domingo, 27 de diciembre de 2020

Las pandemias no son problemas sanitarios sino sociales


Juna Gérvas/Mercedes Fernández
Las pandemias no son problemas sanitarios sino sociales, como casi todas las cuestiones en torno a las enfermedades infecciosas (en el buen entendido de que la medicina en su amplio sentido de salud pública es más cuestión política que clínica). Es decir, por ejemplo, para acabar con el cólera lo que se necesita no son antibióticos y vacunas sino decisiones políticas que aseguren el suministro de agua potable y la depuración de las aguas residuales. Así, además, se evitará el cólera y otras muchas enfermedades que se transmiten por el agua.

sábado, 19 de diciembre de 2020

EL DEPARTAMENTO DE EDUCACIÓN DE NAVARRA VULNERA EL DERECHO A LA EDUCACIÓN

El 5 de octubre, un grupo de familias y educadores escribimos una carta al Departamento de Educación de Navarra, al defensor del pueblo y los medios de comunicación, exigiendo un cambio del protocolo COVID para las escuelas, para que el alumnado de primaria no se confine cada vez que haya un positivo en el aula.

El 9 de octubre fueron las familias del Colegio Cardenal Ilundain, doblemente confinadas en un mes, las que hicieron esta propuesta; el 20 de octubre, lo retomaron las APYMAS de Navarra en su reunión con el Consejero.

El tema se ha seguido dialogando en cada reunión del Comité Técnico de Coordinación de COVID-19 del Consejo Escolar de Navarra. El acta de la 5ª reunión de este Comité, de 19 de noviembre, recoge expresamente cómo se acepta el cambio de protocolo para el alumnado de primaria.

Las instituciones sanitarias y educativas afirman una y otra vez que la escuela es un lugar seguro, que los contagios no se producen dentro del aula, sino fuera de ella, y los estudios realizados afirman que el menor riesgo de transmisión se da entre los menores de 12 años.

A pesar de todo esto, la decisión de dejar de confinar masivamente al alumnado de primaria e infantil aún no se ha llegado a implementar en nuestra comunidad, a diferencia de lo que ha hecho por ejemplo Aragón. Lo que significa que se sigue privando del derecho de ir a la escuela, de relacionarse, jugar con otros niños y moverse libremente, a miles de alumnos y alumnas.

Ya durante el primer estado de alarma los niños tenían menos derecho que los perros a salir a la calle, y ahora, después de un confinamiento obligatorio de 40 días, y sin justificación científica que lo avale, les volvemos a mandar “a casa” cada vez que un compañero, con el que puede no haber tenido ningún tipo de contacto, da positivo.

Aulas enteras confinadas, además de suponer un trastorno para miles de familias que tienen que ver cómo conciliar vida laboral y cuidados, supone nuevamente un golpe brutal para la infancia. Aumentan los estudios que afirman lo pernicioso que es y ha sido el confinamiento para los menores, especialmente para los más pobres, pues no sólo existe brecha digital, que dificulta el seguimiento de tareas y clases online, sino cultural, social, y económica. “Quedarse en casa”, aunque para algunos niños sea como unas nuevas vacaciones, para otros es un auténtico infierno, de abandono, soledad, maltrato o abuso.

Los niños no votan, no se manifiestan, ni protestan públicamente, no escriben cartas al director… Pero sí sufren, y mucho, el desprecio de nuestras instituciones. Se dice de ellos que son “resilientes” y que se adaptan “mejor que nadie” a cualquier situación. Pero eso no puede ser excusa para tratarlos como les estamos tratando en esta pandemia.

Confinar aulas enteras en primaria “por protocolo”, no aporta ningún beneficio, y son importantes los daños que causa.

Por eso los abajo firmantes exigimos el cambio inmediato de esta medida y se ejecute desde ya la medida aceptada por unanimidad de todos los miembros del Comité Técnico de Coordinación de COVID-19 del Consejo Escolar de Navarra por la cual se establece que no es necesario el confinamiento de toda el aula en el caso de que uno de los alumnos haya dado positivo.

