domingo, 23 de agosto de 2020

El Hecho Diferencial Autonómico o algo menos…


Los usos propagandísticos de nuestros líderes autonómicos utilizan muy profusamente la expresión del Hecho Diferencial de esta o de otra autonomía. 

Vaya por delante que me parece sabía, justa, eficiente y respetuosa con la dignidad de la persona humana la enseñanza eclesial del principio de subsidiaridad, que afirma que lo que puede hacer, solucionar una persona o un grupo pequeño no lo debe realizar una instancia superior. Este principio equivale a la Autogestión. Significa, por ejemplo, que se está a favor de la autonomía de las familias a la hora de gestionar el tipo de educación para sus hijos y la de los colegios frente al Ministerio de Educación, o de los Municipios ante las Autonomías.

La insistente reiteración en el Hecho Diferencial no se corresponde realmente con la realidad como intentaremos mostrar a continuación, pero sí que encierra más bien un egoísmo corporativista oligárquico para perpetuar el histórico y denigrado caciquismo de siglos pasados.

La pandemia del Covid 19 nos ha descubierto que las residencias de mayores y discapacitados, que son competencia de las Autonomías, están en muchos casos en manos de Multinacionales, sin distinción de nacionalidades históricas o no, gobernadas por PP o PSOE (con Podemos), o PNV, o Catalanistas, como vemos a modo de ejemplo: 

-DomusVi (capital francés e inglés) que tiene 198 centros y 25.000 plazas presente en las 17 autonomías. 

-CLECE (de la constructora ACS de la que el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, posee el 12,52% de la propiedad), gestiona 145 Residencias, 92 Centros de Día y unas 17.000 plazas presente en todas las Comunidades Autónomas menos Galicia, Asturias y Navarra. 

-VITALIA HOME: 3 Sociedades Limitadas con sede en Jersey son sus accionistas principales con casi el 25% de su capital cada una. Posee 51 residencias y casi 8.000 plazas en 8 comunidades.

-Ballesol S.A. Los 3 dueños de la aseguradora Santa Lucía tienen sobre el 67%  del capital y son de los cien españoles más ricos. Poseen 46 Residencias en 12 autonomías y más de 7.300 camas.

-AMAVIR: 41 residencias (de la familia Mulliez, 5ª fortuna de Francia con un patrimonio de 32.000 millones €), presente en siete comunidades. Gestiona 6.223 plazas.

Otras multinacionales: Colisée (50), Orpea (49), Sanitas Mayores (47)...

Las empresas que gestionan la basura de las ciudades son de multinacionales de la construcción como ACS (Urbaser), FCC (de las hermanas Koploviz) etc. Un municipio gobernado por el BNG le otorgó la recogida de la basura a la multinacional FCC con sede en Madrid encareciendo el coste un 50%

O la Gestión del agua que la multinacional española FCC Aqualia S.A. lleva en unos 500 municipios (incluidas 9 capitales de provincia y ciudades importantes como Vigo, Alcalá de Henares, Jerez de la Frontera, Mérida, Alcoi, LLoret de Mar. Ponferrada, Medina del Campo…).

En cuanto a compras, vemos que prácticamente en todas las autonomías tienen Zara, El Corte Inglés… visten el mismo tipo de vaqueros…  compran los muebles “de la república independiente de tu casa” (Ikea, fundada en Suecia en 1943), que está asentada en más de 12 comunidades autónomas.

En alimentación todas las autonomías tienen un porcentaje importante en productos de Unilever, Nestlé, Gallina Blanca… o tiendas de Carrefour, Mercadona, Eroski, Alcampo…

Si miramos en lo que se bebe, pues prácticamente lo mismo en los diversos lugares y seguro que uno apuesta a ganador de que en ningún bar o tienda de bebidas faltará la consabida Coca-Cola o Pepsi.

