martes, 28 de enero de 2025

¿Convierte La Voz de Galicia a las víctimas en verdugos?


Para La Voz de Galicia la culpa es de los pacientes cuando la realidad es que en el momento de necesitar la atención médica no siempre la ofrecen. Si con una fuerte gripe, por ejemplo, con fiebre y malestar general nos dan una cita para una semana o diez días después, ¿a qué vamos, si, salvo raras excepciones, ya pasó lo peor? O cuando una herida en un dedo se inflama o infecta y nos dan cita para un par de meses después (le pasó a una persona cercana ya hace algún tiempo), ¿a qué vas si, por suerte, el mismo cuerpo consiguió echar fuera la inflamación o la infección?


¡Y tantos y tanto ejemplos que todos y todas podríamos aportar!

Bien es verdad, como alguien me dijo, que no siempre los pacientes "están a la altura" pues si no quieren acudir, que cancelen la cita. ¡Qué fácil parece! ¿Y a dónde llaman, si no cogen los teléfonos?

Creo que la Sanidad, sus continuos recortes, su pequeño presupuesto (hay que financiar guerras y armas) tendrían que ser objeto de una buena revisión y actualización.

Ahora más que nunca: Verdad en Comunicación

Mer Santiago

lunes, 27 de enero de 2025

Derribaron los muros físicos y colectivos de los manicomios para levantar los muros químicos e individuales de los psicofármacos y analgésicos.


Juan Gérvas, médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España. jjgervas @gmail.com www.equipocesca.org @JuanGrvas. Mercedes Pérez-Fernández, Especialista en Medicina Interna, médica general jubilada, Equipo CESCA, Madrid, España. mpf1945@gmail.com

 

La Reforma Psiquiátrica

En los años 60, 70 y 80 del siglo XX hubo un huracán de libertad y democracia antes de la caída del muro de Berlín. Ese huracán derribó los muros físicos de los manicomios y devolvió derechos humanos a los pacientes encerrados allí.

Fueron muy importantes el movimiento italiano, Psichiatria Democratica [Psiquiatría Democrática] y el estadounidense Frente de Liberación de los Locos, que demostraron que la represión y la coacción dañaban a los pacientes y que otra atención era posible, una atención “humana”, de respeto y dignidad en la comunidad, y también de saber que la Medicina y sus métodos eran parte del problema psiquiátrico. En los rescoldos de esta desinstitucionalización queda esperanza; por ejemplo, en el Diálogo Abierto finlandés, la Revolución Delirante vallisoletana, el Orgullo Loco internacional, los Escuchadores de Voces, Supervivientes de la Psiquiatría, etc.

 

Codicia sin fin

La noche del 9 de noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín, que dividió la capital alemana durante casi tres décadas. El capitalismo se quitó la careta y su avaricia (en teoría y práctica) ha ido infiltrando la sociedad hasta el túetano, con la corrupción y el miedo por bandera. Ahora, más de treinta años después, la población prefiere la seguridad a la libertad y la respuesta a la pandemia de la covid, a partir de 2020, con “la salud” convertida en bien supremo, remató el claveteado del ataúd de la autonomía e independencia personal y social.

Por consecuencia, lo “natural” es el fascismo, que promete exactamente seguridad por encima de todo, el “come y calla” de toda la vida.

 

Atemorizados y encerrados en casa

Nos pretenden atemorizados y encerrados en nuestras casas, siempre temerosos de los demás y de todo, conectados a través de la misma electrónica que nos controla, mansos y obedientes, afectados de una lepra social que nos hace indiferentes al dolor de los demás. Bien lo demuestra la respuesta “occidental” a la barbarie colonialista sionista, la pasividad y normalización ante el genocidio palestino por Israel. O la aceptación de normas “anti-emigración” que conllevan daños y muertes y pretenden ignorar la causa de la causa, la depredación de los recursos de los países empobrecidos por los países enriquecidos.

