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viernes, 29 de abril de 2016
miércoles, 27 de abril de 2016
UNO ES LO QUE HA LEIDO
Decía Jorge Luis Borges que uno es lo que ha leído. También que: "El verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta 'el modo imperativo'."


lunes, 25 de abril de 2016
El profesor afgano que reparte libros a los niños que no pueden ir al cole.
Saber Hosseini entrega libros a los niños que no pueden ir al colegio. Y lo hace de modo especial y determinado: cada fin de semana y los días de fiesta se desplaza a casa de los chicos en bicicleta.

Hosseini es un maestro de Bamiyan, la capital de la provincia situada en el centro de Afganistán, una zona muy pobre y montañosa con calles empinadas e inaccesibles. Aquí, la mayoría de las escuelas fueron destruidas durante la guerra, las que quedan en pie son pocas y están lejos de las aldeas. La consecuencia es una baja tasa de alfabetización de los niños con respecto a los adultos.
La idea surgió hace seis meses, después de que varios colegas del gremio le ayudaran a recaudar el dinero suficiente para la compra de 200 libros. Hasta el momento, esta cifra ha ascendido a 3.500 y no ha sido fácil. Para comprarlos tienen que llegar hasta la frontera con Irán porque Afganistán fabrica libros en cantidades muy limitadas.
Cada vez que se para a hablar de Cultura, Hosseini habla de paz: "Los talibanes usan las bicicletas para realizar atentados. Nosotros queremos sustituir esta imagen de violencia por la educación".
sábado, 23 de abril de 2016
Despedida la jefa de un comedor escolar por dar de comer gratis a niños hambrientos
"Si veo llorando a una niña de cinco años que me dice que tiene hambre y que no tiene dinero, siempre le voy a dar comida". Así se defiende, Della Curry, la jefa de un comedor escolar de Colorado, en EEUU, despedida porque daba de comer a niños hambrientos sin dinero para pagar el comedor.
Ha ocurrido en una escuela infantil de Colorado, donde trabajaba esta mujer como responsable del comedor. El centro ha considerado que dar de comer a niños hambrientos sin recursos es un comportamiento “intolerable” y fue por ellos despedida.
Ella asegura que “ odiaba ver cómo la comida iba a parar a la basura. Odiaba ver cómo se desechaba la comida que podía haber sido dada a estos niños que tienen hambre".
La política del centro es dar a los niños que iban sin dinero para el comedor un sándwich de queso y un vaso de leche. Sin embargo, Curry les daba el menú completo. La mujer insiste, en declaraciones aABCNews, tras su despido: "Si veo llorando a una niña de cinco años que me dice que tiene hambre y que no tiene dinero, siempre le voy a dar comida".
jueves, 21 de abril de 2016
ARGENTINA: Trabajo precario: los talleres clandestinos, origen de la mayor parte de la ropa del país
"¡Durante tanto tiempo regalé mi trabajo!" Entre su voz baja, su carácter sereno y la suavidad con la que sus manos tocan las telas mientras conversa, esta frase se erige como una suerte de grito por ser vista y valorada. La expresión de Elsa Lucana es apenas una entre miles en la Argentina y entre millones en todo el mundo. Es la visibilización de un problema de dimensiones globales, pero también con un fuerte arraigo local, y que involucra a todos: productores y consumidores.
"Históricamente, el trabajo textil fue un problema en la Argentina por la precariedad de sus condiciones", asegura Roi Benítez, fundadora de la empresa social La Costurera y representante local del movimiento Fashion Revolution.
Hoy, conforme los relevamientos de la organización social La Alameda, el 78% de las prendas que se fabrican en la Argentina proviene de talleres clandestinos donde existen prácticas de trabajo forzoso, precario o esclavo. Estas son confeccionadas por más de medio millón de personas. En la ciudad de Buenos Aires, este número alcanza aproximadamente a 30.000.
martes, 19 de abril de 2016
domingo, 17 de abril de 2016
viernes, 15 de abril de 2016
martes, 12 de abril de 2016
FERIA DE ABRIL ¿PARA TODOS?
