martes, 27 de mayo de 2025

El Gobierno más progresista de la historia a favor del negocio de las ópticas


"Pues gracias a esta imbécil, yo -que no puedo comprarme unas gafas- voy ayudar a los niñatos pijos del barrio de Salamanca a comprarse unas gafas.

Así son las políticas neoliberales de quienes dicen ser de izquierdas.

Las ayudas públicas, para que sean justas, tienen que ser SIEMPRE en función de la renta".

(Vicky Taibo)

Ahondando en el asunto me encuentro este "detalle" del que se autoproclama el gobierno más progresista de la historia de España: "El Gobierno dotará al Consejo General de Colegios de Ópticos y Optometristas de una transferencia de 48 millones de euros, que servirán para cubrir 100 euros de la factura del centro óptico para la adquisición de gafas o lentillas". Lo que se traduce en una subida de precio y un aumento de los beneficios de las empresas del sector. Demagogia.

De casta la viene a esta "galga": ya en 2023 su familia cobró el bono social para facilitar el pago de facturas eléctricas a personas vulnerables.

Ahora más que nunca: Verdadero socialismo

Mer Santiago

lunes, 26 de mayo de 2025

LEÓN XIV


El Cardenal Prevost inspirado por el Espíritu ha elegido el nombre de León para su pontificado, que utilizaron ya 13 papas antes. Ante este hecho hago las reflexiones que siguen:

El gran san Francisco de Asís tenía a fray León como colaborador más allegado. Por eso no está fuera de lugar recordar la estrecha colaboración del nuevo Papa con el Papa Francisco, que lo nombró Obispo de Chiclayo (Perú), lo llevó a Roma para dirigir el Dicasterio de los obispos y lo hizo Cardenal.

El nombre me recuerda el hecho histórico del Papa León Magno y Atila, rey de los hunos, en el año 452. Se decía que dónde pisaba el caballo de Atila no crecía la hierba, evocando a Atila que arrasaba y saqueaba de camino a Roma. Le sale al encuentro León Magno vestido de pontifical para persuadirlo a cambiar de postura, como recoge el cuadro de Rafael Sanzio. Las palabras de León XIV en la plaza de S. Pedro de “una paz desarmada y una paz desarmante” con la apelación al diálogo sintonizan con ese hecho. El nuevo Papa en su primer saludo al pueblo usó 10 veces la palabra paz.

Esas referencias a la paz nos urgen a un compromiso ante las guerras de la actualidad. La UE manda duplicar o triplicar el gasto militar y tener un kit de supervivencia para la guerra. El Diario de Cádiz (8-V-25) informa que el Estado Español tiene para entrenar soldados ucranianos un campamento rodeado por un muro y una alambrada con concertinas en la sierra de El Retín (Barbate, Cádiz). ¡Eso es un campo de concentración! ¡Una barbaridad injustificable!

El Papa dijo que eligió este nombre en memoria de León XIII que afrontó la revolución industrial, y ahora hay que afrontar la revolución tecnológico-digital y el desarrollo de la Inteligencia Artificial. De León XIII quiero resaltar:

a) Los comentaristas no mencionan que León XIII (1878-1903) pedía con reiteración a los católicos franceses que aceptaran la República Liberal y trataran que sus leyes y políticas fueran justas, lo que se conoce como “raillement”, postura divergente del “non expedit” de Pío IX (1846-1878) que prohibía a los católicos italianos participar en la vida política cómo electores y como elegibles.

b) Su encíclica Rerum Novarum (1891) pone los derechos de los obreros en el primer plano de la pastoral eclesial. El nuevo papa León XIV es natural de Chicago, donde debió resonar especialmente la encíclica porque en esta ciudad tuvo origen el primero de mayo en 1886 como día de lucha por las 8 horas: 8 de trabajo, 8 de descanso y 8 de educación. Hoy se olvidaron las 8 de educación como puede verse por las reivindicaciones y chats de sindicalistas, profesores y padres y madres de alumnos.

