jueves, 17 de diciembre de 2020

¿Es mucho pedir al PSOE que sea socialista?

Estos días parece que el Congreso aprobará la ley de eutanasia propuesta por el PSOE. Y uno se pregunta si es mucho pedir al PSOE que sea socialista. 

Que sea socialista y tenga en cuenta los condicionantes sociales que influyen en las decisiones de las personas, como la de solicitar la eutanasia. “No hay libertad si no se llega a fin de mes” dijo Pablo Iglesias en el debate de investidura. ¿Serán libres las personas que no lleguen a fin de mes y soliciten la eutanasia? Dos años de espera para recibir la ayuda a la dependencia. ¿Será libre la persona que estando a la espera de respuesta de esta ayuda solicite la eutanasia? ¿Es socialista esperar dos años para recibir una ayuda y dos semanas para recibir la eutanasia?

Que sea socialista y apoye a los trabajadores que tienen que compaginar el cuidado de un familiar enfermo crónico o terminal y el trabajo. Cualquiera que pase por un hospital, ve a personas haciendo piruetas para conciliar el cuidado del familiar y del resto de la familia y el trabajo. ¿Cómo garantizará la ley que los enfermos no solicitan la eutanasia para aliviar a unos cuidadores estresados por las condiciones laborales?

Que sea socialista y proporcione el apoyo necesario a las familias con miembros enfermos. María José Carrasco solicitó en 2007 una residencia a la Comunidad de Madrid. No se le concedió. En 2018 expresa reiteradamente su deseo de suicidarse. ¿Se puede concluir que la decisión de suicidarse fue una decisión libre tras "el nulo apoyo de las administraciones" como reconoce la Fiscalía?

Que sea socialista y entienda que hay cosas que nunca se permiten, ni aunque sea libremente. Se nos dice que la eutanasia no será obligatoria y sólo se acogerán aquellas personas que lo soliciten. Pero un trabajador por cuenta ajena no puede renunciar “libremente” a sus vacaciones ¿y puede renunciar libremente a su vida?. ¿Puede una persona renunciar libremente a su libertad y convertirse en esclavo de alguien?

Que sea socialista y no tema el debate, el contraste de opiniones, el diálogo. Esta ley se va a aprobar sin que el PSOE haya permitido que comparezcan asociaciones de médicos, de enfermos, de familiares de enfermos… en el Congreso, sin solicitar un informe al Comité de Bioética de España.

Dirán que todo eso se puede hacer a la vez que se aprueba la eutanasia, que no es incompatible… pero aquí hablan los hechos, no las palabras.

Ahora más que nunca: verdadero socialismo

Eugenio A. Rodríguez es sacerdote en Las Palmas de GC
Diego Velicia es psicólogo en Valladolid

jueves, 10 de diciembre de 2020

El retorno de Esquilache. Los resabios despóticos de la gestión política de la pandemia


La historia nos ofrece a veces repeticiones de dramas que parecen segundas ediciones, ya sea en clave cómica, como creía Marx, o corregidas y aumentadas en forma trágica, como cuando la enfermedad, la guerra o el hambre campean en un mundo en el que las víctimas son más, aunque sea por mera lógica demográfica.

La historia de Leopoldo di Gregorio, marqués de Squilace, se reedita hoy ante nuestros ojos, aunque no sabríamos decir si es más cómica que más trágica. Dejémosla en tragicómica. El dichoso marqués, hábil y eficiente ministro de Carlos III, que reformó y saneó Madrid, dotándolo por primera vez de cloacas, alumbrado, pavimento y otros avances, no se contentó con esas reformas y para modernizar España -¿nos suena de algo?, ¿cuántas modernizaciones llevamos promovidas desde el poder?-, y quiso hacerlo hasta en el vestuario. Por razones prácticas -higiénicas, de orden público, etc.-, quiso imponer la capa corta y «con sombrero de tres picos o montera», prohibiendo la capa larga y el chambergo, «de forma que de ningún modo vayan embozados ni oculten el rostro», y así lo mandó cumplir bajos penas de multa y cárcel en un decreto de 10 de marzo de 1766 (¡qué ironía, pero nada que ver con un estado de alarma de 12 de marzo de 2020!).

