viernes, 30 de diciembre de 2022

viernes, 23 de diciembre de 2022

Lotería, el timo de los sueños rotos

Miguel Sáenz de Tejada/Facebook

Teniendo en cuenta que la cantidad de números que entran en el sorteo se aproxima a los cienmil se llega, fácilmente, a la conclusión de que la probabilidad de que hubiera tocado el premio Gordo a ese número, al menos una vez, en el transcurso de los últimos cien sorteos de Navidad es, aproximadamente, de 1 entre 1000.

Dicho de otra forma, y hablando en términos estadísticos:
Por cada 1000 familias que hubieran jugado a la lotería a lo largo de los últimos cien sorteos de Navidad, únicamente a una de esas familias le habría tocado el Gordo al menos en una ocasión.

Lo anterior pone claramente de manifiesto lo muy improbable de resultar agraciado, con el premio Gordo, en los sorteos de lotería.

¿Es consciente de ésto el ciudadano de a pie que gasta, en algunas ocasiones, cantidades desorbitadas en el sorteo de Navidad?
Pienso que, en la mayoría de los casos, no lo es...

La lotería de Navidad lo que acaba siendo, siempre, es una enorme fuente de ingresos para el Estado (que es el que realmente gana).

Para la ciudadanía la lotería de Navidad, a la que bien se podría renombrar como "el timo de los sueños rotos", es, en definitiva, un impuesto que, a diferencia de otros, por si fuera poco, no es, en absoluto, equitativo porque, desgraciadamente, en muchas ocasiones, aquellos que más juegan son, precisamente, aquellos que menos tienen ya que lo hacen con la falsa esperanza de que la lotería les saque de su pobreza...

lunes, 19 de diciembre de 2022

Cómo estar en el 2% de la élite científica mundial siendo médico rural y español? Ensanchando y ahondando el camino del pensamiento hasta reventar sus límites


Juan Gèrvas

NOTA: Si le ha llamado la atención en título de este texto, llegue hasta el final.

Avanza la ciencia

Dicen algunos, y es teoría predominante, que la ciencia avanza progresivamente, poco a poco, sumando conocimientos y descubrimientos en forma titubeante a partir de un conjunto de científicos bien preparados que trabajan en equipo.

Digo yo, y es teoría minoritaria que solo dicen algunos, que la ciencia avanza a saltos, bruscamente, con ideas discrepantes y vibrantes que brotan de forma inexplicable en mentes preparadas que trabajan en soledad o en equipo, ideas que logran destronar las previamente aceptadas.

Juventud divino tesoro


Dicen algunos que las nuevas ideas solo surgen en mentes jóvenes.

Digo yo que las nuevas ideas brotan a cualquier edad, en quien las trabaja, en quien se prepara y pregunta constantemente, en quien no acepta por respuesta el “es así”.

La vida es muy corta, sí (pero puede ser muy ancha)

Dicen algunos que la vida es corta.

Digo yo que la vida es larga, pues, siendo corta, puedes ensancharla y ahondarla hasta reventar los límites.

Escribe, ¡maldito, escribe!

Dicen que escribir en España es llorar.

Digo yo que lloré la muerte de mi madre por muchas cosas, también porque, habiendo ya muerto mi padre, con ella, se acababa el público lector español de mis publicaciones, pues solo me quedaba mi esposa, colega y frecuente coautora. Pero me equivoqué, pues, antes y después de su muerte, hubo miles de lectores apasionados, incluyendo amigos y colegas, pero también desconocidos, que disfrutaban con mis ideas discrepantes, con mi visión desde fuera del rebaño, con mis textos fáciles de comprender y de rebatir, con mis ideas y trabajos de persona y médico asilvestrado y no domado.

El sentido de la vida, si alguno

Digo yo que todavía recuerdo las amargas lágrimas que rodaron en mi adolescencia por no querer integrarme en el mundo que empezaba a adivinar, cruel e injusto. Recuerdo a mis padres preguntándome por la razón de mi llorar, y acompañando mi desazón con sus abrazos, incapaces de encontrar razones convincentes, más allá de dar argumentos genéricos y solidarios para vivir esperando un futuro que ellos mismos no habían logrado.

Ingresé en la Facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid con 16 años, y aquellas lágrimas se transformaron en rabia cuando leí el primer “informe FOESSA” (impulsado por Cáritas Española para conocer la situación social de España), publicado en 1966, cuando ya había cumplido los 17.