El capitalismo saca provecho de todo y en particular de las necesidades sanitarias convertidas en artículos de consumo. La salud es el bien supremo que justifica todo, ya lo hemos comentado, no para disfrutar la vida sino por la salud en sí misma. La Medicina deviene puro negocio y para quien no puede siempre queda una especie de Beneficencia.

 

La Medicina, una “policía de la salud”

En este capitalismo sin careta, la Medicina es un brazo policial más, ejecutor de la ideología de represión, una “policía de la salud” cuyo poder bien se demuestra con los calendarios vacunales sin ciencia ni ética; en su extremo es el ingreso forzoso y la “contención”, con una Justicia también al servicio de los poderosos.

La bata y el fonendo son símbolos de un sistema que no respeta los derechos humanos, como se ve a diario en hospitales, urgencias, centros de salud, asilos (residencias de mayores o dependientes, dicen), cárceles y lugares de detención, e incluso en domicilios de pacientes.

 

La vida se vuelve absurda

Por consecuencia de la avaricia sin fin del capitalismo, por su triunfo en la lucha de clases, se generan contradicciones y gran sufrimiento y se pierde la dignidad personal y grupal.

La vida se vuelve absurda y la falta de horizontes conlleva el apagamiento general. Se nos hace creer que no hay posiblidad de resistencia ninguna, que el sistema es implacable. Por si hubiera dudas, la realidad se impone y ya hemos señalado como ejemplos la tolerancia al Israel colonialista y genocida, y las políticas generales “occidentales” anti-emigración, pero cabe añadir otros muchos como la falta de viviendas dignas, el trabajo con sueldos y condiciones miserables, la falta de respuesta ante los problemas de poblaciones marginadas, etc.

 

Hay un medicamento para cada mal

Cuando todo falla, queda la Medicina, con la Psiquiatría de hermana menor. La “policía de la salud” se muestra condescendiente y aplica remedios que ayudan a sobrellevar el apagamiento. Es el biopoder del filósofo Michael Foucault en todo su esplendor, el control de la vida personal y poblacional en el altar de la salud.

En esta concepción, la salud no es el disfrute de la vida pese a sus adversidades sino la conversión de cada adversidad en una enfermedad, en un mal.

Y ya se sabe, “Hay un medicamento para cada mal”, y si no, “Hay un remedio para cada mal”; es decir, hay una respuesta médica que facilita el pasar por la vida y que conlleva la neutralización de todo “disidente” y de la misma disencia en sí. Los psicofármacos y analgésicos se consumen como el pan, y las "terapias psi" (psicoterapia, gestal, secuencial integradora y más) se imponen como necesidad.

“No es signo de buena salud el estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma”, que difundía el pensador Jiddu Krishnamurti.

El capitalismo logra que la Medicina se alinee con su objetivo: el convencer a individuos y poblaciones de que lo importante es sobrevivir en este mundo de mierda (y no el cambiarlo).

 

Epidemias de etiquetas

Se levantan muros (con los medicamentos y con las "terapias psi") que hace posible vivir sin sentir, que agudizan la lepra social, la indiferencia ante el sufrimiento ajeno. Los diagnósticos médicos justifican los tratamientos consiguientes, y a nadie parece preocupar las “epidemias de etiquetas” (y de los correspondientes tratamientos) tipo trastorno de personalidad múltiple, memoria recuperada de abusos sexuales, problemas de identidad de género, ansiedad, autismo, trastorno bipolar infantil, depresión y trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

 

El infierno son los demás

Lo clave es mi “yo” y mi “peculiaridad”, lo demás resulta ajeno e indiferente. El mundo deviene estrecho y peligroso, los demás incomodan y contaminan, hay que refugiarse en casa, si es posible trabajar en ella y encargar todo para que nos lo traigan a la puerta.

“El infierno son los demás”, y el cielo es el aislamiento y la soledad, vivir enclaustrado entre muros individuales de química farmacológica o de palabras psi que nos facilitan un pasar sin compromiso hasta la muerte (muerte que se niega, por supuesto). Bien lo analizó el psiquiatra Piero Cipriano en “El manicomio químico”.

