sábado, 13 de marzo de 2021

IX aniversario de Domitila Barrios, la feminista pobre que cuestionó los feminismos de élite en la ONU

Eugenio A. Rodríguez

Hoy hace nueve años que falleció Domitila Barrios. Merece la alegría leer, al menos, esta publicación de muywaso.com. También la de "colectivo no violencia" cuyo enlace adjuntamos. Especialmente el vídeo con las propias palabras de Domitila.

www.muywaso.com   (aquí)

En 1975 Domitila Barrios irrumpió en la testera de la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer de la ONU con una fuerza irrebatible y una transversal, hasta entonces, invisibilizada por los feminismos hegemónicos: los conflictos de clase.

Domitila Barrios

En la Tribuna aprendí mucho también. Y en primer lugar, aprendí a valorizar más la sabiduría de mi pueblo. Allí, cada cual que se presentaba al micrófono decía: “Yo soy licenciada, represento a tal organización”… Y blá-bláblá, echaba su intervención. “Yo soy maestra”, “Yo soy abogada”, “yo soy periodista”, decía otra. Y blá-blá-blá, empezaba a dar su opinión.

Entonces yo me decía: “Aquí hay licenciadas, abogadas, maestras, periodistas que van a hablar. Y yo… ¿cómo me voy a meter?” Y me sentía un poco acomplejada, acobardada. E incluso no me animaba a hablar. Cuando por primera vez me presenté al micrófono frente a tantos títulos, como cenicienta me presenté y dije: “Bueno, yo soy la esposa de un trabajador minero de Bolivia”.

Con un temor, todavía, ¿no? Y me animé a plantear los problemas que estaban siendo discutidos en ahí. Porque esa era mi obligación. Y los he planteado para que todo el mundo nos escuche a través de la Tribuna

Esto me llevó a tener una discusión con la Betty Friedman, que es la gran líder feminista de Estados Unidos. Ella y su grupo habían propuesto algunos puntos de enmienda al “plan mundial de acción”. Pero eran planteamientos sobre todo feministas y nosotras no concordamos con ellos porque no abordaban algunos problemas que son fundamentales para nosotras, las latinoamericanas.

La Friedman nos invitó a seguirla. Pidió que nosotras dejáramos nuestra “actividad belicista”, que estábamos siendo “manejadas por los hombres”, que “solamente en política” pensábamos e incluso ignorábamos por completo los asuntos femeninos, “como hace la delegación boliviana, por ejemplo” —dijo ella.

Entonces yo pedí la palabra. Pero no me la dieron. Y bueno, yo me paré y dije:

Perdonen ustedes que esta Tribuna yo la convierta en un mercado. Pero fui mencionada y tengo que defenderme. Miren que he sido invitada a la Tribuna para hablar sobre los derechos de la mujer y en la invitación que me mandaron estaba también el documento aprobado por las Naciones Unidas y que es su carta magna, donde se reconoce a la mujer el derecho a participar, a organizarse. Y Bolivia firmó esta carta, pero en la realidad no la aplica sino la burguesía.

Y así, seguía yo exponiendo. Y una señora, que era la presidente de una delegación mexicana, se acercó a mí.

Ella quería aplicarme a su manera el lema de la Tribuna del Año Internacional de la Mujer que era “Igualdad, desarrollo y paz”. Y me decía:

Hablaremos de nosotras, señora… Nosotras somos mujeres. Mire, señora, olvídese usted del sufrimiento de su pueblo. Por un momento, olvídese de las masacres. Ya hemos hablado bastante de esto. Ya la hemos escuchado bastante. Hablaremos de nosotras… de usted y de mí… de la mujer, pues.

Entonces le dije:

Muy bien, hablaremos de las dos. Pero, si me permite, voy a empezar. Señora, hace una semana que yo la conozco a usted. Cada mañana usted llega con un traje diferente; y sin embargo, yo no. Cada día llega usted pintada y peinada como quien tiene tiempo de pasar en una peluquería bien elegante y puede gastar buena plata en eso; y, sin embargo, yo no. Yo veo que usted tiene cada tarde un chófer en un carro esperándola a la puerta de este local para recogerla a su casa; y, sin embargo, yo no. Y para presentarse aquí como se presenta, estoy segura de que usted vive en una vivienda bien elegante, en un barrio también elegante, ¿no? Y, sin embargo, nosotras las mujeres de los mineros, tenemos solamente una pequeña vivienda prestada y cuando se muere nuestro esposo o se enferma o lo retiran de la empresa, tenemos noventa días para abandonar la vivienda y estamos en la calle. Ahora, señora, dígame: ¿tiene usted algo semejante a mi situación? ¿Tengo yo algo semejante a su situación de usted? Entonces, ¿de qué igualdad vamos a hablar entre nosotras? ¿Si usted y yo no nos parecemos, si usted y yo somos tan diferentes? Nosotras no podemos, en este momento, ser iguales, aun como mujeres, ¿no le parece?’

