La doctora Rodríguez Navarro asegura que los problemas de salud mental más comunes en las consultas de Atención Primaria en la actualidad son los relacionados con trastornos del estado de ánimo (depresivos y trastornos adaptativos), ansiedad, insomnio y trastornos psicosomáticos. "Estos últimos suponen casi un 25% de los motivos de consulta al médico de familia, son síntomas físicos que tienen su origen en una alteración funcional y que empeoran o se desencadenan ante situaciones de estrés, asociándose en algunas ocasiones a trastornos ansioso-depresivos".
No obstante, la especialista en Medicina Familiar y Comunitaria resaltó que el motivo de consulta más frecuente en Atención Primaria no son los trastornos de salud mental sino el dolor, principalmente de cabeza, de articulaciones, de espalda?, seguido de malestares digestivos inespecíficos. "Pero en ocasiones estos enmascaran problemas afectivos y del estado de ánimo". La doctor Rodríguez subrayó que los problemas de "estrés y nervios", suponen entre un 20 y un 40% de las consultas, según las zonas.
"Hemos de tener en cuenta, que no todos los casos de malestar emocional o psicológico que asistimos en las consultas de los centros de salud corresponden a una enfermedad mental como tal. En la mayoría de casos, obedecen a trastornos reactivos transitorios (adaptativos) y trastornos ansioso-depresivos leves que terminan por resolverse por sí solos con el paso del tiempo y el adecuado apoyo sociofamiliar, sin necesidad de la utilización de psicofármacos".
Rodríguez destacó que en los últimos años están presenciando un fenómeno conocido como "medicalización de los problemas cotidianos" que consiste en ofrecer y demandar soluciones médicas, predominantemente farmacológicas a situaciones normales de la vida cotidiana.
"Esto puede tener un impacto negativo en la salud de la comunidad. No olvidemos que el estrés, como otras tantas manifestaciones psicofísicas, no es una enfermedad, sino una respuesta normal de nuestros organismos ante situaciones transitorias que nos obligan a estar en alerta, pudiendo ocasionar problemas de salud sólo cuando se hace muy intenso y prolongado".
Los ansiolíticos, y más en concreto las benzodiacepinas (tranquilizantes e hipnóticos), son los psicofármacos más prescritos en trastornos mentales, y también los más demandados por los pacientes que manifiestan "problemas de nervios". Sin embargo, no siempre su uso está justificado, "y lo que es peor, un uso inadecuado y prolongado de los mismos sin control médico estricto, puede provocar más problemas que beneficios, cuando se toman de forma prolongada no siempre es fácil retirarlos debido a la dependencia que generan".
Los antidepresivos, por su parte, no producen esa adicción y son en general los psicofármacos de primera elección en el tratamiento de trastornos depresivos combinados con psicoterapia de apoyo. "No parece existir un consumo abusivo de antidepresivos sin prescripción médica, más bien al contrario, predomina más el incumplimiento y los abandonos del tratamiento por parte de los pacientes antes de lo que se considera adecuado para evitar recaídas", informó la doctora.
Hasta ahora, el perfil más frecuente de pacientes con malestar psicológico era el de mujer de mediana edad, separada, con problemas socioeconómicos y condicionantes desfavorables (violencia de género, antecedentes familiares de trastornos mentales...), "pero estamos presenciando un aumento de patologías en hombres y mujeres jóvenes y adolescentes que constatan que, a peor situación o estatus socioeconómico, mayor riesgo".
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