Esta encíclica hay que entenderla desde la denuncia del capitalismo que “fue insensiblemente entregando a los obreros, aislados e indefensos, a la inhumanidad de los empresarios y a la desenfrenada codicia de los competidores (...) las relaciones comerciales de toda índole están sometidas al poder de unos pocos, hasta el punto de que un número sumamente reducido de opulentos y adinerados ha impuesto poco menos que el yugo de la esclavitud a una muchedumbre infinita de proletarios” (nº 1) y que frente a eso se levanta la solución socialista-marxista que “es una medida tan inadecuada para resolver la contienda, que mismo llega la perjudicar a las propias clases obreras” (nº 2).

La actual revolución tecnológico-digital y de la Inteligencia Artificial, que supone un cambio de época, tiene como consecuencia la concentración de riqueza, con explotación, marginación y dominación sobre las personas y pueblos, por lo que se hace imprescindible defender y promover la libertad y fraternidad de las personas en la sociedad.

Que León XIV, nacido y formado en EE UU, utilizara solo el italiano y el español y no el inglés en su primera alocución pública, es un signo relevante para los hispanoamericanos de su país de origen. También es una llamada a la inculturación tan fundamental en la vida de los misioneros, que remite a Jesús que nació de una mujer de Nazaret, habló arameo, celebró las fiestas judías, padeció y fue crucificado bajo el poder del gobernador romano Poncio Pilato.

León XIV fue un migrante a Perú y a Italia, elegido en el año que la Iglesia celebra la 111 jornada mundial de las migraciones. Esto exige un compromiso solidario con ellos y León XIV llama a “unirnos todos para construir puentes de diálogo y encuentro... porque Dios ama a todos incondicionalmente”.

Ahora más que nunca: VERDAD

Antón Negro

jueves, 22 de mayo de 2025

Mujer parturienta no es mujer enferma


Ibone Olza

Tenemos un problema importante con la atención al parto en este país. No somos los únicos: como lleva años denunciando la OMS, el problema es global y se resume en abuso, falta de respeto y maltrato a las embarazadas, parturientas y recién nacidos. En dos palabras, según Naciones Unidas: violencia obstétrica. El problema con la atención al parto es parte de la violencia que soportamos las mujeres en el sistema patriarcal; el termino violencia obstétrica acuñado por las activistas latinoamericanas nos ha ayudado a nombrarlo. Aunque levante muchas ampollas, la Unión Europea aboga por su uso ya que permite visibilizar que se trata de una violencia estructural y de género.

Igual conviene aclarar que violencia obstétrica no significa que los obstetras dañen intencionadamente a las mujeres. Más bien señala una violencia inherente en un modelo heredado y misógino de atención al parto que trata a las mujeres como contenedoras del valioso “producto” (así se llama al bebé en obstetricia) y las tiene poco o nada en cuenta. Como cuando nos colocan en la peor postura posible para dar a luz, nos impiden movernos o estar acompañadas en un momento crítico de nuestra vida sexual, se ríen de nuestros planes de parto o, peor aún, nos violentan de muy diversas maneras. El parto no es una enfermedad ni la parturienta una paciente, pero no por eso hay que saltarse la Ley de Autonomía del Paciente. Si introducir cualquier cosa en la vagina de una mujer sin su consentimiento es una violación ¿cómo es posible que aún se realicen tantísimos tactos vaginales a las parturientas sin su consentimiento explícito e informado? ¿Por qué a estas alturas del siglo no se permite la presencia del acompañante elegido en todas las cesáreas?

La violencia obstétrica la pueden ejercer todos los profesionales sanitarios que atienden a las embarazadas pero, precisamente porque es estructural, también ellos la pueden padecer. ¿Cuántas profesionales de la matronería y la obstetricia han abandonado el paritorio para no ser cómplices de esa violencia, cuántas han sufrido acoso por trabajar de acuerdo a la evidencia científica siendo tachadas de hippies o incluso sancionadas por cosas tan saludables como permitir que las mujeres paran en la postura que les da la gana? La violencia obstétrica daña a todas las partes implicadas y se perpetua en las facultades y espacios formativos.