Decidí que el aprender tenía que ser para entender y modificar ese mundo cruel e injusto a través de mi profesión, y con ayuda de mi entonces novia (Mercedes Pérez-Fernández) y después esposa y colega, estudié a fondo en la facultad, leyendo libros y revistas médicas y no médicas, siempre con dos comunes lemas, el “primero no hacer daño” y el segundo “el médico que solo medicina sabe ni medicina sabe”.

José Jiménez Lozano y Ricardo Urgell, la vida en su esplendor

Fui lector incansable, también de ensayos y novelas y de revistas de disidencia, como “La codorniz” (después “Hermano Lobo”), “Triunfo”, “Cuadernos para el diálogo”, “El ciervo” y otras. Leía todo, incluso las hojas parroquiales y los textos de “Bandera Roja”, por supuesto, pese a rechazar la enseñanza oficial católica y la estalinista.

En el círculo de aquella primera juventud estuvieron también personas como José Jiménez Lozano, escritor y pensador ligado al periódico “El Norte de Castilla”, que años después, en 2002, recibió el Premio Miguel de Cervantes. Su casa, en un pueblo vallisoletano, Alcazarén, nos acogió más de una vez en tertulia inimaginable entre quienes aprendíamos (Mercedes y yo) y un verdadero sabio, que por serlo no lo exhibía. Como somos perdedores de largo recorrido, también somos amigos para siempre, y lo seguimos visitando, hasta incluso ya jubilados nosotros. Su muerte en 2020 segó la relación, no su beneficioso influjo.

Aprendí pronto, a instancia de un profesor de medicina interna (Ricardo Urgell, también médico de APD, asistencia pública domiciliaria), que escribir ayuda a pensar y a madurar ideas. Lo probé con un trabajo publicado siendo estudiante sobre una paciente con dermatomiositis. Años después, justo al terminar la carrera, Ricardo Urgell me diagnosticó y trató una tuberculosis pulmonar grave (que, por primera vez, me hizo sentir la muerte en los talones).

Publica, que algo queda


En la academia, en el mundo universitario y de organizaciones de investigación, es clave publicar por el hecho en sí de difundir conocimientos y hallazgos y por el impacto en la propia carrera científica. Este publicar por el propio interés, para ser citado por otros y “tener impacto”, no por la mejora de la ciencia, es el “publica o muere”, que ha terminado pudriendo todo, hasta calcularse que se despilfarra el 85% del total del presupuesto mundial en investigación (y es así desde hace más de 25 años). Por ejemplo, en el cáncer y otros campos en que uno se pregunta cómo no mejoran más las cosas dado el dinero que se invierte.

Digo yo, y puedo decirlo con sano orgullo, que nosotros (Mercedes y yo) nunca hemos publicado por “tener impacto”, y que siempre hemos pensado que tendríamos poco impacto al publicar textos tan fuera del rebaño, tan a contracorriente, tan distintos, tan discrepantes. Por ejemplo, sobre las mamografías, en el cribado del cáncer de mama, una actividad que si fuera un medicamento ya se habría eliminado, por sus daños sin beneficios. Por ello no es raro que demos vómitos a los “bienpensantes”, a la gente del Régimen Ortodoxo del pensamiento único, y que nos hayan ignorado en España, que nos hayan ninguneado y que hayan buscado nuestra desaparición (si no física, al menos intelectual y científica).

La vida te da sorpresas. Sorpresas te da la vida, ¡ay, Dios!


Digo yo que uno es más torpe de lo que se cree, pues nunca hubiera pensado que los datos del año 2022 de la Universidad de Stanford, de California (Estados Unidos), demuestren que estoy, como Juan Gérvas Equipo CESCA, entre el 2% más citado de 8 millones de científicos de todos las áreas, de todo el mundo, el 2% más influyente, el 2% con “más impacto”, la élite científica mundial “más citada”.

Tal dato demuestra que las ideas innovadoras y discrepantes tienen difusión y espacio, que hay científicos, investigadores y pensadores que se atreven a explorar mundos alternativos y vibrantes. Si no en España, sí en el resto del mundo.

Y hasta hoy, incombustible

Digo yo que esto no es un éxito personal, ni de pareja (por más que “codo a codo seamos más que dos”) sino colectivo, de tantos miles y miles que han estado al lado apoyándonos desde los tiempos iniciales, en los setenta y ochenta del pasado siglo, de lucha contra la brutalidad pediátrica de recomendar “dormir boca abajo” (que conllevó más de 50.000 bebés sanos muertos, algo por lo que nunca han perdido perdón los pediatras).