 

¿Qué hacer? Resistir es existir, y no callar es mantener la esperanza.

¿Con frustración ante tanto que no cambia? ¿Dudas?

Con fe de carbonero hay que recordar que vale la pena hacer las cosas lo mejor que se sabe, comprometerse con el trabajo y con la vida.

Muchas veces parecerá fútil e inútil, pero no, siempre brota la hierba en el lugar más inesperado, vale la pena vivir sembrando.

Seamos humanos, los compromisos emocionales con los demás parecen haber sido la base profunda del éxito evolutivo que nos hizo humanos.

Frente al desgobierno de los plutócratas, el compromiso público con los marginados y especialmente con el sistema educativo y sanitario público como mejor expresión de la solidaridad.

Tenemos que aceptar tantas derrotas, tantos fracasos en lo personal y profesional, que acabamos siendo perdedores de fondo, de largo recorrido.

Perdedores sí, pero no agotados. Sin cejar pues sabemos que la virtud revolucionaria es la constancia. Así que perdedores, sí, pero incombustibles e indomables en pos de un utopía que nos mueve. Perdedores de largo recorrido, hasta que la muerte nos pare.

Ya sabemos que la utopía es como la Osa Mayor, que nos ayuda a orientarnos y a localizar la Estrella Polar, y con ello a encontrar la ruta a seguir guiándonos por nuestro compromiso ético, profesional y social con los marginados, sabiendo que no callar es mantener la esperanza y que la desesperanza en una forma de deslealtad (que dijo el filósofo Gabriel Marcel).

La derrota no vuelve injusta una causa, al contrario debería enardecernos para continuar por aquello de "estamos en derrota, que no en doma" que escribió el poeta Claudio Rodríguez.

«Pienso que es necesario educar a las nuevas generaciones en el valor de la derrota. En manejarse en ella. En la humanidad que de ella emerge. En que se puede fracasar y volver a empezar sin que el valor y la dignidad se vean afectados" que escribió el italiano Pier Paolo Pasolini. Por ello, resistir es existir y no callar es mantener la esperanza.



NOTA. Este texto se generó a partir de la asistencia a la presentación y debate el sábado 25 de enero de 2025 sobre el libro "La Reforma Psiquiátrica. El porvenir de una ilusión", escrito por Jorge Tizón y comentado en la librería Traficantes de Sueños por el mismo autor y Mariano Hernández Monsalve y Alberto Fernández Liria. Coordinó el acto Eugenia Caretti. Nuestros sentimientos e ideas no los pudimos expresar por falta de tiempo en el debate.

lunes, 20 de enero de 2025

APRENDIENDO CON UNA PAPELETA ELECTORAL


Escribir sobre política es complicado porque prima lo emocional sobre lo racional y cuesta mucho que las personas se pongan en disposición de razonar y aprender. En este caso, pasados unos 10 años de esta papeleta electoral y como el de la foto ya no concurre a elecciones, pienso que se dan las condiciones idóneas para analizar y aprender con ese hecho.

Recuerdo que en aquel momento comentaba con amigos sobre la papeleta: “¿cómo le consienten los compañeros de la lista y los miembros del partido que el logo de la candidatura sea su rostro? ¿Saben lo que eso significa democrática y políticamente?” Espero que ahora, olvidando la persona concreta, nos centremos en lo que el hecho enseña y dejemos a un lado al cabeza de cartel.

La primera enseñanza es que la organización es una persona. No aparece partido, estructura, institución, ideas u objetivos sociales compartidos. En el fondo nos viene a decir: todo el poder para el líder, él es la cara de la lista electoral para los votantes llamados a confiar en él y no en todos los demás.

En lo referente al nombre de la lista electoral, Podemos, vemos que es un verbo en plural que tiene tres sílabas, PO-DE-MOS, que viene ser la traducción de tres monosílabos, YES, WE CAN (sí, nosotros podemos), el eslogan que llevó a Obama a la presidencia de los Estados Unidos de América. En esto no muestran mucha creatividad al recurrir a una probada estrategia publicitaria. Por eso hablaba de “asaltar los cielos” para él y sus “camaradas”. No se percibe un compromiso solidario transformador de la sociedad. Sí, es verdad que de su actividad previa se puede aprender bastante sobre cómo formalizar una candidatura y mucho de marketing electoral, que no son objeto de esta reflexión.