Erradicarla no va a ser sencillo, pero no parece que criminalizar algunas intervenciones sea la solución. Ninguna intervención es violenta en sí misma. Tan grave es hacer una cesárea sin consentimiento, como fue el caso de Nahia, como no hacerla a tiempo. No es pues, cuestión de dictaminar que prácticas son violentas y hay que demonizar y cuales no, sino de ir más allá y ver las cifras yel contexto.

La complejidad de la obstetricia moderna es enorme. El problema de atender el embarazo y el parto como si de una enfermedad se tratara, conocido como medicalización, se agrava en un contexto de medicina defensiva, donde hay más condenas por cesáreas no hechas que por “inne-cesáreas”. Claro que eso no justifica las sangrantes tasas de cesáreas ni las clamorosas desigualdades entre comunidades autónomas, pero sirve como botón de muestra para ilustrar la complejidad del asunto y porqué la prioridad es adoptar políticas públicas más que legislar.

Urgente es cumplir las leyes que ya tenemos y los dictámenes internacionales al respecto, como la resolución de Naciones Unidas que tres años después sigue sin ejecutarse. En ella, además de recordar la necesidad de reparar e indemnizar a las víctimas, la relatora de la ONU instó a España a realizar estudios sobre la violencia obstétrica que sirvan para orientar las políticas públicas (¡imprescindibles las cifras y la transparencia en la obstetricia!), así como a capacitar tanto a sanitarios como al personal judicial y al encargado de velar por el cumplimiento de la ley. Necesitamos formar a las profesionales para que sean exquisitas en el trato y atención que dan a madres y bebés.

Para ello no basta con la evidencia científica, que ya aportó la Estrategia de Atención al Parto Normal y que debería ser de obligado cumplimiento, ni parece que la vía punitiva sea la más adecuada. Mejor priorizar la formación y apostar por un enfoque restaurativo, que escuche a las mujeres y ofrezca un espacio seguro que permita la práctica reflexiva de los profesionales. Para que puedan transformar su atención, por un parto y nacimiento libres de violencia.



martes, 20 de mayo de 2025

Nos quieren anestesiar también en lo social. ¡Rebélate ante situaciones como las del genocidio en Palestina!


Juan Gérvas, médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España

jjgervas@gmail.com  www.equipocesca.org  @JuanGrvas

Mercedes Pérez-Fernández, Especialista en Medicina Interna, médico general jubilada, Equipo CESCA, Madrid, España. mpf1945@gmail.com

 

Se pretende y promueve un Mundo sin Dolor, para incentivar la venta de analgésicos derivados del opio. Un Mundo sin Dolor físico sería terrible y bien lo demuestran las frecuentes amputaciones de pacientes con lepra, que pierden la sensiblidad y no reaccionan frente al dolor que avisa, dolor que cumple su labor fisiológica y “sana”. La “anestesia” física permanente es un peligro, algo dañino para la salud.


Se pretende y promueve un Mundo sin Ansiedad, sin Desasosiego, sin Inquietud, sin Malestar, sin Desánimo y sin Insomnio, para incentivar la venta de psicofármacos antidepresivos, tranquilizantes, somníferos y otros. Pero no vale la pena vivir en un Mundo “Feliz” en que se nos haya embotado la capacidad de sentir ansiedad, desasosiego, inquietud, malestar, desánimo e insomnio porque, al tiempo, la “anestesia” psíquica nos habrá robado la capacidad de emocionarnos, de sentir alegría, amor, empatía, felicidad, júbilo, simpatía y ternura. En un tal Mundo “Feliz” dejamos de llorar y de reír, de sentir y de vibrar con la espiritualidad.


Se pretende y promueve un Mundo Encerrado en su Estado de Bienestar, una burbuja individual que nos aísla del sufrimiento ajeno, que ayuda a mantener sin control “el sistema” (el sistema capitalista), que nos hace ignorar las causas colectivas del sufrimiento social, que desanima la participación en organizaciones civiles y que rompe la solidaridad que nos hace humanos.