Limpiar casetas de noche en la Feria de Sevilla se paga a 3,5 euros la hora
Aunque las ofertas de trabajo para las casetas del Real en la Feria de Abril de Sevilla se multiplican cada primavera en la capital andaluza, en los años de la crisis las cláusulas, no siempre transparentes, de algunas de ellas resultan tan abusivas que rozan lo escandaloso. Por trabajar de limpiadora durante una semana y de madrugada la empresa Isis Mantenimientos Integrales paga 125 euros.
Así lo relata a Andalucesdiario.es Irene Moreno, que con 21 años ha vivido en primera persona las condiciones de una oferta de trabajo nocturno que se situaba en torno los tres euros y medio la hora y que la joven acabó rechazando. Isis presta servicios de limpieza a casetas como las de El Corte Inglés o Cruzcampo y asegura que su oferta se limita a aplicar el convenio provincial de limpieza.
lunes, 11 de abril de 2016
sábado, 9 de abril de 2016
miércoles, 6 de abril de 2016
Así viven las 'niñeras esclavas' de Irlanda
"Yo tenía 34 años y estaba en paro. Había estudiado un módulo de turismo y me había sacado el pasaporte marítimo a través del Inem para trabajar en cruceros, peronecesitaba un nivel de inglés importante, así que decidí irme a Irlanda. Siempre me había atraído el país: tenía la idea de que la gente era más cálida que en Inglaterra, me gustaban sus paisajes... Mi academia de inglés lo gestionó todo con la agencia irlandesa y yo pagué 400 euros. Llegué a Dublín en verano de 2014".
[Paula, nombre ficticio acordado con ella, habla acelerada. Su difícil aventura durante un año en Irlanda la ha convertido en la defensora de las au pairs extranjeras en ese país, a raíz del respaldo que le acaba de dar la Comisión de Relaciones Laborales, dependiente del Ministerio de Trabajo irlandés. En la isla hay 20.000 au pairs (el 98% mujeres, el 28% españolas y no siempre veinteañeras: el 15% tiene, como ella, entre 31 y 35 años) que son acogidas en familias locales para asistir a clases de inglés a cambio de echar una mano con los niños. Se supone que es un intercambio cultural. Pero las caras guarderías hacen que esta figura no regulada esté sirviendo para que los padres consigan al mismo tiempo una canguro y un ama de casa por muy poco. Varios estudios vienen denunciando su explotación laboral pura.
A las nanny slaves -así las llaman: niñeras esclavas-, en teoría sólo estudiantes, la televisión pública irlandesa les ha dedicado un programa de investigación y los principales periódicos, decenas de páginas. Hasta el Gobierno las apoya: «Tienen derecho a toda la protección de la legislación laboral», ha dicho el ministro Richard Bruton. El caso de Paula, que prefiere preservar su identidad por consejo de sus abogados, ha acaparado portadas en una decisión que la prensa irlandesa ha calificado de histórica. Aquí habla por primera vez]. «Me asignaron a una casa cerca de Galway, pero estaba lejos de todo, así que la agencia me buscó otra familia, pero la señora quería que me hiciera cargo de un bebé durante todo el día y que a las seis de la tarde tuviera lista la cena para toda la familia. Me negué. Entonces busqué una casa por mi cuenta».
«La encontré por internet, en un pueblo a las afueras de Dublín. El matrimonio era de ir mucho a la iglesia y tenía tres hijos, dos niñas de nueve y siete años y un niño de seis. En principio lo que tenía que hacer era levantar a los niños, darles el desayuno, prepararles el almuerzo y llevarles al colegio. Después tendría horas libres hasta las tres, cuando debía recogerles y en todo caso llevarles a alguna actividad extraescolar. Eso era todo».
[En Au Pair World, el principal portal del sector, 1.004 chicas españolas más otros 266 chicos) buscan una familia de acogida en Irlanda. A su vez, 541 familias irlandesasdemandan una au pair española. Las promesas suelen ser ésas: cuidar durante unas horas de los niños y colaborar, como uno más de la familia, en las tareas del hogar. No siempre es así].
Conforme pasaron los días me fue cayendo más trabajo encima. Cobraba 100 euros a la semana y trabajaba 10 horas al día.
No tenía ni tiempo ni dinero para estudiar; ni ganas. Era la madre y la criada de esa casa. Dejé de cenar, no podía más. Sólo quería meterme en la cama".
