Según un portavoz del municipio de Nanchang “los mendigos están muy
cómodos en sus jaulas”, y agregó que las autoridades se ocupan de que
tengan agua y algo de comida. “Inclusive los visitantes les dan
alimentos, agua y hasta dinero: para ellos es mucho mejor estar en las jaulas que en las calles tan transitadas por estos días. Y además, cuando se cansen pueden retirarse y abandonar la ciudad”, explicó.
Los enjaulados solamente pueden poner delante de si, fuera de la
jaula, una escudilla donde recibir las limosnas y les está prohibido
portar ningún tipo de leyenda así como tampoco convocar o llamar a voces
a los transeúntes.
Las organizaciones de Derechos Humanos de Asia, en general, han denunciado que se están violando normas básicas y que el trato a los animales de los zoológicos es mejor que el que están recibiendo estos ciudadanos chinos.

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