A Esquilache no le faltaba razón ni buena voluntad en sus reformas, sin embargo, su manera de llevarlas a cabo sin contar con la opinión y la voluntad del pueblo se ganó el fracaso merecidamente, tanto más cuanto que la reacción del pueblo, que era víctima de una carestía y una miseria que se paliaban con medidas estéticas -otro paralelismo a tener en cuenta hoy-, se embozó tras un orgullo castizo en defensa de la propia libertad y dignidad.

En los tiempos del coronavirus volvemos a la mascarada y a la imposición descarada de medidas que encubren la ignorancia e impericia de un gobierno al que sobra autoritarismo y le falta ciencia. Esquilache era un déspota ilustrado y con su caída por el famoso motín del 23 al 25 de marzo de 1766 se perdió a un gran administrador, a cambio el pueblo amotinado puso algún límite al despotismo, a quien cantaba: «Yo el gran Leopoldo Primero / Marqués de Esquilache Augusto / rijo la España a mi gusto / y mando en Carlos III. / Hago todo lo que quiero. / Nada consulto ni informo / a capricho hago y reformo. / A los pueblos aniquilo / y el buen Carlos, mi pupilo / dice a todo: “Me conformo”».

Una copla que el pueblo podría cantar con más razón poniendo en lugar de Leopoldo al botarate de Sánchez, al fanfarrón de Iglesias y al indocumentado de Illa, quienes lucen sus resabios despóticos al tiempo que su ilustración brilla por su ausencia. Lo cual explica que lleguen tarde a todo, que desperdicien las ocasiones favorables y que impongan medidas como palos de ciegos.

Para muestra basta el lío de las mascarillas: primero innecesarias, después indispensables, antes de uso discrecional, ahora obligatorio, con una política que es el reverso de la de Esquilache: embozar a todo el mundo, al tiempo que se enmascaran las responsabilidades y su verdadera intención de recaudar un impuesto de lujo (IVA del 21%). Han conseguido tapar la boca a todo el mundo y llenar la calle de embozados sin causa ni razón. No negaremos la utilidad de la mascarilla donde y cuando existe riesgo: espacios cerrados, multitudes apretadas, transporte público, etc. Pero su uso superfluo, únicamente beneficia a algunos negocios privados que ya hacen su agosto, y al gobierno, al que se la acaba de arrancar la máscara. Esquilache no lo habría hecho, porque a su manera amaba al pueblo. Nuestros políticos, al revés, pretenden que el pueblo los ame, sin darse cuenta de que ellos sí se merecen un motín de verdad.

En aquel entonces un pueblo tradicionalista, castizo y pobre tuvo un arranque de dignidad, se le hincharon las narices embozadas, desafiaron al poder con valentía y exigieron la dimisión del poderoso marqués. En su segunda edición, por el contrario, el pueblo está ya modernizado, es progresista, pudiente y habla idiomas y, sin embargo, permite al poder traspasar todas las líneas rojas sin reacción alguna.

Un pueblo con dignidad, en estas condiciones, tiene todos los motivos para amotinarse como entonces, y también, como entonces, para poner como primer punto de sus reclamaciones las dimisiones que sean necesarias y que un gobierno con vergüenza debería haber provocado sin que nadie lo solicite. Y, en segundo lugar, exigir una verdadera dirección experta de la lucha contra la epidemia, por encima de los partidismos y la baja política, verdadero virus que infecta nuestro país sin vacuna a la vista.