Mª Elena García San Segundo. 08988684P
Claudio Fernández Quirones. 73481793P
Genny Jaldin Amusquivar. 73485537P
Samuel Valderrey Pérez 71135268V
Nuria Sánchez Díaz de Isla. 12769859Y
Deise Edith Calero Borja. 73435152Q
Gloria Bastida Albaladejo. 22998035J
Ildefonso Hervas Ruiz. 26493323Z
Yani Vargas Rosario. Y4981885F
Pilar Martínez Abadía 44614674X
Beatriz Martínez Abadía. 33428577D
Rosario Leyre Escobedo Romero 72805913B
Beatriz Ansa Alvarez. 44612512X
Pablo Blanco Del Moral. 72687492V
Maria del Carmen Ochoa Nieto. 72042380D
Rafael Escobedo Romero. 72691482M
Wendy de la Rosa. Y5143329Z
Gianella Oliva Acero. 73485549C
Fran Larumbe Zugasti. 44625101H
Amaia San Jose Esarte. 33439659M
Nancy Gloria Pinto Casas.Y7884508F
Génesis Fátima Aurora Carazas Pinto. Y7884739P
Gretty Santórum. 73114645-Z
Yoana Reguera Minguez. 33435179X
Patricia Ruiz Domínguez. 44622749n
Antonia Hervás Ruiz. 26485778J
Cristina Flores Sardiña. 33441902v
Úrsula León Castro. 44649827L
Nazim Vega Elías. 44649305A
Fernando López Galar. 72681997 
(Los firmantes son padres y/o profesores)

jueves, 17 de diciembre de 2020

¿Es mucho pedir al PSOE que sea socialista?

Estos días parece que el Congreso aprobará la ley de eutanasia propuesta por el PSOE. Y uno se pregunta si es mucho pedir al PSOE que sea socialista. 

Que sea socialista y tenga en cuenta los condicionantes sociales que influyen en las decisiones de las personas, como la de solicitar la eutanasia. “No hay libertad si no se llega a fin de mes” dijo Pablo Iglesias en el debate de investidura. ¿Serán libres las personas que no lleguen a fin de mes y soliciten la eutanasia? Dos años de espera para recibir la ayuda a la dependencia. ¿Será libre la persona que estando a la espera de respuesta de esta ayuda solicite la eutanasia? ¿Es socialista esperar dos años para recibir una ayuda y dos semanas para recibir la eutanasia?

Que sea socialista y apoye a los trabajadores que tienen que compaginar el cuidado de un familiar enfermo crónico o terminal y el trabajo. Cualquiera que pase por un hospital, ve a personas haciendo piruetas para conciliar el cuidado del familiar y del resto de la familia y el trabajo. ¿Cómo garantizará la ley que los enfermos no solicitan la eutanasia para aliviar a unos cuidadores estresados por las condiciones laborales?

Que sea socialista y proporcione el apoyo necesario a las familias con miembros enfermos. María José Carrasco solicitó en 2007 una residencia a la Comunidad de Madrid. No se le concedió. En 2018 expresa reiteradamente su deseo de suicidarse. ¿Se puede concluir que la decisión de suicidarse fue una decisión libre tras "el nulo apoyo de las administraciones" como reconoce la Fiscalía?

Que sea socialista y entienda que hay cosas que nunca se permiten, ni aunque sea libremente. Se nos dice que la eutanasia no será obligatoria y sólo se acogerán aquellas personas que lo soliciten. Pero un trabajador por cuenta ajena no puede renunciar “libremente” a sus vacaciones ¿y puede renunciar libremente a su vida?. ¿Puede una persona renunciar libremente a su libertad y convertirse en esclavo de alguien?

Que sea socialista y no tema el debate, el contraste de opiniones, el diálogo. Esta ley se va a aprobar sin que el PSOE haya permitido que comparezcan asociaciones de médicos, de enfermos, de familiares de enfermos… en el Congreso, sin solicitar un informe al Comité de Bioética de España.

Dirán que todo eso se puede hacer a la vez que se aprueba la eutanasia, que no es incompatible… pero aquí hablan los hechos, no las palabras.

Ahora más que nunca: verdadero socialismo

Eugenio A. Rodríguez es sacerdote en Las Palmas de GC
Diego Velicia es psicólogo en Valladolid

jueves, 10 de diciembre de 2020

El retorno de Esquilache. Los resabios despóticos de la gestión política de la pandemia


La historia nos ofrece a veces repeticiones de dramas que parecen segundas ediciones, ya sea en clave cómica, como creía Marx, o corregidas y aumentadas en forma trágica, como cuando la enfermedad, la guerra o el hambre campean en un mundo en el que las víctimas son más, aunque sea por mera lógica demográfica.