Cuando analizamos los equipos de fútbol de la tribu (ciudad), se ve que casi ningún jugador es nativo. Pertenecen a 10 o 15 naciones, son vestidos por una multinacional de USA (Nike) o Alemania (Adidas, Puma) que fabrican la ropa en el Tercer Mundo (Asia…) y las letras que llevan en las camisetas se refieren a empresas asentadas en Japón, Emiratos Árabes…

La base cultural de películas, series, músicas resulta ser exactamente la misma, con idioma distinto algunas veces. Los modos de vida y diversión también son intercambiables.

Al final, lo que termina diferenciando a las autonomías es el nombre del “cacique” correspondiente, pero frecuentemente no tanto la manera de ejercer el poder. Con eses “jefes” se genera una oligarquía que vive a cuenta de los empobrecidos  aparentando ser sus benefactores.

¡¡Cuanto se necesita que ejerzamos nuestra libertad y responsabilidad en la consecución del Bien Común para todos!! ¡¡Ser protagonistas y gestionar lo que nos atañe con responsabilidad hacia todos!!

Ahora más que nunca: Democracia real

Antón Negro


miércoles, 19 de agosto de 2020

JÓVENES Y SOLIDARIDAD EN TIEMPOS DE PANDEMIA

Juegos de agua y deporte, reflexión y diálogos, música y naturaleza, servicio y trabajo, amistad, formación, solidaridad: ¡¡¡Campamentos!!!

En tiempos de COVID también es posible organizarse, compartir y convivir. Los campamentos de niños y jóvenes de SAL este verano 2020 lo han demostrado. Con seriedad y mascarillas, cuidando las medidas de seguridad y las distancias, y organizando todo concienzudamente para minimizar el riesgo de contagio.

Con mucho trabajo de organización y planificación para prever hasta los más pequeños detalles, con un esfuerzo de imaginación y entrega de los responsables, y con horas de alegría y colaboración de cada uno de los asistentes, han sido posibles los campamentos de este año.

A las risas, las canciones, y los momentos inolvidables, se suma la satisfacción de que se está haciendo algo grande: vencer las dificultades y mostrar que es posible ser máximamente responsable con la pandemia y máximamente responsable con los niños y jóvenes con los que se trabaja, que necesitan, como todos, más amigos, menos sofá y más servicio.

Porque durante mucho tiempo hemos visto cómo abrían terrazas y centros comerciales y seguían cerradas bibliotecas y colegios. Cómo se les ha privado de encuentro, formación, contacto con la naturaleza.

Gracias a cada uno de los niños, jóvenes y adultos, que han puesto un poco de su entusiasmo, ritmo, trabajo, entrega, ¡AMOR! Para que en 2020 también hubiese campamentos.

Ahora más que nunca: Solidaridad

Nuria Sánchez

domingo, 16 de agosto de 2020

Ponerse en el lugar del otro: Maximiliano Kolbe

Zuzanna Gawron
Traductora

Era un caluroso día de agosto del año 1941. Como cada mañana, los presos del campo de concentración nazi, KL Auschwitz, al sur de Polonia, estaban en fila en la plaza. Daba igual si caía la nieve, hacía un frío atroz de 20 grados bajo cero o si quemaba el sol. Los presos tenían que aguantar el tiempo que el comandante quisiera. Una, dos tres, seis o diez horas. Muchos no sobrevivían esas torturas. 

Uno de los presos era el fraile franciscano Maximiliano María Kolbe. Llevaba ya varios meses en ese terrible lugar. Doctor de teología y filosofía, fundador de una de las primeras emisoras de radio católicas y de uno los conventos más grandes en la historia – era una pequeña ciudad, hoy día se llama la ciudad de la Inmaculada o Niepokalanów – y de una imprenta en la que salía una revista católica, que tuvo un éxito sin par. Misionero en Asia, fundó un convento en Nagasaki y una revista en japonés, sin conocer ni siquiera el idioma. Tenía planificado construir un aeropuerto y llegó a diseñar una nave aeroespacial con gran precisión. Su objetivo vital era ayudar a todo el mundo a que se entregaran a la Virgen Inmaculada. 