Nuestro Estado de Bienestar es un estado de bienestar que se construye a base del Estado de Malestar de gran parte de la población mundial, nacional e internacional. Esta “anestesia social” nos libra de conmovernos y sufrir, por ejemplo, ante hechos cotidianos tan terribles como las mafias de tráfico de personas (y las consecuentes muertes en el proceso de migración, el esclavismo en el trabajo y la prostitución forzada en lo sexual), la desigualdad socio-económica que genera constantemente marginación y las guerras siempre injustas, con sus daños “colaterales” sobre la población civil.


Nada como el genocidio palestino ejecutado por quienes deberían ser custodios sagrados para que nunca se repitiese un Holocausto.


Los nazis de ayer son los sionistas de hoy, las cámaras de gas de los campos de concentración alemanes son las bombas que lanzan hoy los aviones israelíes, el gueto de Varsovia es hoy la franja de Gaza, los judios de ayer son los palestinos de hoy.


¿Vas a permanecer en silencio, un silencio que aprueba? ¿Eres insensible, sufres de anestesia social grave?

¡Conmuévete y muévete ante el daño y el sufrimiento que causa Israel en Palestina, que no te anestesien también socialmente!



jueves, 15 de mayo de 2025

NO SE DICE...



No se dice fea a la niña 
aunque te lo parezca, 

ni al niño.

Cada época tiene sus gustos.

No sé si se dice guapa.

O guapo.


No se recuerda al niño 

que tiene las orejas grandes,

aunque te lo parezca,

ya lo sabe.

Ni a la niña.


No se dice diferente al diferente, 

ni se ríe uno de ellos.

Ni de uno mismo.

Ni se comenta por detrás.


No se dice al anciano 

que le falta tal habilidad,

ni se comenta.

Tampoco hace falta decirle

que está joven, 

sabe que no es verdad.

Puede uno ponerse al lado 

porque puede necesitar una mano,

se apoyará si lo necesita,

o no, como él quiera. 


Tampoco hace falta decírselo a la anciana.

Mentir ¿para qué? 

Hay sí, variadas formas de belleza,

Las de pago no me gustan

Son una forma de mentira.


No se dice cojo al cojo 

aunque lo esté,

ya le duelen la vida y sus carreras.

Menos todavía a la coja

todavía sufre más,

aunque la quieran.


No se dice al ciego 

lo que se está perdiendo 

cuando hablas de colores,

basta que se lo cuentes

cuando quiera.


No se habla bajito junto al sordo, 

ni se sale uno de la habitación 

para hablar del enfermo,

ni se escenifica que no está malo,

él lo sabe y también miente, o no,

según te vea.


No se dice hijo al perro

porque no lo es,

“de la familia” tampoco.

El amor tiene que ser libre

Y hasta salvaje.

Libres e iguales 

A todo ser humano quiero.


De mascotas nada,

mientras haya hambre

¿Acuarios y zoos?

¡Vaya invento!

No es su sitio.

Para ellos una cárcel,

para la humanidad

un despropósito, un derroche,

Para la casa común, 

un maltrato que no merece.


No se dicen medias verdades,

Como a toda mentira odio.

Como mentira camuflada

Odio y asco.

Odiamos el mal

como odia el pueblo, de verdad.


No se dicen tópicos,

Otra forma de mentira camuflada.


Muchas veces es mejor callar

Y entonces ¡ojo a los subtítulos en la cara!


Entonces…

No se mira con pena cuando se escucha,

ni con superioridad,

ni con ironía en la mirada.

Menos aún con suspicacia,

ni al vacío.

ni al suelo.

A los ojos,

A los ojos hasta que duela el alma.


No se dice lo primero que viene a la boca,

aunque te quedes tranquilo,

aunque te quedes contento.

No se dice “no se dice”, mejor se calla.

Es mejor corregir al pensamiento,

darle espuela si lo necesita,

Y encontrar otro contento

tan misterioso

como verdadero.