Los miembros de la candidatura, también profesores de la Facultad de Políticas en la Universidad Complutense, se marcharon de la formación poco a poco acusando al de la foto de autoritario, lo que cómo se dijo antes, era lo que se expresaba en la configuración de la papeleta. Ellos, profesores de política, deberían haberlo descubierto al principio.

En democracia no se necesitan jefes autoritarios ni “salvapatrias”, sino servidores públicos de los ciudadanos a los que deben tratar como jefes y no como súbditos. La desconfianza ante el autoritarismo estaba en la mayoría de los miembros de la Asociación Internacional de Trabajadores que en un manifiesto de 1872 afirmaba: “Es menester que no fiemos a ninguna clase, a ningún partido, a ningún poder la obra de nuestra emancipación”. En el preámbulo de sus estatutos ya constaba que “la emancipación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos” y que la lucha social no era para “constituir nuevos privilegios sino a establecer para todos los mismos derechos y los mismos deberes”. Esta línea del socialismo libertario fue mayoritaria frente a la del socialismo autoritario por lo menos hasta la guerra civil de 1936.

El socialismo libertario con su tradición autogestionaria está en las antípodas de esta papeleta. Claro está que, si “la democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, esto concuerda con la autogestión que no permite autoritarismos ni despotismos ilustrados que avasallen a los ciudadanos.

Las enseñanzas de la Iglesia no son a favor de jefes autoritarios, sino de promoción del pueblo y de las personas y lo establece en el principio de subsidiariedad que ya formuló con claridad Pío XI en la Quadragesimo Anno n. 79: “Como no se puede quitar a los individuos y darlo a la comunidad lo que ellos pueden realizar con su propio esfuerzo e industria, así tampoco es justo, constituyendo un grave perjuicio y perturbación del recto orden, quitar a las comunidades menores e inferiores lo que ellas pueden hacer y proporcionar y dárselo a una sociedad mayor y más elevada, ya que toda acción de la sociedad, por su propia fuerza y naturaleza, debe prestar ayuda a los miembros del cuerpo social, pero no destruirlos y absorberlos”, que viene a decir que lo que pueda afrontar una persona o un grupo inferior no lo debe solventar un grupo superior o un gobierno.

Josep Borrell, con varios cargos de peso en los diversos gobiernos del PSOE y en la Comisión Europea, reconoció la eficiencia del principio de subsidiariedad cuando en Sevilla (27-X-99) afirmó: “Hay vías más directas de acción en las parroquias que en las casas del pueblo del PSOE”. Con su currículo no se puede decir que Borrell sea un ignorante.

Ahora más que nunca: Autogestión

Antón Negro

viernes, 17 de enero de 2025

Loa a la solidaridad


Juan Gérvas, médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España
jjgervas@gmail.com www.equipocesca.org @JuanGrvas
Mercedes Pérez-Fernández, Especialista en Medicina Interna, médico general jubilada, Equipo CESCA, Madrid, España. mpf1945@gmail.com

¿Qué es solidaridad?

La adhesión/apoyo a causas o intereses ajenos, especialmente en situaciones comprometidas o difíciles. Es decir, es un valor, algo que estimamos como importante individual y socialmente.

Solidaridad rima con compasión y ternura, con afecto y respeto por todo ser humano, con la vitalidad que da el sabernos finitos, con enterrar a los muertos y respetar a los débiles, con el apoyo incluso de quien no esperamos apoyo, con la dignidad de ser humano, con ayudar quienes forman parte de nuestra tribu, e incluir a todo humano en la tribu, etc.