Y hasta hoy, por ejemplo, promoviendo el uso correcto de medicamentos para el Alzheimer (no utilizar ninguno), la seguridad del paciente (hacer el 100% de lo que hay que hacer y no hacer el 100% de lo que no hay que hacer) y la longitudinalidad en atención primaria (tener un médico de cabecera para toda la vida).

Esa longitudinalidad es clave, pues se evitan cascadas diagnósticas y terapéuticas peligrosas y, por ejemplo, el mantener al mismo médico de cabecera durante años en los pacientes con Alzheimer y otras demencias, se asocia a mejor prescripción de medicamentos y mejor calidad de vida, menos daños (delirio, incontinencia) y menos visitas a urgencias hospitalarias. En general, tener un médico de cabecera conocido, «de toda la vida», se asocia a mayor esperanza de vida y menor uso de las urgencias y de las hospitalizaciones.

Junto a gigantes


No hemos estado solos sino bien acompañados.

Somos producto de un impulso que nos arrastra y hay que empezar reconociendo el acompañamiento de la familia en todos sus grados, así como amigos (una verdadera “familia escogida”).

Fundamentales, compañeros y profesores que nos enseñaron de 1965 a 1971 (en especial la Academia de Alumnos Internos, y Antonio Pérez Casas y Esperanza Bengoechea, de Anatomía); nos premiaron con 14 matrículas de honor a Mercedes y 21 a mí. En Anatomía, el inicio de la investigación básica en neuroquímica y la tesis doctoral en Valladolid, y luego en la Facultad de Medicina de la Autónoma de Madrid y el hospital La Paz, con José Manuel Rodríguez Delgado, y después en el Hospital Ramón y Cajal con Justo García de Yébenes y María Ángeles Mena Gómez.

También profesionales y pacientes desde 1974 a 2010, en el Consultorio de la c/ García de Paredes (Madrid) (1974-1980), en el Consultorio y Centro de Salud de la c/ General Moscardó (Madrid) (1980-2000), y de 2000 a 2010 médico rural, centro de salud de Buitrago de Lozoya (Madrid), destino en Canencia de la Sierra, Garganta de los Montes y El Cuadrón, en el Centro de Salud de Buitrago del Lozoya (Madrid).

Desde 1980 hasta la actualidad con el Equipo CESCA, grupo amateur independiente de docencia e investigación. Este grupo ha sido clave en nuestro trabajar, investigar y publicar con ciencia, conciencia y coraje.

Desde 1984 hasta 2010, a través de una Beca Fulbright, con Bárbara Starfield en la Escuela de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore, Maryland, Estados Unidos.

Desde aquellos tiempos, con economistas de la salud y salubristas, entre ellos Vicente Ortún y Andreu Segura. Y con médicos generales y de familia, y otros profesionales sociosanitarios que no nombro, para no olvidar a ninguno.

Desde 1987 hasta la actualidad, con la Red Española de Atención Primaria (REAP), grupo multidisciplinar de investigación en atención primaria.

Desde 1990 hasta 2020, con la Escuela Nacional de Sanidad, de la mano de José Manuel Freire.

Desde 2005 hasta la actualidad, con los Seminarios de Innovación en Atención Primaria (SIAP), donde se aprende todo lo que no enseñan ni en la facultad ni en la residencia y que es imprescindible para trabajar en la clínica con ciencia y ética.

Desde 2008 hasta la actualidad, con NoGracias, grupo multiprofesional que defiende la integridad, la profesionalidad, la independencia, la participación y la equidad en las ciencias de la salud.

Desde 2009 hasta la actualidad, con El Mirador, en Acta Sanitaria, sección semanal fija sobre clínica y política sanitaria.

Desde 2017 hasta la actualidad, con Health News Review, grupo de expertos independientes para asesorar gratuitamente a periodistas sobre cuestiones sanitarias y de salud.

Desde 2021 hasta la actualidad, con el International Advisory Board de Re-Check, organización suiza que promueve el periodismo de investigación en el campo de la salud.

Por supuesto, toda esta convivencia con gigantes no ha sido constante, ni permanente, pero ha tenido influencia extrema. De mis errores, en nada responsable (me valgo solo, de sobra), pero de mis aciertos en mucho inspiradores (a veces acierto).

Síntesis

Vale la pena vivir ensanchando y ahondando los límites de “lo correcto” hasta reventarlos.