La historia de Leopoldo di Gregorio, marqués de Squilace, se reedita hoy ante nuestros ojos, aunque no sabríamos decir si es más cómica que más trágica. Dejémosla en tragicómica. El dichoso marqués, hábil y eficiente ministro de Carlos III, que reformó y saneó Madrid, dotándolo por primera vez de cloacas, alumbrado, pavimento y otros avances, no se contentó con esas reformas y para modernizar España -¿nos suena de algo?, ¿cuántas modernizaciones llevamos promovidas desde el poder?-, y quiso hacerlo hasta en el vestuario. Por razones prácticas -higiénicas, de orden público, etc.-, quiso imponer la capa corta y «con sombrero de tres picos o montera», prohibiendo la capa larga y el chambergo, «de forma que de ningún modo vayan embozados ni oculten el rostro», y así lo mandó cumplir bajos penas de multa y cárcel en un decreto de 10 de marzo de 1766 (¡qué ironía, pero nada que ver con un estado de alarma de 12 de marzo de 2020!).

A Esquilache no le faltaba razón ni buena voluntad en sus reformas, sin embargo, su manera de llevarlas a cabo sin contar con la opinión y la voluntad del pueblo se ganó el fracaso merecidamente, tanto más cuanto que la reacción del pueblo, que era víctima de una carestía y una miseria que se paliaban con medidas estéticas -otro paralelismo a tener en cuenta hoy-, se embozó tras un orgullo castizo en defensa de la propia libertad y dignidad.

En los tiempos del coronavirus volvemos a la mascarada y a la imposición descarada de medidas que encubren la ignorancia e impericia de un gobierno al que sobra autoritarismo y le falta ciencia. Esquilache era un déspota ilustrado y con su caída por el famoso motín del 23 al 25 de marzo de 1766 se perdió a un gran administrador, a cambio el pueblo amotinado puso algún límite al despotismo, a quien cantaba: «Yo el gran Leopoldo Primero / Marqués de Esquilache Augusto / rijo la España a mi gusto / y mando en Carlos III. / Hago todo lo que quiero. / Nada consulto ni informo / a capricho hago y reformo. / A los pueblos aniquilo / y el buen Carlos, mi pupilo / dice a todo: “Me conformo”».

Una copla que el pueblo podría cantar con más razón poniendo en lugar de Leopoldo al botarate de Sánchez, al fanfarrón de Iglesias y al indocumentado de Illa, quienes lucen sus resabios despóticos al tiempo que su ilustración brilla por su ausencia. Lo cual explica que lleguen tarde a todo, que desperdicien las ocasiones favorables y que impongan medidas como palos de ciegos.

Para muestra basta el lío de las mascarillas: primero innecesarias, después indispensables, antes de uso discrecional, ahora obligatorio, con una política que es el reverso de la de Esquilache: embozar a todo el mundo, al tiempo que se enmascaran las responsabilidades y su verdadera intención de recaudar un impuesto de lujo (IVA del 21%). Han conseguido tapar la boca a todo el mundo y llenar la calle de embozados sin causa ni razón. No negaremos la utilidad de la mascarilla donde y cuando existe riesgo: espacios cerrados, multitudes apretadas, transporte público, etc. Pero su uso superfluo, únicamente beneficia a algunos negocios privados que ya hacen su agosto, y al gobierno, al que se la acaba de arrancar la máscara. Esquilache no lo habría hecho, porque a su manera amaba al pueblo. Nuestros políticos, al revés, pretenden que el pueblo los ame, sin darse cuenta de que ellos sí se merecen un motín de verdad.

En aquel entonces un pueblo tradicionalista, castizo y pobre tuvo un arranque de dignidad, se le hincharon las narices embozadas, desafiaron al poder con valentía y exigieron la dimisión del poderoso marqués. En su segunda edición, por el contrario, el pueblo está ya modernizado, es progresista, pudiente y habla idiomas y, sin embargo, permite al poder traspasar todas las líneas rojas sin reacción alguna.

Un pueblo con dignidad, en estas condiciones, tiene todos los motivos para amotinarse como entonces, y también, como entonces, para poner como primer punto de sus reclamaciones las dimisiones que sean necesarias y que un gobierno con vergüenza debería haber provocado sin que nadie lo solicite. Y, en segundo lugar, exigir una verdadera dirección experta de la lucha contra la epidemia, por encima de los partidismos y la baja política, verdadero virus que infecta nuestro país sin vacuna a la vista.