Acudí a la Citizens Office [oficina de ciudadanos] y prácticamente se rieron de mí: 'No llevas ni un año aquí', 'Esto es para trabajadores'... La gente se cree que es fácil, pero ¿a dónde te vas en un país extranjero, dónde duermes? (...) Hablé con un amigo y le conté mi problema. Los dos leímos una noticia de que un centro de inmigración había defendido el caso de dos au pairs brasileñas a las que incluso tenían retenidas en casa sin dejarlas salir. Era el Centro de Derechos de los Inmigrantes de Irlanda [MRCI]. Ellos me ayudaron mucho; me aconsejaron que saliera de la casa cuanto antes".
En navidades regresé a España y a la vuelta busqué una nueva casa.
Irlanda es uno de los pocos países de la UE que, a diferencia de España, no han firmado el Acuerdo Europeo de Colocación de Au Pairs, que fija un máximo de cinco horas diarias de dedicación y la garantía de que el estudiante podrá costearse las clases. Paula cobraba unos dos euros la hora; el salario mínimo en Irlanda alcanza los 9,15. Descontando la comida y el alojamiento, au pairs como ella deberían cobrar no 400 sino823 euros al mes, según coinciden varios expertos en la legislación laboral irlandesa, y trabajar bastante menos. La realidad es muy distinta: según una encuesta del citado MCRI, el 80% no tiene contrato, un tercio trabaja más de ocho horas al día y la mitad cobra menos de 120 euros a la semana].
"Hay muchas como yo"
Esto no ha hecho más que empezar. Hay muchas au pairs como yo o mucho peor". [El centro de inmigrantes que la auxilió asegura estar tramitando otros 40 casos como el suyo]
Sólo espero que esto sirva para que se regule el sector. Las agencias de au pairs saben perfectamente lo que ocurre y se callan, y las chicas quedan bien con la familia diciendo que todo ha sido estupendo y le pasan el marrón a otra. (...) Quiero que quede claro un mensaje y que las familias españolas lo sepan: cuando mandan a sus niñas deau pairs a Irlanda, en realidad las mandan como criadas sin derechos. Ahora mismo pueden explotarlas sin reglas. Es la selva. Una verdadera selva».
martes, 5 de abril de 2016
domingo, 3 de abril de 2016
ALMUDENA GRANDES: si hay que elegir una patria me quedo con la de quienes están pensando si encienden la calefacción o no
Es una de las marcas España. ¿Sabe? Desde la posguerra hasta el destape, el tema de todas las películas españolas es la pobreza.
Se nota en la novela, porque la trama coral y el principio con una voz en off que sitúa la historia recuerda al cine neorrealista. ¿Ha escrito un «Plácido» de 2015?
Y la tesis es que más que arruinados, los españoles de hoy estamos perdidos...
Atontados y perdidos. Se llama Los besos en el pan porque es una reivindicación consciente de la cultura de la pobreza con dignidad. Para los españoles ser pobre no debería ser una novedad porque siempre lo hemos sido. Sin embargo, no era algo vergonzoso, humillante ni paralizante; no excluía la alegría, la esperanza ni la ilusión. La vida era eso.
¿Y ya no lo es?
No. Se heredaba la pobreza, sí, pero también una dignidad y serenidad que ahora no hay, porque este país se ha convertido en los últimos 20 años en un país de nuevos ricos, consumista, muy desagradable, insolidario y hortera, en el que todo era cambiar de móvil y de coche. La situación actual es más dura porque hemos perdido esa cultura, ya no tenemos el patrimonio del ejemplo de los abuelos.
¿Esta España de resistentes pobres y derrotados le gusta más que la España hortera de hace pocos años?
Mucho más. No creo que en la pobreza esté el futuro, porque es cínico y es mentira, pero el país que hemos vuelto a ser tiene muchas cosas que me conmueven a diario, mientras que en la España espantosa del pelotazo no me conmovía nada.
¿El libro es una llamada a la rebelión, a no ser dóciles?
No hay otra solución. Si seguimos pensando que lo único que hay que hacer es esperar y aguantar a que nos recorten el sueldo otra vez y que pasado mañana volveremos a comprar un smartphone de última generación estamos perdidos. La solución de este país es mirar hacia atrás y recuperar la capacidad de plantarse de los mayores.