Ahora más que nunca: DEMOCRACIA REAL

Luis Ferreiro

sábado, 5 de diciembre de 2020

Hay alternativa a la eutanasia

La aplicación de “tratamientos paliativos” cuyo objetivo prioritario es el alivio de los sintomas que provocan sufrimiento y deterioran la calidad de vida del enfermo en situación terminal, no es eutanasia, aunque se pudiera ocasionar indirectamente un adelanto del fallecimiento. La clave reside en la “intención que preside la conducta médica”. No es eutanasia por tanto, aplicar un tratamiento necesario para aliviar el dolor, aunque acorte la expectativa de vida del paciente como efecto secundario no buscado.

En dicho caso estaríamos hablando de “Ortotanasia”; dicho término se refiere a permitir que la muerte ocurra “en su tiempo cierto”, “ cuando deba ocurrir”, por lo tanto los profesionales de la salud están capacitados para otorgar al paciente todos los cuidados y tratamientos ( paliativos ) para disminuir el sufrimiento, pero sin alterar el curso de la enfermedad y, por lo tanto, el curso de la muerte.

Los pacientes en estado vegetativo, no padecen una enfermedad terminal y no necesitan máquinas para garantizar las funciones vitales. Dichos pacientes respiran espontáneamente, digieren de forma natural los alimentos, realizan otras funciones metabólicas y se encuentran en una situación estable. No pueden sin embargo alimentarse por sí mismos.

Aceptar la dependencia, los cuidados , exige humildad y generosidad ( estamos acostumbrados a ayudar pero no a ser ayudados ). Aceptando la ayuda contribuimos a que otras personas sean más compasivas y humanas ; mientras que empujando a la eutanasia fomentamos el endurecimiento interior, y la insensibilidad.

Hay alternativa a la eutanasia y, son los cuidados paliativos. Una de las metas principales de los mismos, es el control del dolor y de otros síntomas para que el paciente pueda permanecer lo más alerta y cómodo posible. Vienen siendo aquellas atenciones que se dan a un paciente con una enfermedad potencialmente mortal, en fase avanzada y al que no afectan los tratamientos curativos.

Debemos valorar el ejemplo que damos a los jóvenes sobre cómo tratamos a nuestros mayores que sufren. ¿Queremos transmitirles que vamos a librarnos lo antes posible de todo aquello que nos estorba ? ¿Cómo nos tratarán ellos a nosotros entonces?

Israel Durán

Ahora más que nunca: Dignidad.

jueves, 3 de diciembre de 2020

Woody Allen. “A propósito de nada” y “Rifkin`s Festival”. Un libro y una película.

Hace ya más de un mes que acabé de leer el libro escrito por el director de cine Woody Allen titulado «A propósito de nada».

Tiene un montón de páginas que se leen con bastante facilidad especialmente cuando cuenta el tiempo de su infancia y adolescencia y después, cuando ya «consagrado», se dedica sobre todo a escribir los guiones y rodar sus películas. Es muy interesante conocer el origen de sus filmes, las circunstancias del rodaje, la relación con los actores. Es bastante reiterativo cuando quiere convencernos de su poca cultura que desdice lógicamente el tópico de que Allen es un intelectual muy pedante. Desde luego da la sensación de que es un libro prácticamente inútil, que parece más bien escrito como una especie de "apología pro vita sua".

Aburre en algunos momentos cuando habla de muchos personajes del mundo del espectáculo de Broadway y que el lector español desconoce. Pero se hace cansino, muy cansino, cuando con páginas y páginas intenta explicar todo este lío de la acusación de violación de una de sus hijas o de hablarnos de lo desquiciada que estaba su pareja. (Contra lo que muchos piensan Woody Allen y Mia Farrow nunca estuvieron casados aunque convivieron algunos años).

«A propósito de nada» parece escrito pues para exculparse de algo que los mismos tribunales en su momento lo absolvieron. Pero a raíz del surgimiento del movimiento «Me Too» las acusaciones y persecuciones en Estados Unidos han convertido en Woody Allen en un apestado, pasto de las llamas del mundo del espectáculo. Yo creo que este libro escrito aún empeora su situación.