No se dice “yo haría”

si no lo vas a hacer tú,

si es un consejo desde fuera,

mejor te callas.

Actos sí, experiencias también.

Colaboración, sí, claro.

Siempre. Y contentos todos,

todos contentos.


La diplomacia suele ser mentira.

El amor… a veces es palabra

a veces es silencio.


Al pan no se le dice duro 

aunque lo esté.

El amigo no es amargo

Aunque duela.


El pan,

como al amigo,

se acaricia,

no se aprieta.


Si perdió la humedad el pan,

o el amor primero el amigo,

se moja bien,

o se le da calor, 

lo que convenga,

lo que el amor mande

lo que el amor sugiera.


El agua no se tira,

el café no se deja,

el yogur -como todo-

se rebaña.

Los gustos 

(pequeños o grandes da igual) 

se embridan

porque parlotean de amor

pero esclavizan

aunque no lo parezca.


La naturaleza se cuida,

el trabajo se venera.

Al compartir,

lo de menos es la cosa,

lo más es la vida,

el coloquio.

Escuchar la vida

compartir la mesa,

Mejor si es pobre, 

por más humana, 

y por ello más verdadera.


Cierto:

las palabras

y los silencios

son delicado sacramento.


En todo tiempo

manejarlas es delicado,

un arte del corazón,

de las manos y el cerebro.


No soy yo poeta,

ya no estoy a tiempo,

y no quiero.

Amar quiero 

y puedo

aunque no sepa,

juntos -desde abajo- aprendemos

Desde arriba no,

Eso ya lo sabemos.


Ahora más que nunca: Verdadero socialismo, Solidaridad


Eugenio A. Rodríguez

jueves, 8 de mayo de 2025

Paradojas de v*cun*s según un estudio d la OMS


Estudio que compara las tasas de mortalidad por COVID-19 en los periodos previos y posteriores a la administración de las vacunas Covid para establecer el impacto de estas vacunas durante la Pandemia. Los datos utilizados son procedentes de los registros oficiales de la OMS . Concluye que la mortalidad por COVID incrementó a partir de la vacunación contra COVID, en especial en las regiones donde hubo mayor cobertura vacunal.+ info

domingo, 4 de mayo de 2025

GESTAR; Bien, Verdad, Belleza. Un libro de Ibone Olza

El libro del año (el mío, claro) es este: Gestar, de Ibone Olza  (Vergara 2024) . Es un ir brotando -flor a flor- las experiencias de manera magistral a través de palabras certeras a veces cálidas, a veces duras. Feminismo del bueno, radical. Se quiera gestar una nueva vida o una revolución social, Gestar es un libro sugerente. Seis capítulos bien equilibrados despliegan aspectos del Gestar.


El embarazo esté atravesado por el miedo que, lamentablemente, para las mujeres viene desde niñas porque el cuerpo, especialmente femenino, es un enemigo que hay que domesticar, mediante pequeñas y grandes cosas como la alimentación, la depilación y hasta la cirugía. Señala que es dramático que se viva el embarazo a veces como una enfermedad y en otras ocasiones como una circunstancia que no debe modificar la vida laboral hasta el último minuto. El embarazo es un proceso delicado que debe cuidarse y disfrutarse. Los cambios son de tal calibre que se ha acuñado la palabra matrescencia pare evocar los cambios de la adolescencia.


Concebir es un acto esencialmente cooperativo. Los espermatozoides nadan en equipo. El óvulo parece que baila con ellos y elige uno. Habla la psiquiatra Ibone Olza del componente naturalmente placentero de la concepción: “Nos habríamos extinguido hace tiempo si la reproducción no fuera enormemente placentera”. Explica diferentes circunstancias en que las células se ayudan unas a otros. 