Antropología y prehistoria de la solidaridad
La compasión que lleva a la solidaridad tiene una larga historia.
En lo que respecta a la especie humana, hay testimonios de hace más de un millón y medio de años (de grupos en el camino hacia la «humanidad») sobre el cuidado de miembros con problemas graves en términos físicos y cognitivos, sobre la atención sostenida durante años a los necesitados con diversas lesiones, desde las físicas que impedían caminar hasta las cerebrales, que afectaban a las capacidades cognitivas. Lejos de ser una debilidad, “un defecto” de la evolución y pese a sus evidentes costes, los compromisos emocionales con los demás parecen haber sido la base profunda del éxito evolutivo que nos hizo humanos
https://eprints.whiterose.ac.uk/121223/1/Penny_PrehistoricOrigins_OA.pdf
En lo concreto es buen ejemplo la supervivencia de un individuo con posibles déficits cognitivos procedente de un grupo de cazadores-recolectores del Pleistoceno pre-neandertal, de medio millón de años. El cráneo SH14 de la Sima de los Huesos (Sierra de Atapuerca, España) es el primer caso documentado de deformidad neurocraneal y cerebral humana (cráneosinostosis) en el registro fósil hasta la fecha. A pesar de su condición patológica, este individuo no fue rechazado al nacer y sobrevivió hasta al menos los 5 años de edad, recibiendo aparentemente la misma atención que otros niños del mismo grupo
https://www.pnas.org/doi/full/10.1073/pnas.0900965106

"Empiezas a ver un grupo de seres con problemas de algún tipo que por sí mismas no hubieran sido capaces de sobrevivir. Esto implica una alta cohesión del grupo"

Esta solidaridad se demuestra en la actualidad también en los grandes simios, más en relación con individuos del mismo grupo y de quienes “pueden devolver el favor” pero también con individuos ajenos, en la línea de lo “humano”
https://www.pnas.org/doi/full/10.1073/pnas.0902614106#body-ref-B1

¿A qué “suena” solidaridad?

A nosotros nos suena a muchas cosas, todas importantes:

1. A comunidad. Ese grupo con intereses comunes que incluye a toda la especie humana.

2.   A compromiso. Ese aceptar una posición difícil o incómoda por otros, con sus inconvenientes que se juzgan justificados.

3.   A dignidad. Esa cualidad consustancial a lo humano que hace posible vivir sin humillaciones y que exige el respeto a los demás tanto como a uno mismo.

4. A fraternidad. Ese vínculo de afecto que hace tratar a los demás en hermandad, como hermanos.

5.   A generosidad. Ese compartir sin esperar nada a cambio, “porque sí” que de facto implica una sana y noble correspondencia en el sentido de “hoy por ti y mañana por mí”. 

6.   A hospitalidad. Ese recibir y acoger al visitante y al extranjero (al “otro”, al que está en minoría, es débil o está desplazado) como si fuera “de los nuestros”, sin preguntas que ofendan y aceptando las diferencias.

7.   A integridad. Ese respeto sólido por los demás y por nosotros mismos, en las situaciones corrientes y en las extraordinarias.

8.  A lealtad. Ese cumplimiento de los compromisos implícitos y explícitos aceptados respecto a los demás a los que no se les da la espalda, y menos en situaciones comprometidas y duras.

9.   A libertad. Esa capacidad de pensar y obrar según la propia conciencia, incluso en contra de los poderes establecidos y de las ideas dominantes.

10. A paz. Ese sentimiento positivo de tranquilidad con uno mismo, en lo individual, y de serenidad social que permite el desarrollo íntegro de todos los miembros de una población.

11. A sociedad. Esa agrupación humana basada en la tolerancia y en la aceptación de normas que facilitan la plenitud de la vida según capacidades, deseos, expectativas y valores de todos los individuos y grupos.

12. A valentía. Ese coraje y determinación para enfrentarse a situaciones arriesgadas y difíciles, diarias y extraordinarias, y cumplir con lo que se espera, por el propio individuo y por la comunidad.

 

Un ejemplo concreto de solidaridad: el sistema educativo público

Es cruel que la educación llegue a quienes menos lo precisan, los individuos que pertenecen a las clases medias y altas, que ya de por sí tienen grandes oportunidades en la vida para su pleno desarrollo. Cuando no hay una educación pública de calidad se pierden los talentos naturales de los individuos de clase baja, de todos en conjunto y de los brillantes en particular. 