Fragmento de «Si me permiten hablar»

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viernes, 12 de marzo de 2021

“El Chico” de Charles Chaplin.Una joya de cien años

¡Quién me iba a decir que 100 años después de realizada la película, la podríamos ver de nuevo en las salas de exhibición de cine! La película “El chico“ (“The kid”) de Charles Chaplin ahora podemos disfrutarla de nuevo los que ya la conocíamos y descubrirla con un gran placer también los espectadores más jóvenes. Ha sido objeto de una minuciosa restauración en imagen y el sonido de modo que casi parece un filme recién realizado.

Fue la primera película de largometraje que realizó Charles Chaplin después de tener en su haber un buen número de cortometrajes a cada cual más bueno. Son pequeñas joyas del cine: “El emigrante”, “Charlot boxeador “, “El peregrino“… después del chico realizaría obras maestras del cine como son “Tiempos modernos “,  “La quimera del oro “, “Luces de la ciudad” “El gran dictador”… hasta “Candilejas”.

Charles Chaplin realizaba sus películas siguiendo generalmente el esquema del melodrama muy al uso del cine mudo y “El chico” no es una excepción. De hecho, en 1971, él realizó una revisión donde quitó algunas escenas para darle más sobriedad. “El chico” cuenta la historia de un vagabundo (Charlot) que recoge a un bebé, hijo de una mujer que es expulsada de un Centro Hospitalario Benéfico por ser madre soltera. El filme tiene en este momento un apunte muy religioso con el paralelismo de la joven soltera rechazada que lleva en brazos a su hijo y una imagen insertada que nos muestra una estampa religiosa: Jesús también rechazado que lleva a los hombros la cruz. Como la madre no puede criar al bebé, lo deja dentro de un coche de lujo con la esperanza de que los dueños de él lo cuiden. Pero al final, el niño es abandonado en una esquina de una calle. Así que aquí llega el pequeño vagabundo que después de inesperadas y graciosas aventuras lo adoptará como hijo. La película después, en una elipsis de cinco años nos muestra a Charlot y el chico ganándose la vida de las formas más rocambolescas (reparando cristales de las ventanas que antes el niño ha roto de una pedrada) y siempre huyendo de la policía de la calle o enfrentándose a distintos energúmenos. 

El cine de Chaplin siempre tiene la mirada puesta en los débiles, en los pobres, en los que necesitan ayuda y pone en ridículo cuando no derrota a los fuertes, a los poderosos y a los que abusan de sus fuerzas.

El niño que interpretó al personaje infantil, Jackie Coogan, llegó a hacer muchas películas y ganar mucho dinero que sus padres malgastaron. No había todavía legislación sobre la protección a los actores infantiles. Cuando se hizo adulto, sin contratos y olvidado de todos, vivió alcoholizado y murió en la más absoluta pobreza. Charles Chaplin le ayudó en más de una ocasión. “El chico“, además de exhibirse en salas de cine, se ofrece también en alguna plataforma digital.

AHORA MÁS QUE NUNCA: COMPASIÓN

José Luis Barrera Calahorro

lunes, 8 de marzo de 2021

He visto a mujeres

He visto a mujeres abiertas como rosas sin flor. He visto a mujeres así. 

Mujeres sin juicio, que no supieron separar la vida de la muerte. Estancadas, a la deriva. Enfrascadas, detenidas en un tiempo exhausto, gozando de sus soliloquios inexistentes. Muertas en vida y sin ritual. Traslúcidas, fugaces. 

Mujeres inacabadas, acariciadas por la guerra del día sí, día no; por la supuesta soberanía de una futura y eterna abundancia, algo vacía y no tan al alcance de la mano; por el desgaste o la explotación, abrazados con tanta naturalidad.

Sumidas en el sudor, el cansancio y la esperanza lejana. Entregando su libertad al cuerpo de alguien, sin importar mucho de quién, con los ojos bien atados. Moradoras de vidas ajenas. Autoras de la nada.

Y he visto a otras mujeres, suaves como el viento, frágiles como una tenue capa de hielo. Que, cuando les llegó la hora, resplandecían como el sol candente en el mar.

Y he visto a hombres solos. Solos pero juntos. Rotos pero en paz.

