Esther Mateo/facebook
Las operarias pasan muchas horas con la mirada fija en una tarea muy delicada y sus ojos sufren una sobrecarga prolongada. Eso provoca que muchas de ellas apenas vean a los 40 años y no puedan seguri trabajando. Un par de pestañas artificiales fabricadas en Java cuesta unos 10 euros en Europa, mientras la trabajadora que las ha creado apenas percibe por ellas 10 céntimos.

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