La educación pública de calidad disminuye el “daño” de los determinantes sociales que ceban el círculo infernal que hunde en la miseria a quienes se niegan oportunidades por ser pobres. Así, los datos españoles de la comparación internacional de la educación en infancia y adolescencia (PISA) certifican lo que podemos esperar, que los alumnos más desfavorecidos tienen un riesgo hasta 11 veces mayor de repetir curso.

La buena noticia es que un 39% de los escolares sin recursos españoles rinden más de lo previsto en PISA. Es decir, que de alguna manera se compensan y superan los determinantes sociales.

“En 2006, un 28% de los españoles del cuartil con menos recursos socioeconómicos —se miden las posesiones, el nivel de estudios de los padres y el desempleo en el hogar— sacaba mejor nota de la prevista y en 2015 la cifra creció hasta el 39%”. 

Marí-Klose no cree que la resiliencia se deba tanto al talento de los chicos, “eso es una lotería”, sino a otros factores que van más allá de la constancia o la confianza en uno mismo. Lo achaca a que muchos padres se implican más que antes en la educación de los hijos, hay más comunicación, exigencia y un entorno afectivo más favorable. También inciden, piensa, unas escuelas con unos docentes muy entusiastas “que inculcan una forma de ver el mundo y que son capaces de corregir trayectorias de desafección que aparecen muy temprano, antes de los 10 años”. 

“El sociólogo también subraya el éxito del “Programa de Acompañamiento y Apoyo Escolar (PROA)” que se puso en marcha con los socialistas en 2004 y que dejó de financiar el ministro del PP, José Ignacio Wert en 2013. Marí-Klose cree que esta falta de respaldo a los más excluidos desde 2012 (al aumentar el ratio de alumnos por clase y menguar los medios) pasará factura a medio plazo, pero no en estos escolares que llegaron a aprovechar algunos años del PROA. Tener acceso a actividades extraescolares, medios de transporte o bibliotecas también condiciona el rendimiento”

https://politica.elpais.com/politica/2017/09/19/actualidad/1505847392_687752.html 

España tiene mayor porcentaje de estudiantes en niveles de rendimiento bajo que la media del mundo desarrollado, así como menos en los niveles altos. Al mismo tiempo, dicha dispersión en los resultados relativamente baja apunta a una distribución más equitativa de la media de las competencias. Tanto en España como en el conjunto de los países, obtener buenas puntuaciones se asocia con menor desempleo, mayores salarios, mejor nivel de salud percibida, y grados de satisfacción con la vida más elevados

https://elpais.com/educacion/2024-12-10/informe-pisa-de-adultos-espana-acorta-distancias-con-los-paises-desarrollados-en-las-habilidades-educativas-de-su-poblacion.html 

 

El sistema sanitario público de cobertura universal como ejemplo de solidaridad

El sistema sanitario público de cobertura universal es la mejor expresión de la solidaridad social y sus fines son:

1/ evitar las bancarrotas por enfermedad (muy frecuentes donde no hay tal sistema, como en Estados Unidos, por ejemplo) y

2/ prestar servicios sanitarios según necesidad (equidad, tanto horizontal "lo mismo para los que tienen la misma necesidad" que vertical "más a quien precisa más").

Como en Estados Unidos, donde hay mucha “caridad” (filantrocapitalismo) y mucho sistema sanitario privado hay poca salud

https://web.archive.org/web/20170621233700/http://www.actasanitaria.com/solidaridad-menos-donaciones-y-mas-obligaciones/

https://www.healthsystemtracker.org/chart-collection/quality-u-s-healthcare-system-compare-countries/

Es decir, el sistema sanitario de cobertura universal responde a cuestiones de convivencia, ética, justicia y valores; es decir, a cuestiones de solidaridad. No es, pues, una cuestión preponderantemente monetaria ni sanitaria.