En Auschwitz le tatuaron en el brazo el número 16.670.  

Maximiliano, estaba, junto a los demás, de pie. El día anterior había escapado un preso y los demás, iban a pagar por el fugado. El comandante Karl Fritzsch estaba furioso. Empezó a seleccionar a diez hombres que iban a ser condenados a pena de muerte en represalia por el fugado. Serían asesinados de manera cruel: de hambre. En un largo proceso, una lenta agonía. 

El comandante pasaba lentamente fila, mirando con asco a los ojos a los presos. Eligiendo a los diez que iban a pagar por el acto de fuga. Estaban tremendamente agotados, pues les habían puesto en fila desde las primeras horas de la madrugada. Cansados del trabajo esclavo y la falta de comida.  Algunos temblando de miedo. Esos, junto a los más débiles, eran los que caían. 

El comandante hablaba en alemán. Había un traductor a su lado que iba traduciendo lo que se decía. Primera fila: “¡Du!” que significa “tú” en alemán. “¡Du!” “¡du!,” “¡du!”, un sonido que retumbaba en las cabezas de los presos que de tanto miedo y presión, pasados muchos años, recuerdan aún el terror que les provocaba escucharlo. Como si un tambor golpeara fuertemente una caja hueca. Y de repente por décima vez: “¡Du!”, dicho a un hombre que no llegaba a los cuarenta. Francisco, pues ese era su nombre, dijo solamente afligido, para sí mismo: “¡Ay, de mi mujer, ay de mis hijos que serán huérfanos! No los volveré a ver.” El fraile Maximiliano se encontraba cerca y escuchó sus palabras. Se salió de su fila. Todos los presos y los responsables del orden de fila de cada bloque miraban sin aliento lo que estaba pasando, una escena inusual. Por lo general nunca nadie se salía de su fila, del orden establecido. Si conseguías pasar el paso de lista y volvías con vida al bloque, significaba que probablemente ibas a sobrevivir una noche más. Salirse de la del orden, hacer cualquier gesto inesperado era castigado con pena de muerte. Mientras tanto, fray Maximiliano pasó una fila, y otra, y otra hasta así llegar al comandante Fritzsch. Cuando se le aproximó a la distancia permitida, se puso firme y se quitó la gorra. Fritzsch dijo en alemán “¿Qué quiere este cerdo polaco?” Maximiliano le respondió en alemán que quería ofrecerse por aquel hombre. “Soy un sacerdote polaco. Ya soy viejo y quiero morir por él porque tiene mujer e hijos”. El comandante, aunque irritado, aceptó su propuesta.  

Maximiliano y Francisco eran dos desconocidos a los que la historia les hizo que sus destinos se cruzaran en un bloque del campo de exterminio.Años después, Francisco recordaba: no pude decirle nada. Nos  miramos el poco tiempo que fue posible y él se fue.

Todos los condenados fueron llevados al “bloque de muerte”, el número 11. Los desnudaron y metieron en las celdas para que murieran de frío y hambre. Los testigos dicen que durante los primeros días se escuchaban rezos y cantos de ahí. A los pocos días, se fueron silenciando.

Fray Maximiliano murió entre los últimos. Pasadas dos semanas aún seguía vivo. Le aplicaron una dosis mortal de fenol en vena. Dicen que su cuerpo tras la muerte relucía.

Francisco llegó a la edad de los 94 años.El padre Maximiliano Kolbe, a los 47 años después de su asesinato, fue declarado santo por el papa polaco, Juan Pablo II. 

Santo Maximiliano María Kolbe nos dejó sus palabras: “sólo el amor es creativo”, “el amor no descansa sino se expande como el fuego que lo devora todo.”

Un sobreviviente del campo de concentración y antiguo compañero de Maximilianolo recuerda así:“me puso la mano aquí, en el hombro y me dijo: la esperanza, sólo la esperanza.”