Vale la pena la vida científica y profesional honrada, aunque muchas veces quepa la duda razonable de si “compensa” estar casi constantemente fuera del rebaño, perdiendo batalla tras batalla, siendo consciente del papel de Casandra que nos toca (advertir de errores sin ser escuchado).

Vale la pena ser perdedores de largo recorrido, ese encontrar dignidad en la derrota.
Perdedores, sí, pero sin cejar.

La derrota no vuelve injusta una causa, al contrario, debería enardecernos para continuar por aquello de “estamos en derrota, que no en doma”.

Termino con palabras de Pier Paolo Pasolini: «Pienso que es necesario educar a las nuevas generaciones en el valor de la derrota. En manejarse en ella. En la humanidad que de ella emerge. En… que se puede fracasar y volver a empezar sin que el valor y la dignidad se vean afectados».

Para saber más, de este asunto

"For the public good, not for careers" - Iain Chalmers and Doug Altman on research waste.

https://soundcloud.com/bmjpodcasts/for-the-public-good-not-for-careers-ian-chalmers-and-doug-altman-on-research-waste

Juan Gérvas, incluido en el 'World’s Top 2% Scientists' La Universidad de Stanford publica anualmente una actualización de la lista que representa al 2% de los científicos más citados.

https://www.actasanitaria.com/sobre-acta-sanitaria/juan-gervas-incluido-en-world-top-2-scientists_2004217_102.html

Més de quaranta investigadors de la UPF, entre els més influents del món, segons la Universitat de Stanford.

https://www.upf.edu/web/focus/noticies/-/asset_publisher/qOocsyZZDGHL/content/id/262741556/maximized#.Y3yhTXaZM2y

Paul Glasziou and Iain Chalmers: Is 85% of health research really “wasted”?

https://blogs.bmj.com/bmj/2016/01/14/paul-glasziou-and-iain-chalmers-is-85-of-health-research-really-wasted/

Quienes somos FOESSA.

https://www.foessa.es/quienes-somos/

September 2022 data-update for "Updated science-wide author databases of standardized citation indicators".

https://elsevier.digitalcommonsdata.com/datasets/btchxktzyw

sábado, 10 de diciembre de 2022

Parto respetado: biología, emoción, espiritualidad

foto: (aquí)

Un parto es un evento imposible de describir incluso para aquellas personas que han pasado por el mismo. Se puede describir desde la biología como el momento en que el feto sale del útero, un evento neurobiológico sin precedentes que no vuelve a tener reproducción posible a lo largo de la vida, pues cada parto es diferente. Se puede describir desde la emoción, como el momento en que el bebé nace y la mamá lo recibe. También como el momento en el que el bebé se enamora de su madre. Nacemos amando1. Se puede describir como una experiencia mística y espiritual, en la que la mujer se siente una con todas las mujeres que en el mundo paren o han parido.

Y cada una de estas descripciones sería correcta.

¿Qué sería un parto respetado?

Un parto respetado es aquel en el que se tienen en cuenta todas estas esferas, cuando se tiene en cuenta a la mujer que da a luz, sus necesidades, sus deseos y sus peticiones. Es un parto en el que la atención central la tiene la madre que pare y el bebé que nace, en el que se busca que la fisiología haga su trabajo.

Cuanto más sabemos de partos, más asombrosa nos parece la neurobiología y la ingeniería biológica implicada en los mismos. Más importante parece que se intervenga lo menos posible en dicha ingeniería biológica, ya que ninguna intervención es inocua, y cualquier intervención es posiblemente iatrogénica, genera enfermedad y sufrimiento.

Las recomendaciones recientes de la OMS señalan la experiencia de las mujeres como un aspecto crítico de la atención de maternidad de alta calidad, no solo como un complemento a la práctica clínica, sino como un aspecto esencial de la misma.

Este informe define la experiencia de parto positiva como “… una que cumple o excede las creencias y expectativas personales y socioculturales previas de una mujer, e incluye dar a luz a un bebé sano en un entorno clínico y psicológicamente seguro con continuidad de atención y apoyo emocional”.2