En verdad es que la forma de vida bastante amoral que proclama y el nihilismo radical que nos narra puede hacer al lector sospechar que podría haber algo de verdad. Si los jueces han hablado, conviene entonces aplicarle la presunción de inocencia. Tan nihilista como siempre con el cinismo que le caracteriza y el sarcasmo muchas veces de su humor, ahora Woody Allen ha presentado su última película "Rifking's festival" que es un filme ya menor, de escaso interés y reiterativo. Se repite hasta la saciedad, y sus chistes y sarcasmos no producen mucha risa. Está claro que es el canto del cisne para los cinéfilos que durante muchos años hemos disfrutado de su extensísima filmografía.

La última película de Woody Allen cuenta en un tono muy amable y muy autocomplaciente, la historia de un matrimonio estadounidense que acude al Festival de San Sebastián. La pareja queda prendada de la ciudad, así como de la belleza y encanto de España y la fantasía del mundo del cine. Ella tiene un affaire con un aclamado director de cine francés y él se enamora de una bella médica española residente en la ciudad. Es verdad que a los que les gusta mucho Woody Allen en todas sus películas y hasta en las más malas (esta es una de ellas) siempre hay momentos y secuencias de gran interés y divertidas. Aquí no son muchas y la conocida causticidad del director judío americano ha desaparecido prácticamente. La cinta es también un gran homenaje a las grandes películas de la historia del cine y que son favoritas del director.

No sabemos si esta va a ser su última película, dada la edad del director y también la situación precaria en que se encuentra en su propio país. El festival de Rifkin mezcla una vez más todos esos jaleos sentimentales, espejismos amorosos, las fracasos y frustraciones de la vida sentimental de la vida del director de Brooklin con la necesidad de crear que todo artista tiene y la experiencia de una vida instalada en el absurdo. Todo esto narrado con muy poca convicción y con menos inspiración, con algunas secuencias de muy poca altura, (la secuencia del pintor en su estudio interpretada por Sergio López) que no parecen salidas de la mano de Woody Allen.

José Luis Barrera Calahorro

jueves, 26 de noviembre de 2020

Una película que emociona: "El blues de Beale Street", porque el amor lo vence todo.

Esta película se estrenó en nuestros cines meses atrás del comienzo del confinamiento y ahora se puede ver en la plataforma Netflix. Es verdaderamente una preciosa joya del cine dónde el arte, el más puro romanticismo y la denuncia social se juntan.

Está basada en la novela de James Baldwin, un escritor de color y activista, y cuenta la historia de dos jóvenes negros neoyorquinos Fonny y Tish que intentan abrirse paso en una sociedad racista y competitiva. Se sitúa en los años 70 (que hermosa reconstrucción del Harlem de esa época). Ella queda embarazada justo cuando él acaba en la cárcel acusado de una violación que no ha cometido. La nueva madre tendrá que pasar todo su embarazo gracias al apoyo de su familia, mientras buscan desesperadamente testigos y pruebas para liberar a su prometido injustamente encarcelado.

Además de ser una película llena de un romanticismo nada cursi pues está entretejido con los hilos de la vida cotidiana, es también un manifiesto contra el apartheid, la discriminación, la desigualdad y la lucha de clases. Aun cuando el tema racial lo hemos visto tantas veces en el cine norteamericano, la película de Jenkins sabe arrancar con intensidad en el espectador la repulsa hacia unas situaciones que sufren los negros por causa de su color, pero también por la marginación y pobreza en la que viven. La historia que nos cuenta el filme nos pone por delante cómo el auténtico amor de una pareja se convierte en una verdadera resistencia a la presión social que padece la sociedad negra. En el filme se juntan problemas como es la acusación falsa de un inocente, la crisis familiar por causa del embarazo adolescente, la reacción hostil basada en una religiosidad integrista. Sin embargo, todas estas fuertes tensiones quedan muchas veces superadas por la actitud del intenso amor de la pareja protagonista.