Gestar es una experiencia colosal..En esta etapa se da un mutuo enriquecimiento entre la madre y el bebé. Continúa la cooperación incluso intergeneracional: cuando una mujer está gestando en su vientre ya están ahí los óvulos de la que será madre muchos años después. Una parte de nuestras células ha estado el útero de nuestra abuela materna. La autora alude a otras culturas y observa que por otros lares no se menosprecia la placenta como entre nosotros. Propone honrar la placenta, que hasta tiene forma de árbol, está creada colaborativamente y nos pone sobre la pista de que debe cuidarse también el alumbramiento. 


Gestar para otros, problema ético y médico. La actual y polémica llamada reproducción asistida (tienen razón las que prefieren llamarla explotación reproductiva) tiene un problema ético. La mirada de la autora es claramente comprometida desde el punto de vista social y critica la paradoja de que a la edad en que sería mas lógico reproducir apenas se pueda por razones económicas y años después se proponga la eufemísticamente llamada reproducción asistida. Es espeluznante: a la mejor edad para reproducir no puedes por razones económicas pero puedes obtener un ingreso por donación de óvulos, y cuando económicamente puedes gestar tienes que explotar a otras porque biológicamente ya no puedes. Además de un problema ético es un problema médico porque no es bueno ni para el bebé ni para la madre. Ahora tenemos claro que lo mejor es planear vínculo y cuidar el vínculo. Para la criatura, su madre es la que lo gesta, no sabe de contratos. Quitar a esa criatura la experiencia de ser amado por la mujer que le gesta (¡las animan a no vincularse al bebé, a llevarlo "como una incubadora”!) tiene consecuencias graves. Con todo esta crítica no es una condena de las personas que entran en ello, más bien lo es de la estructura socioeconómica.


En el capítulo titulado Obstare critica la excesiva medicalización del proceso y las formas concretas de trato. No ve razonable la obsesión por el peso ni que haya que pesarse en consulta en vez de en casa. Muchas mujeres se sienten tratadas como “portadoras” de un “producto”. Ibone propone unas gafas violetas que permitan ver una forma de trato infantilizado que es injusto. La violencia obstétrica -explica- es algo estructural. Se amenaza con frecuencia desde la institución con tratamientos que científicamente son discutibles. Entre otras muchas formas de violencia alude también a algunos dichos cono “mujer legrada, mujer preñada”. No elude temas polémicos como la eugenesia que se esconde tras la desaparición de los niños con síndrome de down.


Procrear es una experiencia hermosa si no se interviene donde no se debe. Si se usa el sentido común, la experiencia histórica y la de otras culturas. Si se incorpora la mejor ciencia actual y no cae en las redes de intervenciones que pretendan hacer un negocio. “Somos mamíferas” -repite Ibone- y el proceso natural está bien diseñado. A veces es una experiencia que se complica por el estrés que puede generar la vida laboral o la medicalización. Ya se sabe que el estrés tiene consecuencias. Por contra en esta etapa la madre puede ser especialmente creativa en muchos sentidos. Plantea también cuestiones abiertas en estos momentos como qué grado de conciencia tienen los bebés. 


En este gran libro que une ciencia y experiencia la autora se inspira en muchos otros científicos pero sin resultar cargante. El texto resulta ágil y atractivo aunque se traslucen los conocimientos de gran nivel de que goza la autora. Uno de los más impactantes para el lector no experto es la explicación científica de la hipeméresis (los vómitos) y detalla cómo tiene una base hormonal y no tiene nada que ver que una deficiencia psicológica. 


En este momento histórico cuando hasta forma parte del título de un ministerio “el reto demográfico” es momento de plantearse unas cuestiones que afectan al futuro de la humanidad, al mejor desarrollo de los niños y al cuidado de todas las mujeres, de todas las madres, de sus parejas, de su vida laboral, de su vida política, de su salud, de su esperanza. Gestar una nueva vida, una acción pequeña o una revolución es una experiencia que es fuente de esperanza. No nos lo pueden robar.


Ahora más que nunca: Verdad en Salud


Eugenio A. Rodríguez.   [Aquí entrevista de radio con autora]

¿DÓNDE PODEMOS LLEVARLA PA QUE NO QUIERA MORIR?

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