Desprovistos de aliento. Pero dispuestos a amar, a despedazarse, despertarse a pesar del vacío y del silencio, del enjambre de las voces. Alejados de la ley y del dictado de las jerarquías enjauladas. Celebrando, callados, la verdad, que es una, una y sola. Indivisa. Que sangra, alumbra. Y sana.

Y he visto a otros hombres: encerrados en sus laberintos, empeñados en confundirse con el minotauro o con las paredes. Lentamente perdiendo cada una de sus batallas imaginarias. Desarmados. Consagrados a unos dioses demasiado opacos.

Mujeres, hombres. Dándose los unos a los otros: lo que son, lo que tienen en cada momento. Puzzles de una sola pieza.

Personas navegando en el tiempo. Un peculiar y eterno vaivén de seres deslizándose por la piel de la historia. Sacudidos por el velo de la noche y el temblor del alba. Aferrados al amanecer de los ojos, esa llama siempre viva.


Zuzanna Gawron

domingo, 7 de marzo de 2021

COVID19. EXAGERACIÓN CON EL GEL HIDROALCOHÓLICO








GOBERNADOS POR PELIGROSOS, INEPTOS, MENTIROSOS. La "INVEROSÍMIL” contaminación por contacto con superficies.

Llevar a cabo las tareas diarias implica un montón de rituales de desinfección de manos, no lavados con agua y jabón, sino fricciones con gel hidroalcohólico. No sabemos los millones de euros que ha costado la medida, probablemente una cantidad modesta en comparación con lo que han supuesto otras medidas de nuestros gobiernos, empezando por las mascarillas (que volveremos a comentar en otro post) que hacia noviembre ya suponían decenas de millones de euros. 

Volviendo a los rituales de desinfección de manos, mucho menos comprensibles que el lavado de pies de ciertas culturas, Ivan Rodríguez y José Eizayaga han compartido una noticia de “Clarin”. El artículo que comenta ese periódico es de julio del 2020 y está firmado por el prestigioso E. Goldman. Se publicó en Lancet y fue corroborado por otro artículo publicado en la misma revista el 29 de Septiembre.

Goldman señala la altísima improbabilidad del contagio por contacto con superficies contaminadas (fórnites) sobre todo en la vida diaria. Señala que para que el contagio se pudiera producir, alguien tendría que poco menos que estornudar sobre una superficie e inmediatamente después otra persona tocarla y meterse el dedo en la nariz. Recientemente “Nature” ha insistido en la misma idea preguntándose por qué seguimos haciendo esas limpiezas intensivas (COVID-19 rarely spreads through surfaces. So why are we still deep cleaning? Lewis D).

¿Qué dicen de todo estos los expertos del gobierno? ¿Se supone que Goldman no es experto porque no ha sido investido caballero de la orden de la mentira perpetua por Sánchez? No me cabe duda que esos miserables expertos lo han leído, pero esperar honradez en estos personajes es como, usando un dicho popular. pedirle peras al olmo. Los rituales de desinfección como las mascarillas al aire libre son parte de la escenografía del terror, buscarle una racionalidad es perder el tiempo.

Ahora más que nunca: Verdad

José R. Loayssa
VER:
https://www.thelancet.com/journals/laninf/article/PIIS1473-3099(20)30561-2/fulltext?fbclid=IwAR2NROtv6DlWMy1sYm7nfbApuY3zZtlKlmJlDGCihv7uti43owvFHA56bKI

jueves, 4 de marzo de 2021

CARIDAD CRISTIANA y TRABAJO DOMÉSTICO. EL ESCÁNDALO DE LOS PEQUEÑOS.

Hay cosas que parece que no cambian. Ni con la nueva, ni con la vieja normalidad. Parecen males endémicos, problemas irresolubles, fatalidades imposibles de transformar, cuando lo que pasa es que no hay voluntad para cambiarlas. Las condiciones laborales de miles de hombres y mujeres que están trabajando en hogares en limpieza y cuidados, son un ejemplo de esto. 


Gobierno tras gobierno, de uno y otro color, van aceptando que haya trabajadores de segunda, sin derecho al paro, con jornadas de explotación, sin contrato ni seguridad social en su inmensa mayoría… Son fundamentalmente mujeres migrantes, muchas de ellas sin papeles, que cuidan casas, niños y mayores, entregando tiempo, salud y cariño a lo que decimos que es para nosotros lo más importante, y lo hacen en condiciones infrahumanas.