El blues de Beales Street es una película conmovedora y de denuncia que despierta abiertamente nuestras emociones y hace que a la vez sintamos y percibamos una situación de injusticia qué nos hace reaccionar en medio de la rabia, el estupor y el desagrado. En la película, el amor se nos muestra como a tres niveles: el de una pareja, el amor en la familia y el amor de la solidaridad colectiva. Ante la situación lastimosa de los amantes no se busca la lágrima fácil ni poner paños calientes, ni tampoco cargar las tintas negras sobre los causantes de esta situación.

Es un gran homenaje a la bondad del corazón que a la par invita a la reflexión.

El blues de Beale Street (EEUU, 2019) de Barry Jenkins. 

AHORA MÁS QUE NUNCA: FRATERNIDAD

José Luis Barrera

miércoles, 25 de noviembre de 2020

La LEY CELAÁ, desde los últimos



La LOMLOE o Ley Celaá ha reabierto en nuestro país el debate sobre la educación. Esta ley, planteada sin consenso, ni diálogo social suficiente, enfrenta una vez más a la sociedad española en temas como la educación especial, el tratamiento del castellano, el papel de la educación concertada, o la asignatura de religión entre otros.

Viene a sustituir a la LOMCE, ley que fue igualmente aprobada sin consenso ni diálogo, y sin dar respuesta real a los grandes problemas educativos de nuestro país.

La LOMLOE afirma: “La finalidad de esta ley no es otra que establecer un renovado ordenamiento legal que aumente las oportunidades educativas y formativas de toda la población, que contribuya a la mejora de los resultados educativos del alumnado, y satisfaga la demanda generalizada en la sociedad española de una educación de calidad para todos”.

En España crece a pasos agigantados la pobreza y la desigualdad social. Que se hable de OPORTUNIDADES y CALIDAD PARA TODOS, suena bien, muy bien. Hay una brecha enorme entre la infancia empobrecida de nuestro país, y la infancia rica en estímulos y recursos personales, sociales, económicos y educativos. Y la escuela en estos momentos, no consigue, ni a penas se plantea, una auténtica y real compensación de las dificultades socioeconómicas y culturales del alumnado. Esta ley, a pesar de las buenas palabras, tampoco lo hace.

Si de verdad quisieran poner a los últimos en primer lugar, se buscaría un GRAN PACTO POLÍTICO EN EDUCACIÓN, sin prisas, con diálogo, sin chapuzas, sin aprobar algo que está llamado a durar lo que dure un gobierno.

Si de verdad importase el aprendizaje de los más pobres, se intentaría la COLABORACIÓN DE TODO TIPO DE ESCUELAS, sin enfrentarlas, dotando tanto a las escuelas de titularidad estatal, como a las concertadas de los recursos suficientes para poder sostenerse sin fondos proveniente de las familias que pueda servir de segregación. Pagar no digo 600, sino 60 euros al mes, es impensable para muchas familias. Es cierto que esta cantidad de dinero dificulta la entrada de familias con dificultades económicas. Es verdad que hay escuelas concertadas con ánimo de lucro, pero también es verdad que las hay, y muchas, con ánimo de servicio, que de hecho son deficitarias sin este apoyo de las familias. Las escuelas concertadas con voluntad de servicio pueden ser una pieza fundamental para la equidad educativa. La asfixia estatal de estas escuelas es además de un grave error estratégico, un fuerte ataque a la libertad de enseñanza.

Si de verdad existiese en esta propuesta un afán solidario, se evitaría la interesada confusión entre escuela PÚBLICA y ESTATAL. La escuela pública es del pueblo, de las familias, de la sociedad, que puede y debe organizarse y crear sus propios colegios, con pluralidad de planteamientos y sensibilidades. El Estado, con sus escuelas, debe llegar donde la sociedad no llega, de manera subsidiaria, no al revés. La “mercantilización” de la educación no es una buena noticia para el pueblo, pero la “estatalización” tampoco lo es.