¿Si tuviera 18 años, estaría preparando cócteles molotov?
Pues quizá sí. Lo que pasa es que cuando tenía 18 no hacían falta los cócteles molotov, porque había un movimiento político articulado que parecía que podía influir en el poder. Eso ha desaparecido. Los jóvenes de hoy, cuando se acaban las asambleas del 15M, terminan pensando en los cócteles molotov.
¿La salida política del 15M no era Podemos?
Para muchos sí, pero provocar pasiones desde la tibieza es difícil.
Lo dice por lo no de no ser de derechas ni de izquierdas.
Sí. Con ese discurso de que las ideas no sirven para llegar al poder pueden conseguir el voto de mucha gente que no tiene 18 años, pero a estos no los van a atraer.
¿Y a usted no le tienta la política? Ofertas ha tenido?
Sí, pero es que escribo novelas muy largas? Lo que me gusta es levantarme, ponerme las zapatillas y quedarme escribiendo todo el día. No me tienta la política porque me gusta mucho mi oficio y es un despilfarro abandonar algo que te gusta. Además, lo que pueda hacer en mis libros tiene más valor.
La realidad de la novela ha quedado tapada en los noticiarios por el problema catalán, si lo hay. ¿Le duele?
Me parece indignante. Es verdad que la declaracion de independencia de Cataluña es un tema fascinante, pero si hay que elegir una patria me quedo con la de quienes están pensando si encienden la calefacción o no.
¿Cree que ha hecho méritos para ser académica?
Méritos no sé, pero no tengo ninguna vocación. Cada vez soy más huraña y lo que me gusta es estar en mi casa escribiendo. Debo estar envejeciendo mal... Josep Fontana dice que no hay que tener biografía, sino bibliografía. En eso estoy.
¿No ha tenido miedo de la que la novela quedara caduca, porque España vuelve a ir bien, dice el Gobierno?
Lo pensé, pero por desgracia no ha sido así. La primera década del siglo XXI va a acabar siendo como los años 30 del siglo XX: una época dorada que nunca volverá.
Se nota en la novela, porque la trama coral y el principio con una voz en off que sitúa la historia recuerda al cine neorrealista. ¿Ha escrito un «Plácido» de 2015?
Ojalá, porque es una obra maestra. Aunque es otra época y otra literatura, es un libro que se acerca por su intención a la novela social, que emparenta con el cine neorrealista, que no se agota en Berlanga y Bardem. Por eso el principio es decir al lector qué vamos a ver, la vida de un barrio.
Y la tesis es que más que arruinados, los españoles de hoy estamos perdidos...
¿Y ya no lo es?
No. Se heredaba la pobreza, sí, pero también una dignidad y serenidad que ahora no hay, porque este país se ha convertido en los últimos 20 años en un país de nuevos ricos, consumista, muy desagradable, insolidario y hortera, en el que todo era cambiar de móvil y de coche. La situación actual es más dura porque hemos perdido esa cultura, ya no tenemos el patrimonio del ejemplo de los abuelos.
¿Esta España de resistentes pobres y derrotados le gusta más que la España hortera de hace pocos años?
Mucho más. No creo que en la pobreza esté el futuro, porque es cínico y es mentira, pero el país que hemos vuelto a ser tiene muchas cosas que me conmueven a diario, mientras que en la España espantosa del pelotazo no me conmovía nada.
¿El libro es una llamada a la rebelión, a no ser dóciles?
No hay otra solución. Si seguimos pensando que lo único que hay que hacer es esperar y aguantar a que nos recorten el sueldo otra vez y que pasado mañana volveremos a comprar un smartphone de última generación estamos perdidos. La solución de este país es mirar hacia atrás y recuperar la capacidad de plantarse de los mayores.
¿Si tuviera 18 años, estaría preparando cócteles molotov?
Pues quizá sí. Lo que pasa es que cuando tenía 18 no hacían falta los cócteles molotov, porque había un movimiento político articulado que parecía que podía influir en el poder. Eso ha desaparecido. Los jóvenes de hoy, cuando se acaban las asambleas del 15M, terminan pensando en los cócteles molotov.
