de la vida pierde presión, ilusión.

En algunos casos uno se obsesiona con una idea haciéndola central en su vida, pero fuera de la realidad en la cual se desenvuelven los demás seres humanos. Toda su fuerza vital la dirige en un sentido erróneo. Aún así, para el que está en dicha situación , es la única solución a lo que le está sucediendo y, no admite bajo ningún concepto el estar equivocándose. Para uno es muy difícil aceptar que su vida se haya truncado.

Lo primero es no aceptar lo que está sucediendo. ¿ Por qué tengo una tara, por qué me lo dices tú?. Estoy vivo. Físicamente nada me impide representar mi papel.

Cuesta dormir, cuesta tener que levantarse, cuesta tener horarios, cuesta estar sujeto en un solo punto del trabajo y relacionarse con los demás. Centrarse es muy difícil. Las ideas bullen, y se creen realizables por muy descabelladas que sean. Muchas veces uno se siente perseguido por fuerzas ocultas e intenta su “fuga”.

Se sufre sin ningún motivo físico. Comienza la angustia. El estómago se contrae. Se llora sin motivo. Se escucha lo que nadie escucha, se interpreta lo que se escucha como un ataque personal a uno mismo, o una alabanza. Se es centro del universo ya que además se ve, en algunas ocasiones, lo que nadie ve. Y uno se siente elegido para un plan especial que solo uno puede realizar. “Esto último es cierto para todo ser humano”, con patología o sin patología.

Lo que no es cierto es que uno tenga licencia para ir en sentido contrario en la autopista de la vida, saltándose uno las normas que deberían regular toda convivencia humana. Al igual que la máxima norma de tráfico, no escrita, es evitar cualquier accidente, la máxima de la libertad ciudadana nos dice : que nuestra libertad como persona termina donde comienza la de la otra persona que tenemos enfrente.

No se es capaz de analizar tanta incomprensión. Uno se desorienta sin ser consciente de ello. Si tiene un ego hasta entonces muy crecido, verá todo a través de un prisma de superioridad. Si su ego está bajo, se sentirá despreciable. Ambas sensaciones suelen combinarse, pasando de ser un superman a ser un don nadie.

Aún con todo esto, uno se resiste a admitir que algo falla. Sentimientos entrecruzados de sensaciones anómalas. ¿ Por qué ayer estaba sano y hoy no ?.

Dicha persona se halla con toda su fuerza interior para esforzarse en hacer un camino en el cual desarrollar su vida futura, su camino a seguir, dentro de todas las variables que se nos ofrecen en la sociedad en la cual nos desenvolvemos y, dentro del marco en el cual se nos ha inculcado que no debemos salirnos, para no estropear nuestro lindo papel y conseguir llegar a ser lo que se espera de nosotros, de cada individuo en particular.

El no conseguirlo, porque se nos dice mediante un diagnóstico que estamos limitados, produce un nuevo enmarcamiento para nuestro lindo papel, que ya no es tan lindo, como si lo arrugasen entre las manos con saña, lo estrujaran y lo tirasen a la papelera. Reciclar ese papel es un trabajo prometeico. Nadie puede hacerlo solo.

El mito de Prometeo ha tenido tres interpretaciones profundas a lo largo de la historia de la cultura occidental:

A)  Figura bienhechora, civilizadora, que hace posible el progreso de la humanidad e intenta igualar al hombre con los dioses.

B)  Prototipo romántico del rebelde que desafía a los dioses y a la naturaleza ( titanismo ).

C)  Figura funesta, ya que el conocimiento, la ciencia y la técnica arrancaron al hombre de su inocencia originaria y ha sido causa de desastres y sufrimiento.

Que cada uno saque sus conclusiones .

Ahora más que nunca: Diginidad 

Israel Durán 

´Más vale honra sin barcos que barcos sin honra´´.(1) 
Casto Secundino María Méndez Núñez, contraalmirante de la Real Armada Española. 

domingo, 27 de diciembre de 2020

Las pandemias no son problemas sanitarios sino sociales


Juna Gérvas/Mercedes Fernández
Las pandemias no son problemas sanitarios sino sociales, como casi todas las cuestiones en torno a las enfermedades infecciosas (en el buen entendido de que la medicina en su amplio sentido de salud pública es más cuestión política que clínica). Es decir, por ejemplo, para acabar con el cólera lo que se necesita no son antibióticos y vacunas sino decisiones políticas que aseguren el suministro de agua potable y la depuración de las aguas residuales. Así, además, se evitará el cólera y otras muchas enfermedades que se transmiten por el agua.

¿DÓNDE PODEMOS LLEVARLA PA QUE NO QUIERA MORIR?

Es penoso y duro de vivir queriéndote morir cada día porque no ves luz ni sentido a nada de lo que haces. Es penoso y duro acompañar a una p...