Ahora más que nunca: DEMOCRACIA REAL

Luis Ferreiro

sábado, 5 de diciembre de 2020

Hay alternativa a la eutanasia

La aplicación de “tratamientos paliativos” cuyo objetivo prioritario es el alivio de los sintomas que provocan sufrimiento y deterioran la calidad de vida del enfermo en situación terminal, no es eutanasia, aunque se pudiera ocasionar indirectamente un adelanto del fallecimiento. La clave reside en la “intención que preside la conducta médica”. No es eutanasia por tanto, aplicar un tratamiento necesario para aliviar el dolor, aunque acorte la expectativa de vida del paciente como efecto secundario no buscado.

En dicho caso estaríamos hablando de “Ortotanasia”; dicho término se refiere a permitir que la muerte ocurra “en su tiempo cierto”, “ cuando deba ocurrir”, por lo tanto los profesionales de la salud están capacitados para otorgar al paciente todos los cuidados y tratamientos ( paliativos ) para disminuir el sufrimiento, pero sin alterar el curso de la enfermedad y, por lo tanto, el curso de la muerte.

Los pacientes en estado vegetativo, no padecen una enfermedad terminal y no necesitan máquinas para garantizar las funciones vitales. Dichos pacientes respiran espontáneamente, digieren de forma natural los alimentos, realizan otras funciones metabólicas y se encuentran en una situación estable. No pueden sin embargo alimentarse por sí mismos.

Aceptar la dependencia, los cuidados , exige humildad y generosidad ( estamos acostumbrados a ayudar pero no a ser ayudados ). Aceptando la ayuda contribuimos a que otras personas sean más compasivas y humanas ; mientras que empujando a la eutanasia fomentamos el endurecimiento interior, y la insensibilidad.

Hay alternativa a la eutanasia y, son los cuidados paliativos. Una de las metas principales de los mismos, es el control del dolor y de otros síntomas para que el paciente pueda permanecer lo más alerta y cómodo posible. Vienen siendo aquellas atenciones que se dan a un paciente con una enfermedad potencialmente mortal, en fase avanzada y al que no afectan los tratamientos curativos.

Debemos valorar el ejemplo que damos a los jóvenes sobre cómo tratamos a nuestros mayores que sufren. ¿Queremos transmitirles que vamos a librarnos lo antes posible de todo aquello que nos estorba ? ¿Cómo nos tratarán ellos a nosotros entonces?

Israel Durán

Ahora más que nunca: Dignidad.

jueves, 3 de diciembre de 2020

Woody Allen. “A propósito de nada” y “Rifkin`s Festival”. Un libro y una película.

Hace ya más de un mes que acabé de leer el libro escrito por el director de cine Woody Allen titulado «A propósito de nada».

Tiene un montón de páginas que se leen con bastante facilidad especialmente cuando cuenta el tiempo de su infancia y adolescencia y después, cuando ya «consagrado», se dedica sobre todo a escribir los guiones y rodar sus películas. Es muy interesante conocer el origen de sus filmes, las circunstancias del rodaje, la relación con los actores. Es bastante reiterativo cuando quiere convencernos de su poca cultura que desdice lógicamente el tópico de que Allen es un intelectual muy pedante. Desde luego da la sensación de que es un libro prácticamente inútil, que parece más bien escrito como una especie de "apología pro vita sua".

Aburre en algunos momentos cuando habla de muchos personajes del mundo del espectáculo de Broadway y que el lector español desconoce. Pero se hace cansino, muy cansino, cuando con páginas y páginas intenta explicar todo este lío de la acusación de violación de una de sus hijas o de hablarnos de lo desquiciada que estaba su pareja. (Contra lo que muchos piensan Woody Allen y Mia Farrow nunca estuvieron casados aunque convivieron algunos años).

«A propósito de nada» parece escrito pues para exculparse de algo que los mismos tribunales en su momento lo absolvieron. Pero a raíz del surgimiento del movimiento «Me Too» las acusaciones y persecuciones en Estados Unidos han convertido en Woody Allen en un apestado, pasto de las llamas del mundo del espectáculo. Yo creo que este libro escrito aún empeora su situación.

En verdad es que la forma de vida bastante amoral que proclama y el nihilismo radical que nos narra puede hacer al lector sospechar que podría haber algo de verdad. Si los jueces han hablado, conviene entonces aplicarle la presunción de inocencia. Tan nihilista como siempre con el cinismo que le caracteriza y el sarcasmo muchas veces de su humor, ahora Woody Allen ha presentado su última película "Rifking's festival" que es un filme ya menor, de escaso interés y reiterativo. Se repite hasta la saciedad, y sus chistes y sarcasmos no producen mucha risa. Está claro que es el canto del cisne para los cinéfilos que durante muchos años hemos disfrutado de su extensísima filmografía.