Si de verdad se quisiese “compensar” las dificultades del alumnado que ni visita museos, ni se puede pagar clases particulares, o viajes al extranjero, el acento central de la ley sería el de ofrecer una enseñanza que permita dominar la palabra, el conocimiento, las lenguas, la matemática, la historia, la ciencia… Dejando en un plano muy secundario el AFÁN IDEOLOGIZADOR y de modelaje del alumnado que impregna toda la ley.

Si de verdad hubiese voluntad de promoción integral de los más débiles, no habría problema en aceptar la RELIGIÓN, COMO UNA ASIGNATURA MÁS, asignatura optativa, que completa y enriquece la formación personal, que ayuda a entender la cultura que hemos heredado y que ayuda a profundizar en las grandes cuestiones humanas.

Si de verdad el objetivo fuese evitar el fracaso educativo del alumnado con más dificultades, no se hubiese hecho esta ley sin escuchar a los equipos docentes, al profesorado, que desea un pacto educativo. Y sin escuchar al propio alumnado, especialmente al que tiene más dificultades, y a sus familias, a quienes sobran buenas palabras y falsos debates, y necesitan compromiso real y efectivo, y acuerdos globales y estables que ayuden a crear una escuela verdaderamente solidaria.

El sistema educativo, no es otra cosa que un subsistema al servicio del sistema económico, que busca más que promocionar integralmente, atender en cada momento las necesidades de éste. Es fácil imponer una ley educativa que hable de equidad, aunque si realmente se busca equidad y justicia, el verdadero desafío está una vez más en un sistema político y económico que actualmente aplasta a infancia y familias. Trabajo digno, vivienda digna, barrios dignos, transparencia y honradez política, son buenos puntos para empezar a trabajar por la justicia, si de verdad se quiere.

Ahora más que nunca: Verdad en política

Nuria Sánchez Díaz de Isla
Eugenio Rodríguez
Isabel García Blas

lunes, 23 de noviembre de 2020

¿Estar a favor de la Eutanasia es de izquierdas?


Hacerse esta pregunta es no quedarse en los estereotipos dominantes. Aquí la opinión pública acepta que, si un líder de las izquierdas dice que tal postura es de izquierdas, así lo repiten los medios de comunicación y así lo aceptan los ciudadanos sin analizar si eso es coherente. Si los medios de la multinacional PRISA (SER, Caracol Radio, Radio Panamá, 40 principales, El País, As, Santillana...), 1º grupo de comunicación iberoamericano, manifiestan que tal postura es progresista y de izquierdas, ya está el asunto resuelto para la mayoría. Eso pasa con el tema del título.

Luís Mª Ansón recuerda en el artículo “Una trampa en televisión” (El Mundo 16-09-20) lo que le enseñara Emilio Azcárraga, presidente de TELEVISA: que para condicionar la opinión pública se organizan espacios de debate en los que un intelectual, por ejemplo hostil a la Eutanasia, hace de coartada y cuatro favorables garantizan la victoria por 4 a 1. Más eficaz es no hacer el espacio en directo, sino entrevistarlos en sus casas y escoger adecuadamente lo que dicen. Al “intelectual-coartada” se le fracturan as sus explicaciones para que la derrota sea clara. Por tanto, atención a las tertulias y debates en los medios y la supuesta neutralidad (?) del moderador.

Espero colaborar a que el tema de la Eutanasia se vea con más justicia, verdad y objetividad. Ya en un artículo pasado (El Progreso 10-09-2017) preguntaba por qué los partidos políticos no dan formación política a sus miembros, ni siquiera un cursillo de presentación de las bases filosóficas, políticas y éticas en las que fundamentan su toma de decisiones. Analizando este tema se comprende también que no den formación.

