Brasil no termina de sorprender. Fiscales del ministerio del Trabajo
encontraron 111 obreros en condiciones análogas a la esclavitud en las
obras de ampliación y modernización del aeropuerto internacional de
Guarulhos, en São Paulo, uno de los más importantes y concurridos de
Iberoamérica, que se prepara para el Mundial 2014
. Los fiscales cerraron once alojamientos en los que los obreros dormían
en el suelo, no tenían dinero para comer y estaban sin ropa suficiente
para soportar el invierno paulista. Entre los obreros rescatados había seis indios de la etnia Pankararu, del estado de Pernambuco.
Según la denuncia, los obreros fueron transportados en autobuses
clandestinos por la constructora OAS, desde regiones pobres del país a
la rica capital de São Paulo, con la promesa de ganar casi 500 euros
mensuales. Los trabajadores pagaban el transporte de sus bolsillos y al
llegar a São Paulo quedaban a disposición de la empresa en esos alojamientos degradantes.
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