La última película de Woody Allen cuenta en un tono muy amable y muy autocomplaciente, la historia de un matrimonio estadounidense que acude al Festival de San Sebastián. La pareja queda prendada de la ciudad, así como de la belleza y encanto de España y la fantasía del mundo del cine. Ella tiene un affaire con un aclamado director de cine francés y él se enamora de una bella médica española residente en la ciudad. Es verdad que a los que les gusta mucho Woody Allen en todas sus películas y hasta en las más malas (esta es una de ellas) siempre hay momentos y secuencias de gran interés y divertidas. Aquí no son muchas y la conocida causticidad del director judío americano ha desaparecido prácticamente. La cinta es también un gran homenaje a las grandes películas de la historia del cine y que son favoritas del director.

No sabemos si esta va a ser su última película, dada la edad del director y también la situación precaria en que se encuentra en su propio país. El festival de Rifkin mezcla una vez más todos esos jaleos sentimentales, espejismos amorosos, las fracasos y frustraciones de la vida sentimental de la vida del director de Brooklin con la necesidad de crear que todo artista tiene y la experiencia de una vida instalada en el absurdo. Todo esto narrado con muy poca convicción y con menos inspiración, con algunas secuencias de muy poca altura, (la secuencia del pintor en su estudio interpretada por Sergio López) que no parecen salidas de la mano de Woody Allen.

José Luis Barrera Calahorro

jueves, 26 de noviembre de 2020

Una película que emociona: "El blues de Beale Street", porque el amor lo vence todo.

Esta película se estrenó en nuestros cines meses atrás del comienzo del confinamiento y ahora se puede ver en la plataforma Netflix. Es verdaderamente una preciosa joya del cine dónde el arte, el más puro romanticismo y la denuncia social se juntan.

Está basada en la novela de James Baldwin, un escritor de color y activista, y cuenta la historia de dos jóvenes negros neoyorquinos Fonny y Tish que intentan abrirse paso en una sociedad racista y competitiva. Se sitúa en los años 70 (que hermosa reconstrucción del Harlem de esa época). Ella queda embarazada justo cuando él acaba en la cárcel acusado de una violación que no ha cometido. La nueva madre tendrá que pasar todo su embarazo gracias al apoyo de su familia, mientras buscan desesperadamente testigos y pruebas para liberar a su prometido injustamente encarcelado.

Además de ser una película llena de un romanticismo nada cursi pues está entretejido con los hilos de la vida cotidiana, es también un manifiesto contra el apartheid, la discriminación, la desigualdad y la lucha de clases. Aun cuando el tema racial lo hemos visto tantas veces en el cine norteamericano, la película de Jenkins sabe arrancar con intensidad en el espectador la repulsa hacia unas situaciones que sufren los negros por causa de su color, pero también por la marginación y pobreza en la que viven. La historia que nos cuenta el filme nos pone por delante cómo el auténtico amor de una pareja se convierte en una verdadera resistencia a la presión social que padece la sociedad negra. En el filme se juntan problemas como es la acusación falsa de un inocente, la crisis familiar por causa del embarazo adolescente, la reacción hostil basada en una religiosidad integrista. Sin embargo, todas estas fuertes tensiones quedan muchas veces superadas por la actitud del intenso amor de la pareja protagonista.

El blues de Beales Street es una película conmovedora y de denuncia que despierta abiertamente nuestras emociones y hace que a la vez sintamos y percibamos una situación de injusticia qué nos hace reaccionar en medio de la rabia, el estupor y el desagrado. En la película, el amor se nos muestra como a tres niveles: el de una pareja, el amor en la familia y el amor de la solidaridad colectiva. Ante la situación lastimosa de los amantes no se busca la lágrima fácil ni poner paños calientes, ni tampoco cargar las tintas negras sobre los causantes de esta situación.

Es un gran homenaje a la bondad del corazón que a la par invita a la reflexión.

El blues de Beale Street (EEUU, 2019) de Barry Jenkins. 

AHORA MÁS QUE NUNCA: FRATERNIDAD

José Luis Barrera

¿DÓNDE PODEMOS LLEVARLA PA QUE NO QUIERA MORIR?

Es penoso y duro de vivir queriéndote morir cada día porque no ves luz ni sentido a nada de lo que haces. Es penoso y duro acompañar a una p...