Hoy en España se entiende que ser de izquierdas es promover la Eutanasia y ser de derechas oponerse. Pero levantemos la mirada y veamos lo que pasa en el país vecino, Portugal. En la página web del Partido Comunista de Portugal encontramos una Nota de su Gabinete de prensa, “Posición política del PCP sobre provocar la muerte anticipadamente” (24-05-2018), que dice lo siguiente:

((1 ...La legalización de la eutanasia no puede presentarse como una cuestión de opción o reserva individual. Incluir en la Ley el derecho a matar o matarse a sí mismo no es un signo de progreso, sino un paso hacia el retroceso de la civilización, con profundas implicaciones sociales, de comportamiento y éticas que cuestionan elementos centrales de una sociedad que se guía por los valores humanistas y solidarios.

La oposición del PCP a la eutanasia tiene su fundamento en la preservación de la vida, en la utilización de avances técnicos y científicos (incluida la medicina) para asegurar un aumento de la esperanza de vida y no para acortarla, en la dignificación de la vida en vida. Es esta consideración del valor intrínseco de la vida la que debe prevalecer y no la de la valoración de la vida humana en función de su utilidad, intereses económicos o patrones discutibles de dignidad social.

2 ...La ciencia ya cuenta en la actualidad con recursos que, si se utilizan y son accesibles, permiten reducir o eliminar el sufrimiento físico y psicológico… Hay una diferencia sustancial entre mantener artificialmente la vida o anticipar deliberadamente la muerte, entre disminuir o eliminar el sufrimiento en la enfermedad o precipitar el final de la vida.

4 ...La vida no sólo es digna cuando (y mientras tanto) puede ser vivida en pleno uso de las capacidades y las facultades físicas y mentales y la sociedad debe asegurar las condiciones para una vida digna en todas las etapas de la vida humana, desde las menos autónomas (ya sea la infancia o la vejez) a las de mayor autonomía; en presencia de condiciones saludables o enfermedades; dentro de la plena integridad de las facultades físicas, motoras o intelectuales, o de una discapacidad más o menos profunda, congénita o sobrevenida.

5 ...El PCP afirma su oposición a una legislación que institucionalice la provocación de la muerte anticipada, sea cual sea la forma que asuma -previa solicitud en forma de suicidio asistido o eutanasia-, así como cualquier propuesta de referendum al respecto.

6 …Ante los problemas del sufrimiento humano, de la enfermedad, de la deficiencia o de la incapacidad, la solución no es desresponsabilizar a la sociedad promoviendo la muerte anticipada de personas en estas circunstancias, sino el progreso social para asegurar condiciones para una vida digna, utilizando todos los medios y capacidades sociales, la ciencia y la tecnología para mitigar el sufrimiento y las enfermedades y garantizar la inclusión social y el apoyo familiar.

La preservación de la vida humana, no la renuncia a la vida, es un patrimonio que integra el humanismo real -y no solo de palabra- y que el PCP asume en los principios y en la lucha)) 

No hay espacio para el texto completo, ni para incluir la Intervención del diputado, Antonio Filipe, en la Asamblea de la República, aplaudida por el CDS, (29-05-2018) y el artículo de Avante (24-05-2018) sobre la provocación de la muerte anticipada, que están en la página web del PCP. Los textos están disponibles.

Hay razones para la pregunta del título, para poner en duda el dogma de que ser de izquierdas es estar a favor de la Eutanasia. Las izquierdas gobernaron y gobiernan los países de la UE, entonces ¿por qué sólo tienen ley favorable a la eutanasia Bélgica y Holanda? Lo mismo sucede en los otros países del mundo

Preguntémonos con seriedad: ¿Cuál es la postura más acorde con la ética, la del PCP o la de nuestras izquierdas? La conclusión no puede ser que el PCP sea un partido de derechas (!!!) Para mí no hay duda de que parece mucho más ética y razonable la postura de los comunistas portugueses. No nos dejemos manipular, pues un humanista serio sólo pode estar a favor de la vida y de los mejores cuidados (cuidados paliativos) cuando más se necesitan. 

Ahora más que nunca: VERDAD

Antón Negro

Margarita Mediavilla: NO NORMAL