Los pasados días 26 de febrero y 3 de marzo, la asociación Encuentro y Solidaridad, organizó unos talleres sobre Los Derechos Laborales en el Trabajo Doméstico, con la colaboración de Rafael Paredes, abogado con 20 años de experiencia en extranjería, y muchas horas de trabajo gratuito y solidario a las espaldas.

Los talleres sirvieron para aclarar ideas, resolver dudas, encontrarse y escucharse, robar a las múltiples preocupaciones alguna sonrisa y ofrecerse entre las asistentes mutuo apoyo y solidaridad.

Pudimos conocer lo que dice la ley de lo que debería ser el trabajo doméstico: un trabajo con contrato y seguridad social, percibiendo un mínimo de 950 euros mensuales en 14 pagas, con 10 horas mínimas de descanso entre jornada y jornada, con 36 horas seguidas de descanso semanal, y no más de 8 horas de jornada diaria, aunque se pueda contemplar algunas horas a mayores de presencia (en ningún caso más de 20 horas de presencia semanales). Con 14 festivos al año y 30 días naturales de vacaciones.

Y pudimos comprobar también, con rabia, indignación y tristeza, lo alejada que está la realidad de la “legalidad”: Mujeres trabajando 140 horas semanales, a las que en muchas ocasiones se les habla con desprecio, hasta se les impide salir o ver a sus familiares “para evitar contagios”, que ni cotizan en la seguridad social, ni se les respetan festivos o vacaciones, y menos aún pagas extraordinarias, llegando a cobrar 700 euros por jornadas no completas, sino completísimas.

Mujeres que afirman que trabajan mucho y muy duro, pero que no les falta la compañía de Papá Dios. Y ya en la intimidad, te cuentan que son familias cristianas, unas de rosario y misa diaria, otras de este o aquel movimiento, las que descaradamente les explotan y hacen llorar de rabia e impotencia.

Imposible no recordar la palabra del Evangelio, en Mateo 18,6: "Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría... "

Que estos hechos dejen de darse en nuestra comunidad, es tarea de todos. Una tarea entusiasmante, la de que brille el amor de Dios, y la caridad cristiana, empezando, por ejemplo, por combatir la explotación en el trabajo doméstico.

Ahora más que nunca: Solidaridad

Nuria Sánchez Díaz de la Isla

lunes, 1 de marzo de 2021

Cuidados Paliativos

Sin saber cómo, "pero parece que la sociedad" lo reclama, la asociación federal de derecho a morir dignamente, guiados por unos iluminados, o siendo ellos mismos dichos iluminados, se han propuesto eliminar de plano los “Cuidados Paliativos” en España.

De ahora en adelante, según ellos quieren hacernos creer: ya no será necesario un estudio médico previo para aceptar una petición de eutanasia; les vale con una petición firmada, sin tener en cuenta la carga emocional que pueda sufrir el solicitante; pues si uno está bajo una depresión o sufre algún otro tipo de enfermedad mental, u otra patología irreversible: ELA, cáncer metastásico, Alzheimer, etc; ya no serán necesarios los Cuidados Paliativos. Su solución pasa por una petición de eutanasia.

Lógicamente se han dado, y se darán, muchas situaciones socioeconómicas donde los pacientes prefieran dejar de vivir antes de ser una carga para sus familias. Pero me pregunto: ¿no es precisamente esa la función de la Seguridad Social?, ¿no fue creada para ayudar a Vivir Dignamente y solucionar las peticiones de “Ayuda” , que los ciudadanos sin unos medios económicos no podemos sufragarnos, para paliar una enfermedad?.

Pues a día de hoy se nos dice que NO. En un país donde los médicos aún no tienen una “especialidad médica en Cuidados Paliativos”, se les exige que sí la tengan en el proceso de realizar eutanasias.

Hasta ahora se suponía que el galeno, médico, hacía un juramento hipocrático, “Salvar la Vida de sus Pacientes” ante todo, (que nadie confunda salvar la vida con ensañamiento terapéutico), pues, los Cuidados Paliativos, están precisamente para que, realmente uno pueda morir dignamente, sin dolor, y sin sentirse una carga emocional y económica para sus parientes.

Parece que hay mucha prisa en cumplir una voluntad de morir, mediante la susodicha petición, sin haber hecho un estudio previo, y sin tener en cuenta los motivos que llevan a solicitarla. El deseo de muerte es patológico y se contrapone al deseo de vida; es antinatural y está condicionado por agentes externos .

Debemos darnos la oportunidad de solicitar unos CUIDADOS PALIATIVOS dignos para nuestra sociedad antes de dar un paso irreversible hacia la muerte,Pues en este mundo solo estaremos una vez.