¿La salida política del 15M no era Podemos?
Para muchos sí, pero provocar pasiones desde la tibieza es difícil.
Lo dice por lo no de no ser de derechas ni de izquierdas.
Sí. Con ese discurso de que las ideas no sirven para llegar al poder pueden conseguir el voto de mucha gente que no tiene 18 años, pero a estos no los van a atraer.
¿Y a usted no le tienta la política? Ofertas ha tenido?
Sí, pero es que escribo novelas muy largas? Lo que me gusta es levantarme, ponerme las zapatillas y quedarme escribiendo todo el día. No me tienta la política porque me gusta mucho mi oficio y es un despilfarro abandonar algo que te gusta. Además, lo que pueda hacer en mis libros tiene más valor.
La realidad de la novela ha quedado tapada en los noticiarios por el problema catalán, si lo hay. ¿Le duele?
Me parece indignante. Es verdad que la declaracion de independencia de Cataluña es un tema fascinante, pero si hay que elegir una patria me quedo con la de quienes están pensando si encienden la calefacción o no.
¿Cree que ha hecho méritos para ser académica?
Méritos no sé, pero no tengo ninguna vocación. Cada vez soy más huraña y lo que me gusta es estar en mi casa escribiendo. Debo estar envejeciendo mal... Josep Fontana dice que no hay que tener biografía, sino bibliografía. En eso estoy.
¿No ha tenido miedo de la que la novela quedara caduca, porque España vuelve a ir bien, dice el Gobierno?
Lo pensé, pero por desgracia no ha sido así. La primera década del siglo XXI va a acabar siendo como los años 30 del siglo XX: una época dorada que nunca volverá.
viernes, 1 de abril de 2016
Así convencen las farmacéuticas a los médicos para que receten sus productos (elconfidencial.com)
De un tiempo a esta parte la industria farmacéutica parecía intocable. Sí, se habían cometido irregularidades, pero la mayoría de la población seguía pensando que, al fin y al cabo, los medicamentos hacían nuestra vida mejor. Ya no es así. Médicos de renombre como Ben Goldacre, Allen Frances o Peter C. Gøtzsche han escrito libros sobre las prácticas sucias de las farmacéuticas, a las que acusan sin tapujos de causar más muertes que los cárteles de la droga.
Estos libros han tenido un importante impacto mediático pero, nos guste o no, para que una denuncia sea compartida por la mayor parte de la ciudadanía tiene que llegar al medio de masas por excelencia: la televisión. El pasado domingo el cómico John Oliver –que podría pasar por el Jordi Évole estadounidense– dedico su late show (Last Week Tonight) a denunciar las siniestras prácticas de las farmacéuticas en EEUU y, en concreto, a la forma en que estas presionan a los médicos para que receten sus productos.
El 70% de los estadounidenses están tomando un medicamento con receta y más de la mitad toman dos, lo que conlleva un gasto de 2.000 euros de media por persona al año
En Europa, desde 1994, está prohibido anunciar medicinas que se venden con receta. Las compañías pueden promocionar sus productos entre los médicos, pero con límites. Los doctores tienen prohibido recibir a cambio regalos, primas, promesas de incentivos económicos y en especie, así como más de 10 muestras gratuitas de producto por medicamento y año.
Nada de esto ocurre en EEUU, que afronta un gravísimo problema de sobremedicación. Como ha explicado Oliver en su programa, el 70% de los estadounidenses están tomando un medicamento con receta y más de la mitad toman dos, lo que conlleva un gasto de 2.000 euros de media por persona al año. Estos medicamentos en muchos casos no sólo son innecesarios, sino que además son peligrosos. Según investigaciones de Peter C. Gøtzsche, la prescripción de medicamentos causa cerca de 200.000 defunciones en EEUU todos los años.
Bombardeo publicitario
Como asegura Oliver, en EEUU es imposible escapar de los anuncios de fármacos. “Ahora bien –puntualiza–, los medicamentos no son como cualquier producto, pues necesitas que alguien te dé permiso para tomarlos y es por lo que todos los anuncios acaban siempre con la misma frase: pregunta a tu médico”.