Pero también cuando el bebé fallece intraútero se puede tener una experiencia de parto positiva. El relato de las madres y padres que han pasado por la experiencia, reflejan que en medio del dolor se dan sentimientos de belleza, orgullo, amor. Alfonso, padre de Celia, cuenta en el libro Duelo perinatal lo siguiente: “La noche anterior al parto tuve muchos temores. No sabía cómo iba a reaccionar ante la imagen de mi hija sin vida (…). Cuando se hizo realidad el nacimiento de mi hija Celia, todos los temores se disiparon, ¡qué equivocado estaba! Era PRECIOSA. Era mi niña hecha realidad. Aún recuerdo la imagen de mi mujer RADIANTE. Después de todo el esfuerzo físico, su cara, su piel, sus ojos, no mostraban signos de cansancio. Era pura vida. Estaba MARAVILADO por lo acontecido. No podía creer la contradicción que estaba viviendo (…) Estamos programados para AMAR”.3

Comprender qué constituye un entorno psicológicamente seguro para dar a luz requiere escuchar y aprender de las experiencias de parto de las mujeres. También de la pareja o persona acompañante elegida por la mujer.


¿Qué necesita una madre en el parto?

Una madre necesita sentirse segura. Necesita confiar en su cuerpo y en las personas que la acompañan. Necesita poder elegir a esas personas, poder estar con su pareja, con una doula, con su madre, o con esa vecina que le da confianza… Con quien ella se sienta bien y segura.

Necesita moverse, gemir, gritar, llorar, reír… Y saber que hay alguien que acompaña todas esas emociones desde el cariño, con comprensión y cuidado, con respeto.

Necesita comer si tiene hambre, y beber si tiene sed.

A veces necesitará alivio del dolor, pero otras veces no, y es importante acompañarla antes de que empiece el parto y que tenga distintas opciones para aliviar el dolor, tanto farmacológicas como no farmacológicas.

Necesita estar conectada con su cuerpo, y que los profesionales sanitarios que estamos alrededor sepamos acompañar con el cuerpo, no sólo con las palabras. Necesita tiempo. A menudo necesita oscuridad, e intimidad.

Hemos olvidado que el parto es una parte más de la sexualidad femenina, que el parto es un acto sexual… Y que puede ser orgásmico si cuidamos esa parte de oscuridad e intimidad, y permitimos que la mujer realmente conecte con su cuerpo y con su bebé.

En caso de partos con bebés fallecidos, también es necesario establecer una intensa relación profesional capaz de proporcionar seguridad a la mujer y su pareja, para que sea el amor, y no el miedo, el que tome las riendas de las decisiones que tendrán que tomar (como sostener y pasar un tiempo con el bebé, recoger recuerdos y fotos, o acerca de la disposición del cuerpo o de las opciones respecto a la lactancia).

El un informe sobre calidad de la asistencia sanitaria en casos de muerte intrauterina (España, 2013-2016)4, se afirma que una de las variables que disminuye la probabilidad de la práctica de una cesárea es responder “estar de acuerdo” con “sentí que podía hacer preguntas si quería”.

Un artículo reciente de Cassidy revela que las dos variables que más predicen una buena calidad de la atención percibida en casos de nacimientos tras muerte intrauterina tardía son: “podía expresarme emocionalmente delante de los profesionales” y “médicos/as y enfermeras/os trabajaron bien en equipo”.5

En un parto de un bebé fallecido también se necesita ofrecer tiempo. Ofrecer tiempo es: dar la opción a la madre y su pareja de marcharse a casa tras recibir el diagnóstico de muerte, establecer una relación profesional de confianza antes de preguntar sobre sus decisiones respecto a ver y sostener al hijo y otras, esperar a iniciar los pujos a que la mujer esté emocionalmente preparada para el encuentro con su bebé, ofrecer dejar recuerdos y fotos del bebé en custodia en el hospital (si no han querido obtenerlos y llevarlos en ese momento), etc.


¿Qué necesita un bebé en el parto?

Un bebé necesita poder moverse a lo largo del canal de parto. Requiere unas contracciones fisiológicas que permitan descansar entre una y otra, que dejen que la sangre fluya de la placenta hacia el ombligo.

Necesita salir por sí mismo, sin prisas y sin tirones, y ser acogido en un ambiente cálido.

Necesita que inmediatamente lo dejen sobre la barriga de su mamá.

Necesita poder moverse libremente y reptar en su hábitat. El hábitat de un recién nacido es el cuerpo de su madre.

Nada, absolutamente nada de lo que hace un bebé al nacer tiene sentido, sino desde la perspectiva de estar encima del cuerpo de su madre.6

Necesita que le dejemos toda su sangre, porque la sangre de la placenta, y la sangre que hay en el cordón, es sangre del bebé. Por eso es tan importante que el cordón deje de latir y se colapse antes de ser cortado.