La cobertura universal por sí misma no implica nada. 

La equidad exige que la cobertura universal lleve servicios apropiados y de calidad a donde más se precisan, a los ancianos recluidos en sus domicilios, a los lugares rurales y remotos, a los asentamientos pobres, a las poblaciones nativas, a las cárceles, a los excluidos y marginados y entre ellos a los que carecen de hogar/familia, como enfermos mentales que viven en la calle.

La equidad sólo se puede buscar con una atención primaria fuerte que lleve los servicios sanitarios hasta donde no llegan otros servicios, y que promueva unas políticas que reduzcan la inequidad. 

Sin una atención primaria fuerte para ricos y pobres y sin la cobertura universal de salud se llega a un uso dis-armónico e insolidario en que los ricos reciben en exceso cuidados innecesarios y a los pobres no les llega la atención precisa; eso justo explica que en Estados Unidos se haya cuadriplicado (multiplicado por más de 4) la mortalidad materna

http://www.nogracias.eu/2016/08/26/estados-unidos-no-es-el-ejemplo-a-seguir-en-politica-sanitaria-como-demuestra-su-creciente-mortalidad-materna/

La cobertura universal en salud significa servicios apropiados y de calidad que palien/disminuyan el cumplimiento de la Ley de Cuidados Inversos (reciben más servicios sanitarios quienes menos lo precisan y esto se cumple más cuanto más se orientan a lo privado los servicios sanitarios); esta Ley fue enunciada por un médico general inglés Julian Tudor Hart en 1971 y se cumple siempre 

https://www.sochealth.co.uk/national-health-service/public-health-and-wellbeing/poverty-and-inequality/the-inverse-care-law/ 

http://gerentedemediado.blogspot.com.es/2017/09/investigadores-del-1-cuartil-y-3-julian.html 

Bernie Sanders, el demócrata estadounidense que compartió candidatura y perdió frente a Hillary Clinton pide "Medicare for all". Es decir, el sistema de cobertura pública que cubre a los ancianos en EEUU, el Medicare, para todos, ampliando su cobertura poco a poco hasta llegar a todas las edades

https://elpais.com/internacional/2017/09/13/estados_unidos/1505324205_745040.html
https://www.nytimes.com/2017/09/13/opinion/bernie-sanders-medicare-single-payer.html?mcubz=3
https://www.theguardian.com/us-news/2017/sep/13/bernie-sanders-universal-healthcare-medicare-for-all

Es menos que nada, cobertura universal, pero no habla de problemas de ineficiencia, ni de atención primaria fuerte, ni de desigualdad que son claves en la solidaridad eficaz, como revisaron en el New England 

http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMp1708704 

http://www.actasanitaria.com/como-mejorar-el-sistema-sanitario-con-atencion-primaria-fuerte/ 


La solidaridad tiene costes
Ser solidarios es ser humanos, pero a veces la solidaridad tiene costes (no es sencillo ser buena persona...). Sirva de ejemplo la conducta de los médicos holandeses en plena II Guerra Mundial, tras la invasión de los Países Bajos por la Alemania nazi.
Los médicos de los Países Bajos se opusieron en bloque a las normas “sanitarias” nazis, al “tratamiento” mortal y/o la esterilización forzada de pacientes con problemas mentales y con minusvalías.
Los médicos holandeses rechazaron unánimemente las órdenes nazis y, al ser amenazados con quitarles las licencias, las mandaron ellos mismos a los nazis y se mantuvieron firmes incluso después de que 100 médicos holandeses fueran enviados a campos de concentración nazis
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC1496966/


En síntesis

La solidaridad nos hace humanos. 

Seamos humanos solidarios promoviendo y defendiendo la educación pública de calidad y la atención sanitaria que presta un sistema público de cobertura universal que busca la equidad. 

lunes, 13 de enero de 2025

HUELLAS DE PATARROYO (+), UN CIENTÍFICO VALIENTE - Benjamín González/Eugenio Rodríguez

Benjamin González Miranda
Servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Cabueñes (Gijón

Un científico muy valiente. Glaxo (entonces la 1ª y más poderosa e influyente multinacional) le vetó varios años para el Nobel.

