No es fácil tratar este tema en España pues se reacciona desde las emociones y la visceralidad, pocas veces desde el sosiego y la capacidad de diálogo que tenemos los seres humanos, además no se cuenta con los datos de la realidad social. Espero aportar algo adecuado sobre esto para la convivencia social.
La primera constatación es que en la base de cada civilización hay una concepción religiosa. Por ejemplo, debajo de la sociedad de castas está la creencia en la reencarnación según se cumplieran en la vida anterior o no los preceptos religiosos. Max Weber en “Ética protestante y espíritu del capitalismo”, libro clásico de sociología, afirma que el origen del capitalismo está en la tesis teológica calvinista de la predestinación del alma. La pervivencia de la religión en el futuro no se cuestiona en sociología, incluso el autor no creyente Salvador Giner en “El porvenir de la religión” afirma: “mientras haya humanidad, habrá religión” (p.12). Ignorar esta temática en los planes educativos perjudica a las personas, pues la ignorancia no es un bien.
En varios ambientes académicos y políticos españoles se trata la temática religiosa como si estuviéramos en el siglo XIX o primera mitad del XX, pero los hechos que siguen cambiaron la cuestión:
-La Declaración Universal de Derechos Humanos (10-12-1948) reconoce las libertades de pensamiento, expresión, ideológica y religiosa. Se reconoce explícitamente el derecho a la práctica religiosa en público y en privado, igualmente el derecho a educar a los hijos de acuerdo con las propias creencias, con las consecuencias que tiene eso en el sistema educativo. Véanse los artículos 18, 19, 20 y 26.
-El Concilio Vaticano II de la Iglesia Católica (1962-65) reconoce el derecho a la libertad religiosa y de conciencia como derecho nuclear de la persona, y muestra aprecio por las otras religiones y personas de buena voluntad en documentos que no hay espacio para analizar. Para la Iglesia la conciencia (sagrario de la persona) es la norma suprema de moral y de comportamiento con las consecuencias que de ahí se siguen.
-Hay amplia presencia en España de otras religiones: más de 2 millones de confesiones protestantes y más de dos millones y medio de musulmanes (sobre 1700 mezquitas). También testigos de Jehová, judíos, budistas... Por ello la temática religiosa no atañe solo a los Poderes Públicos y a la Iglesia Católica.
Por ello cuando un colegio o poder político trata el tema religioso no afecta solo a la Iglesia Católica, sino a las realidades religiosas presentes en la sociedad. La Iglesia Católica tiene una estructura organizativa y un desarrollo teológico y científico que facilitan el diálogo, lo que debería servir de base para la relación de las autoridades civiles con las otras confesiones religiosas pues, ¿qué otra confesión tiene tantos centros de formación prestigiosos en las diversas ciencias? Que las autoridades civiles tengan una actitud de diálogo y colaboración con las instituciones religiosas es una exigencia que emana de la Declaración de los Derechos Humanos, igual que deben respetar a los que no tienen creencias religiosas.
En algunos círculos políticos y académicos se afirma que la Iglesia Católica tiene el privilegio de la clase de religión con lo que manifiestan, a mi entender, varios errores:
-La presencia de la religión en la escuela es una consecuencia lógica de los artículos 18, 19 y 26 de los Derechos Humanos y de la realidad social. Es un derecho de los padres y de los alumnos que se debe garantizar.
-No es un privilegio de los católicos pues hay profesores de las otras confesiones. Hay casi 300 de confesiones protestantes y, según publica “Mares” (22-09-2025) citando a la Conferencia Islámica de España, había 311 profesores de Islam en el curso 2024-25 y más de 400 en el 2025-26, lógicamente elegidos por su confesión religiosa ya que el Estado es aconfesional o laico (no confesional laicista).
-Un hecho tan decisivo para la vida de la mayoría de los humanos no debe estar al margen de los planes de enseñanza, si estos quieren servir a la vida de las personas, en especial en los momentos decisivos de la existencia, y aportar conocimiento de esta realidad social e histórica tan trascendente.
Todo eso avala la presencia de la religión en el currículo escolar con un estatus serio. Implicará el conocimiento de la propia religión y el estudio respetuoso de las otras confesiones religiosas según la Declaración de los Derechos Humanos con programas y libros a disposición de cualquiera. También exigirá la opción de una temática alternativa de cultura sobre el hecho religioso, conocimientos de las diversas religiones y de su sustrato en las diversas culturas y civilizaciones. Cierto que no todas las culturas, civilizaciones y religiones son iguales, pero el respeto a todas las personas debe ser básico.
Ahora más que nunca: LIBERTAD
Antón Negro

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