Las compañías farmacéuticas, explica el cómico metido a periodista, saben que los médicos tienen el poder real a la hora de recetar sus medicamentos; por eso, frente a los 4.000 millones de dólares que gastan al año en anunciar sus fármacos al gran público, emplean 24.000 millones para promocionar sus productos entre los profesionales sanitarios.
9 de cada 10 grandes farmacéuticas gastan más en 'marketing' que en investigación
Un análisis realizado en 2013 por la BBC aseguraba que 9 de cada 10 grandes farmacéuticas gastan más en marketing que en investigación. “Las compañías farmacéuticas son como los novios del instituto –sentencia Oliver–. Están mucho más preocupados por meterse dentro de ti que por ser efectivos una vez que lo logren”.
Como reconocía en una entrevista Raymond Gilmartin, exdirector ejecutivo de Merck, “el precio de los medicamentos no está determinado por los costes de investigación. Lo que lo determina, en su lugar, es el valor que tienen en cuanto a su capacidad de evitar y tratar una enfermedad o dolencia concreta”. En definitiva, los medicamentos valen lo que la sociedad está dispuesta a pagar por ellos. Por eso el marketing es tan importante: es necesario convencer a médicos y pacientes de que se debe usar determinado fármaco. Y en ello vuelcan las farmacéuticas todos sus esfuerzos.
Oliver asegura que es muy difícil averiguar cómo se gasta todo ese dinero dedicado a marketing, pues se hace todo de forma opaca, y sólo se vislumbran pequeños detalles sobre determinados casos, años después de que ocurran. En 2012 el Gobierno estadounidense resolvió el caso de Advir, un medicamento para paliar el asma en niños que fue acusado de marketingirresponsable, así que pudimos ver, por primera vez, el vídeo de la presentación del medicamento en 2001, en una convención comercial.
El cómico bromea con el hecho de que la presentación del medicamento parece un espectáculo como los que se realizan antes de los partidos de la NBA, pero lo más grave es lo que le dice a los médicos el representante de la compañía farmacéutica: “Hay gente en esta habitación que va a ganar una increíble suma de dinero vendiendo Advir, y sabéis quienes sois”.
La salud es lo último que importa
En España, desde 2001, los médicos de la Seguridad Social no pueden recetar marcas concretas, tan sólo el principio activo, lo que limita bastante la actividad de los visitadores médicos. Pero en EEEU vale todo. Oliver es enormemente duro con los representantes comerciales de las farmacéuticas, que, asegura, no tienen ni idea de lo que están vendiendo. En el programa un visitador explica cómo fue su primera sesión de formación: “Estaba en una habitación con 21 compañeros de clase y dos profesores, y era el único que tenía formación científica. De hecho, el primer día explique a mi clase y a los profesores el proceso básico por el que dos neuronas se comunican”.
“Así que, esencialmente, los representantes de las farmacéuticas son como los personajes de Anatomía de Grey: jóvenes, atractivos y sin idea de medicina”, bromea Oliver.
No puedes darle a la gente medicamentos potencialmente peligrosos y ver qué pasa; eres una compañía del Fortune 500, no un camello en una 'rave'
Es de esperar que muchos médicos sepan que los visitadores sólo quieren vender sus productos y les preocupa poco la conveniencia y efectividad de estos, pero muchos otros se dejan llevar. Así se sincera otra representante farmacéutica en el programa: "Tenía un médico que siempre me presentaba el historial de los pacientes difíciles y me decía ‘Kathleen, he probado esto, lo otro, qué me recomiendas para ajustarlo’. Me quedaba pensando, ‘qué haces preguntándome lo que tienes que prescribir, tú eres el médico'”.
El comportamiento de muchas farmacéuticas en EEUU se parece mucho al del crimen organizado. En un vídeo del programa, un visitador médico explica que su compañía pagaba a las farmacias para saber perfectamente lo que estaba recetando cada doctor y si estaban firmando muchas recetas de los competidores se lo hacían saber.
Con este nivel de presión no es de extrañar que las farmacéuticas hayan traspasado varias veces la línea roja presionando a los doctores para que recetaran medicamentos para usos que no estaban aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). Es lo que ocurrió con Seroquel, un medicamento de AstraZeneca: un antipsicótico con peligrosos efectos secundarios que sólo debía usarse para tratar la esquizofrenia o el trastorno bipolar y se recetó para tratar el insomnio, la depresión y la demencia. “No puedes darle a la gente medicamentos potencialmente peligrosos y ver qué pasa, eres una compañía del Fortune 500, no un camello en una rave”, bromea Oliver. Pero el asunto no tiene ninguna gracia.