Ahora más que nunca: Dignidad

Israel Durán

domingo, 28 de febrero de 2021

DIOS-EN-PANDEMIA SEGÚN EL PUEBLO

Miriam, Chari y Pedro
visitados por unos amigos
Leyendo estas palabras (VER NOTA) de un amigo común –a la familia de la que se habla y a mí misma-, reflexiono sobre aquellas palabras desgraciadamente tan en boga en este año que llevamos de pandemia. Desgraciadamente por tres razones: la primera es que se nos ocurre hablar de Dios exclusivamente desde la adversidad; la segunda, porque somos los mismos cristianos quienes hemos caído en la tentación de sentirnos abandonados de Su mano en la desgracia, de la mano de un Dios que hemos creído indiferente, , la tercera, por tener que oír la crítica de los no creyentes en el Dios que se entrega y vivifica -sí creyentes en dioses más complacientes- si no inculpando, acusando de inactividad e inercia hasta ridiculizar el carácter salvífico de la divinidad.

Sí, señor, los creyentes, una vez más, hemos caído en la trampa de pedir auxilio cuando hemos sido nosotros los tocados directamente por la pandemia. ¿Es que Dios no tenía que ser interpelado por los millones de hermanos que mueren de hambre diariamente? ¿Acaso los muertos en el mar por el único delito de huir de la miseria son de segunda o tercera categoría para ser atendidos por ese Dios del que hablamos? ¿No son los campos de refugiados albergue seguro para Aquel que nació en un pesebre, emigró y padeció?

La actual pandemia no ha hecho sino revelar la debilidad del hombre ante la muerte, de ricos y pobres, de señores y criados… ¡Qué bien lo entendió Jorge Manrique! ¿No nos acordamos de estas maravillosas coplas que tuvimos que estudiar quienes pudimos hacerlo? Y de esta pandemia saldremos mediante la ciencia y la solidaridad, ambas en manos del hombre.

La pregunta “¿Dónde está Dios en la pandemia?” revela pues, el infantilismo de nuestra fe. Tal vez se una ocasión magnífica esta situación para que nos preguntemos quién es el Dios en el que se basa mi fe y cómo se relaciona con la(s) historia(s), en palabras de Michael Moore en un excelente artículo que recomiendo: “Un Dios anti-pandemia, un Dios post-pandemia o un Dios en-pandemia”. (aquí)

¿Qué nos enseña esta familia de la que hablamos? Que ellos no se han preguntado dónde está Dios; es más, no han emitido queja o lamento alguno. Dios está con ellos, Dios está en ellos. Dios está en y con los pobres, y los ricos seguimos buscando con coordenadas erróneas…

Quedémonos haciendo el llamamiento de Francisco a la solidaridad para la Jornada Mundial del Migrante, a celebrar el 26 de septiembre de 2021: "Que el 'los otros', dé paso a solo un 'nosotros' acogedor y universal"

Ahora más que nunca: Solidaridad

Amparo Gómez
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NOTA: 
HOY, 29 de enero, tuve una aparición. Una madre con dos hijos discapacitados, el marido en la eternidad y otro hijo casado me cuenta que han pasado el covid los 3 convivientes en la periferia de Madrid.
Ella con vómitos, diarreas, fiebre alta y desmayos. La hija discapacitada salió del apuro como pudo y la madre y ella han logrado que aprenda a llamar al hijo casado. Éste les traía la comida y la dejaba a la puerta.
Les han ofrecido un hotel pero ha preferido quedarse porque el hijo pasaría miedo en un lugar desconocido.
La atención médica toda por teléfono. Al hijo discapacitado han seguido viniendo a bañarle las auxiliares a quienes les han hecho en todo el periodo una PCR.

Pues la mujer, ni una queja, ni un lamento. "Los niños nos enseñan tantas cosas". Aislados, desatendidos por los grandes, amados por los pequeños. ¿Dónde habrían ido con la ley de eutanasia que se propone? Han pasado el covid... pero siguen aislados, no lo entiendo. ¿Dónde la ciencia, dónde la conciencia? ¿Se hablará del siglo XXI en el XXV como nosotros hablamos de la Edad media?

Y al tiempo uno descubre que hay pequeños gigantes, que tienes amigos del nivel del inventor de la Logoterapia. Y que no te cobran. Les llamas y te dan las gracias. O sea, que sigo creyendo en las apariciones. Es imposible matar la belleza. Cualquier día se apropia de las instituciones.
Eugenio A. Rodríguez

Margarita Mediavilla: NO NORMAL