Se lo pregunté a él directamente en un aula de la Facultad de Medicina de Oviedo abarrotada y él, siempre tan gentil y caballero, simplemente reconoció públicamente que había otros intereses de tipo económico, sin querer hurgar en la herida. Simplemente dijo que él solo quería que su trabajo e invención fueran útiles y accesibles a los más necesitados, los millones de enfermos, la mayoría pobres y en países empobrecidos, que mueren de malaria… Y también “que Glaxo no admitía su condición de distribuirla a poco más del precio de coste, poco más de medio dólar…” Posteriormente y con esa condición la donó OMS y esta, controlada también por grandes intereses, la metió en un cajón y argumentó que su eficacia (en los ensayos clínicos bastante mayor que la de la gripe), no era suficiente. Y se negó a facilitar, en todo caso, medios para su desarrollo y mejoría.

Con su hijo, Manuel Alfonso Patarroyo, que me respondía los correos, estuve tomando café y charlando más de una hora durante el descanso de un Congreso de la SIBI en Gijón. Contaba confidencialmente que lo que Glaxo (luego GSK) le ofrecía a su padre eran enormes privilegios para su investigación y su vida y, sobre todo, cantidades desorbitadas de dinero como para poder vivir más que holgadamente toda su extensa familia. Todo a cambio de cederles a ellos y que comercializaran ellos su patente de la vacuna sintética.

Manuel Elkin Patarroyo fue, además, un hombre virtuoso como científico y, como cristiano, fue virtuoso de fe, esperanza y caridad.

Eugenio R. con Manuel E. Patarroyo
Una coincidencia con alguien a quien admiro

Ha muerto un científico solidario
Eugenio A. Rodríguez

El 9 de enero de 2025 falleció Manuel Elkin Patarroyo en Colombia. Patarroyo también recibió un reconocimiento, también el de la Universidad de Las Palmas. Mucho antes, en 1994, recibió el Príncipe de Asturias.

Lo más destacado de Patarroyo es que donó gratuitamente el fruto de su investigación para que la vacuna contra el paludismo-malaria fuera lo más barata posible. No es el único científico que no quiere vivir de las rentas pero la industria farmacéutica cuenta con la complicidad de los que quieren estirar y estirar los derechos de propiedad intelectual. Si en caso de necesidad se pueden tomar los bienes de donde sea qué decir de la necesidad de los bienes intelectuales. Es moral poner en duda la propiedad intelectual sobre todo en las dimensiones actuales. La industria farmacéutica en nombre de la investigación concentra bienes en modo escandaloso.

También es importante que esta vacuna fue la primera contra la malaria de carácter sintético. Eso le da algunas ventajas para su realización y distribución. Pero es que además dedicó grandes esfuerzos de su vida a mejorarla. Es lo lógico sí, pero sin embargo hoy es frecuente lapidar a quienes piden que tal o cual vacuna mejore, o que tal o cual vacuna no se distribuya hasta que se mejore.

Cuando coincidí con él por casualidad en un avión y simplemente le saludé y pedí una foto (en mi perfil de facebook está) fue cordial y sencillo. Tuve que explicar a las tripulantes de cabina quién era aquel señor mayor a quien no conocían. En su Laboratorio de Inmunología, en el Hospital San Juan de Dios, en Bogotá, también se ha investigado sobre lupus, marcadores genéticos, leucemia, susceptibilidad genética de la fiebre reumática, tuberculosis, lepra, mielona múltiple y artritis.

Es importante reconocer a Patarroyo porque es todo un emblema de la ciencia al servicio de los problemas de la humanidad, y no de los problemas pequeños de los más pudientes. Es importante reconocer a quien ha investigado sobre una vacuna tremendamente necesaria y no sobre vacunas-negocio completamente innecesarias, que también las hay. Es importante reconocer a quien sigue investigando y no se ancla en los éxitos, a quien hace de su vida una ofrenda, a quien se plantea los problemas comunes.