AstraZeneca negó que hubiera actuado con mala praxis, pero pagó 500 millones de dólares para cerrar el caso. No es un comportamiento aislado. Como denunció Oliver en su programa, la mayor parte de las grandes farmacéuticas ha pagado cantidades similares para llegar a acuerdos judiciales. Johnson & Johnson tuvo que pagar 2.200 millones, Eli Lilly 1.400 millones, Voice 2.300 millones y GSK pagó la cifra record de 3.000 millones de dólares para zanjar el caso en el que se les acusaba, entre otras cosas, de promocionar su antidepresivo Wellbutrin para usos no aprobados como tratar las canas y la disfunción sexual.
Corrupción entre los médicos
Debido a este tipo de prácticas no es de extrañar que muchos médicos honrados se nieguen a recibir a los visitadores médicos, pero las compañías tienen otros recursos: como pagar a otros médicos para que convenzan a sus compañeros. “Suena ridículo”, asegura Oliver, “pero no tan ridículo como el título que les proponen utilizan para elevar su ego”. Como explicó Angie Maher, una informante de una compañía farmacéutica, en un informativo de la CNN, “las farmacéuticas le dicen a los médicos que su compañía les ha identificado como un líder de opinión y les proponen ser líderes de opinión de su farmacéutica. La mayoría de las veces dicen que sí”.
Desde principios de año una nueva cláusula en la Affordable Care Act permite a todos los ciudadanos estadounidenses mirar en una página web qué gratificaciones dan las farmacéuticas a los médicos
Como explicaba el psiquiatra Allen Frances a El Confidencial, muchos médicos le bailan el agua a las farmacéuticas sin ser conscientes de ello: “Esta colosal industria está lavando el cerebro a todo el mundo para que tomen pastillas, aunque no las necesiten”. Y el doctor Jerry Avorn, profesor de la Harvard Medical School, que ha participado en el programa de Oliver, apuntala esta idea: “En muchos casos el contenido y el guion que preparan las farmacéuticas para que los médicos impartan en sus conferencias (que ellas están pagando) está camuflado como algo que no han hecho directamente las farmacéuticas. Pero no es cierto”.
Debido a la intensificación de las críticas, la industria farmacéutica en EEUU está tratando de lavar su imagen. Las compañías aseguran que ya no pagan “líderes de opinión” y que se están reformando, y los políticos, que hasta la fecha no habían movido un dedo, parecen ahora dispuestos a presionar a las farmacéuticas.
La senadora demócrata Elizabeth Warren anunció el pasado mes un nuevo proyecto de ley, la Medical Innovation Act, que asegura solucionará dos grandes problemas: la disminución de la inversión pública en la investigación médica y las prácticas ilegales de las grandes farmacéuticas. La ley, que se está debatiendo ya en el senado, pretende usar el dinero de las multas impuestas a las grandes farmacéuticas por sus prácticas ilegales para financiar proyectos de investigación de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).
Esta no es la única iniciativa del Gobierno estadounidense para limitar el poder de las farmacéuticas. Desde principios de año una nueva cláusula en la Affordable Care Act permite a todos los ciudadanos mirar en una página web qué gratificaciones dan las farmacéuticas a los médicos. De momento sólo cubre las dadivas obtenidas en los cinco últimos meses de 2013, pero ahora todos los estadounidenses pueden saber si su médico es honrado o, como denunciaba ProPublica, gana un millón de dólares al año por dar charlas promocionales.
Habrá que esperar para ver si la iniciativa tiene éxito, pero como aseguraba Gøtzsche es necesario un gran esfuerzo político y ciudadano para que las cosas cambien: “La situación en la que estamos ahora es similar a la que vive un pueblo cuando ha permitido a la mafia ser tan poderosa que ha logrado comprar a todo el mundo, incluidos los políticos, el alcalde y la policía. En una situación así es increíblemente difícil dar marcha atrás”.