Los primeros mil minutos de vida marcan la primera exposición al mundo. ¿A qué medio debo adaptarme?

En el ambiente que es la madre, el bebé puede amamantarse. Al hacerlo, el bebé hace mucho más que nutrirse. Amamantar es igual a programar, modular. Solo un porcentaje de la función del amamantamiento es nutrición. El resto son complejos procesos de regulación y desarrollo.

Esta regulación cubre las necesidades del cuerpo y la mente del bebé. El vínculo, la lactancia, los ciclos de comida/sueño llevan al apego seguro.

De manera paralela, se produce un proceso de sensibilización de la madre que la capacita para cuidar de su bebé en sintonía con él.

La oxitocina es el sustrato que sostiene todos estos circuitos. La madre es la clave para el desarrollo neural del bebé… tanto a término como prematuro.

El bebé fallecido necesita que los profesionales hablemos de él y le tratemos como hacemos con un bebé vivo.

Usar «feto» para referirse al hijo fallecido suele ser percibido por las madres y padres como una falta de sensibilidad. Además, condiciona las decisiones de las parejas.

Una de las variables predictivas positivas de haber visto al hijo es que al menos un sanitario usó el nombre del bebé.6La palabra «feto» evoca una imagen que hace que las parejas tomen distancia. Si el profesional le dice a la madre “no mires” cuando el bebé va a salir, o lo deposita delante de ella (en etapas tempranas de la gestación) en una bolsa o recipiente de material biológico, evoca una imagen de lo que puede esperar.

Si la matrona toma al bebé con delicadeza y le llama por su nombre, el profesional está ofreciendo otra imagen o mensaje.

Por supuesto que la medicina y la técnica pueden salvar vidas, pero nos remitiremos a lo que sugiere uno de los inventores del registro cardiotocográfico. A finales de los años sesenta, el obstetra uruguayo Caldeiro Barcia diseñó, fabricó y aplicó en los partos la monitorización electrónica continua para estudiar la fisiología del parto. Al cabo de varios años, tras ver y comprobar cómo los aparatos y técnicas que desarrolló se aplicaban de manera rutinaria en la mayoría de los partos de bajo riesgo, dijo: “Yo inventé la monitorización cardiotocográfica continua para poder ayudar en aquellos partos con problemas, no para poner en problemas a todas las mujeres de parto”.7

Es importante que volvamos a ver el parto como lo que es: un evento neurohormonal único.Un evento emocional y espiritual irrepetible, que precisa de toda nuestra comprensión para que, como profesionales sanitarios, propiciemos una mínima intervención. Porque, ya sabemos, primum non nocere.

Teresa Escudero Ozores
Manuela Contreras-García

NOTAS

Véase Olza Ibone, Palabra de madre. El poder de la maternidad. Barcelona, Vergara, 2022, passim.
https://www.medigraphic.com/pdfs/revinvcli/nn-2011/nn116m.pdf.
Cit. en Pilar Gómez-Ulla y Manuela Contreras-García, Duelo Perinatal. Madrid, Síntesis, 2021.
P. R. Cassidy, J. Cassidy, I. Olza, A. Martín-Ancel, S. Jort, D. Sánchez y P. Martínez-Serrano, Informe Umamanita. Encuesta sobre la calidad de la atención sanitaria en casos de muerte intrauterina, 2018. Disponible en: https://www.umamanita.es/wp-content/uploads/2018/11/Informe-Umamanita-Calidad-Atencion-Muerte-Intrauterina-2018.pdf
P. R. Cassidy, ”Beyond emotional support: predictors of satisfaction and perceived care quality following the death of a baby during pregnancy”, en Journal of perinatal medicine, 50 (6), 2022, pp. 832–843, disponible en: https://doi.org/10.1515/jpm-2021-0489. Véase también https://www.sanidad.gob.es/organizacion/sns/planCalidadSNS/pdf/maternidadSaludCiencia.pdf.
https://comadronaenlaola.com/nils-bergman-epigenetica-y-nacimiento/#:~:text=Nada%20en%20la%20vida%20del%20beb%C3%A9%20tiene%20sentido%20excepto%20desde,regulaci%C3%B3n%20del%20beb%C3%A9%20al%20nacer.
https://aesmatronas.com/wp-content/uploads/2017/12/10_DE_LAS_MANOS.pdf.
https://saludmentalperinatal.es/2020/07/30/el-parto-como-evento-neuropsicologico-una-vision-integradora-de-la-experiencia-maternal-durante-el-parto.